{"id":2132,"date":"2025-09-12T19:14:42","date_gmt":"2025-09-13T00:14:42","guid":{"rendered":"https:\/\/catedra.pucp.edu.pe\/unesco\/?post_type=enciclopedia_virtual&#038;p=2132"},"modified":"2025-09-22T13:25:38","modified_gmt":"2025-09-22T18:25:38","slug":"bioetica-feminista","status":"publish","type":"enciclopedia_virtual","link":"https:\/\/catedra.pucp.edu.pe\/unesco\/en\/enciclopedia_virtual\/bioetica-feminista\/","title":{"rendered":"Bio\u00e9tica feminista"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">A medida que acad\u00e9micas y activistas feministas comenzaron a dirigir su atenci\u00f3n al campo en r\u00e1pida expansi\u00f3n de la bio\u00e9tica en la segunda mitad del siglo XX, la bio\u00e9tica feminista empez\u00f3 a emerger como una nueva \u00e1rea de inter\u00e9s acad\u00e9mico. Utilizando los recursos de la filosof\u00eda feminista, la teor\u00eda social y campos afines, las feministas han criticado y ampliado los marcos predominantes de la bio\u00e9tica tradicional. Este art\u00edculo examina las cr\u00edticas feministas a la bio\u00e9tica convencional y narra la evoluci\u00f3n y el crecimiento de la bio\u00e9tica feminista, considerando las \u00e1reas de investigaci\u00f3n y activismo que la han nutrido; su consolidaci\u00f3n como un subcampo acad\u00e9mico distintivo; sus contribuciones al an\u00e1lisis de cuestiones bio\u00e9ticas sustantivas, a la teor\u00eda y metodolog\u00eda bio\u00e9tica; as\u00ed como los \u00e1mbitos actuales, emergentes y futuros de actividad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"indice\"><\/a><b>\u00cdndice<\/b><\/h2>\n<p><a href=\"#1h\">1. Or\u00edgenes de la bio\u00e9tica feminista<\/a><br \/>\n<a href=\"#1.1h\">1.1. El desarrollo de la bio\u00e9tica como disciplina acad\u00e9mica<\/a><br \/>\n<a href=\"#1.2h\">1.2. Surgimiento y primeros a\u00f1os de la bio\u00e9tica feminista<\/a><br \/>\n<a href=\"#2h\">2. Difusi\u00f3n de la bio\u00e9tica feminista<\/a><br \/>\n<a href=\"#2.1h\">2.1. Rutas iniciales<\/a><br \/>\n<a href=\"#2.2h\">2.2. La Red Internacional de Enfoques Feministas de la Bio\u00e9tica (FAB, por sus siglas en ingl\u00e9s) y la Revista Internacional de Enfoques Feministas de la Bio\u00e9tica (IJFAB, por sus siglas en ingl\u00e9s)<\/a><br \/>\n<a href=\"#3h\">3. Algunas consideraciones sustanciales<\/a><br \/>\n<a href=\"#3.1h\">3.1. Reproducci\u00f3n, medicina reproductiva y tecnolog\u00edas de reproducci\u00f3n asistida<\/a><br \/>\n<a href=\"#3.2h\">3.2. Cuidado familiar y social<\/a><br \/>\n<a href=\"#3.3h\">3.3. Salud p\u00fablica<\/a><br \/>\n<a href=\"#3.4h\">3.4. Discapacidad y corporalidad<\/a><br \/>\n<a href=\"#3.5h\">3.5. Psiquiatr\u00eda y salud mental<\/a><br \/>\n<a href=\"#4h\">4. Perspectivas de la teor\u00eda bio\u00e9tica<\/a><br \/>\n<a href=\"#4.1h\">4.1. Panorama general<\/a><br \/>\n<a href=\"#4.2h\">4.2. \u00c9tica del cuidado<\/a><br \/>\n<a href=\"#4.3h\">4.3. Autonom\u00eda<\/a><br \/>\n<a href=\"#5h\">5. Metodolog\u00edas feministas<\/a><br \/>\n<a href=\"#6h\">6. El horizonte en expansi\u00f3n y el futuro<\/a><br \/>\n<a href=\"#6.1h\">6.1. Expansi\u00f3n tem\u00e1tica<\/a><br \/>\n<a href=\"#6.2h\">6.2. Alcance mundial<\/a><br \/>\n<a href=\"#6.3h\">6.3. \u00bfP\u00e9rdida del filo radical?<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"1h\"><\/a><strong>1. Or\u00edgenes de la bio\u00e9tica feminista<\/strong><\/h2>\n<h3><a name=\"1.1h\"><\/a>1.1. El desarrollo de la bio\u00e9tica como disciplina acad\u00e9mica<\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tanto la bio\u00e9tica como el feminismo de la segunda ola cobraron impulso de forma independiente durante la d\u00e9cada de 1960, una \u00e9poca crucial para la transformaci\u00f3n social en muchos lugares del mundo. Algo que podr\u00eda denominarse el \u201cmovimiento\u201d de la bio\u00e9tica se desencaden\u00f3 por primera vez a ra\u00edz de la protesta generalizada contra los abusos flagrantes de la autoridad m\u00e9dica, como los experimentos de los m\u00e9dicos nazis con presos de los campos de concentraci\u00f3n que no dieron su consentimiento, lo que dio lugar al Juicio a los M\u00e9dicos de N\u00faremberg en 1946 (Weindling 2004), y el Estudio de la S\u00edfilis de Tuskegee, un estudio de cuarenta a\u00f1os realizado con hombres negros pobres con s\u00edfilis no tratada en el sur profundo de Estados Unidos (Reverby 2009). En las d\u00e9cadas transcurridas desde entonces, la bio\u00e9tica ha florecido hasta convertirse en un campo interdisciplinar que se nutre de un conjunto de disciplinas acad\u00e9micas interrelacionadas, como la filosof\u00eda, la teolog\u00eda, el derecho, la medicina y las ciencias sociales y biol\u00f3gicas, las cuales \u2014sobre todo en Estados Unidos\u2014 se ha profesionalizado enormemente. La bio\u00e9tica ha generado una ingente bibliograf\u00eda que abarca un amplio abanico de problemas morales que emergen en la investigaci\u00f3n biom\u00e9dica y en las ciencias de la vida, en las profesiones sanitarias y en las instituciones y organismos que prestan servicios sanitarios. De manera creciente, su \u00e1mbito va m\u00e1s all\u00e1 de lo que tradicionalmente se consideran temas m\u00e9dicos hasta incluir cuestiones de salud p\u00fablica y \u00e1reas de asistencia social que interact\u00faan con las ciencias m\u00e9dicas y de la vida. Su alcance se extiende desde el comienzo hasta el final de la vida humana, pasando por \u00e1reas de la biolog\u00eda y la gen\u00e9tica de las que se nutre la medicina, hasta la investigaci\u00f3n que pretende ampliar la base de conocimientos de la medicina; y muchos bioeticistas contempor\u00e1neos se interesan tambi\u00e9n por las repercusiones sociales de las ciencias de la vida en general. En algunos pa\u00edses, estos profesionales gozan tambi\u00e9n de un considerable prestigio. Algunos forman parte de grupos de pol\u00edticas p\u00fablicas y facultades de medicina, y otros han sido contratados como consultores por la industria. Las conferencias presentan los temas de esta disciplina a los nuevos estudiosos y difunden los conocimientos bio\u00e9ticos m\u00e1s recientes. Muchas organizaciones profesionales m\u00e9dicas y de la salud exigen formaci\u00f3n en bio\u00e9tica para otorgar una certificaci\u00f3n, mientras que la normatividad de Estados Unidos y otros pa\u00edses exigen ahora que las facultades de medicina incluyan la \u00e9tica de la investigaci\u00f3n en sus planes de estudio. Algunos bioeticistas se han convertido incluso en celebridades medi\u00e1ticas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y a medida que el campo de la bio\u00e9tica se ha profesionalizado y diversificado, han surgido interrogantes sobre su orientaci\u00f3n y temas de concentraci\u00f3n. A pesar de su atenci\u00f3n inicial a los casos de explotaci\u00f3n y abuso, algunos cr\u00edticos han detectado un creciente conservadurismo en la bio\u00e9tica que desatiende las preocupaciones de los grupos marginados. Estos cr\u00edticos sostienen que, con la institucionalizaci\u00f3n, la bio\u00e9tica est\u00e1 perdiendo de vista sus or\u00edgenes radicales (Holmes 1999; Purdy 2001; Eckenwiler y Cohn 2007). Los bioeticistas tienden a enmarcar las cuestiones y a formular teor\u00edas desde el punto de vista de grupos sociales y profesionales privilegiados, incluso en las regiones en desarrollo del mundo, ya que los bioeticistas locales buscan participar en el prestigio de la medicina de alta tecnolog\u00eda (Salles y Bertomeu 2002; Luna 2006). Durante la d\u00e9cada de 1980, las feministas en particular argumentaron que la bio\u00e9tica se estaba desarrollando de una manera que prestaba muy poca atenci\u00f3n a las disparidades espec\u00edficas de g\u00e9nero en la investigaci\u00f3n sobre temas de salud y las respectivas terapias, o a los efectos de otras disparidades de poder, como las consideraciones de clase y de origen \u00e9tnico, en la calidad de la atenci\u00f3n de la salud.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"1.2h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">1.2. Surgimiento y primeros a\u00f1os de la bio\u00e9tica feminista<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hacia principios de la d\u00e9cada de 1990, la bio\u00e9tica feminista hab\u00eda surgido como una especialidad acad\u00e9mica que ofrec\u00eda una cr\u00edtica sostenida a la bio\u00e9tica dominante. Estas cr\u00edticas evolucionaron a partir de varias corrientes de influencia. Una fue el movimiento por la salud de las mujeres de finales del siglo XX. En los primeros a\u00f1os del feminismo de la segunda ola, las feministas activistas dirigieron su atenci\u00f3n a \u00e1mbitos de la atenci\u00f3n de la salud en los que los intereses de las mujeres eran m\u00e1s evidentes y, sin embargo, estaban gravemente desatendidos: el acceso al control de la natalidad y el aborto, el embarazo y el control de las representaciones de la sexualidad femenina. Los movimientos de protesta de la d\u00e9cada de 1960 y la toma de conciencia de la creciente medicalizaci\u00f3n y mercantilizaci\u00f3n del cuerpo de la mujer reavivaron la preocupaci\u00f3n por los prejuicios sexistas en la investigaci\u00f3n y la pr\u00e1ctica m\u00e9dicas. El reconocimiento p\u00fablico de la generalizada y, hay que decirlo, continua, infrarrepresentaci\u00f3n de las mujeres en los ensayos cl\u00ednicos acrecent\u00f3 ese clima (Baylis, Downie y Sherwin 1999). Las feministas hicieron campa\u00f1as sobre cuestiones cl\u00ednicas con relevancia directa para la biolog\u00eda de las mujeres: para que se investigara m\u00e1s sobre el c\u00e1ncer de mama, para que los m\u00e9todos anticonceptivos fueran m\u00e1s asequibles y baratos, para que se investigara m\u00e1s sobre la fisiolog\u00eda de la menopausia y para que se evitaran intervenciones quir\u00fargicas innecesarias (por ejemplo, histerectom\u00edas, ces\u00e1reas, mastectom\u00edas radicales) cuando hubiese otras opciones. Estas campa\u00f1as contaron con el respaldo de varios grupos de apoyo en Estados Unidos, Reino Unido y otros pa\u00edses, y m\u00e1s tarde el de varios movimientos mundiales por la salud de la mujer. Estos grupos y movimientos lucharon por sensibilizar a la opini\u00f3n p\u00fablica sobre los problemas de salud de la mujer, influir en la pol\u00edtica nacional de salud y servir de contrapeso a las prioridades de la medicina profesional y la industria farmac\u00e9utica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al comprometerse con estas preocupaciones del activismo, las feministas se basaron en la literatura de finales del siglo XX sobre la teor\u00eda moral y social feminista que utiliza el sexo, el g\u00e9nero y otras caracter\u00edsticas marginales como categor\u00edas de an\u00e1lisis vinculadas a las relaciones de poder en la vida p\u00fablica y privada (el art\u00edculo \u201cFeminist Ethics\u201d de Alison Jaggar publicado en la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Encyclopedia of Ethics<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2001) ofrece un excelente resumen de muchas de las caracter\u00edsticas esenciales del feminismo de la segunda ola que influyeron en la bio\u00e9tica feminista). Esta investigaci\u00f3n llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre la necesidad de contar con una base te\u00f3rica que sirviera de marco a las estrategias pr\u00e1cticas dirigidas a reducir las pr\u00e1cticas opresivas en la medicina y la atenci\u00f3n de la salud. El surgimiento de la bio\u00e9tica feminista debe entenderse en este contexto de atenci\u00f3n a las cuestiones pr\u00e1cticas, en combinaci\u00f3n con el \u00edmpetu para ofrecer una base conceptual para el an\u00e1lisis y, en \u00faltima instancia, la reforma. En la actualidad, las feministas que trabajan en bio\u00e9tica hablan con muchas y diversas voces, lo que refleja su dispar posicionamiento social y formaci\u00f3n acad\u00e9mica, as\u00ed como el nuevo alcance mundial del campo. No obstante, comparten rasgos comunes significativos, tanto en sus cr\u00edticas a las estructuras dominantes como en sus esfuerzos por construir un marco m\u00e1s adecuado que responda a la diversidad de las circunstancias de las mujeres y otros grupos. Al hacerlo, llaman la atenci\u00f3n sobre voces desatendidas que rara vez est\u00e1n representadas en la bio\u00e9tica dominante. En particular, el discurso feminista pone de relieve el modo en el que las clasificaciones jer\u00e1rquicas que categorizan a las personas por sexo, raza, etnicidad, edad, discapacidad o susceptibilidad a enfermedades gen\u00e9ticas pueden perpetuar pr\u00e1cticas injustas en la asistencia social y de la salud, la investigaci\u00f3n y la salud p\u00fablica. Algunas feministas integran el an\u00e1lisis interdisciplinar de los marcos estructurales y sociales que dividen y marginan a las personas con aportes del movimiento por la salud de las mujeres, otras concentran su an\u00e1lisis en un eje espec\u00edfico de pr\u00e1cticas opresivas, pero todas reconocen las interrelaciones entre dichas pr\u00e1cticas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La cr\u00edtica feminista aborda tambi\u00e9n la teor\u00eda fundamental de la bio\u00e9tica predominante. Las bioeticistas feministas han observado deficiencias sist\u00e9micas en el marco explicativo que fundamenta el an\u00e1lisis bio\u00e9tico de la investigaci\u00f3n y las pr\u00e1cticas cl\u00ednicas y, cada vez m\u00e1s, tambi\u00e9n de las medidas de salud p\u00fablica. Las cr\u00edticas apuntan tanto al car\u00e1cter abstracto de gran parte de la teor\u00eda bio\u00e9tica como a la falta de atenci\u00f3n a componentes clave de la moralidad, tales como los contextos que enmarcan la asistencia de la salud y las redes relacionales que sirven de base para la toma de decisiones de los pacientes. La tendencia a fundamentar la teor\u00eda en un conjunto de principios abstractos que solo se aplican posteriormente a problemas pr\u00e1cticos, facilita que se ignoren particularidades relevantes desde el punto de vista (bio)\u00e9tico, como la carga desigual que soportan las mujeres en virtud de sus funciones convencionales de reproducci\u00f3n y crianza, o las desigualdades entre grupos sociales y econ\u00f3micos. Por \u00faltimo, algunas te\u00f3ricas feministas est\u00e1n desarrollando metodolog\u00edas alternativas para remediar las deficiencias epistemol\u00f3gicas del modelo de razonamiento bio\u00e9tico predominante.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"2h\"><\/a><strong>2. Difusi\u00f3n de la bio\u00e9tica feminista<\/strong><\/h2>\n<h3><a name=\"2.1h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">2.1. Rutas iniciales<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la d\u00e9cada de 1980, la bio\u00e9tica como disciplina estaba creciendo, proliferaban los cursos y se ampliaba el mercado de textos de bio\u00e9tica, pero persist\u00eda la marginaci\u00f3n de las perspectivas feministas tanto en los textos de los cursos como en las revistas especializadas. En los textos principales, los ensayos de feministas se limitaban principalmente al tratamiento de cuestiones reproductivas como el aborto y las relaciones maternofetales. Al principio se prest\u00f3 menos atenci\u00f3n a las interconexiones entre estas cuestiones y otros problemas bio\u00e9ticos m\u00e1s generalizados, como los l\u00edmites de la autoridad del m\u00e9dico, los conflictos entre los intereses comerciales y el bienestar del paciente, o la combinaci\u00f3n de valores morales y m\u00e9dicos. En esas primeras \u00e9pocas tambi\u00e9n empezaron a aparecer comentarios feministas sobre intervenciones reproductivas innovadoras (por ejemplo, Arditti, Klein y Minden 1984; Corea 1985; Stanworth 1987; Rapp 2000). En 1992 se public\u00f3 una recopilaci\u00f3n de art\u00edculos publicados previamente en la revista <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Hypatia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> bajo el t\u00edtulo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Feminist Perspectives in Medical Ethics<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Holmes y Purdy 1992). Susan Sherwin public\u00f3 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">No Longer Patient: Feminist Ethics and Health Care<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el primer tratado en forma de libro de la teor\u00eda bio\u00e9tica feminista (1992). Con el fin de llamar la atenci\u00f3n sobre la falta de atenci\u00f3n a las perspectivas feministas, Susan Wolf emprendi\u00f3 un proyecto en el Hastings Center que dio lugar a la antolog\u00eda <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Feminism and Bioethics: Beyond Reproduction<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1996). Esta colecci\u00f3n incorpora perspectivas feministas sobre muchas cuestiones que rara vez se hab\u00edan tratado en los textos universitarios habituales, como la infrarrepresentaci\u00f3n de las mujeres en la investigaci\u00f3n m\u00e9dica, la omnipresente influencia de la concepci\u00f3n individualista abstracta de la autonom\u00eda personal y las representaciones estigmatizantes de las mujeres seropositivas. Casi al mismo tiempo, Susan Bordo (1993) y Mary Mahowald (1993) publicaron sendos vol\u00famenes en los que criticaban las actitudes m\u00e9dicas y culturales hacia el cuerpo de la mujer. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Rejected Body<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1996) de Susan Wendell profundiza en este tema e integra las experiencias de las personas discapacitadas en los debates sobre la vida corporal. Otro hito en el desarrollo de la bio\u00e9tica feminista fue la publicaci\u00f3n de Rosemary Tong <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Feminist Approaches to Bioethics: Theoretical Reflections and Practical Applications<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1997).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Poco a poco, las principales revistas y organizaciones de bio\u00e9tica empezaron a reconocer los planteamientos feministas. Varias revistas publicaron n\u00fameros especiales de especialistas feministas sobre temas como el SIDA, la reconfiguraci\u00f3n del principio de autonom\u00eda, las cuestiones de g\u00e9nero en psiquiatr\u00eda y las dimensiones globales de la bio\u00e9tica feminista. Los congresos de bio\u00e9tica en varios pa\u00edses empezaron a programar sesiones en las que se abordaban expl\u00edcitamente enfoques y temas feministas, y se incluy\u00f3 a m\u00e1s feministas en el programa general, al tiempo que se ampliaba el mercado de textos did\u00e1cticos m\u00e1s favorables al feminismo y las editoriales respond\u00edan a \u00e9l (v\u00e9anse, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">e.g.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Teays y Purdy 2001; Fulford, Dickenson y Murray 2002; Baylis, Downie, Hoffmaster y Sherwin 2004; Singer y Viens 2008). Estos y otros esfuerzos similares dieron lugar a la aparici\u00f3n de escritos feministas sobre una creciente diversidad de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">temas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> sustanciales en revistas y antolog\u00edas de bio\u00e9tica. Las cr\u00edticas feministas a la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">teor\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> bio\u00e9tica tambi\u00e9n adquirieron cierta vigencia, aunque tend\u00edan a clasificarse entre los enfoques \u201calternativos\u201d (junto con el comunitarismo, la casu\u00edstica y la \u00e9tica del cuidado). As\u00ed pues, las prioridades de atenci\u00f3n de la salud de las mujeres y otros grupos desatendidos segu\u00edan recibiendo una atenci\u00f3n bio\u00e9tica desproporcionadamente escasa. Y a pesar de estos avances, persist\u00eda la preocupaci\u00f3n porque las feministas estaban poco representadas en los paneles gubernamentales que formulaban las pol\u00edticas p\u00fablicas. Sherwin y Baylis (2003) destacaron la importancia estrat\u00e9gica de la participaci\u00f3n feminista en la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas para corregir las injusticias y promover opciones pol\u00edticas m\u00e1s equitativas, mientras que otras feministas han subrayado la necesidad de replantear las pol\u00edticas p\u00fablicas y la investigaci\u00f3n que las sustenta para incluir el impacto social de los prejuicios de g\u00e9nero y de otro tipo (Rogers 2006; Mahowald 2006).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"2.2h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">2.2. La Red Internacional de Enfoques Feministas de la Bio\u00e9tica (FAB, por sus siglas en ingl\u00e9s) y la Revista Internacional de Enfoques Feministas de la Bio\u00e9tica (IJFAB, por sus siglas en ingl\u00e9s)<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Coincidiendo con la aparici\u00f3n de un conjunto importante de estudios sobre bio\u00e9tica feminista, en 1993 se fund\u00f3 la Red Internacional sobre Enfoques Feministas de la Bio\u00e9tica (FAB, por sus siglas en ingl\u00e9s) para proporcionar un foro acogedor a las feministas que trabajan en este campo,\u00a0 fomentar el intercambio internacional e influir en la agenda de la bio\u00e9tica predominante. La FAB pretende fomentar el desarrollo de una teor\u00eda de la bio\u00e9tica m\u00e1s integradora tanto a nivel acad\u00e9mico como de base. Tres objetivos han sido fundamentales: la ampliaci\u00f3n de la teor\u00eda bio\u00e9tica para integrar las preocupaciones feministas; el desarrollo de la teor\u00eda para incluir el an\u00e1lisis no solo de g\u00e9nero, sino tambi\u00e9n de clase, etnicidad y otras categor\u00edas sociales; y la creaci\u00f3n de nuevas estrategias y metodolog\u00edas que incluyan experiencias y perspectivas socialmente marginadas. La articulaci\u00f3n de estos objetivos representa un esfuerzo por sistematizar los puntos en com\u00fan predominantes entre las feministas que trabajan en este campo y estimular una mayor colaboraci\u00f3n. El enfoque central de la FAB incluye la adaptaci\u00f3n de los fundamentos te\u00f3ricos de la bio\u00e9tica para reflejar m\u00e1s plenamente los componentes clave de la vida moral, incluidas las diferencias de poder que estructuran las relaciones m\u00e9dico\/paciente e investigador\/sujeto, la influencia de relaciones sociales e institucionales m\u00e1s amplias y las perspectivas transculturales sobre cuestiones bio\u00e9ticas que reflejan las intersecciones entre tecnolog\u00edas espec\u00edficas y las estructuras sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas en las que se insertan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A partir de 1996, la FAB ha celebrado su propio Congreso cada dos a\u00f1os, normalmente justo antes del Congreso Mundial de Bio\u00e9tica (WCB, por sus siglas en ingl\u00e9s) organizado por la Asociaci\u00f3n Internacional de Bio\u00e9tica, donde se abordan temas relacionados con el tema del WCB pero d\u00e1ndoles un enfoque especialmente feminista. Las ponencias presentadas en estos congresos se han publicado en cuatro antolog\u00edas (Donchin y Purdy 1999; Tong, Anderson y Santos 2001; Tong, Donchin y Dodds 2004; Scully, Baldwin-Ragaven y Fitzpatrick 2010), mientras que otro volumen centrado en los enfoques posmodernos incluye una selecci\u00f3n de ponencias del congreso de la FAB del a\u00f1o\u00a0 2000 (Shildrick y Mykitiuk 2005).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para fomentar m\u00e1s trabajos sobre bio\u00e9tica feminista y difundirlos m\u00e1s ampliamente, en 2007 la FAB cre\u00f3 su propia revista, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">International Journal of Feminist Approaches to Bioethics<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">IJFAB<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">). La <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">IJFAB<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> ha constituido un nuevo foro dentro de la bio\u00e9tica para el pensamiento y el debate feministas. Actualmente se publica semestralmente, y el n\u00famero inicial \u201cDoing Feminist Bioethics\u201d apareci\u00f3 en la primavera de 2008. La<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> IJFAB<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> invita a presentar cualquier problema o tema de bio\u00e9tica desde los recursos de la reflexi\u00f3n feminista para sus n\u00fameros abiertos, y alienta las propuestas de n\u00fameros tem\u00e1ticos especiales que han cubierto temas como la \u00e9tica de la investigaci\u00f3n, las cuestiones \u00e9ticas en psiquiatr\u00eda, el envejecimiento y la atenci\u00f3n a largo plazo, la discapacidad, la vulnerabilidad, los viajes reproductivos transnacionales, la \u00e9tica alimentaria, la aptitud f\u00edsica y el cambio clim\u00e1tico. La <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">IJFAB<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> tambi\u00e9n invita a presentar comentarios individuales o conversaciones entre grupos de especialistas sobre problemas contempor\u00e1neos de la bio\u00e9tica, as\u00ed como art\u00edculos personales que arrojen luz sobre temas de bio\u00e9tica. Desde sus inicios, la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">IJFAB<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se ha comprometido a ampliar el campo de la bio\u00e9tica m\u00e1s all\u00e1 de un enfoque centrado en la ciencia y la tecnolog\u00eda para incluir la atenci\u00f3n a la salud p\u00fablica y los determinantes sociales de la salud, as\u00ed como cuestiones m\u00e1s amplias como la alimentaci\u00f3n, el medio ambiente, el trabajo o la globalizaci\u00f3n, que est\u00e1n directamente relacionadas con la salud de la comunidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En las siguientes secciones este art\u00edculo pasa a considerar aspectos sustantivos abordados por la bio\u00e9tica feminista; la obra bio\u00e9tico-feminista sobre la teor\u00eda bio\u00e9tica; y las contribuciones feministas a la metodolog\u00eda bio\u00e9tica.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"3h\"><\/a><strong>3. Algunas consideraciones sustanciales<\/strong><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que sigue no pretende ser una lista exhaustiva de temas sustanciales, pasados y presentes, de la bio\u00e9tica feminista, sino m\u00e1s bien una referencia a algunas \u00e1reas de inter\u00e9s centrales y de larga data, a las orientaciones que podr\u00edan seguir y a ejemplos de \u00e1reas en las que la bio\u00e9tica feminista ha aportado una perspectiva nueva y, sostendr\u00edan las feministas, valiosa.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"3.1h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">3.1. Reproducci\u00f3n, medicina reproductiva y tecnolog\u00edas de reproducci\u00f3n asistida<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los primeros a\u00f1os de la bio\u00e9tica feminista estuvieron dominados por un enfoque centrado en las cuestiones reproductivas, las cuales se consideraban de especial relevancia para las mujeres y constituyen un \u00e1mbito de la vida en el que las mujeres suelen estar discriminadas y oprimidas. Este enfoque es comprensible, entre otras cosas porque a menudo es m\u00e1s f\u00e1cil para los bioeticistas no feministas considerar \u201cfeministas\u201d las cuestiones reproductivas simplemente por el hecho de que, tanto biol\u00f3gica como socialmente, tienden a afectar m\u00e1s a las mujeres que a los hombres. Sin embargo, es importante darse cuenta de que los primeros trabajos sobre el aborto, la maternidad subrogada o la concepci\u00f3n asistida se identifican como feministas no solo porque abordan cuestiones que reflejan los intereses de las mujeres, sino porque un marco feminista aport\u00f3 un enfoque distintivo al examen de la medicina reproductiva y la concepci\u00f3n asistida: distintivo no solo por adoptar la perspectiva experiencial de las mujeres en lugar de la de los hombres, sino tambi\u00e9n en t\u00e9rminos anal\u00edticos por considerar las diferencias de poder estructurales e interpersonales que conforman tanto la experiencia como la aplicaci\u00f3n de estas tecnolog\u00edas en muchas sociedades y culturas diferentes de todo el mundo. Por ejemplo, varias autoras han criticado la dicotomizaci\u00f3n excesivamente simplificada entre los lemas populares \u201cpro-vida\u201d y \u201cpro-elecci\u00f3n\u201d en el debate sobre el aborto (Sherwin 2008; Tooley et al. 2009). Una idea clave de la bio\u00e9tica feminista es que, dado que las mujeres sobrellevan una parte desproporcionada de las cargas y riesgos asociados, las nuevas tecnolog\u00edas reproductivas no son g\u00e9nero neutrales, un hecho que con frecuencia se ignora en los debates sobre la \u00e9tica de la reproducci\u00f3n asistida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Persiste la evaluaci\u00f3n de las implicancias sociales y \u00e9ticas de las innovaciones en la medicina reproductiva, y es cada vez m\u00e1s compleja dada la proliferaci\u00f3n de t\u00e9cnicas para generar, probar y manipular embriones (por ejemplo, Gupta 2000; Shanley 2001; Kukla 2005; Mullin 2005; Harwood 2007; el n\u00famero de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Bio\u00e9tica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> sobre autonom\u00eda reproductiva editado por Carolyn McLeod 2009; Baylis y McLeod 2014). Dos preocupaciones siguen siendo primordiales: que la disponibilidad de pruebas gen\u00e9ticas y tecnolog\u00edas de cribado en el contexto de la medicina reproductiva ejerza presi\u00f3n sobre las mujeres (y los hombres) para que utilicen t\u00e9cnicas prenatales para producir solo ni\u00f1as y ni\u00f1os \u201cperfectas\/os\u201d (Rapp 2000; Rothman 2001) y que, a medida que sea m\u00e1s f\u00e1cil identificar deficiencias prenatales y evitar el nacimiento de ni\u00f1as y ni\u00f1os con esas deficiencias, aumente el estigma que sufren las ni\u00f1as y los ni\u00f1os con condiciones f\u00edsicas especiales y sus familias. Las autoras expresan su preocupaci\u00f3n porque el futuro desarrollo de t\u00e9cnicas de \u201cperfeccionamiento\u201d, ya sean gen\u00e9ticas o de otro tipo, exacerbe estas tendencias y plantee una amenaza a\u00fan mayor para la igualdad social, al margen de los beneficios que puedan ofrecer para la salud. Muchas de estas cuestiones se solapan con otras, como el impacto de las responsabilidades del cuidado en las personas cuidadoras y el efecto de determinadas pol\u00edticas econ\u00f3micas en los grupos socialmente marginados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">M\u00e1s all\u00e1 de los temas reproductivos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">per se,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> la bio\u00e9tica feminista ha contribuido de forma significativa y distintiva al an\u00e1lisis bio\u00e9tico de la donaci\u00f3n de tejidos reproductivos ya sea para la investigaci\u00f3n o con fines reproductivos. La visi\u00f3n de la bio\u00e9tica feminista sobre la pol\u00edtica del uso de \u00f3vulos, embriones y otros tejidos reproductivos en la medicina y la investigaci\u00f3n, incluida la investigaci\u00f3n con c\u00e9lulas madre, un tema clave en el panorama bio\u00e9tico de la \u00faltima d\u00e9cada, abre preguntas sobre la posible explotaci\u00f3n de las mujeres y los cuerpos de las mujeres \u2014y el significado de \u201cexplotaci\u00f3n\u201d en mundos complejos en los que la terapia y la investigaci\u00f3n se superponen (Nisker et al. 2010; Tremain 2006)\u2014. En particular, Donna Dickenson (2007) destaca por su extenso trabajo sobre la propiedad y la titularidad del cuerpo y las partes del cuerpo, al igual que Cathy Waldby por su examen de la econom\u00eda global de los tejidos reproductivos (Waldby y Mitchell 2006; Cooper y Waldby 2014).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"3.2h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">3.2. Cuidado familiar y social<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otro \u00e1mbito de gran inter\u00e9s bio\u00e9tico feminista es la interacci\u00f3n entre la medicina, la situaci\u00f3n de salud y el cuidado familiar y social. Las bioeticistas feministas han argumentado que existen cuestiones leg\u00edtimas que plantearse sobre el alcance y la justificaci\u00f3n de las reivindicaciones acerca de las formas de cuidado ofrecidas, y el equilibrio entre los proveedores individuales, familiares, estatales y comerciales de asistencia m\u00e9dica y social. Estas cuestiones se est\u00e1n planteando en t\u00e9rminos m\u00e1s generales en la bio\u00e9tica predominante, impulsadas por los cambios a largo plazo en la configuraci\u00f3n de la vida familiar en las distintas sociedades y, en consecuencia, en la forma en las que las familias interact\u00faan con la asistencia m\u00e9dica y social. Al mismo tiempo, los cambios demogr\u00e1ficos que conducen al aumento de la longevidad de la poblaci\u00f3n se combinan con fuerzas econ\u00f3micas y pol\u00edticas para promover la reducci\u00f3n de las estructuras de salud y bienestar en muchos pa\u00edses occidentales. Como resultado, las responsabilidades de los cuidados recaen cada vez m\u00e1s en las familias e impl\u00edcitamente en las estructuras familiares tradicionales en las que se supone que la responsabilidad del cuidado de los miembros dependientes recae en las mujeres de la familia. Las cr\u00edticas feministas han presionado tanto por las consideraciones emp\u00edricas como normativas de las responsabilidades familiares frente a las sociales en los \u00e1mbitos de la salud y otras formas de cuidado, y has planteado preguntas cr\u00edticas sobre c\u00f3mo estas responsabilidades llegan a existir y son puestas en acci\u00f3n en una serie de situaciones. En 2011, un grupo destacado de especialistas, tanto feministas como de otros campos, crearon un consorcio internacional, la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Network of Ethics of Families<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, con el objetivo espec\u00edfico de proporcionar un marco \u00e9tico te\u00f3rico m\u00e1s s\u00f3lido en este \u00e1mbito (Verkerk <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">et al.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 2014).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las acad\u00e9micas feministas tambi\u00e9n han pedido una mayor claridad sobre el significado del trabajo de cuidado (o, a veces, de dependencia) y qui\u00e9n lo realiza, y han advertido contra la confusi\u00f3n de los tipos de cuidados realizados por enfermeras, auxiliares de enfermer\u00eda, personal de ayuda a domicilio y miembros de la familia, e igualmente contra la invisibilidad del trabajo de cuidado no remunerado proporcionado por familiares en comparaci\u00f3n con el mundo del trabajo de cuidado (relativamente mal remunerado). Teniendo en cuenta la naturaleza de g\u00e9nero de gran parte del trabajo de cuidado a largo plazo, una serie de bioeticistas feministas (Tong 2009; Lanoix 2013a, b) han estado examinando la \u00e9tica de los acuerdos nacionales e internacionales de cuidado de la ni\u00f1ez, ancianidad y personas con enfermedades cr\u00f3nicas, y el desarrollo asociado del trabajo de cuidado de migrantes internacionales (Weir 2008; Eckenwiler 2011, 2013).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"3.3h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">3.3. Salud p\u00fablica<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La bio\u00e9tica ha sido sobre todo testigo de una explosi\u00f3n de inter\u00e9s por la \u00e9tica de la salud p\u00fablica, distinta de las cuestiones \u00e9ticas de car\u00e1cter m\u00e1s cl\u00ednico que dominaron el campo en sus primeras d\u00e9cadas. En muchos sentidos, las perspectivas centrales y las preocupaciones actuales de la \u00e9tica de la salud p\u00fablica fueron previstas desde hace mucho tiempo por los movimientos feministas de atenci\u00f3n de la salud y la bio\u00e9tica feminista. La \u00e9tica de la salud p\u00fablica se ocupa de las m\u00faltiples actividades de la salud p\u00fablica llevadas a cabo por una serie de profesionales y agentes de la salud, y se ocupa necesariamente de las desigualdades sanitarias tanto a escala nacional como mundial, de c\u00f3mo operan y de c\u00f3mo pueden minimizarse o erradicarse en la salud p\u00fablica, pero tambi\u00e9n, y esto es crucial, aportando en primer lugar una perspectiva m\u00e1s amplia que incluye el inter\u00e9s por c\u00f3mo se producen estas desigualdades. Como se\u00f1ala Rogers,\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">un enfoque feminista nos lleva a examinar no solo las conexiones entre g\u00e9nero, desventaja y salud, sino tambi\u00e9n la distribuci\u00f3n del poder en los procesos de la salud p\u00fablica, desde la elaboraci\u00f3n de pol\u00edticas hasta la ejecuci\u00f3n de los programas. (Rogers 2006: 351; Baylis, Kenny y Sherwin 2008)\u00a0<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El creciente inter\u00e9s por la \u00e9tica de la investigaci\u00f3n dedicada a la salud p\u00fablica en general ha dado lugar tambi\u00e9n a algunos trabajos centrados espec\u00edficamente en los intereses y las vulnerabilidades de las mujeres (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">e.g.,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Macklin 2011).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"3.4h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">3.4. Discapacidad y corporalidad<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A principios del siglo XXI, el compromiso de la bio\u00e9tica feminista con las cuestiones relacionadas con la corporeizaci\u00f3n y, en particular, con la discapacidad, ha sido especialmente intenso y fruct\u00edfero. Tal como se\u00f1alan Baldwin-Ragaven y Scully (2010), la bio\u00e9tica feminista ha abordado necesariamente un debate de larga data sobre lo que significa bio\u00e9ticamente tener\/ser un cuerpo \u201cno-est\u00e1ndar\u201d, dado que el cuerpo femenino ha sido visto generalmente como no-est\u00e1ndar dentro de los contextos biom\u00e9dico y bio\u00e9tico. La investigaci\u00f3n feminista en temas bio\u00e9ticos en ocasiones se ha superpuesto a la creciente presencia de acad\u00e9micas feministas dedicadas al tema de la discapacidad, muchas de las cuales escriben sobre la discapacidad como una forma de exclusi\u00f3n social corporeizada que puede intersectarse o sinergizarse con el g\u00e9nero. Este compromiso ha producido un conjunto de trabajos que problematizan la interpretaci\u00f3n del cuerpo discapacitado en la bio\u00e9tica como un problema que debe resolverse por medios biom\u00e9dicos y para el que las cuestiones bio\u00e9ticas clave tienen que ver con la regulaci\u00f3n de las tecnolog\u00edas que pueden aplicarse para prevenir o curar la discapacidad (Silvers, Wasserman y Mahowald 1998; Fine y Asch 1988; Parens y Asch 2000; Wong 2002; Tremain 2005; Scully 2008; Ho 2011; Hall 2011). En 2010 apareci\u00f3 un n\u00famero especial de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">IJFAB<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> sobre discapacidad (volumen 3, n\u00famero 2). Se ha dado tambi\u00e9n un nutrido trabajo te\u00f3rico sobre las expectativas sociales y culturales de la normalidad, y las decisiones pol\u00edticas que se toman en el \u00e1mbito de la prevenci\u00f3n y el apoyo a las personas con discapacidad, a lo que ha contribuido el debate feminista sobre las normas de la dependencia (Kittay 1999) y la vulnerabilidad (Scully 2014).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un enfoque diferente sobre la corporeizaci\u00f3n es el que proporciona el creciente corpus de trabajos feministas sobre la medicalizaci\u00f3n, en particular la medicalizaci\u00f3n de corporeidades o estados corporales no est\u00e1ndar y su clasificaci\u00f3n como patolog\u00edas, y las cuestiones de autonom\u00eda y elecci\u00f3n que plantea dicha medicalizaci\u00f3n (Purdy 2001, 2006; Garry 2001). Entre las feministas que escriben sobre este tema se encuentran Alison Reiheld (2010) y Laura Guidry-Grimes y Elizabeth Victor (2012). La patologizaci\u00f3n del cuerpo obeso y su relaci\u00f3n con el estigma de la gordura y los est\u00e1ndares culturales de belleza se ha debatido ampliamente en el blog de la<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> IJFAB<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, mientras que otros focos de atenci\u00f3n son la medicalizaci\u00f3n de la intersexualidad (M. Holmes 2008; Feder 2014) y de los estados alterados de conciencia (Harbin 2014). La bio\u00e9tica feminista tambi\u00e9n ha generado un n\u00famero creciente de trabajos sobre la corporeidad transexual (Draper y Evans 2006; J.L. Nelson 2014),<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"3.5h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">3.5. Psiquiatr\u00eda y salud mental<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dada una historia en la que las voces y experiencias de las mujeres han sido frecuentemente descartadas como \u201clocas\u201d, quiz\u00e1 no sorprenda que la bio\u00e9tica feminista tambi\u00e9n haya sido pionera en el examen \u00e9tico cr\u00edtico de las cuestiones de salud mental, en particular del papel de la psiquiatr\u00eda y su tratamiento de las mujeres. Resulta revelador que ya en 2001 la revista <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Journal of Medicine and Philosophy<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> publicara un n\u00famero especial dedicado a la bio\u00e9tica feminista, el cual conten\u00eda algunos art\u00edculos clave sobre cuestiones psiqui\u00e1tricas (volumen 26, n\u00famero 4). En un n\u00famero especial de la<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> IJFAB<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (volumen 4, n\u00famero 1, 2011) varias autoras examinaron temas de salud mental y enfermedad. Una vez m\u00e1s, este escrutinio no es exclusivo de la bio\u00e9tica feminista; lo que es distintivo es la forma en la que estas tem\u00e1ticas se refractan a trav\u00e9s de un lente feminista que presta mucha atenci\u00f3n a las espinosas cuestiones del poder, la autoridad y el silenciamiento de las voces an\u00f3malas. Especialmente pertinente en este \u00e1mbito es la cuesti\u00f3n del poder epist\u00e9mico \u2014los juicios sobre la validez de las experiencias subjetivas, los s\u00edntomas o las percepciones que pueden estar fuera de la norma\u2014, con especial atenci\u00f3n al poder de instancias como el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Manual de Diagn\u00f3stico y Estad\u00edstica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (DSM, por sus siglas en ingl\u00e9s) y lo que algunos cr\u00edticos consideran una inversi\u00f3n problem\u00e1tica de la industria farmac\u00e9utica en la medicalizaci\u00f3n del sufrimiento de las personas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"4h\"><\/a><strong>4. Perspectivas de la teor\u00eda bio\u00e9tica<\/strong><\/h2>\n<h3><a name=\"4.1h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">4.1. Panorama general<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como ilustra el an\u00e1lisis anterior, las feministas han participado en el debate acad\u00e9mico de pr\u00e1cticamente la mayor\u00eda de los principales temas de la bio\u00e9tica. Sus contribuciones se distinguen, entre otras cosas, por la relaci\u00f3n fundamental de la investigaci\u00f3n feminista con el activismo, lo que significa que el tratamiento acad\u00e9mico de estos temas se basa en una cr\u00edtica de las normas y condiciones de fondo que producen injusticias observables y persistentes en la medicina y la atenci\u00f3n de la salud. Esta es una de las razones por las que la teor\u00eda bio\u00e9tica feminista tiende a tener una orientaci\u00f3n pr\u00e1ctica. Sus opiniones cr\u00edticas se refieren sobre todo a la idoneidad de la teor\u00eda bio\u00e9tica dominante, que hace hincapi\u00e9 en principios morales universales enmarcados de forma abstracta, individualista y aislada del contexto (el ejemplo m\u00e1s citado de este marco te\u00f3rico es <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Principles of Biomedical Ethics<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Beauchamp y Childress). Aunque algunas voces feministas cr\u00edticas se oponen a cualquier intento de formulaci\u00f3n de principios universales, la mayor\u00eda son m\u00e1s circunscritas y se dirigen principalmente contra los marcos te\u00f3ricos que presuponen un sujeto individual gen\u00e9rico que es abstracto, descorporeizado y socialmente desvinculado, de una manera que ha permitido que se ignoren particularidades moralmente relevantes y que se privilegie la perspectiva de una \u00e9lite, mayoritariamente masculina en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos (Walker 2008). Las cr\u00edticas feministas se\u00f1alan que esta orientaci\u00f3n te\u00f3rica suele tener como consecuencia la justificaci\u00f3n del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">status quo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> imperante, inhibiendo as\u00ed cualquier consideraci\u00f3n real del cambio social.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los planteamientos te\u00f3ricos de la bio\u00e9tica feminista tambi\u00e9n adoptan algunos enfoques distintivos acerca de la ontolog\u00eda y la epistemolog\u00eda que desaf\u00edan las posturas filos\u00f3ficas tradicionales sobre el modo en el que se emplean el conocimiento, la subjetividad y la agencia moral dentro del discurso \u00e9tico. La b\u00fasqueda de una base moral m\u00e1s satisfactoria para la bio\u00e9tica ha conducido a las feministas en varias direcciones. Algunas son partidarias de prescindir por completo de los principios y de reconstituir la bio\u00e9tica mediante la interpretaci\u00f3n de las narrativas de casos espec\u00edficos, en la l\u00ednea de Nel Noddings (1984) y sus seguidores. Otras, sin llegar tan lejos, est\u00e1n convencidas de que los enfoques narrativos tienen aplicaciones \u00fatiles en bio\u00e9tica (por ejemplo, H.L. Nelson 2001). Sin embargo, otras han criticado el enfoque universal abstracto de la construcci\u00f3n de teor\u00edas desde la perspectiva del pensamiento europeo (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">e.g.,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Mary Rawlinson 2001); al se\u00f1alar las marcas masculinas del sujeto humano supuestamente gen\u00e9rico en la filosof\u00eda, censuran el fracaso de los supuestos universalistas a la hora de reconocer las particularidades de las condiciones dispares de las mujeres. Otros grupos de feministas se han aventurado por las diferentes v\u00edas de la teor\u00eda postestructuralista y postmoderna, por un lado (Shildrick 1997; Shildrick y Mykitiuk 2005), y del particularismo (Little 2001), por otro, para cuestionar otros tipos de pretensi\u00f3n de universalidad. No obstante, otras feministas piensan que un marco que incorpore principios universales puede y debe seguir constituyendo una dimensi\u00f3n de una teor\u00eda bio\u00e9tica adecuada, siempre que estos principios se formulen en t\u00e9rminos no excluyentes y que reflejen el contexto relacional y las realidades emp\u00edricas de las vidas individuales. Dos \u00e1reas distintas y distintivas de contribuci\u00f3n a la teor\u00eda por parte de la bio\u00e9tica feminista son la \u00e9tica del cuidado y la conceptualizaci\u00f3n de la autonom\u00eda.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"4.2h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">4.2. \u00c9tica del cuidado<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A partir del trabajo de la psic\u00f3loga feminista Carol Gilligan (1982) y la proliferaci\u00f3n de estudios impulsados por sus ideas, las te\u00f3ricas del cuidado han hecho hincapi\u00e9 en los patrones de razonamiento moral supuestamente caracter\u00edsticos de las mujeres \u2014razonamiento que da prioridad al cuidado, las relaciones y las responsabilidades\u2014 y los han contrapuesto a los modos de razonamiento que privilegian la justicia y los derechos, y que Gilligan y sus seguidoras han considerado m\u00e1s caracter\u00edsticos de los hombres. (Sin embargo, cabe se\u00f1alar que los ribetes del cuidado y la justicia en esta obra han sido cuestionados por quienes consideran que la diferencia tiene m\u00e1s que ver con las formas de razonamiento moral movilizadas por los grupos social y pol\u00edticamente marginados, siendo las mujeres uno de ellos: v\u00e9ase, e.g., Cortese 1990). Las te\u00f3ricas del cuidado desconf\u00edan de los principios morales tradicionales y enfatizan la necesidad de valores como el amor, el cuidado y la responsabilidad para captar las sutilezas contextuales y los v\u00ednculos relacionales que se pasan por alto en los marcos \u00e9ticos orientados a los principios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tanto las feministas como otras personas han expresado sus dudas sobre la capacidad de una \u00e9tica basada \u00fanicamente en el cuidado para abordar algunas de las preocupaciones de la bio\u00e9tica feminista. La primera antolog\u00eda que analiz\u00f3 esta controversia, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Women and Moral Theory<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, yuxtapon\u00eda a algunas de las principales te\u00f3ricas del cuidado con cr\u00edticas que cuestionan la importancia de una moral diferenciada por sexos y su relevancia para las cuestiones pol\u00edticas y jur\u00eddicas (Kittay y Meyers 1987). Las opiniones cr\u00edticas reconocen que deben tenerse en cuenta las estructuras sociales basadas en el g\u00e9nero, pero se oponen a la distinci\u00f3n entre \u201cvoces\u201d masculinas y feministas impl\u00edcita en la orientaci\u00f3n de Gilligan. En su obra de 1992, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">No Longer Patient: Feminist Ethics and Health Care<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Susan Sherwin ampl\u00eda esta cr\u00edtica de la \u00e9tica del cuidado, y argumenta que sus defensoras no solo han acomodado con demasiada facilidad una tradici\u00f3n que considera que el car\u00e1cter de las mujeres es siempre y esencialmente diferente al de los hombres, sino que la orientaci\u00f3n del cuidado carece de una perspectiva pol\u00edtica manifiesta que pueda dar cuenta adecuadamente de \u2014y desestabilizar\u2014\u00a0 los patrones de dominaci\u00f3n y opresi\u00f3n que afectan a las mujeres. Muchas otras feministas han expresado reservas que coinciden con las preocupaciones de Sherwin en este punto, como Bartky (1990), H.L. Nelson (1992), Kuhse (1995) y Gould (1998).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En un art\u00edculo de 1996 titulado \u201cRehabilitating Care\u201d, Alisa Carse y Hilde Lindemann Nelson intentaron responder a las principales cr\u00edticas a la \u00e9tica del cuidado con el argumento de que existen recursos dentro de la \u00e9tica del cuidado que pueden abordar cada uno de los principales problemas observados por las cr\u00edticas y que pueden ayudar a desarrollar la \u00e9tica de forma m\u00e1s completa. Esta reformulaci\u00f3n ha continuado desde entonces, a medida que las feministas que apoyan algunas dimensiones de la teor\u00eda del cuidado integran estas caracter\u00edsticas en un marco moral m\u00e1s amplio que presta una seria atenci\u00f3n a las cuestiones de justicia (Noddings 2002; Ruddick 1989; Held 1993, 1995, 2006), logrando que la \u00e9tica del cuidado vaya m\u00e1s all\u00e1 de los problemas interpersonales y se centre en cuestiones sociales y pol\u00edticas que requieren un tratamiento m\u00e1s generalizado. Por ejemplo, Kittay y otros llaman la atenci\u00f3n sobre las dimensiones universales de la dependencia. Se centran en el prestigio desproporcionado que se concede a la medicina de alta tecnolog\u00eda y el bajo estatus que se otorga al trabajo m\u00e1s mundano que proporciona los cuidados necesarios a personas enfermas, ancianas y discapacitadas (Kittay 1999; Kittay y Feder 2002; Eckenwiler 2014). Aunque los valores del cuidado cuentan mucho a la hora de prestar una asistencia de salud de calidad, las tareas de cuidado de la medicina suelen degradarse a \u201casuntos dom\u00e9sticos\u201d que despiertan poco inter\u00e9s y a\u00fan menos remuneraci\u00f3n, mientras que los \u201casuntos de crisis\u201d dominan la atenci\u00f3n te\u00f3rica y, en la pr\u00e1ctica, recompensan bastante mejor a sus profesionales. En trabajos posteriores se ha seguido prestando atenci\u00f3n a esta situaci\u00f3n, sobre todo en lo que afecta a quienes requieren cuidados prolongados. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">No Place Like Home: Feminist Ethics and Home Health Care <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(2003), de Jennifer Parks, y la antolog\u00eda <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ethical Issues in Home Health Care<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2002), de Rosalind Ladd <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">et al.,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> abordan cuestiones de excepcional importancia para el bienestar de las personas mayores y discapacitadas, incorporando en su elaboraci\u00f3n gran parte del trabajo feminista reciente sobre justicia y cuidados. En los a\u00f1os transcurridos desde entonces, las necesidades de cuidados de una poblaci\u00f3n longeva no han hecho sino aumentar en la mayor parte del mundo. En respuesta, la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">IJFAB<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> dedic\u00f3 un n\u00famero especial al envejecimiento y los cuidados de largo plazo (volumen 6, n\u00famero 2, 2013), que incluye art\u00edculos clave de Lanoix, Kittay, Tong, Martha Holstein y otros (todos de 2013).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los trabajos relacionados con el cuidado se han ramificado en varias direcciones. La antolog\u00eda <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Socializing Care<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se basa en el llamamiento de Joan Tronto en 1993 en favor de una teor\u00eda pol\u00edtica que integre la pr\u00e1ctica de los cuidados entre las cualidades necesarias para que los ciudadanos democr\u00e1ticos convivan bien en una sociedad pluralista (Hamington y Miller 2006). Las autoras de esta antolog\u00eda subrayan los desequilibrios de poder inherentes a las recientes tendencias a privatizar los cuidados y la necesidad de una \u00e9tica p\u00fablica de los cuidados. Otras han aplicado la teor\u00eda de los cuidados a la \u00e9tica de la enfermer\u00eda (e.g., Kuhse 1997). Ruth Groenhout (2004) y Susan Dodds (2007) desarrollan versiones de la bio\u00e9tica feminista que combinan la perspectiva de los cuidados con la teor\u00eda de la virtud. Tanto Groenhout como Dodds ponen \u00e9nfasis en la naturaleza hol\u00edstica de las personas humanas, sus contextos sociales particulares, la centralidad de las respuestas emocionales en el razonamiento \u00e9tico y la implausibilidad de juzgar las acciones separadas de las narrativas vividas que les confieren significado. Groenhout extrae ejemplos de varios campos, incluidas las nuevas tecnolog\u00edas reproductivas. Se\u00f1ala que en este caso la adopci\u00f3n de la teor\u00eda del cuidado requerir\u00eda la consideraci\u00f3n de muchos factores m\u00e1s all\u00e1 de los deseos de pacientes concretos, incluidos los costos y beneficios para todas las personas afectadas por intervenciones m\u00e9dicas concretas, el impacto de dichos servicios en otras necesidades de salud y el riesgo de que la tecnolog\u00eda intensifique la mercantilizaci\u00f3n de los ni\u00f1os y las ni\u00f1as y de las funciones corporales de las mujeres que los portan. Scully (2010a) ha analizado los cuidados en el contexto de la discapacidad, centr\u00e1ndose en el trabajo oculto de cuidados que las personas discapacitadas realizan para las personas no discapacitadas, m\u00e1s que en los cuidados que reciben las personas discapacitadas. En los \u00faltimos a\u00f1os, varias bioeticistas feministas han trabajado para desentra\u00f1ar las complejas conexiones entre las nociones morales centrales de cuidado, dependencia, independencia y autonom\u00eda. En este sentido, una l\u00ednea de trabajo particularmente fuerte se centra en la vulnerabilidad como concepto dentro de la bio\u00e9tica (Luna 2006, 2009; Rogers, Mackenzie y Dodds 2012). Un n\u00famero especial de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">IJFAB<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> sobre la vulnerabilidad (volumen 5, n\u00famero 2, 2012) que aborda una serie de temas, incluy\u00f3 un debate sobre un enfoque \u00e9tico global de la vulnerabilidad, el uso de drogas inyectables y la vulnerabilidad particular de las mujeres embarazadas que son objeto de investigaci\u00f3n. Una colecci\u00f3n reciente coeditada por Catriona Mackenzie, Rogers y Dodds (2014) ha continuado el trabajo sobre este tema.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"4.3h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">4.3. Autonom\u00eda<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otra corriente importante de la actividad feminista aborda la construcci\u00f3n de una teor\u00eda de la autonom\u00eda que refleje mejor la realidad que la que se suele propugnar en la bibliograf\u00eda sobre bio\u00e9tica. En primer lugar, la cr\u00edtica feminista se\u00f1ala que el modelo tradicional de autonom\u00eda es inadecuado: no presta atenci\u00f3n a los detalles contextuales de la experiencia personal ni a las situaciones en las que se ejerce la autonom\u00eda en la vida real en mayor o menor grado. Como se\u00f1ala Sherwin,\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">tenemos que alejarnos de la conocida concepci\u00f3n occidental de la autonom\u00eda como autodefinici\u00f3n, inter\u00e9s propio y autoprotecci\u00f3n, como si el yo fuera simplemente un tipo especial de propiedad que hay que preservar. (Sherwin <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">et al<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. 1998: 35)<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En una forma conexa de descontextualizaci\u00f3n, algunos bioeticistas y m\u00e9dicos reducen la autonom\u00eda al consentimiento informado y restringen su ejercicio en la pr\u00e1ctica m\u00e9dica a la elecci\u00f3n por parte del paciente de un conjunto limitado de opciones cl\u00ednicas (Dodds 2000). Esta formulaci\u00f3n del principio de respeto a la autonom\u00eda ignora las condiciones de fondo que los pacientes aportan a su experiencia m\u00e9dica, las relaciones institucionales de poder y los contextos sociales que influyen en sus opciones, y las prioridades de la investigaci\u00f3n m\u00e9dica que las configuran. Ampliando esta cr\u00edtica, Carolyn Ells adopta el an\u00e1lisis del biopoder de Foucault para argumentar que la elecci\u00f3n informada debe entenderse en t\u00e9rminos expl\u00edcitamente relacionales que interpreten las relaciones de poder como difusas en toda la sociedad (2003). Ells argumenta\u00a0 que la concepci\u00f3n est\u00e1ndar de la elecci\u00f3n se basa en un modelo falso de las personas, uno que las sit\u00faa fuera de las relaciones de poder. Una vez reconocido esto, se torna evidente la necesidad de entender la autonom\u00eda teniendo en cuenta la complejidad de las relaciones de poder.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esta perspectiva comparte con la teor\u00eda del cuidado la convicci\u00f3n de que los agentes humanos no son fundamentalmente personas decididas, racionales, que asumen opciones en inter\u00e9s propio, sino seres sociales cuya identidad se constituye y se mantiene dentro de relaciones y comunidades superpuestas. Al reconocer la complejidad de las conexiones entre las personas, su entorno social, su matriz cultural y su posici\u00f3n pol\u00edtica, algunas feministas reclaman ahora la adopci\u00f3n de un modelo relacional de autonom\u00eda que ponga \u00e9nfasis en la red de relaciones interconectadas (y a veces conflictivas) que dan forma a la individualidad. En este caso, la antolog\u00eda clave es <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Relational Autonomy<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2000) de Mackenzie y Soljar, la cual contiene una introducci\u00f3n exhaustiva que caracteriza con m\u00e1s detalle las cr\u00edticas feministas al modelo est\u00e1ndar de autonom\u00eda y las reformulaciones constructivas. La visi\u00f3n m\u00e1s relacional del yo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">(self)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> desarrollada por la teor\u00eda moral feminista tiene claras implicancias para pensar la autonom\u00eda. Si bien se acepta que el principio de respeto a la autonom\u00eda ha sido esencial para la protecci\u00f3n de la libertad individual, incluida, por supuesto, la de las mujeres, los conceptos dominantes de autonom\u00eda, basados en la imagen del yo descrita anteriormente, tienen poca relevancia para las vidas de los grupos marginados para los que las posibilidades de autodeterminaci\u00f3n est\u00e1n seriamente limitadas por las estructuras materiales, sociales y pol\u00edticas. Una concepci\u00f3n relacional de la autonom\u00eda sostiene que<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">las identidades de las\/los agentes se forman dentro del contexto de las relaciones sociales y est\u00e1n moldeadas por un complejo de determinantes sociales interseccionados, tales como la raza, la clase, el g\u00e9nero y la etnicidad. (Mackenzie y Stoljar 2000: 4)<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las primeras relaciones sociales sientan las bases para el posterior desarrollo de la autodeterminaci\u00f3n. En su versi\u00f3n m\u00e1s fuerte, las versiones relacionales sostienen que las actividades que constituyen la autodeterminaci\u00f3n son inherentemente sociales; las relaciones, lejos de socavar la autonom\u00eda, proporcionan las condiciones de posibilidad para el ejercicio de la autodeterminaci\u00f3n y la autorrealizaci\u00f3n (Donchin 2000: 239; Scully 2008: 161-162).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otros trabajos de bio\u00e9tica feminista intentan reconfigurar la autonom\u00eda para tomar m\u00e1s en cuenta la agencia del\/la paciente. Estos planteamientos consideran la autonom\u00eda no solo como una propiedad que poseen todas las personas adultas competentes, sino tambi\u00e9n como una aspiraci\u00f3n que requiere desarrollo moral, cooperaci\u00f3n social e instituciones de apoyo. Enfatizan la importancia de fomentar el desarrollo de las capacidades de autonom\u00eda para equilibrar las disparidades de educaci\u00f3n y estatus que distorsionan la comunicaci\u00f3n entre personal m\u00e9dico y la\/el paciente, entre otras. Una concepci\u00f3n m\u00e1s adecuada visibilizar\u00eda c\u00f3mo es que las normas y presiones sociales influyen en las opciones que se ofrecen a las\/los pacientes, y destacar\u00eda las obligaciones de las personas profesionales de la salud de apoyar activamente la autonom\u00eda y la toma de decisiones de las\/los pacientes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, otras investigadoras han mencionado caracter\u00edsticas que van m\u00e1s all\u00e1 de las relaciones de poder y que pueden afectar a la autonom\u00eda. Adem\u00e1s de los entornos sociales opresivos, el trauma (Brison 2001) y la enfermedad (Donchin 2000) pueden perjudicar f\u00e1cilmente la autonom\u00eda, ya que el cuerpo en el que uno ha confiado para llevar a cabo sus planes y proyectos se muestra vulnerable, fr\u00e1gil y desprotegido. La relaci\u00f3n entre confianza y autonom\u00eda es explorada con m\u00e1s detalle por McLeod (2002), quien ha presentado una concepci\u00f3n de la autoconfianza dentro de un marco te\u00f3rico feminista, a\u00f1adiendo as\u00ed una nueva dimensi\u00f3n a la reformulaci\u00f3n de la autonom\u00eda personal como relacional. Bas\u00e1ndose principalmente en contextos reproductivos, McLeod sostiene que los encuentros con los\/las profesionales de la salud pueden socavar la confianza de la mujer en s\u00ed misma, amenazando as\u00ed su autonom\u00eda. A la inversa, las\/los profesionales pueden respetar la autonom\u00eda de la paciente si tienen en cuenta su poder para influir en ella. Sus innovaciones conceptuales se han extendido a otros contextos de la atenci\u00f3n de la salud (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">e.g<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">., Goering 2009).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"5h\"><\/a><strong>5. Metodolog\u00edas feministas<\/strong><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Adem\u00e1s de importantes cuestiones sustantivas y la teor\u00eda bio\u00e9tica, la bio\u00e9tica feminista tambi\u00e9n ha hecho contribuciones destacadas a la metodolog\u00eda bio\u00e9tica. La bio\u00e9tica feminista se caracteriza por compartir orientaciones te\u00f3ricas y pol\u00edticas que favorecen determinados enfoques metodol\u00f3gicos, entre ellos el centrarse en la experiencia emp\u00edrica; la atenci\u00f3n a los efectos del poder social, pol\u00edtico o epist\u00e9mico; y el compromiso de influir en el cambio social y pol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El feminismo se basa en la afirmaci\u00f3n de que la experiencia es generizada: es decir, la experiencia de una persona puede diferir de manera significativa dependiendo de si esa persona es hombre o mujer, y es necesario prestar atenci\u00f3n a esa experiencia si no queremos que esas diferencias queden subsumidas en el discurso de quienes tienen m\u00e1s poder. Por lo tanto, existe un sesgo metodol\u00f3gico asociado hacia los m\u00e9todos que fundamentan la teor\u00eda en la experiencia vivida y que conservan una sensibilidad hacia las diferencias moralmente relevantes en la experiencia que pueden resultar del g\u00e9nero, pero tambi\u00e9n de las diferencias de clase, etnicidad, sexualidad, etc\u00e9tera. Por lo tanto, aunque la bio\u00e9tica feminista no es la \u00fanica que lo hace, es m\u00e1s probable que se base en datos emp\u00edricos o en relatos narrativos y fenomenol\u00f3gicos que la bio\u00e9tica predominante, con el fin de garantizar que tanto la descripci\u00f3n como las afirmaciones normativas est\u00e9n ancladas en las realidades de los mundos natural, social, pol\u00edtico e institucional. En consecuencia, la bio\u00e9tica feminista ha recurrido a menudo a los m\u00e9todos de las ciencias sociales cualitativas y de la investigaci\u00f3n sobre la salud para obtener informaci\u00f3n emp\u00edrica importante sobre el encuentro situado con la medicina y la atenci\u00f3n de la salud.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El pensamiento feminista tambi\u00e9n considera seriamente la existencia y los efectos de las relaciones de poder de todo tipo, y no solo las que operan de forma m\u00e1s obvia en el contexto m\u00e9dico. Esto significa que los m\u00e9todos feministas tambi\u00e9n tienen el h\u00e1bito cognitivo de prestar atenci\u00f3n a la exposici\u00f3n y el examen de las estructuras y pr\u00e1cticas sociales que son opresivas y desfavorables para las mujeres, para lo cual ampl\u00edan el examen de dichas relaciones de poder m\u00e1s all\u00e1 de la pr\u00e1ctica cl\u00ednica e incluso del sistema de atenci\u00f3n de la salud, para tener en cuenta los acuerdos econ\u00f3micos sociales y globales que mantienen patrones arraigados de dominaci\u00f3n social y pol\u00edtica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por \u00faltimo, tambi\u00e9n hay que recordar que la bio\u00e9tica feminista es una disciplina acad\u00e9mica que, al igual que otras \u00e1reas de la reflexi\u00f3n feminista, se origin\u00f3 en y junto a un movimiento social cuyo objetivo es lograr la justicia y la igualdad globales para las mujeres. Por lo tanto, la bio\u00e9tica feminista pretende ir m\u00e1s all\u00e1 del diagn\u00f3stico y el an\u00e1lisis de un problema, y apunta hacia un futuro de cambio social y pol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">Las bioeticistas feministas nunca pueden evitar el preguntarse, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfc\u00f3mo funciona esto en las vidas de mujeres y hombres reales, y en los marcos pol\u00edticos actuales en los que existimos?<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Scully 2010b: 136)<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"6h\"><\/a><strong>6. El horizonte en expansi\u00f3n y el futuro<\/strong><\/h2>\n<h3><a name=\"6.1h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">6.1. Expansi\u00f3n tem\u00e1tica<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las bioeticistas feministas siguen aportando nuevas tem\u00e1ticas a la bio\u00e9tica y nuevas perspectivas sobre las ya existentes. Como campo, la bio\u00e9tica debe prestar atenci\u00f3n necesariamente a los nuevos dilemas \u00e9ticos que plantean los avances de la medicina y las tecnolog\u00edas de las ciencias de la vida, pero tambi\u00e9n a los acontecimientos sociales y pol\u00edticos que provocan transformaciones en las pr\u00e1cticas de la atenci\u00f3n de la salud. La bio\u00e9tica feminista aporta al debate su particular estilo de an\u00e1lisis. As\u00ed, a medida que madura el \u00e1mbito de la bio\u00e9tica de la salud p\u00fablica, tambi\u00e9n lo hacen las contribuciones de la bio\u00e9tica feminista para identificar, examinar y comprender el papel del g\u00e9nero y otras desigualdades en la salud p\u00fablica (Rogers 2006). O, por poner un ejemplo muy diferente, a medida que la donaci\u00f3n de mitocondrias ha surgido como un medio potencial para evitar la transmisi\u00f3n de la enfermedad mitocondrial a las generaciones futuras, las bio\u00e9ticas feministas han sido capaces de plantear el mismo tipo de cuestiones cr\u00edticas sobre las fuentes de las mitocondrias, y el potencial de explotaci\u00f3n de las mujeres en su obtenci\u00f3n, tal como lo han hecho con respecto a la circulaci\u00f3n de otras formas de tejido reproductivo (Baylis 2013; Dickenson 2013).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"6.2h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">6.2. Alcance mundial<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En los \u00faltimos a\u00f1os, las activistas feministas han centrado su atenci\u00f3n en las necesidades de la salud en las regiones en desarrollo del mundo y en la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas de salud internacionales. Varios grupos feministas dedicados a la incidencia han ampliado su alcance para fomentar el reconocimiento de los derechos humanos universales relacionados con la salud. En 2008, un comit\u00e9 de la FAB contribuy\u00f3 a la revisi\u00f3n de la Declaraci\u00f3n de Helsinki, que especifica los est\u00e1ndares internacionales para el ejercicio \u00e9tico de la investigaci\u00f3n m\u00e9dica. Muchas de las enmiendas a la Declaraci\u00f3n se originaron en ese comit\u00e9 (Eckenwiler et al. 2008; Goodyear et al. 2008). Las miembras de la FAB tambi\u00e9n participaron en la formulaci\u00f3n de la Declaraci\u00f3n de la UNESCO sobre Normas Universales de Bio\u00e9tica (Rawlinson y Donchin 2005). Su labor se complementa con la de organizaciones no gubernamentales de numerosos pa\u00edses en desarrollo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entre los avances previsibles en los pr\u00f3ximos a\u00f1os se encuentra un mayor alcance mundial de la bio\u00e9tica feminista. Esto es distinto de su (ya s\u00f3lido) enfoque internacional: una conciencia feminista no solo de la forma en la que las cuestiones bio\u00e9ticas se diversifican entre pa\u00edses, sino de los sistemas econ\u00f3micos y pol\u00edticos globales que pueden mantener reg\u00edmenes de opresi\u00f3n y discriminaci\u00f3n localmente espec\u00edficos (v\u00e9ase, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">e.g.,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Nie 2005). Las bioeticistas feministas han realizado importantes contribuciones a la literatura sobre cuestiones globales. La colaboraci\u00f3n entre feministas de las regiones m\u00e1s y menos industrializadas del mundo apoy\u00f3 la publicaci\u00f3n de cuatro antolog\u00edas basadas en ponencias de conferencias internacionales de la FAB (Donchin y Purdy 1999; Tong, Anderson y Santos 2001; Tong, Donchin y Dodds 2004; Scully, Baldwin-Ragaven y Fitzpatrick 2010). Cada una de ellas documenta de distinto modo c\u00f3mo las pr\u00e1cticas tecnol\u00f3gicas occidentales dominantes traspasan las fronteras geogr\u00e1ficas, influyen en las econom\u00edas en desarrollo y a menudo desv\u00edan los escasos recursos de los servicios de salud b\u00e1sicos que podr\u00edan reducir la morbilidad y la mortalidad evitables. Especialmente preocupantes son las consecuencias para quienes carecen de poder para alterar las condiciones que controlan sus vidas impuestas desde el exterior. El primer volumen llama la atenci\u00f3n sobre el tradicional dualismo mente\/cuerpo, mientras que las autoras del segundo volumen buscan trascender las dicotom\u00edas habituales que dividen el mundo contempor\u00e1neo en econom\u00edas desarrolladas\/en desarrollo y sociedades tecnol\u00f3gicas\/no tecnol\u00f3gicas, para abordar un amplio abanico de preocupaciones en la intersecci\u00f3n del feminismo y las cuestiones globales. Algunos cap\u00edtulos se centraron en la tendencia de la ciencia a convertirse en un proyecto colectivo de la comunidad internacional, otros en las tensiones entre pr\u00e1cticas culturales espec\u00edficas y rasgos de humanidad com\u00fan que prevalecen sobre las diferencias geogr\u00e1ficas y culturales, como el parto, la enfermedad, la discapacidad y la muerte. El volumen de 2004 aprovecha y ampl\u00eda el discurso de los derechos humanos con relaci\u00f3n a las cuestiones de la salud y ampl\u00eda el debate sobre la \u00e9tica global. Tiene en cuenta consideraciones que rara vez se abordan en la bibliograf\u00eda sobre bio\u00e9tica, como los efectos econ\u00f3micos, sociales y pol\u00edticos del capitalismo globalizado, y prosigue con el debate sobre las tensiones entre imperialismo cultural y relativismo cultural, ampliando as\u00ed el an\u00e1lisis a las necesidades de las personas marginadas situadas de forma diversa en la econom\u00eda mundial.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el volumen de 2010, titulado <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Feminist Bioethics: At the Center, On the Margins,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> varias autoras abordaron las diferencias \u00e9ticamente preocupantes y moralmente irresueltas entre el Norte y el Sur (Baldwin-Ragaven y Scully 2010). Las autoras de este volumen se\u00f1alaron que la bio\u00e9tica feminista necesita responder a las voces que critican el privilegio de la mujer blanca (principalmente occidental), as\u00ed como a las acad\u00e9micas norteamericanas negras y latinas que acusaron a las feministas de finales del siglo XX de ignorar sus preocupaciones. Desde sus inicios, la bio\u00e9tica feminista ha destacado su propia pluralidad disciplinaria y geogr\u00e1fica. El sitio web actual de la Red Internacional sobre Enfoques Feministas de Bio\u00e9tica contiene lo siguiente (16 de diciembre, 2015):<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">La FAB trabaja desde 1992 para crear una comunidad global de investigaci\u00f3n, debate y acci\u00f3n en torno a los problemas de la bio\u00e9tica&#8230; [y] fomenta el respeto dentro de la bio\u00e9tica por las diferencias entre las personas, al mismo tiempo que examina cr\u00edticamente los efectos de la opresi\u00f3n y las desventajas.<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La voluntad de enfrentarse directamente a las tensiones te\u00f3ricas, profesionales y pol\u00edticas que pueden surgir es un ejemplo de la naturaleza cr\u00edtica y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">auto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">cr\u00edtica de la bio\u00e9tica feminista.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"6.3h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">6.3. \u00bfP\u00e9rdida del filo radical?<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La ampliaci\u00f3n de la percepci\u00f3n moral es un proceso continuo. Como se\u00f1al\u00f3 la antolog\u00eda de FAB 2010, la bio\u00e9tica feminista se encuentra en la parad\u00f3jica posici\u00f3n de que sigue estando en los m\u00e1rgenes de la bio\u00e9tica y, sin embargo, muchas de sus ideas han sido y siguen siendo adoptadas por la corriente predominante. Ejemplos de ello son el llamado giro emp\u00edrico de la bio\u00e9tica o los recientes llamados de la bio\u00e9tica para que se preste mayor atenci\u00f3n a las cuestiones de salud p\u00fablica. Se trata de un arma de doble filo. Obviamente, las feministas quieren que sus puntos de vista transformen el trabajo bio\u00e9tico que se lleva a cabo en el \u201ccentro\u201d y, sin embargo, al hacerlo existe el peligro de que el filo radical y cr\u00edtico de la cr\u00edtica feminista pierda fuerza. Algunas acad\u00e9micas consideran que la bio\u00e9tica feminista intenta seguir una trayectoria bidireccional en el futuro, acerc\u00e1ndose al centro de la corriente predominante de investigaci\u00f3n bio\u00e9tica y manteniendo al mismo tiempo un foro para las activistas y te\u00f3ricas que trabajan en los m\u00e1rgenes, y es probable que esto siga siendo un punto de tensi\u00f3n dentro del sector (Nelson 2000). No obstante, aunque la incorporaci\u00f3n de parte del pensamiento feminista ha difuminado las l\u00edneas que separan la bio\u00e9tica predominante de la marginal, y pone en tela de juicio el propio car\u00e1cter distintivo de la bio\u00e9tica feminista, tambi\u00e9n queda claro que la asimilaci\u00f3n del feminismo por parte de la bio\u00e9tica predominante es muy parcial: si bien puede haber adoptado algunos de los planteamientos te\u00f3ricos y metodol\u00f3gicos de la bio\u00e9tica feminista, no ha asumido sus objetivos espec\u00edficos de g\u00e9nero y justicia social. El m\u00ednimo irreductible sobre el que se asienta la \u00e9tica feminista es lo que Alison Jaggar defini\u00f3 como el compromiso con las ideas de que \u201cla subordinaci\u00f3n de las mujeres es moralmente incorrecta y que la experiencia moral de las mujeres es digna de respeto\u201d (Jaggar 1991: 95). Esto es lo que hace que las contribuciones feministas a la bio\u00e9tica sean inmediatamente reconocibles y poderosas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","class_list":["post-2132","enciclopedia_virtual","type-enciclopedia_virtual","status-publish","hentry"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.0 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Bio\u00e9tica feminista - C\u00e1tedra UNESCO de Igualdad de G\u00e9nero en Instituciones de Educaci\u00f3n Superior<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"A medida que acad\u00e9micas y activistas feministas comenzaron a dirigir su atenci\u00f3n al campo en r\u00e1pida expansi\u00f3n de la bio\u00e9tica en la ...\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/catedra.pucp.edu.pe\/unesco\/en\/enciclopedia_virtual\/bioetica-feminista\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Bio\u00e9tica feminista - 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