{"id":2137,"date":"2025-09-12T20:48:06","date_gmt":"2025-09-13T01:48:06","guid":{"rendered":"https:\/\/catedra.pucp.edu.pe\/unesco\/?post_type=enciclopedia_virtual&#038;p=2137"},"modified":"2025-09-22T13:37:22","modified_gmt":"2025-09-22T18:37:22","slug":"perspectivas-feministas-sobre-la-objetivacion","status":"publish","type":"enciclopedia_virtual","link":"https:\/\/catedra.pucp.edu.pe\/unesco\/en\/enciclopedia_virtual\/perspectivas-feministas-sobre-la-objetivacion\/","title":{"rendered":"Perspectivas feministas sobre la objetivaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">La objetivaci\u00f3n es una noci\u00f3n central en la teor\u00eda feminista. Puede definirse, de manera general, como el acto de ver y\/o tratar a una persona, usualmente una mujer, como un objeto. En esta entrada, el enfoque est\u00e1 principalmente en la objetivaci\u00f3n sexual, es decir, aquella que ocurre en el \u00e1mbito sexual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Martha Nussbaum (1995, 257) ha identificado siete caracter\u00edsticas que est\u00e1n involucradas en la idea de tratar a una persona como un objeto:<\/span><\/p>\n<ul>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Instrumentalidad: tratar a una persona como una herramienta para los fines del objetivador.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Negaci\u00f3n de la autonom\u00eda: tratar a una persona como si careciera de autonom\u00eda y autodeterminaci\u00f3n.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Inercia: tratar a una persona como si careciera de agencia, y quiz\u00e1s tambi\u00e9n de actividad.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Fungibilidad: tratar a una persona como intercambiable con otros objetos.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Violabilidad: tratar a una persona como si careciera de integridad de l\u00edmites.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Propiedad: tratar a una persona como algo que pertenece a otra (que puede ser comprada o vendida).<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Negaci\u00f3n de la subjetividad: tratar a una persona como si sus experiencias y sentimientos (si es que los tiene) no debieran ser tomados en cuenta.<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Rae Langton (2009, 228\u2013229) ha a\u00f1adido tres caracter\u00edsticas m\u00e1s a la lista de Nussbaum:<\/span><\/p>\n<ul>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Reducci\u00f3n al cuerpo: tratar a una persona como si se identificara \u00fanicamente con su cuerpo, o partes del cuerpo.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Reducci\u00f3n a la apariencia: tratar a una persona principalmente en funci\u00f3n de c\u00f3mo se ve, o c\u00f3mo aparece ante los sentidos.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Silenciamiento: tratar a una persona como si fuera muda, carente de la capacidad de hablar.<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La mayor\u00eda de las personas que han reflexionado sobre la objetivaci\u00f3n la consideran un fen\u00f3meno moralmente problem\u00e1tico. Esto es particularmente evidente en las discusiones feministas sobre la pornograf\u00eda. Las feministas antipornograf\u00eda Catharine MacKinnon y Andrea Dworkin, influenciadas por la concepci\u00f3n de la objetivaci\u00f3n de Immanuel Kant, han argumentado \u2014de forma ya cl\u00e1sica\u2014 que, debido al consumo de pornograf\u00eda por parte de los hombres, las mujeres como grupo son reducidas a la condici\u00f3n de meras herramientas para los fines masculinos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Adem\u00e1s, feministas como Sandra Bartky y Susan Bordo han sostenido que las mujeres son objetivadas a trav\u00e9s de una preocupaci\u00f3n excesiva por su apariencia. Trabajos recientes e importantes de autoras feministas tambi\u00e9n se han dedicado a explorar la conexi\u00f3n entre la objetividad y la objetivaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">M\u00e1s recientemente, algunas pensadoras como Martha Nussbaum han cuestionado la idea de que la objetivaci\u00f3n sea necesariamente un fen\u00f3meno negativo, defendiendo la posibilidad de una objetivaci\u00f3n positiva. Aunque tratar a una persona como un objeto (en una o m\u00e1s de las formas mencionadas) suele ser problem\u00e1tico, Nussbaum sostiene que la objetivaci\u00f3n puede, en ciertos contextos, asumir formas benignas o incluso positivas, y constituir una parte valiosa y placentera de nuestras vidas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En una obra pr\u00f3xima, Nancy Bauer cuestiona la propia idea de que tenga sentido especificar las marcas y caracter\u00edsticas del t\u00e9rmino \u00abobjetivaci\u00f3n\u00bb. Tal intento, argumenta, solo distorsionar\u00eda el fen\u00f3meno en cuesti\u00f3n (2015).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"indice\"><\/a><b>\u00cdndice<\/b><\/h2>\n<p><a href=\"#1h\">1. Kant sobre la sexualidad y la objetivaci\u00f3n<\/a><br \/>\n<a href=\"#2h\">2. Pornograf\u00eda y objetivaci\u00f3n<\/a><br \/>\n<a href=\"#3h\">3. Apariencia femenina y objetivaci\u00f3n<\/a><br \/>\n<a href=\"#4h\">4. Objetividad y objetivaci\u00f3n<\/a><br \/>\n<a href=\"#5h\">5. La posibilidad de una objetivaci\u00f3n positiva<\/a><br \/>\n<a href=\"#6h\">6. La inutilidad de especificar las marcas y caracter\u00edsticas de la objetivaci\u00f3n<\/a><br \/>\n<a href=\"#7h\">7. Conclusi\u00f3n<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"1h\"><\/a><b>1. Kant sobre la sexualidad y la objetivaci\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La perspectiva de Immanuel Kant sobre la objetivaci\u00f3n sexual ha sido especialmente influyente en los debates feministas contempor\u00e1neos sobre este tema. Kant pensaba que la sexualidad es extremadamente problem\u00e1tica cuando se ejerce fuera del contexto del matrimonio mon\u00f3gamo, y sosten\u00eda que en tales casos conduce a la objetivaci\u00f3n. Escribe t\u00edpicamente en las <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lectures on Ethics<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que \u201cel amor sexual hace de la persona amada un Objeto de apetito; tan pronto como ese apetito se ha saciado, la persona es dejada de lado como se desecha un lim\u00f3n que ha sido exprimido. &#8230; tan pronto como una persona se convierte en un Objeto del apetito para otra, todos los motivos de relaci\u00f3n moral dejan de funcionar, porque como Objeto de apetito para otra, una persona se convierte en una cosa y puede ser tratada y utilizada como tal por cualquiera\u201d (Kant, 163).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para Kant, la objetivaci\u00f3n conlleva rebajar a una persona, a un ser con humanidad, al estatus de objeto. La <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">humanidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, para este autor, es la naturaleza racional de una persona y su capacidad de elecci\u00f3n racional. El rasgo caracter\u00edstico de la humanidad es la capacidad de una persona para establecer y perseguir racionalmente sus propios fines. Un ser con humanidad es capaz de decidir lo que es valioso, as\u00ed como de encontrar formas de realizar y promover tal valor. La humanidad es lo que es especial de los seres humanos. Los distingue de los animales y los objetos inanimados. Debido a que los seres humanos son especiales en este sentido, a diferencia de los animales y los objetos, tienen <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">dignidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (una \u201cval\u00eda interior\u201d, en contraposici\u00f3n a una \u201cval\u00eda relativa\u201d) (Kant 1785, 42). Para Kant es crucial que cada persona respete la humanidad en las dem\u00e1s, as\u00ed como la humanidad en su propia persona. La humanidad nunca debe ser tratada meramente como un medio, sino siempre, al mismo tiempo, como un fin (Kant 1797, 209).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A Kant le preocupa que cuando las personas ejercen su sexualidad fuera del contexto del matrimonio mon\u00f3gamo, traten a la humanidad simplemente como un medio para sus prop\u00f3sitos sexuales. En las <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lectures on Ethics<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Kant habla a menudo de la \u201cdegradaci\u00f3n\u201d, la \u201csubordinaci\u00f3n\u201d y la \u201cdeshonra\u201d de la humanidad cuando se ve involucrado el ejercicio de la sexualidad. Llega a decir que la actividad sexual puede conducir a la p\u00e9rdida o al \u201csacrificio\u201d de la humanidad (Kant <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lectures on Ethics,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 163-4). La persona amada pierde lo que tiene de especial como ser humano, su humanidad, y queda reducida a una cosa, a un mero instrumento sexual. Por lo tanto, la noci\u00f3n de objetivaci\u00f3n de Kant se centra en gran medida en la instrumentalidad: el tratamiento de una persona como mera herramienta al servicio de los fines del amante. La objetivaci\u00f3n, seg\u00fan Kant, supone considerar a alguien \u201ccomo un objeto, algo para el uso\u201d (Herman 1993, 57). Alan Soble sostiene que para Kant, \u201ctanto el cuerpo como las acciones complacientes de la otra persona son herramientas (un medio) que alguien utiliza para su propio placer sexual y, en esa medida, la otra persona es una cosa fungible, funcional\u201d (Soble 2002a, 226). La idea de que en las relaciones sexuales las personas se reducen a objetos, que pierden su naturaleza racional, es extrema. Halwani se\u00f1ala con raz\u00f3n que esta reducci\u00f3n a la condici\u00f3n de objeto rara vez se produce en la objetivaci\u00f3n sexual. Explica que \u201cexceptuando la violaci\u00f3n, es raro que tratemos a nuestras parejas sexuales como objetos: no solo somos conscientes de su humanidad, sino que la tenemos presente\u201d (2010, 193). Halwani ofrece aqu\u00ed una lectura m\u00e1s sensible de la afirmaci\u00f3n de Kant, al admitir que es cierta la idea de que \u201cEl deseo sexual es lo suficientemente poderoso como para hacer de la raz\u00f3n su propia herramienta; puede subvertir nuestra capacidad racional de establecer fines\u201d (2010, 209). De este manera, las personas pueden \u201cponer en peligro su dignidad al socavar su raz\u00f3n\u201d (Halwani 2010, 209). Por lo tanto, aunque es poco atractiva la perspectiva de que la humanidad se destruye por completo cuando las personas ejercen su sexualidad, no es descabellado pensar que, en algunos casos, el deseo sexual y el ejercicio de la sexualidad pueden socavar nuestra racionalidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Kant pensaba que, en teor\u00eda, tanto los hombres como las mujeres pueden ser objetivados, pero era muy consciente de que, en la pr\u00e1ctica, las mujeres son las v\u00edctimas m\u00e1s comunes de la objetivaci\u00f3n. Esto es evidente en las discusiones de Kant sobre la prostituci\u00f3n y el concubinato. El ejercicio de la sexualidad en estos contextos sexuales moralmente problem\u00e1ticos conduce a rebajar a las mujeres (prostitutas y concubinas) a objetos del apetito de los hombres.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Kant define la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">prostituci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> como la oferta con fines de lucro de la propia persona para la gratificaci\u00f3n sexual de otra. Una persona, sostiene Kant, no puede permitir que otras utilicen su cuerpo sexualmente a cambio de dinero sin perder su humanidad y convertirse en un objeto. Explica que \u201c&#8230; un ser humano no est\u00e1 a su propia disposici\u00f3n. No est\u00e1 facultado para vender una extremidad, ni siquiera uno de sus dientes. Pero permitir que su persona, con fines de lucro, sea utilizada para la satisfacci\u00f3n del deseo sexual, hacer de s\u00ed misma un Objeto de demanda, es disponer de s\u00ed misma como de una cosa\u201d (Kant <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lectures on Ethics,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 165). La mercantilizaci\u00f3n de la prostituta conduce necesariamente a su objetivaci\u00f3n; queda reducida a \u201cuna cosa sobre la que otro satisface su apetito\u201d (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Kant Lectures on Ethics,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 165). Kant afirma que \u201clos seres humanos no est\u00e1n facultados a ofrecerse a s\u00ed mismos, con fines de lucro, como cosas para que otros las usen con el fin de satisfacer sus inclinaciones sexuales. Al hacerlo, correr\u00edan el riesgo de que su persona fuera utilizada por todos y todas como instrumento para la satisfacci\u00f3n de la inclinaci\u00f3n\u201d (Kant <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lectures on Ethics,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 165). Kant culpa a la prostituta de su objetivaci\u00f3n. La considera responsable de sacrificar su humanidad al ofrecerse como objeto para la satisfacci\u00f3n de los deseos sexuales de sus clientes.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para Kant, la otra relaci\u00f3n en la que la objetivaci\u00f3n est\u00e1 claramente presente es el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">concubinato<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Seg\u00fan Kant, el concubinato es la relaci\u00f3n sexual no mercantilizada entre un hombre y m\u00e1s de una mujer (las concubinas). Kant considera que el concubinato es una relaci\u00f3n puramente sexual en la que todas las partes tienen el prop\u00f3sito de satisfacer sus deseos sexuales (Kant <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lectures on Ethics,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 166). La desigualdad que implica esta relaci\u00f3n la torna problem\u00e1tica. Kant explica que \u201cla mujer entrega completamente su sexo al hombre, pero el hombre no entrega completamente su sexo a la mujer\u201d (Kant <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lectures on Ethics,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 169). Dado que para Kant el cuerpo y el yo son inseparables, y juntos constituyen la persona, al entregar su cuerpo (su sexo) exclusivamente a su pareja masculina, la mujer entrega toda su persona al hombre, permiti\u00e9ndole que la posea. Por el contrario, el hombre que tiene m\u00e1s de una pareja sexual, no se entrega exclusivamente a la mujer, por lo que no le permite poseer su persona. Al permitir que su pareja masculina posea su persona, sin que ella pueda poseer igualmente la de \u00e9l, Kant cree que finalmente la concubina (y esto tambi\u00e9n se aplica a la mujer en cualquier otra relaci\u00f3n pol\u00edgama, incluido el matrimonio pol\u00edgamo) pierde su persona y se convierte \u201cen una cosa\u201d (Kant <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lectures on Ethics,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 166).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La \u00fanica relaci\u00f3n en la que dos personas pueden ejercer su sexualidad sin el temor de reducirse a objetos es el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">matrimonio mon\u00f3gamo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Se requiere la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">monogamia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> para garantizar la igualdad y la reciprocidad en la entrega y posesi\u00f3n de las personas de los dos c\u00f3nyuges. Los c\u00f3nyuges entregan mutuamente sus personas de forma exclusiva, por lo que ninguno corre el peligro de perder su persona y convertirse en un objeto. Esta perfecta igualdad y reciprocidad entre los c\u00f3nyuges es descrita por Kant de la siguiente manera: \u201c&#8230; si me entrego completamente a otra [persona] y obtengo a cambio la persona de la otra, me vuelvo a ganar a m\u00ed mismo; me he entregado como propiedad de otra, pero a su vez gano a esa otra como mi propiedad, y as\u00ed me vuelvo a ganar a la persona en cuya propiedad me he convertido. De este modo, las dos personas se convierten en una unidad de voluntad\u201d (Kant <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lectures on Ethics,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 167). Adem\u00e1s, este intercambio mutuo entre las personas de los dos c\u00f3nyuges debe, para Kant, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">refrendarse en t\u00e9rminos legales<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Kant explica que el matrimonio es \u201cla uni\u00f3n sexual conforme a la ley\u201d (Kant 1797, 62). Quiere que algo externo, a saber, la ley, garantice esta propiedad vitalicia de las personas de los dos c\u00f3nyuges en el matrimonio. Argumenta que esta obligaci\u00f3n legal de entregar la persona de uno al c\u00f3nyuge hace que el matrimonio sea distinto de una relaci\u00f3n mon\u00f3gama entre dos integrantes no casados.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"2h\"><\/a><b>2. Pornograf\u00eda y objetivaci\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al igual que Kant, las feministas antipornograf\u00eda Catharine MacKinnon y Andrea Dworkin consideran que la desigualdad est\u00e1 estrechamente vinculada a la objetivaci\u00f3n. Desde la perspectiva de ambas feministas, como desde la de Kant, por un lado est\u00e1 el poderoso objetivador y, por otro, su v\u00edctima impotente. Debido a la desigualdad de poder, el primero objetiva a la segunda.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A Kant le preocupa la desigualdad que se produce en las relaciones pol\u00edgamas. MacKinnon y Dworkin, de otro lado, creen que la desigualdad es un fen\u00f3meno mucho m\u00e1s extendido y generalizado. Abarca todos los aspectos de nuestra sociedad. MacKinnon y Dworkin subrayan que vivimos en un mundo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">desigualdad de g\u00e9nero.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Para MacKinnon, el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">g\u00e9nero<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de una persona se distingue claramente de su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">sexo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. El g\u00e9nero, ser hombre o mujer, se construye socialmente, mientras que el sexo, ser macho o hembra, se define biol\u00f3gicamente. Dentro de nuestras sociedades patriarcales, los hombres y las mujeres tienen roles claramente definidos: las mujeres (todas las mujeres, las mujeres como grupo) son objetivadas, mientras que los hombres (todos los hombres, los hombres como grupo) son sus objetivadores (MacKinnon 1987, 6, 32-45, 50; MacKinnon 1989a, 113-4, 128, 137-40; Haslanger 1993, 98-101). A pesar de que MacKinnon reconoce que una persona femenina (de sexo) puede ser un objetivadora y una persona masculina (de sexo) puede ser objetivada, ella considera que el primero es un hombre y el segundo una mujer, ya que en su opini\u00f3n un hombre (de g\u00e9nero) es por definici\u00f3n el objetivador y una mujer (de g\u00e9nero) es por definici\u00f3n la objetivada.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esta situaci\u00f3n de desigualdad de g\u00e9nero que perturba a nuestras sociedades y que est\u00e1 tan estrechamente ligada a la objetivaci\u00f3n de la mujer es, seg\u00fan MacKinnon y Dworkin, creada y sostenida por el consumo de pornograf\u00eda por parte de los hombres. MacKinnon define la pornograf\u00eda como \u201cla subordinaci\u00f3n gr\u00e1fica, sexualmente expl\u00edcita, de las mujeres a trav\u00e9s de im\u00e1genes o palabras, lo que tambi\u00e9n incluye a las mujeres deshumanizadas como objetos sexuales, cosas o mercanc\u00edas; o que disfrutan del dolor, la humillaci\u00f3n o la violaci\u00f3n; o atadas, cortadas, mutiladas, lastimadas o heridas f\u00edsicamente; en poses de sumisi\u00f3n o servilismo sexual o de exhibici\u00f3n;\u00a0 reducidas a partes del cuerpo, penetradas por objetos o animales, o presentadas en escenarios de degradaci\u00f3n, lesi\u00f3n, tortura; mostradas como soeces o inferiores; sangrando, lastimadas o heridas, en un contexto que hace que todas estas condiciones sean sexuales\u201d (MacKinnon 1987, 176).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En nuestra sociedad, sostiene MacKinnon, la pornograf\u00eda define el papel de las mujeres como objetos sexuales disponibles para el consumo de los hombres: \u201cLa pornograf\u00eda define a las mujeres por c\u00f3mo lucimos en funci\u00f3n de c\u00f3mo podemos ser utilizadas sexualmente. &#8230; La pornograf\u00eda <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">participa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en el erotismo de su audiencia a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n de un objeto sexual accesible, cuya posesi\u00f3n y consumo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">es<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> la sexualidad masculina, en tanto socialmente construida; ser consumida y pose\u00edda como tal, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">es<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> la sexualidad femenina, en tanto socialmente construida\u201d (MacKinnon 1987, 173). Seg\u00fan MacKinnon, la pornograf\u00eda es responsable tanto de la concepci\u00f3n de los hombres, como de las propias mujeres, sobre las mujeres como objetos disponibles para el consumo de los hombres.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La concepci\u00f3n de MacKinnon y Dworkin de la objetivaci\u00f3n es similar a la de Kant. Para ambas, al igual que para Kant, la objetivaci\u00f3n implica tratar a una persona, a alguien con humanidad, como un objeto de valor meramente instrumental y, en consecuencia, se reduce a esta persona a la condici\u00f3n de objeto para el uso. La persona objetivada se convierte en una herramienta para los fines sexuales de otros. La objetivaci\u00f3n, por lo tanto, constituye un grave da\u00f1o a la humanidad de una persona.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dworkin emplea el lenguaje kantiano para describir el fen\u00f3meno de la objetivaci\u00f3n sexual: \u201cLa objetivaci\u00f3n ocurre cuando a una ser humana, a trav\u00e9s de medios sociales, se la convierte en menos que humana, se la vuelve una cosa o mercanc\u00eda, comprada y se la vende. Cuando se produce la objetivaci\u00f3n, se despersonaliza a la persona, de modo que no se dispone de ninguna individualidad o integridad en t\u00e9rminos sociales o en lo que es una intimidad extremadamente circunscrita. La objetivaci\u00f3n es una lesi\u00f3n que se encuentra en el centro de la discriminaci\u00f3n: quienes pueden utilizarse como si no fueran plenamente humanas, ya no son plenamente humanas en t\u00e9rminos sociales; su humanidad se ve da\u00f1ada al quedar disminuida\u201d (Dworkin 2000, 30-1). Cuando una persona es tratada como menos que humana, como un mero objeto para el uso de otra, deviene, seg\u00fan Dworkin, en menos que humana. De este modo, su humanidad se ve da\u00f1ada al ser disminuida.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">MacKinnon tambi\u00e9n describe la objetivaci\u00f3n en t\u00e9rminos similares: \u201c&#8230; Un objeto sexual se define sobre la base de su aspecto, en t\u00e9rminos de su potencial de uso para el placer sexual, de modo tal que tanto el mirar \u2014la calidad de la mirada, incluidos sus \u00e1ngulos de visi\u00f3n\u2014 como la definici\u00f3n seg\u00fan el uso devienen erotizados como parte del propio sexo. Esto es lo que significa el concepto feminista de \u2018objeto sexual\u2019\u201d (MacKinnon 1987, 173). Adem\u00e1s, sostiene: \u201cUna persona, en una visi\u00f3n kantiana, es un agente libre y racional cuya existencia es un fin en s\u00ed mismo, en contraposici\u00f3n a lo instrumental. En la pornograf\u00eda las mujeres existen para los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">fines<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> del placer masculino\u201d (MacKinnon 1987, 173). En la medida en la que una persona solo tiene un valor instrumental, es evidente que ella no es considerada un fin en s\u00ed misma.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">MacKinnon y Dworkin han argumentado que, incluso si las mujeres consienten ser utilizadas como meros medios para los fines sexuales de los hombres, esto no es suficiente para hacer que dicho uso sea permisible. Por ejemplo, estas feministas afirman que las mujeres de la industria pornogr\u00e1fica consienten ser utilizadas como objetos simplemente por la falta de opciones disponibles para ellas en nuestra sociedad patriarcal. El consentimiento de las mujeres, por lo tanto, no es un verdadero consentimiento. MacKinnon escribe: \u201cEl sexo no se elige por el sexo. El dinero es el medio de la fuerza y proporciona la coartada del consentimiento\u201d (MacKinnon 1993, 28). Esto no solo vale para las mujeres en la pornograf\u00eda. Para MacKinnon y Dworkin, el consentimiento de todas las mujeres para ser utilizadas sexualmente por los hombres no puede ser un verdadero consentimiento bajo las condiciones existentes de desigualdad de g\u00e9nero. Sostienen que las mujeres no son verdaderamente culpables por ser reducidas a una condici\u00f3n de cosas de valor meramente instrumental. La objetivaci\u00f3n de las mujeres es exigida e infligida por los hombres en nuestras sociedades. Son los hombres los que quieren, y tambi\u00e9n necesitan, seg\u00fan Dworkin, utilizar a las mujeres como objetos, y les demandan ser como objetos (Dworkin 1997, 142-3).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Kant compara a la persona objetivada con un lim\u00f3n, usado y despu\u00e9s desechado, y, en otro caso, con un filete consumido por la gente para satisfacer su hambre (Kant <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lectures on Ethics,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 163 y 165). De manera similar, MacKinnon culpa a la pornograf\u00eda de ense\u00f1ar a sus consumidores que las mujeres existen para ser utilizadas por los hombres. Una mujer, seg\u00fan MacKinnon, se convierte en algo comparable a un vaso (una cosa) y, como tal, ella es valorada por c\u00f3mo luce y por c\u00f3mo puede ser utilizada (MacKinnon 1987, 138). Del manera similar, Dworkin se refiere a que el hombre es el \u00fanico \u201ccentro humano\u201d del mundo, rodeado de objetos de uso, entre ellos las mujeres. Un hombre experimenta su poder, seg\u00fan Dworkin, en el uso de objetos, tanto inanimados como de \u201cpersonas que no son hombres adultos\u201d (Dworkin 1989, 104).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Kant consideraba que el ejercicio de la sexualidad era inherentemente problem\u00e1tico. Para Dworkin y MacKinnon, en cambio, lo problem\u00e1tico no es la sexualidad en s\u00ed, sino la sexualidad construida a trav\u00e9s de la pornograf\u00eda. Estas feministas creen que la objetivaci\u00f3n es una consecuencia de la desigualdad de g\u00e9nero y que es creada y sostenida por la existencia y el consumo de la pornograf\u00eda. La pornograf\u00eda, seg\u00fan MacKinnon, convierte la sexualidad de las mujeres en \u201calgo que cualquier hombre que lo desee puede comprar y tener en sus manos&#8230; Se convierte en algo para ser utilizado por \u00e9l, concretamente, en un objeto de su uso sexual\u201d (MacKinnon 1987, 138). MacKinnon teme que el uso pueda ser f\u00e1cilmente seguido por la violencia y el abuso. Dado que las mujeres son cosas (en contraposici\u00f3n a seres humanos), a los hombres les parece que no hay nada problem\u00e1tico en abusar de ellas. El estatus de objeto de las mujeres, por lo tanto, es la causa de que los hombres no vean nada problem\u00e1tico en el comportamiento violento hacia las mujeres.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Adem\u00e1s, se\u00f1ala MacKinnon, en la pornograf\u00eda se presenta a las mujeres disfrutando de la manera en la que son utilizadas y violentadas por los hombres: \u201cEn la pornograf\u00eda, las mujeres desean crueldad y que dispongan de ellas. Los hombres&#8230; crean escenas en las que las mujeres desean desesperadamente ser atadas, maltratadas, torturadas, humilladas y asesinadas. O simplemente ser tomadas y utilizadas. Las mujeres est\u00e1n ah\u00ed para ser violadas y pose\u00eddas, los hombres para violarnos y poseernos&#8230;\u201d (MacKinnon 1987, 148). Dworkin escribe de forma similar: \u201cLos hombres no creen que la violaci\u00f3n y la agresi\u00f3n son abusos contra la voluntad femenina en parte porque los hombres&#8230; han consumido pornograf\u00eda en el mundo privado de los hombres durante siglos. &#8230; La verdad sexual m\u00e1s persistente en la pornograf\u00eda es que el abuso sexual es deseado por la mujer normal, requerido por ella, sugerido o exigido por ella\u201d (Dworkin 1989, 166). La pornograf\u00eda, por lo tanto, ense\u00f1a a sus consumidores que no solo est\u00e1 permitido tratar a las mujeres de esa manera, sino que las propias mujeres disfrutan siendo utilizadas, violentadas y abusadas por los hombres. Adem\u00e1s, Watson sostiene que el consumo de pornograf\u00eda restringe la autonom\u00eda sexual de ni\u00f1os y hombres, debido a la omnipresencia de la pornograf\u00eda como herramienta de educaci\u00f3n sexual. El consumo de pornograf\u00eda moldea poderosamente las creencias, actitudes, preferencias y deseos de sus usuarios. La pornograf\u00eda, sostiene ella, los distorsiona y, de este modo, socava la autonom\u00eda sexual de las personas y restringe el desarrollo de una sexualidad aut\u00e9ntica tanto para las mujeres como para los hombres (Altman y Watson 284, 287-8).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La idea de que la pornograf\u00eda <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">causa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que los hombres traten a las mujeres como objetos para ser usados y abusados ha sido defendida por varias feministas. Alison Assiter sostiene que lo malo de la pornograf\u00eda es que refuerza los deseos de los hombres de tratar a las mujeres como objetos (como meros medios para conseguir sus prop\u00f3sitos) (Assiter 1988, 68). Rae Langton tambi\u00e9n aborda la posibilidad de esa conexi\u00f3n causal entre el consumo de pornograf\u00eda por parte de los hombres y la objetivaci\u00f3n de las mujeres. Escribe: \u201cComo una cuesti\u00f3n de psicolog\u00eda humana, cuando los hombres utilizan sexualmente objetos, artefactos pornogr\u00e1ficos, como mujeres, tienden a utilizar a las mujeres reales como objetos\u201d. Una variante m\u00e1s tenue de esta afirmaci\u00f3n causal podr\u00eda restringirse a un subconjunto de la pornograf\u00eda&#8230; Como una cuesti\u00f3n de psicolog\u00eda humana, cuando los hombres utilizan sexualmente objetos como mujeres, y esos objetos son artefactos pornogr\u00e1ficos, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">cuyo contenido es violento o mis\u00f3gino,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> entonces tender\u00e1n a utilizar mujeres reales como objetos\u201d (Langton 1995, 178).\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, MacKinnon sostiene que la conexi\u00f3n entre el uso de la pornograf\u00eda por parte de los hombres y la objetivaci\u00f3n de las mujeres no es simplemente causal. Es famosa su afirmaci\u00f3n de que la pornograf\u00eda implica \u201csexo entre personas y cosas, seres humanos y trozos de papel, hombres reales y mujeres irreales\u201d. Y, como resultado, para MacKinnon, \u201clo humano [las mujeres, en particular] se convierte en una cosa\u201d (MacKinnon 1993, 109 y 25). El consumo de pornograf\u00eda por parte de los hombres, por lo tanto, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">es (constituye)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> la objetivaci\u00f3n de las mujeres. (Hay que admitir que se trata de una afirmaci\u00f3n desconcertante, pero en la que no profundizar\u00e9 aqu\u00ed. Melinda Vadas (Vadas 2005) y Rae Langton (Langton 1995) han ofrecido explicaciones detalladas de la afirmaci\u00f3n, y Jennifer Saul (Saul 2006) ha presentado una cr\u00edtica).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Kant pensaba que la soluci\u00f3n a la objetivaci\u00f3n sexual es el matrimonio. Esto se debe a que concibi\u00f3 esta relaci\u00f3n como una relaci\u00f3n de perfecta igualdad y reciprocidad entre c\u00f3nyuges. Cada quien entrega su persona al de la otra y recibe a cambio la persona de la otra. De este modo, cre\u00eda Kant, ninguna de las dos personas es objetivada al perder su persona. (Para un an\u00e1lisis detallado del matrimonio kantiano, v\u00e9ase Herman 1993 y Papadaki 2010b). Para Dworkin y MacKinnon, sin embargo, la soluci\u00f3n sugerida por Kant es inapropiada. La objetivaci\u00f3n, seg\u00fan estas feministas, est\u00e1 presente en todas las relaciones heterosexuales de nuestra sociedad y da\u00f1a la humanidad de las mujeres. El matrimonio, o cualquier otra relaci\u00f3n heterosexual para el caso, claramente no es considerado una excepci\u00f3n por ellas. Seg\u00fan MacKinnon y Dworkin, la forma de luchar contra la objetivaci\u00f3n es combatir la desigualdad de g\u00e9nero, que es creada y sostenida por el consumo de pornograf\u00eda que realizan los hombres. Consideran que la pornograf\u00eda tiene poder y autoridad sobre su p\u00fablico (hombres y ni\u00f1os). Este punto de vista tambi\u00e9n es sostenido por Langton, quien argumenta que no importa que el discurso de los porn\u00f3grafos no sea generalmente tenido en alta estima. Lo que importa, m\u00e1s bien, es que los hombres y los ni\u00f1os aprenden sobre el sexo principalmente a trav\u00e9s de la pornograf\u00eda. La pornograf\u00eda transmite a su p\u00fablico el mensaje de que las mujeres son objetos f\u00e1cilmente disponibles para el consumo de los hombres (Langton 1993, 312).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La opini\u00f3n de que la pornograf\u00eda tiene esa influencia sobre los hombres y desempe\u00f1a un papel tan central en la objetivaci\u00f3n de la mujer ha recibido cr\u00edticas. Deborah Cameron y Elizabeth Frazer cuestionan la idea de que los hombres est\u00e9n condicionados a comportarse de determinadas maneras a consecuencia del consumo de pornograf\u00eda. Lo problem\u00e1tico de esta idea, seg\u00fan ellas, es que se presenta a los hombres como incapaces de interpretar cr\u00edticamente los materiales pornogr\u00e1ficos y como simples imitadores de lo que ven en la pornograf\u00eda (Cameron y Frazer 2000, 248-251). En un sentido similar, Altman sostiene que el consumo de pornograf\u00eda no puede alterar las preferencias y los deseos de una persona, ya sean sexuales o de otro tipo. Afirma que los hombres encuentran excitante la subordinaci\u00f3n de las mujeres, no como resultado de haber consumido pornograf\u00eda; m\u00e1s bien, disfrutan de la pornograf\u00eda, que incluye la subordinaci\u00f3n de la mujer, porque ya encontraban esta subordinaci\u00f3n excitante. Por lo tanto, la pornograf\u00eda no hace nada <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">sexy<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, sino que se ocupa de lo que sus consumidores ya encuentran <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">sexy<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Altman y Watson, 68-9).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, incluso asumiendo que la pornograf\u00eda transmite efectivamente a sus consumidores el mensaje de que la mujer es como un objeto, se ha sugerido que la pornograf\u00eda no es especial en lo que respecta a mantener la desigualdad de g\u00e9nero y la objetivaci\u00f3n de la mujer. Leslie Green explica que la idea de que las mujeres son meros objetos\/herramientas se refuerza a trav\u00e9s de la presi\u00f3n de los padres, la televisi\u00f3n, las novelas populares, los v\u00eddeos musicales y la moda. Lo que tenemos que hacer, dice Green, es cambiar nuestra sociedad de modo que se reconozca la subjetividad de las mujeres (Green 2000, 43-52). Nussbaum tambi\u00e9n sostiene que no debemos considerar la pornograf\u00eda como la causa principal de la objetivaci\u00f3n de la mujer. Seg\u00fan Nussbaum, la objetivaci\u00f3n sexual suele estar causada por la desigualdad social, pero no hay raz\u00f3n para creer que la pornograf\u00eda sea el n\u00facleo de dicha desigualdad (Nussbaum 1995, 286, 290).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una opini\u00f3n similar ha sido formulada por Ronald Dworkin, seg\u00fan el cual \u201cPuede resultar extra\u00f1o que las feministas hayan dedicado tanta energ\u00eda a esa campa\u00f1a [la campa\u00f1a por la ilegalizaci\u00f3n de la pornograf\u00eda]&#8230; No cabe duda de que la cultura de masas es, de diversas maneras, un obst\u00e1culo para la igualdad sexual, pero las formas m\u00e1s populares de esa cultura \u2014la visi\u00f3n de las mujeres presentada en las telenovelas y los anuncios publicitarios, por ejemplo\u2014 son obst\u00e1culos mucho mayores para esa igualdad que las pel\u00edculas basura que ve una peque\u00f1a minor\u00eda\u201d (R. Dworkin 1993, 36).\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"3h\"><\/a><b>3. Apariencia femenina y objetivaci\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Algunas pensadoras feministas han subrayado que, en nuestra sociedad, las mujeres se identifican y asocian m\u00e1s con su cuerpo que los hombres y, en mayor medida que estos, son valoradas por su aspecto (Bartky 1990; Bordo 1993, 143). Para conseguir la aceptaci\u00f3n social, las mujeres est\u00e1n sometidas a una presi\u00f3n constante para corregir sus cuerpos y su apariencia en general, y para que se ajusten a los ideales de apariencia femenina de su tiempo, las llamadas \u201cnormas de apariencia femenina\u201d (los est\u00e1ndares de apariencia que las mujeres creen que deber\u00edan cumplir) (Saul 2003, 144). Algunas feministas han argumentado que, al preocuparse por su aspecto, las mujeres se tratan a s\u00ed mismas como objetos que hay que decorar y contemplar.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En su libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Femininity and Domination<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Sandra Bartky utiliza la teor\u00eda de la alienaci\u00f3n de Marx para explicar la objetivaci\u00f3n que resulta de la preocupaci\u00f3n de las mujeres por su apariencia. Una de las caracter\u00edsticas de la teor\u00eda de la alienaci\u00f3n de Marx es la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">fragmentaci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de la persona humana, esta \u201cescisi\u00f3n de la naturaleza humana en una serie de partes mal diferenciadas\u201d. Para Marx, el trabajo es la actividad m\u00e1s distintiva del ser humano, y el producto del trabajo es la exteriorizaci\u00f3n del ser del trabajador. En el capitalismo, sin embargo, los trabajadores est\u00e1n alienados de los productos de su trabajo y, en consecuencia, su persona est\u00e1 fragmentada (Bartky 1990, 128-9).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Bartky considera que las mujeres en las sociedades patriarcales tambi\u00e9n sufren una especie de fragmentaci\u00f3n \u201cal ser identificadas demasiado estrechamente con [su cuerpo]&#8230; [su] ser entero se identifica con el cuerpo, una cosa que&#8230; se ha considerado menos inherentemente humana que la mente o la personalidad\u201d (Bartky 1990, 130). Toda la atenci\u00f3n se centra en el cuerpo de la mujer, de forma que su mente o su personalidad no se reconocen adecuadamente. La persona de la mujer, por lo tanto, est\u00e1 fragmentada. Bartky considera que a trav\u00e9s de esta fragmentaci\u00f3n se objetiva a la mujer, ya que su cuerpo se separa de su persona y se cree que representa a la mujer (Bartky 1990, 130).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Bartky explica que, normalmente, la objetivaci\u00f3n implica a dos personas, una que objetiva y otra que es objetivada. (Esta es tambi\u00e9n la idea de objetivaci\u00f3n planteada por Kant, as\u00ed como por MacKinnon y Dworkin). Sin embargo, como se\u00f1ala Bartky, el objetivador y el objetivado pueden ser la misma persona. Las mujeres en las sociedades patriarcales se sienten constantemente vigiladas por los hombres, como las prisioneras del Pan\u00f3ptico (modelo de prisi\u00f3n propuesto por Bentham), y sienten la necesidad de parecer sensualmente agradables a los hombres (Bartky 1990, 65). Seg\u00fan Bartky: \u201cEn el r\u00e9gimen de la heterosexualidad institucionalizada, la mujer debe convertirse en \u2018objeto y presa\u2019 para el hombre. &#8230; La mujer vive su cuerpo como visto por otro, por un Otro patriarcal an\u00f3nimo\u201d (Bartky 1990, 73). Esto lleva a que las mujeres objetiven sus propias personas. Bartky sostiene que la mujer \u201c[adopta] hacia su propia persona la actitud del hombre; as\u00ed, se sentir\u00e1 satisfecha a nivel er\u00f3tico con su persona f\u00edsica, deleit\u00e1ndose en su cuerpo como un objeto bello que debe ser contemplado y decorado\u201d. Tal actitud se denomina \u201cnarcisismo\u201d, que Bartky define como la infatuaci\u00f3n con el propio ser corporal (Bartky 1990, 131-2).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al infatuarse con su ser corporal, Bartky sostiene que las mujeres aprenden a verse y a tratarse a s\u00ed mismas como objetos que hay que contemplar y decorar, aprenden a verse a s\u00ed mismas como si existieran en el exterior. El narcisismo, como tambi\u00e9n se\u00f1ala Simone de Beauvoir, \u201cconsiste en la constituci\u00f3n del yo como un doble \u2018extra\u00f1o\u2019\u201d (Beauvoir 1961, 375). La adolescente \u201cse convierte en un objeto y se ve a s\u00ed misma como un objeto; descubre este nuevo aspecto de su ser con sorpresa: le parece que se ha duplicado; en lugar de coincidir exactamente con ella misma, ahora empieza a existir fuera\u201d (Beauvoir 1961, 316). Sin embargo, este \u201cextra\u00f1o\u201d que habita la conciencia de la mujer, escribe Bartky, no es un extra\u00f1o; es, m\u00e1s bien, el propio yo de la mujer (Bartky 1993, 134).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como sostiene Nancy Bauer, bas\u00e1ndose en Beauvoir, las mujeres siempre tendr\u00e1n motivos para sucumbir a la tentaci\u00f3n de objetivarse. Bauer menciona el reciente y extendido fen\u00f3meno de las estudiantes universitarias que afirman que obtienen placer practicando sexo oral unilateral a los estudiantes varones. Una mujer que se convierte en \u201cobjeto del deseo indefenso de un chico\u201d de esta manera, explica Bauer, experimenta una sensaci\u00f3n de poder y placer que, sin embargo, no es inocua (Bauer 2011, 124). Un gran tema de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El segundo sexo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, concluye Bauer, es que, para alcanzar la plena condici\u00f3n de persona, es necesario no solo que los hombres dejen de objetivar a las mujeres, sino tambi\u00e9n que \u201clas mujeres se preocupen por abjurar de la tentaci\u00f3n de objetivarse a s\u00ed mismas\u201d (Bauer 2011, 128).\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Bartky habla de las pr\u00e1cticas disciplinarias que producen un cuerpo femenino y que son las pr\u00e1cticas a trav\u00e9s de las cuales las mujeres aprenden a verse como objetos. En primer lugar, seg\u00fan ella, est\u00e1n las pr\u00e1cticas que pretenden producir un cuerpo de un tama\u00f1o y una forma determinados: las mujeres deben ajustarse al ideal corporal de su \u00e9poca (es decir, un cuerpo delgado con pechos grandes), lo que, seg\u00fan Bartky, exige que las mujeres sometan sus cuerpos a la \u201ctiran\u00eda de la esbeltez\u201d (someterse a dietas y ejercicios constantes) (Bartky 1990, 65-7). Susan Bordo tambi\u00e9n destaca el hecho de que las mujeres est\u00e1n m\u00e1s obsesionadas con las dietas que los hombres. Esto est\u00e1 relacionado con enfermedades graves como la anorexia y la bulimia. El 90 por ciento de las personas anor\u00e9xicas, se\u00f1ala Bordo, son mujeres (Bordo 1993, 143, 154). Adem\u00e1s, un gran n\u00famero de mujeres se somete a la cirug\u00eda pl\u00e1stica, sobre todo a la liposucci\u00f3n y al aumento de los senos, para que su cuerpo se ajuste a lo que se considera el cuerpo ideal.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Seg\u00fan Bartky, la segunda categor\u00eda de estas pr\u00e1cticas disciplinarias que producen un cuerpo femenino son las que pretenden controlar los gestos, las posturas y los movimientos del cuerpo. Las mujeres, sostiene, est\u00e1n m\u00e1s restringidas que los hombres en su forma de moverse, y tratan de ocupar muy poco espacio, a diferencia de los hombres, que tienden a expandirse en el espacio disponible. Los movimientos de las mujeres tambi\u00e9n se ven restringidos por sus ropas y zapatos inc\u00f3modos (Bartky 1990, 68-9). La \u00faltima categor\u00eda de las pr\u00e1cticas disciplinarias, sostiene Bartky, son las que se dirigen a la exhibici\u00f3n del cuerpo de la mujer como una \u201csuperficie ornamentada\u201d: las mujeres deben cuidar su piel y tenerla suave, lisa, sin vello y sin arrugas, deben maquillarse para disimular las imperfecciones de su piel. Nuestra cultura exige la \u201cinfantilizaci\u00f3n\u201d de los cuerpos y rostros de las mujeres (Bartky 1990, 71-2).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Seg\u00fan Bartky: \u201c&#8230; sea lo que sea en lo que se convierta [una mujer], es sobre todo un cuerpo dise\u00f1ado para complacer o excitar\u201d (Bartky 1990, 80). Iris Marion Young a\u00f1ade que la preocupaci\u00f3n de las mujeres por su apariencia suprime el potencial corporal de las mujeres: \u201cDesarrollar un sentido de nuestros cuerpos como objetos bellos para ser contemplados y decorados requiere suprimir un sentido de nuestros cuerpos como sujetos fuertes y activos&#8230;\u201d (Young, 1979).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQui\u00e9n es el responsable de la situaci\u00f3n de las mujeres? Seg\u00fan Bartky: \u201cEl poder disciplinario que inscribe la feminidad en el cuerpo femenino est\u00e1 en todas partes y en ninguna; el disciplinador son todos y, sin embargo, nadie en particular\u201d (Bartky 1990, 74). El mensaje de que las mujeres deben parecer m\u00e1s femeninas est\u00e1 en todas partes: lo refuerzan los padres, los profesores, las parejas masculinas, y se expresa de diversas maneras en los medios de comunicaci\u00f3n. Los hombres, por lo tanto, no son los \u00fanicos culpables de la situaci\u00f3n de las mujeres. Debido a la omnipresencia de este poder disciplinario que impone la feminidad, la preocupaci\u00f3n constante de las mujeres por la apariencia ha llegado a considerarse como algo natural y voluntario; es algo que las mujeres han interiorizado. Por lo tanto, en opini\u00f3n de Bartky, no es nada f\u00e1cil para las mujeres liberarse de su objetivaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, no todas las feministas comparten la preocupaci\u00f3n por la inevitabilidad de la objetivaci\u00f3n que conlleva la b\u00fasqueda de la apariencia de las mujeres. Janet Richards considera que la preocupaci\u00f3n de las mujeres por su apariencia es una cuesti\u00f3n de preferencia personal y no una cuesti\u00f3n feminista. Afirma que no hay nada intr\u00ednsecamente degradante u objetivador en que las mujeres traten de ser sensualmente agradables (Richards 1980, 184-204). Natasha Walter tambi\u00e9n considera que la preocupaci\u00f3n de las mujeres por su apariencia no es necesariamente objetivadora. Tambi\u00e9n se\u00f1ala el hecho de que los hombres de nuestra sociedad se autodecoran y buscan ser admirados por las mujeres (Walter 1998, 86-102). La propia Bordo reconoce que los hombres han empezado a dedicar cada vez m\u00e1s tiempo, dinero y esfuerzo a su apariencia (Bordo 1999). Destaca el hecho de que las revistas masculinas actuales, al igual que las femeninas, est\u00e1n llenas de art\u00edculos y consejos sobre c\u00f3mo deben lucir los hombres: c\u00f3mo ser m\u00e1s musculoso, qu\u00e9 ropa llevar, qu\u00e9 cremas y otros cosm\u00e9ticos utilizar, etc. Los hombres sienten la necesidad de hacer que su aspecto se ajuste a los ideales de masculinidad imperantes. Bordo cree que es el capitalismo consumista el que lleva a los hombres a preocuparse cada vez m\u00e1s por su aspecto: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 deber\u00edan [las industrias de cosm\u00e9ticos, dietas, ejercicios y cirug\u00eda] limitarse a los mercados femeninos, si pueden convencer a los hombres de que su aspecto tambi\u00e9n necesita una mejora constante?\u201d, se pregunta (Bordo 1999, 220).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, el hecho de que los hombres tambi\u00e9n se vean presionados para tener un aspecto determinado y realicen esfuerzos constantes para mejorar su apariencia no es suficiente para demostrar que la preocupaci\u00f3n de las mujeres (y de los hombres) por la apariencia no sea objetivadora. Seg\u00fan Saul, \u201cla creciente presi\u00f3n sobre los hombres para que se ajusten a unos est\u00e1ndares de belleza inalcanzables dista mucho de ser un signo de progreso: es, por el contrario, una se\u00f1al de que el problema se ha agravado\u201d (Saul 2003, 168).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"4h\"><\/a><b>4. Objetividad y objetivaci\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">MacKinnon introduce la idea de que existen importantes conexiones entre la objetividad y la objetivaci\u00f3n. MacKinnon escribe: \u201cLa postura del \u2018conocedor\u2019&#8230; es&#8230; la postura neutral, que llamar\u00e9 objetividad, es decir, el punto de vista distanciado no situado&#8230; [Este] es el punto de vista socialmente masculino&#8230; [La] relaci\u00f3n entre la objetividad como posici\u00f3n desde la que se conoce el mundo y el mundo que se aprehende de este modo es la relaci\u00f3n de objetivaci\u00f3n. La objetividad es la postura epistemol\u00f3gica de la que la objetivaci\u00f3n es el proceso social, del que la dominaci\u00f3n masculina es la pol\u00edtica, la pr\u00e1ctica social actuada. Es decir, mirar el mundo objetivamente es objetivarlo\u201d (MacKinnon 1987, 50). Su afirmaci\u00f3n se ha convertido en el centro de recientes investigaciones feministas. Bas\u00e1ndose en el trabajo de MacKinnon, Rae Langton y Sally Haslanger han explorado la idea de que la objetivaci\u00f3n suele estar oculta y \u201cenmascarada\u201d como objetividad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Seg\u00fan Haslanger, al intentar ser objetivos sobre nuestro mundo y funcionar en \u00e9l, intentamos descubrir la naturaleza de las cosas. La naturaleza de un objeto es esencial para \u00e9l, y cualquier cambio en ella lo destruir\u00e1 inevitablemente. Un objeto no puede existir sin las propiedades que constituyen su naturaleza. Descubrir la naturaleza de un objeto nos permite explicar su comportamiento en circunstancias normales. Esto significa que en la toma de decisiones pr\u00e1cticas debemos estar atentos a la naturaleza de los objetos (Haslanger 1993, 103, 105). Ella escribe: \u201cNo sirve de nada intentar fre\u00edr un huevo en un plato de papel; tampoco tiene sentido intentar ense\u00f1ar a leer a una roca. Debido a que el mundo no es infinitamente maleable seg\u00fan nuestros deseos o necesidades, la toma de decisiones razonable acomodar\u00e1 \u201cc\u00f3mo son las cosas\u201d, donde esto se entiende como acomodar las naturalezas de las cosas, las condiciones de fondo que limitan nuestras acciones\u201d (Haslanger 1993, 105).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una estrategia plausible para descubrir la naturaleza de una cosa es buscar las regularidades observadas. Esto se debe a que las naturalezas son responsables del comportamiento regular de las cosas en circunstancias normales. Por ejemplo, observo que mis helechos mueren si se les priva de agua. Por tanto, llego a creer que la naturaleza de los helechos es tal que no pueden sobrevivir sin agua. Adecuo mi toma de decisiones a esta regularidad observada y, por lo tanto, riego mis helechos para evitar que mueran. Al observar la regularidad con la que los helechos mueren cuando se les priva de agua, he llegado a la conclusi\u00f3n de que esto se debe a la naturaleza de los helechos. Haslanger se\u00f1ala que este procedimiento de basarse en regularidades observadas para establecer restricciones en nuestra toma de decisiones pr\u00e1cticas, parece ser \u201cun paradigma de procedimiento \u2018neutral\u2019, \u2018objetivo\u2019 o \u2018razonable\u2019\u201d (Haslanger 1993, 105).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El procedimiento anterior, sin embargo, puede ser problem\u00e1tico. Esto se vuelve evidente cuando pasamos al mundo social. Por ejemplo, pretender descubrir la naturaleza de la mujer siguiendo el procedimiento anterior en sociedades patriarcales (como la nuestra, seg\u00fan MacKinnon) es muy problem\u00e1tico. MacKinnon cree que es una regularidad observada en nuestras sociedades que las mujeres son sumisas y similares a objetos (y los hombres son los objetivadores de las mujeres). Esto significa que se puede llegar a creer que las mujeres son, por su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">naturaleza,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> sumisas y similares a objetos. (Cabe se\u00f1alar aqu\u00ed que MacKinnon, y tambi\u00e9n Haslanger y Langton a ra\u00edz de ella, utilizan \u201chombres\u201d y \u201cmujeres\u201d para referirse a las categor\u00edas de g\u00e9nero, que se definen socialmente (no biol\u00f3gicamente): uno es mujer u hombre en virtud de su posici\u00f3n social). Sin embargo, es falsa la creencia de que las mujeres son naturalmente sumisas y como objetos, ya que las mujeres han sido <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">hechas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> para ser as\u00ed.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El estatus de como-objetos que tienen las mujeres no es un hecho natural, sino una consecuencia de la desigualdad de g\u00e9nero. Al estructurar nuestro mundo de manera que se acomode a este hecho supuestamente natural acerca de las mujeres, mantenemos la situaci\u00f3n existente de desigualdad de g\u00e9nero. Tal como dice MacKinnon con toda claridad: \u201csi miramos con neutralidad la realidad de g\u00e9nero as\u00ed producida, el da\u00f1o que se ha hecho no ser\u00e1 perceptible como da\u00f1o. Se convierte simplemente en la forma en la que son las cosas\u201d (MacKinnon 1987, 59). Haslanger a\u00f1ade: \u201cUna vez que consideramos a las mujeres como sumisas y deferentes \u2018por naturaleza\u2019, los esfuerzos para cambiar este papel parecen sin motivaci\u00f3n, incluso sin sentido. &#8230; Estas reflexiones sugieren que lo que parec\u00eda ser un ideal \u2018neutral\u2019 u \u2018objetivo\u2019, es decir, el procedimiento de basarse en regularidades observadas para establecer restricciones en la toma de decisiones pr\u00e1cticas, es uno que, en condiciones de jerarqu\u00eda de g\u00e9nero, reforzar\u00e1 los acuerdos sociales de los que depende dicha jerarqu\u00eda\u201d (Haslanger 1993, 106).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Inspir\u00e1ndose en MacKinnon, Haslanger sugiere que existen cuatro condiciones necesarias para que la persona A objetive a la persona B:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">La persona A <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ve y trata<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> a la persona B como un objeto para la satisfacci\u00f3n del deseo de A;<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Donde la persona A <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">desea<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que la persona B tenga alguna propiedad, A <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">obliga<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> a B a tener esa propiedad;\u00a0<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">La persona A <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">cree<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que la persona B tiene esa propiedad;<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">La persona A cree que la persona B tiene esa propiedad <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">por naturaleza<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Haslanger 1993, 102-3).<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando se trata de la objetivaci\u00f3n sexual de las mujeres por parte de los hombres, las condiciones anteriores son las siguientes:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los hombres <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ven<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">tratan<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> a las mujeres como objetos de deseo sexual masculino;<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los hombres <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">desean<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que las mujeres sean sumisas y como-objetos y las <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">fuerzan<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> a someterse;<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los hombres <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">creen<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que las mujeres son, de hecho, sumisas y como-objetos;<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los hombres <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">creen<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que las mujeres son de hecho sumisas y como-objetos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">por naturaleza.<\/span><\/i><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Seg\u00fan Haslanger, para que un objetivador pueda \u201cenmascarar\u201d su poder y creer que las diferencias observadas entre hombres y mujeres son consecuencias de sus naturalezas, debe recurrir a una <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">norma de aperspectividad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">; debe creer que sus observaciones no est\u00e1n condicionadas por su propia posici\u00f3n social, y que \u00e9l no tiene ning\u00fan impacto en las circunstancias observadas. Haslanger habla de una norma, a la que recurren a menudo los objetivadores, la norma de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Objetividad Asumida<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que consta de las siguientes cuatro subnormas:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Neutralidad epist\u00e9mica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: hay que asumir que una regularidad genuina en el comportamiento de algo es una consecuencia de su naturaleza.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Neutralidad pr\u00e1ctica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: hay que limitar la toma de decisiones para adaptarse a la naturaleza de las cosas.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Aperspectividad absoluta<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: hay que considerar las regularidades observadas como \u201cgenuinas\u201d cuando: (i) las observaciones se producen en circunstancias normales,<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">(ii) las observaciones no est\u00e1n condicionadas por la posici\u00f3n social del observador<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">(iii) el observador no ha influido en el comportamiento de los elementos observados.<\/span><\/p>\n<ol>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Supuesta aperspectividad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: uno debe considerar que cualquier regularidad que observe es una regularidad \u201cgenuina\u201d y que, por lo tanto, revela la naturaleza de las cosas observadas (Haslanger 1993, 106-7).<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Haslanger sostiene que, en condiciones de jerarqu\u00eda social, la Norma de la Objetividad Asumida perpetuar\u00eda los patrones existentes de objetivaci\u00f3n de la mujer. Por lo tanto, nuestros esfuerzos por el cambio social quedar\u00edan desmotivados. La norma en cuesti\u00f3n deber\u00eda ser rechazada en este caso porque tiene malas consecuencias pr\u00e1cticas para las mujeres, mientras que sirve a los intereses de los hombres (es <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pragm\u00e1ticamente<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> mala). Adem\u00e1s, Haslanger sostiene que la norma de la Objetividad Asumida debe ser rechazada porque produce creencias falsas, como la creencia de que las mujeres son sumisas y como-objetos por naturaleza (es <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">epist\u00e9micamente<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> mala) (Haslanger 1993, 108-115).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Langton concuerda con Haslanger en que, en condiciones de jerarqu\u00eda social, la norma de la Objetividad Asumida es problem\u00e1tica y, por lo tanto, debe ser rechazada. Sus razones son dos: en primer lugar, (como tambi\u00e9n se\u00f1al\u00f3 Haslanger) debido a que produce creencias falsas; creencias que no se ajustan al mundo en absoluto, como la creencia de que las mujeres son como-objetos por naturaleza. En segundo lugar, porque produce creencias <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">verdaderas pero injustificadas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, creencias que son verdaderas \u201cpor razones equivocadas\u201d (Langton 1993, 383); por ejemplo, la creencia de que las mujeres son realmente sumisas y semejantes a objetos. La creencia es injustificada, seg\u00fan Langton, por su direcci\u00f3n de adecuaci\u00f3n. En este caso, explica Langton, en lugar de que los hombres organicen su creencia para que se adecue al mundo, el mundo se organiza para adecuarse a la creencia de los hombres. Las personas que ocupan una posici\u00f3n de poder y persiguen la norma de la Objetividad Asumida har\u00e1n que el mundo se adecue a su creencia (Langton 1993, 383).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Langton explica que la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">objetividad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> tiene que ver con el modo en el que la mente se adecua al mundo (el modo en el que nuestras creencias se ordenan para acomodarse al mundo). Cuando alguien es objetivo, sus creencias tienen la direcci\u00f3n correcta de adecuaci\u00f3n: las creencias se ordenan para adecuarse a la forma en la que el mundo es.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">objetivaci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en cambio, se refiere a las formas en las que el mundo se adecua a la mente (se adecua a nuestras creencias). Las creencias de un objetivador tienen una direcci\u00f3n de adecuaci\u00f3n err\u00f3nea: el objetivador ordena el mundo para que se adecue a sus creencias, que est\u00e1n influidas por sus deseos, en lugar de ordenar sus creencias para que se adecuen a la forma en la que el mundo es realmente. La objetivaci\u00f3n, por tanto, es un proceso en el que el mundo social llega a ser moldeado por el deseo y la creencia. El objetivador cree que sus creencias se han adecuado al mundo, cuando en realidad el mundo se ha adecuado a sus creencias.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En cuanto a la objetivaci\u00f3n de la mujer, Langton explica que las mujeres se vuelven sumisas y como-objetos debido a los deseos y creencias de los hombres. Los hombres desean que las mujeres sean as\u00ed y, si tienen poder, las obligan a convertirse en eso. Siguiendo la norma de la Objetividad Asumida, entonces, los hombres dan forma a la creencia de que las mujeres son de hecho sumisas y como-objetos, y tambi\u00e9n que las mujeres son as\u00ed debido a su naturaleza. As\u00ed, en lo que respecta a la objetivaci\u00f3n de la mujer, el mundo se adecua a la mente de los hombres. Sin embargo, las creencias de los hombres tienen una direcci\u00f3n de adecuaci\u00f3n equivocada porque los hombres arreglan el mundo para que se adecue a sus creencias y deseos acerca de que las mujeres son sumisas y como-objetos. La norma de la Objetividad Asumida, por lo tanto, produce la creencia de que las mujeres son sumisas y semejantes a un objeto, lo cual es cierto pero tiene una direcci\u00f3n de adecuaci\u00f3n equivocada (Langton 2000, 138-142), y esto junto como la falsa creencia de que las mujeres son as\u00ed por naturaleza. (Para una mayor discusi\u00f3n sobre las creencias con una direcci\u00f3n de adecuaci\u00f3n an\u00f3mala, as\u00ed como una discusi\u00f3n sobre los mecanismos que son responsables de generarlas, v\u00e9ase tambi\u00e9n el trabajo de Langton sobre la \u201cproyecci\u00f3n\u201d y su papel en la objetivaci\u00f3n de las mujeres en su art\u00edculo de 2004 \u201cProjection and Objectification\u201d. Para una cr\u00edtica del argumento de Langton sobre que la norma de la Objetividad Asumida es responsable de producir creencias que son verdaderas pero tienen una direcci\u00f3n de adecuaci\u00f3n equivocada, v\u00e9ase Papadaki 2008).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"5h\"><\/a><b>5. La posibilidad de una objetivaci\u00f3n positiva<\/b><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hasta el momento, hemos examinado diversas preocupaciones relativas a la incorrecci\u00f3n de la objetivaci\u00f3n. Sin embargo, varios pensadores han cuestionado la idea de que la objetivaci\u00f3n sea siempre moralmente problem\u00e1tica.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Alan Soble cuestiona la opini\u00f3n kantiana, muy difundida, seg\u00fan la cual la dignidad humana es algo que tienen las personas. Sostiene que la objetivaci\u00f3n no es inapropiada. Todo el mundo es ya solo un objeto y ser solo un objeto no es necesariamente algo malo. En un sentido, entonces, nadie puede ser objetivado porque nadie tiene el estatus ontol\u00f3gico superior que se requiere para ser reducible por la objetivaci\u00f3n. En otro sentido, todo el mundo es vulnerable a la objetivaci\u00f3n, y todo el mundo puede y es susceptible de ser objetivado, porque hacerlo es llevarlo a su nivel ontol\u00f3gico correcto. Escribe:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">La afirmaci\u00f3n de que debemos tratar a las personas como \u2018personas\u2019 y no deshumanizarlas es reificar, es antropomorfizar a los humanos y considerarlos m\u00e1s de lo que son. No tratemos a las personas como objetos, nos dicen. \u00bfPor qu\u00e9 no? Porque, dice la respuesta, las personas en cuanto personas merecen no ser tratadas como objetos. Qu\u00e9 buen ejemplo de chauvinismo ilusorio. Las personas no son tan grandiosas como las hacemos ver, como nos gustar\u00eda que fueran, o como esperamos que sean. (Soble 2002b, 53-4)<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el caso de la pornograf\u00eda, por lo tanto, no hay nada malo, seg\u00fan Soble, en tratar a los actores y modelos pornogr\u00e1ficos como objetos para el placer sexual y negar su humanidad. Ello se debe a que no existe una objetivaci\u00f3n negativa que deba ser tenida en cuenta moralmente. Soble a\u00f1ade que la tarea de la pornograf\u00eda es, de hecho, buena; la pornograf\u00eda toma a estas personas (tanto hombres como mujeres), que seg\u00fan \u00e9l son buenas en el sexo, y se asegura de que hagan algo con sus vidas (Soble 2002b).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Leslie Green es otro pensador que sostiene que es permisible y tambi\u00e9n necesario tratar a las personas como objetos. Como explica Green, las personas tienen cuerpo, se extienden en el espacio, existen en el tiempo y est\u00e1n sujetas a las leyes de la naturaleza. Sin embargo, las personas son claramente m\u00e1s que objetos. Por lo tanto, lo que resulta problem\u00e1tico, seg\u00fan Green, es tratar a una persona <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">meramente<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> como un objeto, como un mero medio para los propios fines. Podemos tratar a otras personas como medios solo si al mismo tiempo respetamos su integridad como agentes con sus propios fines (Green 2000, 44).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Green hace referencia al Imperativo Categ\u00f3rico de Kant, seg\u00fan el cual la prohibici\u00f3n es la de tratar a una persona <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">meramente como medio,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y no al mismo tiempo como un fin. Como subraya Green, no hay ninguna prohibici\u00f3n para tratar a una persona como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">medio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (como instrumento) (Green 2000, 44). De hecho, Green sostiene que \u201cdebemos tratar a los dem\u00e1s como instrumentos, porque necesitamos sus habilidades, su compa\u00f1\u00eda y sus cuerpos \u2014de hecho, es poco lo que podemos hacer las criaturas sociales por nuestra propia cuenta, y muy poco lo que nos satisface\u2014\u201d (Green 2000, 45-6). Seg\u00fan Green, cuando las personas son mayores, tienen una discapacidad grave o est\u00e1n desempleadas de manera permanente, lo que m\u00e1s temen es dejar de ser \u00fatiles a los dem\u00e1s. Como dice Green, \u201cechan de menos no solo su menor capacidad de acci\u00f3n, sino tambi\u00e9n su objetividad disminuida. &#8230; Pasan a ser &#8230; <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">subjetivados<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d (Green 2000, 46).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Martha Nussbaum tambi\u00e9n pretende cuestionar la idea generalizada de que la objetivaci\u00f3n es inconsistente con el respeto a la humanidad de una persona. Ofrece un an\u00e1lisis sistem\u00e1tico de la objetivaci\u00f3n, un concepto nada f\u00e1cil de definir y que quienes se dedican al tema no han aclarado suficientemente, como ella misma reconoce (Nussbaum 1995, 251).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La objetivaci\u00f3n, para Nussbaum, es ver y\/o tratar a una persona como un objeto; implica tratar a una cosa como otra: una est\u00e1 tratando como un objeto lo que en realidad no es un objeto, sino un ser humano (Nussbaum 1995, 256-7). Nussbaum, por lo tanto, no est\u00e1 de acuerdo con la opini\u00f3n de Green de que las personas son en parte objetos. Seg\u00fan Nussbaum, existen siete caracter\u00edsticas implicadas en la idea de objetivaci\u00f3n: instrumentalidad, negaci\u00f3n de la autonom\u00eda, inercia, fungibilidad, violabilidad, propiedad, negaci\u00f3n de la subjetividad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Seg\u00fan Nussbaum, una persona es objetivada cuando es vista y\/o tratada de una o m\u00e1s de las siete maneras mencionadas. La instrumentalidad, por lo tanto, se\u00f1ala Nussbaum, la noci\u00f3n central de las concepciones de Kant, MacKinnon, Dworkin y Green sobre la objetivaci\u00f3n, es solo una de las formas en las que una persona puede ser tratada como un objeto. (No obstante, Nussbaum cree que, entre estas siete nociones, la de instrumentalidad es especialmente problem\u00e1tica y suele estar vinculada a otras formas de objetivaci\u00f3n (Nussbaum 1995, 265)). La concepci\u00f3n de Nussbaum de la objetivaci\u00f3n, por lo tanto, es m\u00e1s amplia que la de Kant\/MacKinnon\/Dworkin, porque para Nussbaum la objetivaci\u00f3n no se define meramente en t\u00e9rminos de instrumentalizaci\u00f3n, y tambi\u00e9n porque puede darse cuando una persona solo es vista, pero no tratada, como un objeto (visto de una o m\u00e1s de las siete formas que ella menciona).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Seg\u00fan Nussbaum, la objetivaci\u00f3n no tiene por qu\u00e9 tener consecuencias devastadoras para la humanidad de una persona. De hecho, Nussbaum critica a MacKinnon y Dworkin por concebir la objetivaci\u00f3n como un fen\u00f3meno necesariamente negativo (Nussbaum 1995, 273). Nussbaum cree que es posible que \u201calgunos rasgos de la objetivaci\u00f3n&#8230; puedan, de hecho, en algunas circunstancias&#8230; ser incluso rasgos maravillosos de la vida sexual\u201d, por lo que \u201cel t\u00e9rmino objetivaci\u00f3n tambi\u00e9n puede utilizarse&#8230; con un esp\u00edritu m\u00e1s positivo. Ver esto requerir\u00e1&#8230; ver c\u00f3mo la combinaci\u00f3n supuestamente imposible entre (una forma de) objetivaci\u00f3n y la igualdad, el respeto y el consentimiento podr\u00eda, despu\u00e9s de todo, ser posible\u201d (Nussbaum 1995, 251).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Seg\u00fan Nussbaum, entonces: \u201cEn materia de objetivaci\u00f3n, el contexto lo es todo. &#8230; en muchos casos, si no en todos, la diferencia entre un uso objetable y uno benigno de la objetivaci\u00f3n vendr\u00e1 dada por el contexto general de la relaci\u00f3n humana\u201d (Nussbaum 1995, 271); \u201c&#8230; la objetivaci\u00f3n tiene caracter\u00edsticas que pueden ser buenas o malas, dependiendo del contexto general\u201d (Nussbaum 1995, 251). La objetivaci\u00f3n es <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">negativa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> cuando tiene lugar en un contexto en el que la igualdad, el respeto y el consentimiento est\u00e1n ausentes. Entre los casos de objetivaci\u00f3n negativa que analiza en su art\u00edculo est\u00e1n <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Isabelle y Veronique<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Hankinson, la revista <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Playboy<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Golden Bowl<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de James. Y es <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">benigna\/positiva<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> cuando es compatible con la igualdad, el respeto y el consentimiento. Nussbaum da un ejemplo de objetivaci\u00f3n benigna: \u201cSi estoy tumbada con mi amante en la cama y utilizo su est\u00f3mago como almohada, no parece haber nada de malo en ello, siempre que lo haga con su consentimiento (o, si est\u00e1 dormido, con la creencia razonable de que no le importar\u00e1), y sin causarle dolor, siempre y cuando tambi\u00e9n que lo haga en el contexto de una relaci\u00f3n en la que generalmente se le trata como algo m\u00e1s que una almohada\u201d (Nussbaum 1995, 265).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nussbaum cree que la \u201cobjetivaci\u00f3n lawrentiana\u201d (la que se produce entre los amantes en las novelas de D. H. Lawrence) es un claro ejemplo de objetivaci\u00f3n positiva. El pasaje de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El amante de Lady Chatterley<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que ella cita en su art\u00edculo describe una escena de sexo entre dos amantes. Connie y Mellors, en un contexto caracterizado por la igualdad social y el respeto, se identifican entre s\u00ed con sus partes del cuerpo, \u201c&#8230; dejan de lado su individualidad y se identifican con sus \u00f3rganos corporales. Se ven el uno al otro en t\u00e9rminos de esos \u00f3rganos\u201d (Nussbaum 1995, 275). En consecuencia, los dos amantes se niegan mutuamente la autonom\u00eda y la subjetividad cuando participan en el acto sexual.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, explica Nussbaum, \u201ccuando hay p\u00e9rdida de autonom\u00eda en el sexo, el contexto es&#8230; uno en el que, en general, se respeta y promueve la autonom\u00eda. &#8230; De nuevo, cuando hay p\u00e9rdida de subjetividad en el momento de hacer el amor, esta puede ir acompa\u00f1ada, y con frecuencia lo hace, de una intensa preocupaci\u00f3n por la subjetividad de la pareja en otros momentos&#8230;\u201d (Nussbaum 1995, 274-6). Como tambi\u00e9n subraya Nussbaum en su \u00faltimo ensayo sobre la objetivaci\u00f3n, la \u201crenuncia elegida por una persona a la autodirecci\u00f3n aut\u00f3noma, o su pasividad voluntaria puede ser compatible con, e incluso una parte valorada de, una relaci\u00f3n en la que la mujer es tratada como un fin por s\u00ed misma&#8230; como un ser humano de pleno derecho\u201d (Nussbaum 2007, 51). Adem\u00e1s, Connie y Mellors no se tratan mutuamente como meros medios para sus fines, seg\u00fan Nussbaum. Aunque se tratan como herramientas para el placer sexual, en general se consideran m\u00e1s que eso. Los dos amantes, por lo tanto, son iguales y se tratan como objetos de una manera que es coherente con el respeto mutuo como seres humanos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La lista de Nussbaum de los siete rasgos que intervienen en la objetivaci\u00f3n y las relaciones que existen entre ellos ofrecen quiz\u00e1s el an\u00e1lisis m\u00e1s sistem\u00e1tico del concepto de objetivaci\u00f3n realizado hasta ahora. Pero Papadaki ha argumentado que la concepci\u00f3n de Nussbaum es demasiado amplia (Papadaki 2010a). Una persona es objetivada, seg\u00fan Nussbaum, si es vista y\/o tratada como un objeto (en una o m\u00e1s de las siete formas que menciona). Si cada vez que una persona es tratada (o simplemente vista) por otra, digamos, como un instrumento (no un mero instrumento) para alg\u00fan otro fin, consideramos que la persona en cuesti\u00f3n es objetivada, entonces parece que en nuestra vida cotidiana objetivamos a casi todo el mundo, incluidas nosotras mismas. Inevitablemente, utilizamos a las dem\u00e1s personas y a nosotras mismas de forma instrumental todo el tiempo (por ejemplo, utilizo a un taxista como medio para llegar a mi destino, me utilizo a m\u00ed misma como medio para preparar una comida, etc.). Papadaki sostiene que para que la objetivaci\u00f3n sea un concepto significativo, debemos restringirlo. Halwani tambi\u00e9n est\u00e1 a favor de una concepci\u00f3n m\u00e1s restringida de la objetivaci\u00f3n. Sostiene que es mejor una definici\u00f3n de objetivaci\u00f3n que incluya \u201csolo el trato o el comportamiento hacia alguien\u201d. Seg\u00fan este punto de vista, si alguien se limita a ver o considerar a otra persona de forma sexual, no hay objetivaci\u00f3n. Tal definici\u00f3n, sugiere Halwani, \u201c&#8230;es menos confusa y refleja con mayor precisi\u00f3n el problema de la objetivaci\u00f3n: su impacto en los objetivados (a menudo considerados como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">v\u00edctimas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">)\u201d (Halwani 2008, 342 y Halwani 2010, 187-8). Cree que es mejor argumentar que, en los casos de objetivaci\u00f3n positiva de Nussbaum, no existe objetivaci\u00f3n para empezar. Esto es mejor que \u201cdedicarse a la gimnasia mental para tratar de mostrar que hay objetivaci\u00f3n pero que est\u00e1 bien o es buena\u201d (Halwani 2010, 197). La propia Nussbaum parece estar preocupada, en ocasiones, por el hecho de que su categor\u00eda de objetivaci\u00f3n sea demasiado inclusiva. Por ejemplo, afirma que a veces no consideramos que la aparici\u00f3n de una sola de las siete nociones de su lista sea suficiente para la objetivaci\u00f3n (Nussbaum 1995, 258). Sin embargo, sugiere Papadaki, ella no nos da suficiente orientaci\u00f3n sobre c\u00f3mo podemos decidir si la objetivaci\u00f3n est\u00e1 presente cuando una persona es tratada de una de las siete formas que menciona. Adem\u00e1s, sugiere que una vez que la asociaci\u00f3n de la objetivaci\u00f3n con lo moralmente problem\u00e1tico se debilita, existe el riesgo de que la lucha contra la objetivaci\u00f3n (negativa) se vea socavada (Papadaki 2010a, 27-31).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"6h\"><\/a><b>6. La inutilidad de especificar las marcas y caracter\u00edsticas de la objetivaci\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Recientemente, Nancy Bauer ha expresado su escepticismo respecto a la posibilidad de establecer un conjunto de criterios para lo que cuenta como objetivaci\u00f3n sexual. Sostiene que es dif\u00edcil especificar las marcas y caracter\u00edsticas de un t\u00e9rmino que desempe\u00f1a un papel normativo en nuestra visi\u00f3n del mundo mutuamente compartida. Y si el t\u00e9rmino en cuesti\u00f3n es importante para mi punto de vista, pero no para el tuyo, afirma que es imposible que yo especifique criterios para la aplicaci\u00f3n del t\u00e9rmino que distingan el fen\u00f3meno desde tu punto de vista. Escribe: \u201cSi el t\u00e9rmino \u2018objetivaci\u00f3n sexual\u2019 es fundamental para ayudarte a dar sentido al mundo tal y como lo ves, entonces, m\u00e1s o menos, reconocer\u00e1s la objetivaci\u00f3n sexual cuando la veas. &#8230; En la medida en la que la literatura filos\u00f3fica se propone delinear las marcas y caracter\u00edsticas de la objetivaci\u00f3n sexual, est\u00e1 destinada no solo a fracasar sino a no ver el propio fen\u00f3meno que pretende iluminar\u201d (Bauer 2015, parte I).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En cuanto al concepto feminista de objetivaci\u00f3n sexual, Bauer explica que fue acu\u00f1ado como parte de un giro feminista en la forma de entender el mundo y la propia experiencia de una en \u00e9l. Seg\u00fan este giro, en un contexto en el que las mujeres experimentan desventajas generalizadas, sistem\u00e1ticas, diacr\u00f3nicas y estructurales, ciertas formas de percibir y representar a las mujeres tienden a causarles da\u00f1os materiales y psicol\u00f3gicos. Bauer sostiene que una vez que alguien participa en este cambio, el t\u00e9rmino \u201cobjetivaci\u00f3n sexual\u201d \u201ciluminar\u00e1\u201d los fen\u00f3menos pertinentes, y la persona en cuesti\u00f3n ver\u00e1 la objetivaci\u00f3n dondequiera que mire en la cultura contempor\u00e1nea. Esto es as\u00ed incluso si no est\u00e1 en condiciones de especificar exactamente sus marcas y caracter\u00edsticas. Bauer explica que la \u201ciluminaci\u00f3n\u201d en ciertos casos puede adoptar la forma de una experiencia de conversi\u00f3n que consiste en que vemos cosas que antes no ve\u00edamos. Para Bauer, la met\u00e1fora de la \u201ciluminaci\u00f3n\u201d es crucial a la hora de pensar en la objetivaci\u00f3n sexual y en otros t\u00e9rminos que solo tienen sentido en el contexto de una forma normativa sistem\u00e1tica de entender el mundo (lo que ella denomina \u201cvisi\u00f3n del mundo\u201d (Bauer, de pr\u00f3xima publicaci\u00f3n, parte II)).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"7h\"><\/a><b>7. Conclusi\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin duda, la objetivaci\u00f3n es un concepto dif\u00edcil de definir, tal como reconoce tambi\u00e9n Nussbaum, ya que resulta ser \u201cescurridizo\u201d y \u201cm\u00faltiple\u201d (Nussbaum 1995, 251). La mejor manera de definir la objetivaci\u00f3n, si es que podemos definirla, y si esta noci\u00f3n deber\u00eda limitarse a describir lo moralmente objetable, o ampliarse para abarcar aspectos benignos y\/o positivos de la forma en la que nos vemos y nos tratamos entre personas en nuestra vida cotidiana, es un debate constante. Gran parte de los trabajos feministas recientes se han dedicado a realizar an\u00e1lisis filos\u00f3ficos exhaustivos de la objetivaci\u00f3n, que esperamos que conduzcan a una comprensi\u00f3n m\u00e1s completa y coherente de esta noci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","class_list":["post-2137","enciclopedia_virtual","type-enciclopedia_virtual","status-publish","hentry"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.0 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Perspectivas feministas sobre la objetivaci\u00f3n - C\u00e1tedra UNESCO de Igualdad de G\u00e9nero en Instituciones de Educaci\u00f3n Superior<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/catedra.pucp.edu.pe\/unesco\/en\/enciclopedia_virtual\/perspectivas-feministas-sobre-la-objetivacion\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Perspectivas feministas sobre la objetivaci\u00f3n - C\u00e1tedra UNESCO de Igualdad de G\u00e9nero en Instituciones de Educaci\u00f3n Superior\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La objetivaci\u00f3n es una noci\u00f3n central en la teor\u00eda feminista. 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