{"id":2139,"date":"2025-09-12T21:01:56","date_gmt":"2025-09-13T02:01:56","guid":{"rendered":"https:\/\/catedra.pucp.edu.pe\/unesco\/?post_type=enciclopedia_virtual&#038;p=2139"},"modified":"2025-09-22T13:37:50","modified_gmt":"2025-09-22T18:37:50","slug":"perspectivas-feministas-sobre-la-discapacidad","status":"publish","type":"enciclopedia_virtual","link":"https:\/\/catedra.pucp.edu.pe\/unesco\/en\/enciclopedia_virtual\/perspectivas-feministas-sobre-la-discapacidad\/","title":{"rendered":"Perspectivas feministas sobre la discapacidad"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">La filosof\u00eda tradicional prest\u00f3 muy poca atenci\u00f3n a la existencia y experiencias de las personas con discapacidades f\u00edsicas o cognitivas. Que en el pasado los fil\u00f3sofos rara vez se hayan ocupado de la discapacidad es comprensible, aunque no justificable. La cultura general suele asociar la discapacidad con la defectuosidad, la insuficiencia y la imperfecci\u00f3n; es decir, con estados que la filosof\u00eda, a lo largo de su historia, ha buscado principalmente trascender o superar. Tradicionalmente, los fil\u00f3sofos casi no mencionaban los tipos de deterioro que se identifican con condiciones discapacitantes. Y cuando lo hac\u00edan, casi siempre era para invocar un caso l\u00edmite (Silvers et al. 1998, 3); por ejemplo, beb\u00e9s tan deformes que se cuestiona el valor de su vida humana (Kuhse y Singer 1986), o adultos demasiado dependientes e improductivos como para ser considerados parte del contrato social (Rawls 1985).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os, la investigaci\u00f3n en muchas disciplinas ha comenzado a valorar m\u00e1s ampliamente el significado de la diferencia. En ese mismo esp\u00edritu, los fil\u00f3sofos comenzaron a cuestionar la preeminencia otorgada a la normalidad y la desvalorizaci\u00f3n consecuente de las condiciones f\u00edsicas y cognitivas consideradas discapacidades (Canguilhem 1989). Recientemente, pensadoras feministas han tomado la delantera en este giro hacia el inter\u00e9s por la discapacidad, a veces motivadas por su compromiso filos\u00f3fico con la inclusi\u00f3n y, en otras ocasiones, por experiencias personales con la discapacidad. Las perspectivas sobre discapacidad se han vuelto comunes en los enfoques feministas de ciertos temas filos\u00f3ficos, como la \u00e9tica, las teor\u00edas de la justicia y la metaf\u00edsica de la corporalidad. Otros temas, como los modelos y est\u00e1ndares del conocimiento, tambi\u00e9n podr\u00edan beneficiarse si se ampliaran para incluir estas perspectivas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"indice\"><\/a><b>\u00cdndice<\/b><\/h2>\n<p><a href=\"#1h\">1. Estudios sobre la discapacidad y la filosof\u00eda de la discapacidad<\/a><br \/>\n<a href=\"#2h\">2. La importancia y relevancia de la filosof\u00eda feminista<\/a><br \/>\n<a href=\"#3h\">3. Epistemolog\u00eda Feminista y Perspectivas desde la Discapacidad<\/a><br \/>\n<a href=\"#4h\">4. Identidad<\/a><br \/>\n<a href=\"#5h\">5. Corporalidad<\/a><br \/>\n<a href=\"#5.1h\">5.1. Corporalidad Disruptiva<\/a><br \/>\n<a href=\"#6h\">6. \u00c9tica e inclusi\u00f3n<\/a><br \/>\n<a href=\"#7h\">7. Aplicaciones<\/a><br \/>\n<a href=\"#7.1h\">7.1. Cuidado<\/a><br \/>\n<a href=\"#7.2h\">7.2. Bio\u00e9tica<\/a><br \/>\n<a href=\"#8h\">8. Conclusi\u00f3n<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"1h\"><\/a><b>1. Estudios sobre la discapacidad y la filosof\u00eda de la discapacidad<\/b><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los estudios acerca de la discapacidad han ido ganando prominencia a lo largo del \u00faltimo medio siglo, y han pasado r\u00e1pidamente (al menos en Estados Unidos) a formar parte de las tendencias principales de los estudios hist\u00f3ricos y literarios, pero no tan r\u00e1pidamente de los filos\u00f3ficos. En esos campos, los componentes de los estudios sobre discapacidad son (principalmente) dos. Existen estudios relativos a las historias reales de personas o grupos de personas con discapacidades, y tambi\u00e9n se cuenta con lecturas de las representaciones que se hacen de las personas con discapacidad en la literatura, el cine y otras obras creativas afines. Integradas con las descripciones de personas con discapacidad reales o inventadas, se encuentran\u00a0 interpretaciones de las fuerzas sociales o culturales que dan forma\u00a0 a sus vidas (en el caso de las personas con discapacidades reales) o que moldearon sus representaciones en textos, pel\u00edculas y medios simb\u00f3licos similares.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En estas disciplinas, la realizaci\u00f3n de estudios sobre la discapacidad ha consistido en gran medida en la aplicaci\u00f3n de t\u00e9cnicas interpretativas bien conocidas a temas que los estudios hist\u00f3ricos y literarios hab\u00edan ignorado antes. As\u00ed, por ejemplo, la mayor parte de los estudios hist\u00f3ricos sobre la discapacidad han tenido el prop\u00f3sito de informar sobre las vidas marginadas de las personas con impedimentos f\u00edsicos, cognitivos o psicol\u00f3gicos. Las descripciones hist\u00f3ricas sobre la situaci\u00f3n de estas personas en una sociedad y una \u00e9poca determinadas parten de conocidas teor\u00edas sobre la funci\u00f3n pol\u00edtica de los roles sociales, en este caso aplicadas al estatus que se les asignaba a las personas con discapacidad en determinado periodo hist\u00f3rico. (Para ver una muestra de la aproximaci\u00f3n a los estudios sobre la discapacidad en la historia intelectual, v\u00e9ase Kudlick y Longmore (2006) sobre c\u00f3mo la discapacidad dio forma a la filosof\u00eda de Habermas). De manera similar, en su mayor\u00eda los estudios sobre las presentaciones simb\u00f3licas de la discapacidad interpretan las representaciones (ya sean ficticias o biogr\u00e1ficas) de personas cuya caracterizaci\u00f3n se ve afectada por la atribuci\u00f3n de alg\u00fan impedimento. Los estudios sobre qu\u00e9 significan dichas representaciones en una obra creativa concreta, suelen estar impulsados por una u otra teor\u00eda conocida sobre la funci\u00f3n est\u00e9tica, psicol\u00f3gica, pol\u00edtica o de otro tipo de los roles simb\u00f3licos, aplicada en este caso a los personajes discapacitados y a las caracterizaciones de sus discapacidades. (Para un an\u00e1lisis de la teor\u00eda literaria en los estudios de la discapacidad, v\u00e9ase Silvers 2000).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En estas disciplinas y en otras afines, por consiguiente, abordar la discapacidad ha implicado la invocaci\u00f3n de los presupuestos y principios te\u00f3ricos predominantes con el fin de explorar los fen\u00f3menos asociados a ciertos grupos previamente subteorizados o bien ignorados. Sin embargo, no sucede lo mismo en la filosof\u00eda, donde la discapacidad, la deformidad y la enfermedad parecen desafiar la aplicaci\u00f3n de los supuestos y pr\u00e1cticas te\u00f3ricas conocidas. Los ejemplos de la resistencia de la discapacidad a ser subsumida en las teor\u00edas filos\u00f3ficas aparecen a lo largo de la historia de la disciplina, desde el ins\u00f3lito \u00e9nfasis de Plat\u00f3n en los ideales corporales a la hora de decidir el destino de infantes con deformidades (Garland 1995, 15), hasta Hume que consider\u00f3 que el testimonio de personas con enfermedades no era pertinente para las teor\u00edas de la percepci\u00f3n (Hume 1757), pasando por la declaraci\u00f3n de Rawls sobre que la justicia para la discapacidad es un desv\u00edo que no puede abordarse cuando se formulan los principios b\u00e1sicos de la justicia y que, por lo tanto, debe esperar a la etapa posterior, la legislativa. (Para un an\u00e1lisis de c\u00f3mo la teor\u00eda de Rawls no da cuenta de los hechos de la discapacidad, v\u00e9ase Sen 2004, pero tambi\u00e9n Becker 2005).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La filosof\u00eda feminista, con su reticencia metodol\u00f3gica a adoptar los presupuestos tradicionales de la filosof\u00eda sin escrutarlos, fue inicialmente el \u00e1mbito m\u00e1s destacado dentro de la disciplina en el que la discapacidad se consider\u00f3 como un tema serio para la investigaci\u00f3n filos\u00f3fica. Asignarle un significado filos\u00f3fico a la condici\u00f3n de ser discapacitado\/a es una de las innovaciones que la teor\u00eda feminista ha introducido en la filosof\u00eda. De ah\u00ed que este art\u00edculo explore las afinidades entre la filosof\u00eda feminista, cuyo prop\u00f3sito es ampliar la investigaci\u00f3n filos\u00f3fica de manera que se ocupe adecuadamente de las mujeres y sus perspectivas, y el trabajo filos\u00f3fico con aspiraciones similares con respecto a las personas con discapacidades.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En algunos aspectos, la discapacidad presenta las instancias o asuntos que cuestionan de forma m\u00e1s intensa e interesante aquellos presupuestos y principios filos\u00f3ficos tradicionales en contra de los cuales el pensamiento feminista ha estado presto a protestar. Sin embargo, los intereses feministas no siempre coinciden con las perspectivas de la discapacidad, y permanecen las tensiones no resueltas entre la filosof\u00eda feminista y la filosof\u00eda de la discapacidad. En consecuencia, este art\u00edculo tambi\u00e9n explora las perspectivas de la discapacidad presentes en la filosof\u00eda feminista, al mismo tiempo que informa acerca de las perspectivas feministas sobre la discapacidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"2h\"><\/a><b>2. La importancia y relevancia de la filosof\u00eda feminista\u00a0<\/b><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las actitudes y los prop\u00f3sitos que han dado forma e impulsado la filosof\u00eda feminista han tenido consecuencias para el estudio de la discapacidad en la filosof\u00eda. Al preguntarse por qu\u00e9 se ha excluido a las mujeres de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica, las pensadoras feministas se han propuesto expl\u00edcitamente remediar la indiferencia imperante en la filosof\u00eda con respecto a la forma en la que las mujeres experimentan el mundo, incluidas las mujeres con discapacidad. (V\u00e9ase, sin embargo, Wendell 1989 y 1996 para las preocupaciones acerca de la indiferencia de la teor\u00eda feminista hacia las mujeres con discapacidades. A pesar de esta cr\u00edtica, la propuesta correctiva de Wendell a dicha desatenci\u00f3n est\u00e1 impulsada por los preceptos feministas). Al hacerlo, han realizado intervenciones que han alterado el curso de la filosof\u00eda.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Algunas han argumentado, por ejemplo, que la universalidad a la que tradicionalmente han aspirado las teor\u00edas filos\u00f3ficas no puede abarcar a las mujeres sin obliterarlas. Algunas han cuestionado si ese est\u00e1ndar discierne, o por el contrario ignora, las dimensiones y las texturas importantes de la vida de las mujeres. Algunas tambi\u00e9n han afirmado las diferencias entre los distintos tipos de mujeres que consideran, si no esenciales, por lo menos significativas desde el punto de vista filos\u00f3fico, como lo son las diferencias entre mujeres y hombres. (V\u00e9anse, por ejemplo, Spelman 1988, Fuss 1989 y Crenshaw 1991, entre muchas otras, para los debates sobre estas cuestiones).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esta divergencia con respecto a los puntos de vista filos\u00f3ficos est\u00e1ndar invita a ampliar la teorizaci\u00f3n filos\u00f3fica sobre diversos t\u00f3picos, incluidas las maneras de conocer, los tipos de ser (especialmente las implicaciones ontol\u00f3gicas de la corporeizaci\u00f3n y la relaci\u00f3n entre el cuerpo y la mente), los principios de conducta, las propiedades humanas intr\u00ednsecamente valiosas y las formas de vida, la conceptualizaci\u00f3n de la identidad personal y social, y otros t\u00f3picos filos\u00f3ficos tradicionales, prestando atenci\u00f3n a las diferencias ocasionadas por la discapacidad o asociadas a ella. Adem\u00e1s, algunas fil\u00f3sofas feministas han rastreado el trato pretextual e injusto de las mujeres hasta su condici\u00f3n como con discapacidad y, por lo tanto, a la pr\u00e1ctica social habitual de devaluar la discapacidad y a las personas con discapacidad. Algunas de las primeras discusiones filos\u00f3ficas influyentes sobre la discapacidad tienen que ver con el modo en el que las realidades f\u00edsicas de las mujeres son juzgadas como inferiores porque no coinciden con las performances de los hombres saludables que se consideran como paradigm\u00e1ticas. Un ejemplo es el ensayo de Iris Marion Young de 1980, \u201cThrowing Like a Girl\u201d, sobre la representaci\u00f3n masculinizada predominante de la corporeizaci\u00f3n de la mujer que estigmatiza la fisicidad femenina, lo que lleva a construir err\u00f3neamente el cuerpo femenino como fr\u00e1gil y pesado. Como resultado, las mujeres se ven inhibidas de abrazar con confianza su propia orientaci\u00f3n espacial experimentada, y se ven inducidas a subestimar sus capacidades f\u00edsicas y a deformar sus gestos y sus movimientos en el espacio. Otro ejemplo es el art\u00edculo de 1989 de Susan Wendell en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Hypatia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, \u201cToward a feminist theory of disability\u201d, en el que se critica la fusi\u00f3n acr\u00edtica e irreflexiva de la salud con la felicidad y la productividad asumida por la filosof\u00eda feminista.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En un clima conceptual que permite el predominio de los modos de actuaci\u00f3n corporal de los hombres, las mujeres corren un mayor riesgo de ser segregadas y de que se les falte al respeto por\u00a0 ser consideradas deficientes en t\u00e9rminos de fuerza o salud f\u00edsica o mental. En el desarrollo de los tratamientos filos\u00f3ficos feministas de la discapacidad ha influido tambi\u00e9n la elevada frecuencia con la que se les asigna a las mujeres (antes que a los hombres) el cuidado de las personas con discapacidad, un acuerdo social que suele suponer una carga y que con frecuencia no reconoce ni recompensa materialmente a quienes deben ocupar este rol y que, por lo tanto, perjudica injustamente a las mujeres. Consideraciones como estas ayudaron a vincular el trabajo filos\u00f3fico feminista liberador con el desarrollo de una filosof\u00eda esclarecedora de la discapacidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las feministas descubrieron que la pr\u00e1ctica de la filosof\u00eda est\u00e1 impregnada de rastros de prejuicios que ignoran los intereses de las mujeres y ocluyen sus oportunidades. Una de las principales contribuciones del feminismo a la filosof\u00eda ha sido la de poner de manifiesto la importancia de las experiencias de limitaci\u00f3n de las mujeres. Los primeros estudios filos\u00f3ficos de las mujeres realizados por las feministas examinaron las limitaciones que obstaculizaban sus propias vidas, y las vidas de las mujeres en general, pregunt\u00e1ndose si estas eran el resultado de un acuerdo social susceptible de ser alterado o de un destino biol\u00f3gico inmutable. (V\u00e9ase la secci\u00f3n 2.2, \u201cComponentes normativos y descriptivos\u201d, de la entrada de la SEP sobre \u201cTemas sobre el feminismo\u201d, para ver las referencias a los estudiosos que proponen variaciones de estas perspectivas acerca del origen de la subordinaci\u00f3n de las mujeres). En general (aunque no para todas las personas), la teor\u00eda feminista ha superado esta cuesti\u00f3n y ahora parece considerar como irresoluble o sin importancia el debate sobre biolog\u00eda versus sociedad como la fuente de la limitaci\u00f3n de las mujeres.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No obstante, la naturaleza de la (in)justicia de las limitaciones asociadas a las deficiencias f\u00edsicas o cognitivas sigue siendo una preocupaci\u00f3n en la filosof\u00eda de la discapacidad, incluida la teor\u00eda feminista de la discapacidad. La diferencia biol\u00f3gica es un hecho central e innegable de la discapacidad, pero el impacto de la biolog\u00eda en el tipo de experiencias caracter\u00edsticas de la discapacidad es mucho m\u00e1s controvertido. Se discute si las limitaciones funcionales asociadas a la discapacidad se deben principalmente a que la biolog\u00eda no funciona bien y, en caso de que la discapacidad fuera desventajosa, si lo es de forma natural e inmutable. O, si por el contrario, la limitaci\u00f3n funcional de las personas con discapacidad debe achacarse a una pr\u00e1ctica social err\u00f3nea que premia el funcionamiento t\u00edpico de las llamadas personas normales y castiga el funcionamiento an\u00f3malo de las personas con discapacidad (Wendell 1996).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"3h\"><\/a><b>3.\u00a0 Epistemolog\u00eda Feminista y Perspectivas desde la Discapacidad<\/b><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El trabajo filos\u00f3fico feminista ha intentado corregir el desequilibrio entre las preocupaciones de los hombres y las mujeres, y rectificar las representaciones negativas de los rasgos considerados femeninos que se encuentran en las posiciones, los paradigmas y las metodolog\u00edas filos\u00f3ficas tradicionales. Las feministas han tratado de remediar una estrechez generalizada en las formas habituales de enmarcar las cuestiones consideradas por los fil\u00f3sofos como suficientemente importantes como para atraer la atenci\u00f3n y el trabajo filos\u00f3fico \u2014es decir, en los hitos que establecen la relevancia filos\u00f3fica\u2014. Para inducir el cambio, las fil\u00f3sofas feministas han elaborado aproximaciones que se basan en las propias limitaciones que encuentran cuando intentan promover los intereses de las mujeres dentro de la filosof\u00eda. Este esfuerzo ha aportado ideas estimulantes a quienes se dedican a la filosof\u00eda y tratan de importar las ideas singulares y las perspectivas diferentes de otros grupos subordinados, como el de personas con discapacidad, para mejorar su car\u00e1cter inclusivo y ampliar el alcance de la filosof\u00eda contempor\u00e1nea. En concreto, los intereses filos\u00f3ficos de las personas con discapacidad encuentran un cauce adecuado en varias de las reformas emblem\u00e1ticas del pensamiento feminista.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por ejemplo, la epistemolog\u00eda feminista es un movimiento de reforma filos\u00f3fica innovador que puede servir de faro para la investigaci\u00f3n filos\u00f3fica sobre la discapacidad, aunque hasta el momento de escribir este art\u00edculo la importancia de la discapacidad para una epistemolog\u00eda adecuada no se ha explorado mucho en los estudios sobre la discapacidad, ni en el estudio filos\u00f3fico de la discapacidad, ni en los estudios sobre la discapacidad en general. Algunas fil\u00f3sofas feministas (y tambi\u00e9n algunas psic\u00f3logas feministas) han argumentado que las mujeres tienen formas de conocer que difieren de las de los hombres. (Para profesionales de la psicolog\u00eda, v\u00e9ase Belenky et al. 1986 y Tannen 1990; para especialistas en filosof\u00eda, v\u00e9ase Code 1991 y Ruddick 1989). Tannen, por ejemplo, aduce pruebas provenientes de la investigaci\u00f3n socioling\u00fc\u00edstica para argumentar que los entornos que favorecen el aprendizaje de las mujeres difieren de los que son apropiados para los hombres. En t\u00e9rminos m\u00e1s generales, algunos te\u00f3ricos influidos por estos relatos han caracterizado a las mujeres como alienadas, insatisfechas y poco convencidas cuando se les aplica el paradigma de la epistemolog\u00eda tradicional del conocedor aislado, con su enfoque distanciado, universalizante y controlador del conocimiento. La insatisfacci\u00f3n con este tipo de perspectiva ha dado lugar a ideas epistemol\u00f3gicas feministas sobre las posibilidades de lograr la objetividad sin insistir en que la cognici\u00f3n funciona o deber\u00eda funcionar de la misma manera para todas las personas, as\u00ed como sobre la importancia de situar, contextualizar y matizar las verdades, y sobre los beneficios de las pr\u00e1cticas colaborativas para lograr el conocimiento. (Para las referencias, v\u00e9ase la secci\u00f3n 2. \u201cSocial Models of Knowers\u201d en la publicaci\u00f3n de la SEP sobre Epistemolog\u00eda Social Feminista).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al desarrollar sus ideas, las epistem\u00f3logas feministas han abordado la influencia en el conocimiento de las situaciones sociales de quienes conocen. Sin embargo, la situacionalidad no puede ser solo una cuesti\u00f3n del posicionamiento social de los conocedores, o de sus historias o culturas. Lo que sabemos est\u00e1 modulado por la forma en la que adquirimos los elementos del conocimiento, y estos procesos est\u00e1n moldeados por la condici\u00f3n del cuerpo, as\u00ed como por las condiciones sociales. Las habilidades cognitivas son expresiones del desarrollo de diversas \u00e1reas del cerebro, que a su vez responden al resto del cuerpo. Por lo tanto, podemos esperar que las personas con discapacidades, cuyos cuerpos se apartan del tipo t\u00edpico de la especie, tambi\u00e9n desarrollen a veces enfoques y habilidades cognitivas que difieren de los de la mayor\u00eda de las dem\u00e1s personas. Entre par\u00e9ntesis, en uno de los casos extremadamente raros de un fil\u00f3sofo que trata una deficiencia como algo distinto de un d\u00e9ficit, el fil\u00f3sofo experimentalista del siglo XVIII Denis Diderot investig\u00f3 las formas de conocimiento de los ciegos (Diderot 1999 [1749], Curran 2013). Adoptando una postura que se asemeja, si no prefigura, a las recientes cr\u00edticas feministas a Descartes, Diderot, en su \u201cLetter on the Blind for the Use of Those Who See\u201d (Carta sobre los ciegos para uso de los que ven), describe c\u00f3mo los ciegos conocen el mundo para mostrar las deficiencias de la excesiva confianza cartesiana en las met\u00e1foras que asocian la raz\u00f3n con la luz o la vista, as\u00ed como la confianza cartesiana en las formas de conocimiento visuales en lugar de t\u00e1ctiles.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tradicionalmente, por supuesto, los fil\u00f3sofos han desestimado las pretensiones de las personas con discapacidad en cuanto al conocimiento de los temas afectados por las limitaciones de sus deficiencias particulares. Un ejemplo elocuente es la correspondencia entre los fil\u00f3sofos Bryan Magee y Martin Milligan, en la que Magee se limita a desestimar, sin argumentos, el informe y los argumentos de Milligan sobre que, a pesar de ser ciego casi de nacimiento y de no tener recuerdos visuales de haber experimentado colores espec\u00edficos, comprende plenamente el significado de \u201crojo\u201d (Magee y Milligan 1996). Aqu\u00ed Magee retrata a Milligan como un conocedor defectuoso debido a su ceguera, una conclusi\u00f3n que Magee impulsa con afirmaciones acerca de que las experiencias de Milligan con el rojo no son exactamente como las del propio Magee. Sin embargo, es tendencioso se\u00f1alar que las personas ciegas de nacimiento no desarrollan habilidades de procesamiento visual, y luego insinuar que deben ser epistemol\u00f3gicamente inferiores, o que sus modos de conocimiento no pueden alcanzar la importancia epistemol\u00f3gica de las personas videntes. Por el contrario, en algunas personas ciegas de nacimiento, por ejemplo, el \u00e1rea del cerebro asociada en la mayor\u00eda de las dem\u00e1s personas con el procesamiento visual parece ser, en cambio, un lugar para el procesamiento auditivo, lo que significa que una parte mucho mayor del cerebro est\u00e1 disponible para tratar la informaci\u00f3n obtenida a trav\u00e9s del o\u00eddo que en el caso de las personas videntes. Se cree que esta diferencia biol\u00f3gica explica por qu\u00e9 en muchas culturas se considera que las personas ciegas est\u00e1n dotadas de habilidades legendarias para recordar y transmitir la palabra hablada con precisi\u00f3n y con una mayor comprensi\u00f3n de los textos transmitidos oralmente, por lo que los bardos ciegos que conservan e interpretan largos evangelios o narraciones desde un punto de vista autorizado, son figuras conocidas en la historia de muchas culturas (O&#8217;Neil 2003).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Existen otras personas ciegas que conocen los objetos de su entorno f\u00edsico mediante la ecolocalizaci\u00f3n, habiendo cultivado la habilidad de hacer ruidos de chasquidos con la lengua e identificar las diferentes calidades de los sonidos que rebotan hacia ellos (Tresniowski y Arias 2006 [en Other Internet Resources]; v\u00e9ase tambi\u00e9n \u201cShattering Barriers\u201d en el sitio web de World Access for the Blind, en Other Internet Resources). La polic\u00eda belga cuenta con detectives ciegos que pueden escuchar las conversaciones grabadas de los delincuentes y, por las reverberaciones del sonido, pueden identificar qu\u00e9 tipo de habitaci\u00f3n ocupan, si utilizan un tel\u00e9fono fijo o m\u00f3vil, e incluso en qu\u00e9 tipo de auto viajan o si el flamenco del sospechoso tiene acento alban\u00e9s y no marroqu\u00ed (Soares 2007). La t\u00edpica falta de capacidad funcional de las personas videntes para orientarse por el sonido reverberado y, por lo tanto, su forma inferior de conocer las propiedades de absorci\u00f3n\/reflexi\u00f3n de los objetos f\u00edsicos que les rodean, as\u00ed como su sordera a los matices del sonido hablado, seguramente deber\u00edan reconocerse como una desventaja. Sin embargo, casi nunca es as\u00ed, ni siquiera cuando las personas videntes deben orientarse en la oscuridad o distinguir entre interlocutores m\u00e1s all\u00e1 de su visi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las experiencias de las personas diagnosticadas con discapacidades cognitivas tambi\u00e9n suelen ser desestimadas como defectuosas desde el punto de vista epistemol\u00f3gico, pues son juzgadas en contra del ideal filos\u00f3fico del pensador racional. Algunas personas descritas como con discapacidades cognitivas presentan patrones an\u00f3malos de habilidades cognitivas, que en algunos aspectos no alcanzan, pero en otros superan, los niveles t\u00edpicos de la especie. Por ejemplo, las personas con s\u00edndrome de Down, que piensan con dificultad en t\u00e9rminos abstractos o no piensan en absoluto, a veces tienen una capacidad mayor de la habitual para percibir y recordar los detalles concretos de lo que ven o escuchan. Y las personas con s\u00edndrome de Williams suelen tener una inteligencia social y emocional superior a la t\u00edpica de los seres humanos, as\u00ed como una facilidad musical inusual. Esto sin mencionar la innovadora perspicacia y creatividad que alcanzan las personas con diagn\u00f3sticos de diversos tipos de psicosis y las llamadas discapacidades mentales similares, condiciones que experimentan muchos artistas, escritores y m\u00fasicos famosos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estas personas suelen quedar relegadas del \u00e1mbito de la filosof\u00eda como, por ejemplo, cuando la teor\u00eda epistemol\u00f3gica descarta los juicios de las personas ciegas por considerarlos irrelevantes o sin importancia para los planteamientos\u00a0 filos\u00f3ficos del conocimiento emp\u00edrico, como hace el fil\u00f3sofo Magee con el fil\u00f3sofo Milligan. Y las personas que carecen de habilidades de pensamiento abstracto, apart\u00e1ndose as\u00ed del tipo de capacidad humana que los propios fil\u00f3sofos ejercen tan bien y disfrutan tanto, suelen ser desestimadas como carentes de importancia, es decir, como si no estuvieran a la altura de la consideraci\u00f3n filos\u00f3fica. A las personas cuyas anomal\u00edas cognitivas les impiden elaborar y articular relatos complejos y racionalizados de su propio estado, a menudo no se les concede un estatus pleno, y a veces incluso se les niega el ser consideradas en las teor\u00edas morales y pol\u00edticas, incluidas las teor\u00edas liberales pluralistas comprometidas con el respeto a los diversos valores de los ciudadanos (V\u00e9ase McMahan 2005 y Kittay 2005). Sin embargo, como han se\u00f1alado Francis y Silvers (Francis y Silvers 2007, Silvers y Francis 2009), las personas normalmente aut\u00f3nomas no llegan a tener nociones de su propio estado, ni lo expresan, de forma aislada o independiente de sus interacciones con otras personas. Las conceptualizaciones que tienen las personas con discapacidades cognitivas acerca de su estado, y que desarrollan a trav\u00e9s de interacciones de colaboraci\u00f3n estructuralmente similares entre ellas y otras personas, merecen igual consideraci\u00f3n en la filosof\u00eda moral y pol\u00edtica.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para dar cuenta de la inadecuaci\u00f3n entre los paradigmas filos\u00f3ficos y sus realidades, el testimonio o el ejemplo de las personas at\u00edpicas, como los ciegos y las personas con s\u00edndrome de Down o s\u00edndrome de Williams, suele rechazarse con el argumento de que debe ser intr\u00ednsecamente defectuoso cuando desaf\u00eda o se desv\u00eda de la teor\u00eda filos\u00f3fica. Sin embargo, ignorar los puntos de vista \u2014y, por lo tanto, las performances e informes del mundo experimentado\u2014 de las personas inusuales, empobrece el filosofar al disminuir la adecuaci\u00f3n epistemol\u00f3gica de los planteamientos filos\u00f3ficos. Adem\u00e1s, como muestra la aplicaci\u00f3n del an\u00e1lisis de Miranda Fricker sobre la injusticia epist\u00e9mica, la pr\u00e1ctica de descartar sistem\u00e1ticamente las afirmaciones de creencias hechas por personas con discapacidades deber\u00eda ser condenada como injusticia testimonial: las personas se ven perjudicados por su condici\u00f3n de discapacidad cuando aspiran a desempe\u00f1ar roles de conocedores (v\u00e9ase Fricker 2009). Para aplicar una lecci\u00f3n de la filosof\u00eda feminista de la ciencia, tampoco puede producirse un conocimiento objetivo sobre la discapacidad a menos que las personas con discapacidad, incluidas las personas con discapacidades cognitivas, sean participantes plenamente respetados de la comunidad de investigadores (v\u00e9ase Longino 2001). Francis y Silvers han propuesto un planteamiento para construir ideas del bien con pleno respeto e inclusi\u00f3n de los puntos de vista de las personas con discapacidades graves (Francis y Silvers 2006, Silvers y Francis 2009).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al igual que las personas con discapacidad comprendidas como grupo, las mujeres como grupo han sido desestimadas y desplazadas, condenadas por no cumplir con los paradigmas biol\u00f3gicos o sociales y, por lo tanto, se les ha negado la autorizaci\u00f3n para hacer valer las formas de conocimiento que dan forma a sus experiencias. Lo que ellas creen saber a menudo ha sido rechazado como algo meramente an\u00f3malo desde el punto de vista epistemol\u00f3gico. Las pol\u00edticas opresivas se defend\u00edan tradicionalmente con el argumento de que la \u201cnaturaleza\u201d ha hecho a las mujeres f\u00edsica, intelectual y emocionalmente fr\u00e1giles (Miles 1988). En respuesta, la epistemolog\u00eda feminista ha acogido el reconocimiento de las influencias leg\u00edtimas de la ubicaci\u00f3n social para llegar a afirmaciones de conocimiento, as\u00ed como la centralidad de las pr\u00e1cticas de colaboraci\u00f3n en la b\u00fasqueda del conocimiento.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que no queda tan claro es si la epistemolog\u00eda feminista se siente tan c\u00f3moda con el impacto en el conocimiento de otras diferencias corporales. Se trata de la cuesti\u00f3n de si las diferentes propiedades biol\u00f3gicas definen leg\u00edtimamente diferentes puntos de vista epistemol\u00f3gicos. Especialmente en la \u00faltima parte del siglo XIX y la primera del XX, el determinismo biol\u00f3gico fue una potente herramienta utilizada para oprimir a las mujeres mediante el falso testimonio de que la ciencia las consideraba menos capaces de sobrevivir que los hombres.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La filosof\u00eda feminista, que no quiere promover ese determinismo, se ha ocupado m\u00e1s de los fen\u00f3menos sociales que de los fen\u00f3menos biol\u00f3gicos identificados con las mujeres. La teor\u00eda del pensamiento feminista se ha inclinado a tratar las diferencias en los estilos cognitivos como resultado de las identidades o roles de g\u00e9nero inducidos socialmente, m\u00e1s que por los rasgos o condiciones biol\u00f3gicas que diferencian a los hombres de las mujeres. Algunas de sus defensoras defienden la superioridad de los estilos asociados a las mujeres. Sin embargo, en general, la noci\u00f3n operativa de la teor\u00eda feminista es que la autoridad epist\u00e9mica es el producto de un atributo social; no existe un orden natural en el que la cognici\u00f3n de las personas biol\u00f3gicamente aptas est\u00e9 m\u00e1s en sinton\u00eda con las realidades del mundo externo y, por lo tanto, sea superior.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En gran medida, sin embargo, las perspectivas definidas en t\u00e9rminos de discapacidad est\u00e1n asociados a diferencias biol\u00f3gicas caracter\u00edsticas. Esto plantea varias cuestiones que debe explorar una epistemolog\u00eda de la discapacidad, especialmente una modelada en la teor\u00eda feminista. En primer lugar, \u00bfla caracterizaci\u00f3n de las perspectivas con referencia a las diferencias biol\u00f3gicas es inherente y onerosamente determinista, de modo que el cuerpo de una persona delimita ineludiblemente su destino cognitivo? En segundo lugar, \u00bfconceder la misma legitimidad a las perspectivas definidas con referencia a las diferencias biol\u00f3gicas, conduce a un relativismo epistemol\u00f3gico irresoluble y debilitante? Y, en tercer lugar, \u00bfel reconocimiento de la gama de formas de conocimiento at\u00edpicas (para los humanos) revelar\u00e1 una riqueza hasta ahora inimaginada de lo que los humanos pueden saber acerca de c\u00f3mo es el mundo?<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"4h\"><\/a><b>4. Identidad<\/b><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La interacci\u00f3n de las identidades biol\u00f3gicas y sociales \u2014ya sean innatas, impuestas o aceptadas\u2014 se ha convertido en un tema de primera importancia en los estudios sobre la discapacidad, as\u00ed como en la teor\u00eda feminista, y especialmente en las incursiones filos\u00f3ficas de los estudios sobre la discapacidad. Las feministas han sido, con mucho, las escritoras filos\u00f3fas m\u00e1s numerosas en el tema de la identidad de la discapacidad. Han ofrecido una rica variedad de sofisticadas aproximaciones a la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo las sensibilidades e historias de las personas con muy diferentes tipos de limitaciones pueden ser recogidas en un discurso filos\u00f3fico cohesivo. Algunas escriben desde la perspectiva de una identidad con discapacidad de por vida, otras describen su transici\u00f3n al mundo de la discapacidad, e incluso otras escriben sobre la discapacidad sin haber tenido la experiencia de ser ellas mismas con discapacidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En vista de la relevancia de tantas perspectivas diferentes, la filosof\u00eda feminista de la discapacidad debe afrontar el reto de construir un planteamiento acerca de la identidad de la discapacidad que no invoque ni apele a ejemplos \u201cnormales\u201d de personas con discapacidad. Adem\u00e1s, nadie deber\u00eda pretender ser, o hablar como o sobre, la t\u00edpica persona con discapacidad. La enorme diversidad entre las personas con discapacidad, y la importancia de reflejar todas sus diferencias al formular la teor\u00eda de la discapacidad, exigen sensibilidad hacia los matices y el contexto. Las (re)formulaciones de la teor\u00eda de la identidad feminista, que pueden dar cabida a las muchas formas en las que las personas con discapacidad difieren entre s\u00ed y de las personas no con discapacidad, son de especial importancia porque pueden extrapolarse m\u00e1s all\u00e1 de la teor\u00eda de la discapacidad para iluminar cuestiones sobre las identidades conformadas por otros tipos de diferencias.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A diferencia de las ideas tradicionales de raza y sexo, la discapacidad siempre se ha entendido como una clasificaci\u00f3n permeable. Algunas personas han vivido durante mucho tiempo o de por vida con una discapacidad, otras acaban de hacerlo y otras han vivido periodos en los que eran personas con discapacidad pero ahora no lo son. Muchas de nosotras deber\u00edamos esperar llegar a ser personas con discapacidad m\u00e1s adelante en la vida. Y muchas de nosotras nos encontramos \u00edntimamente involucradas en las vidas de familiares o amistades que ahora son discapacitados\/as o que enfrentan un futuro de discapacidad. Adem\u00e1s, como nos recuerda Eva Kittay, las pol\u00edticas sociales que afectan a las personas con discapacidad tambi\u00e9n afectan a sus familiares, amistades y cuidadoras profesionales (Kittay 1998; Kittay 2001). Por lo tanto, la teor\u00eda feminista de la discapacidad deber\u00eda reconocer que la discapacidad afecta a las identidades de muchas personas m\u00e1s all\u00e1 de los 600 millones de personas con discapacidad que existen en todo el mundo (Herr, Gostin y Kuh 2003).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La identidad de persona con discapacidad puede ser solicitada por una variedad de razones muy diferentes. A veces, el objetivo es adquirir la elegibilidad para asumir el rol de \u201cenfermo\/a\u201d y, por lo tanto, quedar exento\/a de diversas expectativas y responsabilidades relacionadas con la productividad. A veces, ser identificado\/a como persona con discapacidad da acceso a prestaciones gubernamentales de diversa \u00edndole. A veces, el hecho de que se entienda que se es discapacitado\/a desencadena la aceptaci\u00f3n de modos de funcionamiento at\u00edpicos o la adaptaci\u00f3n a los mismos. Y, en ocasiones, la identidad de discapacidad se reivindica como elemento potenciador de un proceso pol\u00edtico destinado a consolidar a un grupo de personas lo suficientemente numeroso y vigoroso como para desafiar la estigmatizaci\u00f3n, la explotaci\u00f3n y la exclusi\u00f3n basadas en la discapacidad. Al igual que las razones que se dan para estos prop\u00f3sitos dispares con el fin de identificarse como discapacitado\/a, tambi\u00e9n lo son los criterios o las condiciones para juzgar a las personas como discapacitadas, as\u00ed como los incentivos para que las personas se comprendan a s\u00ed mismas principalmente en t\u00e9rminos relacionados con la discapacidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El car\u00e1cter inclusivo de las diversas teor\u00edas de la identidad promovidas en la filosof\u00eda feminista es una preocupaci\u00f3n preeminente y persistente para las mujeres con discapacidad. Al debatir sobre si las mujeres con discapacidad pueden ser c\u00f3modamente feministas, Anita Silvers se ha preguntado si el feminismo privilegia las capacidades funcionales y los roles sociales caracter\u00edsticos de las mujeres \u201cnormales\u201d. Considera que algunas teor\u00edas feministas son culpables de \u201cmagnificarlas (las capacidades funcionales de las mujeres normales) hasta que se convierten en est\u00e1ndares de feminidad frente a los cuales las mujeres con discapacidad se sumen en la invisibilidad\u201d (1998a).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La filosof\u00eda feminista valida y valora las actividades que las mujeres ejecutan habitualmente y en las que destacan, como las teor\u00edas de la \u00e9tica maternal que se centran en la maternidad como conducta moral preeminente. Pero no todas las mujeres son admitidas en los roles femeninos. Incluso en las sociedades contempor\u00e1neas m\u00e1s progresistas, las mujeres con discapacidades encuentran oposici\u00f3n a que mantengan la fertilidad, o a que accedan a la tecnolog\u00eda m\u00e9dica reproductiva para conseguirla, o incluso a que conserven la custodia de los\/as hijo\/as que han dado a luz. Karin Barron, que ha llevado a cabo una amplia investigaci\u00f3n sobre la vida de las mujeres j\u00f3venes con discapacidades, observa que valoramos mucho el arte femenino de cuidar a las personas dependientes, pero la tradicional posici\u00f3n de dependencia de las mujeres j\u00f3venes con discapacidades les impide ocupar y, por lo tanto, demostrar, cualquier aptitud para este rol (1997). Debemos tener claro que lo que imped\u00eda a las j\u00f3venes estudiadas por Barron ser amas de casa y madres no era su falta de potencial para desempe\u00f1ar estas funciones, sino que se les hab\u00eda asignado una posici\u00f3n social alternativa, una definida en t\u00e9rminos de tal dependencia que su capacidad para cuidar a otras personas resultaba pr\u00e1cticamente inconcebible.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Licia Carlson ha demostrado que un proceso de conceptualizaci\u00f3n de los roles sociales basado en el g\u00e9nero afect\u00f3 incluso a la clasificaci\u00f3n de los diagn\u00f3sticos de retardo mental. Ha explorado las complejas interconexiones que caracterizan la historia vinculada de la discapacidad cognitiva con la opresi\u00f3n de g\u00e9nero. Carlson se\u00f1ala que mientras los superintendentes de las instituciones que albergaban a personas intelectualmente con discapacidad eran en su mayor\u00eda hombres, se contrataba a mujeres para que salieran a identificar los casos de debilidad mental, con la teor\u00eda de que eran m\u00e1s intuitivas por naturaleza y que, por lo tanto, estaban mejor calificadas para el trabajo. Era una \u00e9poca en la que se supon\u00eda que las mujeres normales ten\u00edan un rol de liderazgo en la defensa de la sociedad contra la debilidad moral por la que se tem\u00eda a las personas con d\u00e9ficits mentales, para lo cual se basaban en una noci\u00f3n sobre el compromiso de las mujeres en aras de mantener la virtud de la comunidad para proteger a la juventud. Si bien es valioso reconocer la vulnerabilidad y la dependencia humanas, observa Carlson, las feministas deber\u00edan estar tan preocupadas por colocar a las personas con discapacidad intelectual en esos roles de espejo como por hacer del feminismo del tercer mundo un espejo del feminismo occidental (Carlson 2009; v\u00e9ase tambi\u00e9n Narayan 1997).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El an\u00e1lisis de Carlson deber\u00eda instar a las fil\u00f3sofas feministas a reconsiderar su comprensi\u00f3n de la discapacidad cognitiva. Las fil\u00f3sofas feministas no est\u00e1n inmunizadas por su persuasi\u00f3n filos\u00f3fica en contra de sus limitaciones, como el desconocimiento de las realidades vividas por las personas con discapacidad intelectual, la naturaleza de la discapacidad intelectual y la base hist\u00f3rica de esta categor\u00eda (Carlson 2009, 2010). Al igual que las feministas han cuestionado el estatus privilegiado de los modos de pensar masculinos, Carlson se pregunta si algunas feministas privilegian sus propios modos y niveles de cognici\u00f3n (Carlson 2001). Adem\u00e1s, ellas deber\u00edan preguntarse si han construido una manera de filosofar feminista en t\u00e9rminos que hacen del esfuerzo intelectual una labor demasiado central. Eva Kittay vuelve este punto penetrante, conmovedor y personal cuando describe la visi\u00f3n transformadora que le provoc\u00f3 el hecho de que le dijeran que su hija ten\u00eda un retardo mental cong\u00e9nito:\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">la peor perspectiva era que su discapacidad afectaba a sus facultades intelectuales. &#8230;. Me compromet\u00ed a llevar una vida de la mente. &#8230; \u00bfC\u00f3mo iba a criar una hija que no tuviera nada que ver con esto? Si mi vida cobraba sentido desde el pensamiento, \u00bfqu\u00e9 sentido tendr\u00eda la suya? &#8230;. Ya sab\u00edamos que hab\u00edamos aprendido algo. Lo que cre\u00edamos que valor\u00e1bamos, lo que cre\u00edamos \u2014yo cre\u00eda\u2014 que era el centro de la humanidad, la capacidad de pensar para razonar, no lo era, no lo era en absoluto. (Kittay 1998, 150)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un dilema algo similar sobre el valor preeminente de las habilidades intelectuales puede enfrentar a las personas que adquieren una discapacidad cognitiva m\u00e1s tarde en sus vidas. Kate Lindemann (2001) y Ann Davis (2005) escriben sobre los efectos que la experiencia de las secuelas de los traumatismos craneales tuvo en sus creencias sobre la cognici\u00f3n. La cr\u00edtica de Lindemann apunta a formas radicales y profundas en las que la apreciaci\u00f3n feminista de los diversos funcionamientos de la mente puede ampliar la investigaci\u00f3n filos\u00f3fica. La teor\u00eda feminista saldr\u00e1 ganando si presta una renovada atenci\u00f3n a las cuestiones filos\u00f3ficas que deber\u00edan replantearse para reflejar la situaci\u00f3n de las personas adultas con lesiones cerebrales: la identidad personal, el dualismo mente-cuerpo, las concepciones del yo y la psicolog\u00eda filos\u00f3fica.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Reconocer que algunas personas tienen discapacidades invisibles deber\u00eda recordarnos, observa Davis, hasta qu\u00e9 punto dependemos siempre epistemol\u00f3gicamente de las revelaciones de las personas sobre sus propias identidades. Davis rechaza la presunci\u00f3n de que podemos separar con claridad las limitaciones voluntarias de las inadvertidas. Muchas limitaciones cognitivas y psicol\u00f3gicas no pueden ser documentadas mediante referencias a las anomal\u00edas f\u00edsicas. Sin embargo, dice Davis con raz\u00f3n, sus experiencias no son menos reales. Rechaza la convicci\u00f3n de que podemos encontrar correlatos f\u00edsicos de un funcionamiento cognitivo o psicol\u00f3gico an\u00f3malo. Deben abandonarse las pol\u00edticas que exigen que este tipo de limitaciones cognitivas y psicol\u00f3gicas se documenten mediante una demostraci\u00f3n p\u00fablica o una confirmaci\u00f3n por parte de terceros, ya que se basan en la mera fe sobre que dichas limitaciones tienen causas f\u00edsicas y no en pruebas f\u00e1cticas de que eso sea as\u00ed.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estas experiencias personalizadas de limitaci\u00f3n no deben descartarse. La filosof\u00eda de la discapacidad sugiere que debemos recalibrar nuestras sensibilidades para honrar la evidencia de los sentidos de otras personas, especialmente de su propia corporeizaci\u00f3n. El testimonio de las personas sobre sus propias limitaciones e incapacidades merece respeto, incluso si no est\u00e1 corroborado por la confirmaci\u00f3n biol\u00f3gica. Tales limitaciones experimentadas pueden poner a la persona en riesgo de obstaculizar su actividad, provocar dolor o poner en peligro su vida. Como argumenta Davis de forma elocuente, al exigirles constantemente que demuestren sus discapacidades, les ponemos cargas indebidas a las personas cuyas limitaciones no podemos ver en forma directa o no son lo suficientemente cognoscibles como para apreciarlas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"5h\"><\/a><b>5. Corporalidad<\/b><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las acad\u00e9micas feministas han explorado c\u00f3mo las particularidades corporales o biol\u00f3gicas median en las actividades cotidianas, de modo que la autoidentificaci\u00f3n y la experiencia social act\u00faan y se sintonizan entre s\u00ed. Investigaciones feministas como las de Susan Sherwin (1992), muestran que la medicina ha tratado a las mujeres como si fueran personas con discapacidad, interviniendo en sus cuerpos para eliminar o disciplinar (por utilizar el t\u00e9rmino de Foucault) aquellas partes que marcan su identificaci\u00f3n con un grupo supuestamente inferior. En particular, la medicina ha despreciado la vida emocional de las mujeres. La historia de c\u00f3mo la medicina ha tratado a las personas con discapacidad es similar. Es una historia de represi\u00f3n y rechazo a los cuerpos y las mentes que se apartan del supuesto paradigma o norma que establecen los varones j\u00f3venes sanos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ilustrados por estos paralelismos con su propia historia, algunos de los primeros estudiosos de la discapacidad rechazaron las pr\u00e1cticas m\u00e9dicas dirigidas a modificarse a s\u00ed mismos. Calificaron de opresivo el modelo m\u00e9dico de la discapacidad, que considera que esta es un problema que requiere una intervenci\u00f3n m\u00e9dica y no social, y que es a la vez una prerrogativa y responsabilidad de los profesionales de la medicina el corregirla. Consideraban que la propia medicina es un instrumento coercitivo que subordina a las personas con discapacidad, entre otras cosas induciendo en ellas sentimientos de inadecuaci\u00f3n y odio a s\u00ed mismas. (V\u00e9ase UPIAS 1978; Finkelstein 1980; Oliver 1983).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al igual que el sexo biol\u00f3gico y la divisi\u00f3n de los seres humanos en dos sexos se consideraron inicialmente como algo dado en la teor\u00eda feminista, los primeros estudiosos de la discapacidad propusieron tratar las limitaciones \u2014como la incapacidad de o\u00edr, ver, caminar, hablar o realizar actividades cognitivas\u2014 tambi\u00e9n como algo dado desde el punto de vista biol\u00f3gico, y las discapacidades como interpretaciones sociales de las limitaciones. En tales planteamientos se supone que las propiedades de los cuerpos (incluidos los cerebros) son pre-sociales. Seg\u00fan estos planteamientos, son las interpretaciones y valoraciones socialmente construidas de las facultades de las propiedades corporales neutras las que relegan a las personas con distintos tipos de cuerpos a roles sociales ventajosos o perjudiciales.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Jenny Morris, l\u00edder del movimiento de mujeres con discapacidad, propone que el modelo social de la discapacidad les permite a las personas con discapacidad definir sus propios cuerpos y sus diferencias en t\u00e9rminos de sus experiencias personales y su propia autorizaci\u00f3n, libres de diagn\u00f3sticos distantes impuestos por las autoridades m\u00e9dicas. El modelo social interpreta las limitaciones de las personas con discapacidad como un problema social que tiene su origen en la imposici\u00f3n de pr\u00e1cticas sesgadas en contra de las personas con discapacidad. Una vez entendidas como producto de los prejuicios y no de la biolog\u00eda, las desventajas de las personas con discapacidad pueden remediarse mediante la b\u00fasqueda de la justicia para reformar las pr\u00e1cticas que las oprimen. Seg\u00fan Morris, la adopci\u00f3n del modelo social de la discapacidad permite hablar acerca de abordar las limitaciones del funcionamiento de las personas con discapacidad sin condenar, ni exigir mejoras en, el estado de sus cuerpos (o, para el caso, de sus mentes) (Morris 2001).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un reconocimiento y una reflexi\u00f3n mejor informados y sofisticados sobre los hechos relacionados con el sexo y el g\u00e9nero han complicado el cuadro tanto para los estudios feministas como para los relacionados con la discapacidad. Por ejemplo, existen personas intersexuales, que nacen con los marcadores biol\u00f3gicos tanto de mujer como de hombre. Una adhesi\u00f3n socialmente impuesta al dualismo sexual exige que se sometan a una intervenci\u00f3n m\u00e9dica que (normalmente mediante la mutilaci\u00f3n) presione sus cuerpos hacia uno u otro molde sexual. Sin embargo, tener un cuerpo de mujer no es necesariamente adecuado para los roles femeninos, ni todos los que tienen cuerpo de hombre se sienten c\u00f3modos con los roles masculinos. La materialidad de las caracter\u00edsticas sexuales no las convierte en constantes infranqueables. Existen personas que se adaptan con facilidad a roles de g\u00e9nero que no son tradicionales para sus configuraciones corporales particulares.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otras personas, no obstante, consideran que sus caracter\u00edsticas sexuales son demasiado restrictivas para los roles que adoptan y, en consecuencia, tratan de cambiar estos elementos de su cuerpo mediante intervenciones quir\u00fargicas y qu\u00edmicas. La manera en la que las personas trans se perciben a s\u00ed mismas en el mundo, indica que no siempre se pueden dejar de lado las limitaciones del cuerpo. Si bien algunas personas no creen que su alteraci\u00f3n corporal sea necesaria para encajar c\u00f3modamente en roles de g\u00e9nero opuestos, otras buscan la intervenci\u00f3n m\u00e9dica para facilitar su transici\u00f3n de g\u00e9nero. Por lo tanto, las experiencias de las personas transg\u00e9nero sugieren que existen circunstancias en las que alterar el cuerpo para desempe\u00f1ar mejor los roles sociales preferidos puede ser una elecci\u00f3n afirmativa, en lugar de degradante.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estas consideraciones demuestran no solo el error de suponer que las dimensiones natural y social de la corporeidad pueden ser n\u00edtidamente dicot\u00f3micas, sino tambi\u00e9n la superficialidad de pensar que siempre debemos tomar los cuerpos como vienen. Extrapolar esta idea a la discapacidad nos ayuda a ver la sobresimplificaci\u00f3n que supone condenar las transformaciones m\u00e9dicas del cuerpo como expresiones de odio a s\u00ed mismo\/a. No existe ning\u00fan muro fenomenol\u00f3gico que separe la conciencia de nuestras propiedades biol\u00f3gicas de nuestras experiencias sociales. La sensaci\u00f3n que nos produce nuestro propio cuerpo est\u00e1 moldeada por el discurso social.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En un documental que presenta conversaciones con destacadas fil\u00f3sofas, la te\u00f3rica feminista Judith Butler aprende sobre el modelo social de la discapacidad de la artista y activista de la discapacidad Sunaura Taylor (Taylor, 2009). El modelo social es compatible con la teor\u00eda de la corporeizaci\u00f3n de la propia Butler. Butler observa que todas las personas, tengan o no una discapacidad, necesitan apoyo para las actividades corporales de varios tipos de cosas que son externas a sus cuerpos. Todos los cuerpos son permeables en el sentido de que son vulnerables a ser afectados por otros. Las personas que atacan y victimizan violentamente a las personas con discapacidad que gestionando su propia permeabilidad al abusar de personas que parecen ser m\u00e1s dependientes que la mayor\u00eda y, por lo tanto, m\u00e1s vulnerables. Los actos violentos contra los\/las discapacitados\/as ponen en primer plano su permeabilidad y, por lo tanto, seg\u00fan Butler, dan a los perpetradores la ilusi\u00f3n de estar ellos mismos exentos de permeabilidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mediante la aplicaci\u00f3n de las ideas de Butler sobre la corporeizaci\u00f3n, las cuales enfatizan la inconstancia de las conceptualizaciones de los tipos de cuerpo, la jurista feminista Kathryn Abrams sostiene que una de las razones por las que la Americans with Disabilities Act (ADA) (Ley de Estadounidenses con Discapacidades) ha tenido problemas en los tribunales \u2014con la mayor\u00eda de los demandantes perdiendo sus casos (al menos bajo el T\u00edtulo I &#8211; Empleo)\u2014, es porque el modelo social perturba una premisa de la jurisprudencia dominante. La norma legal presume que los cuerpos humanos son objetos biol\u00f3gicos de tipo fijo, mientras que en la teor\u00eda de Butler los cuerpos est\u00e1n constituidos contingentemente por interacciones sociales transitorias (Abrams 2011:76). Sin embargo, no todo el pensamiento jur\u00eddico ha sido tan estrecho. Por ejemplo, en 2006 se admiti\u00f3 a tr\u00e1mite la demanda por denegaci\u00f3n de empleo de una persona transexual preoperada, a pesar de que el demandado alegaba que el T\u00edtulo VII no era aplicable porque el demandante no era una mujer; al apoyar al demandante, el tribunal invoc\u00f3 las complejidades f\u00e1cticas que subyacen a la identidad sexual humana y explic\u00f3 que estas complejidades est\u00e1n ocasionadas por la forma en la que la sexualidad biol\u00f3gica interact\u00faa con las concepciones sociales, fisiol\u00f3gicas y jur\u00eddicas del g\u00e9nero (v\u00e9ase <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Schroer v. Billington<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> 2006, 2009).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las respuestas y la capacidad de reacci\u00f3n de nuestros cuerpos influyen a su vez en los aspectos sociales y solitarios de nuestras experiencias. La pr\u00e1ctica social tampoco est\u00e1 aislada de la materialidad ni es anterior a ella. Las limitaciones de una persona no son m\u00e1s neutrales que sus caracter\u00edsticas sexuales, ya que median gran parte del contenido de su conciencia del mundo con el que interact\u00faa. Las performances de las principales funciones vitales, como la motricidad, la audici\u00f3n, la visi\u00f3n, la comunicaci\u00f3n y la comprensi\u00f3n, son elementos tan \u00edntimos del tejido de nuestra experiencia que lo que consideramos a nuestro alcance en el mundo que nos rodea \u2014y, por lo tanto, lo que tomamos como objeto de nuestra ambici\u00f3n\u2014 surge del alcance y la facilidad de nuestro funcionamiento biol\u00f3gico.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al considerar si las experiencias de las mujeres est\u00e1n suficientemente reconocidas en los estudios sobre discapacidad, Susan Wendell se\u00f1ala las influencias masculinistas en el modelo est\u00e1ndar de discapacidad de este campo de estudios (1996). Wendell ofrece una mirada refrescante a la pol\u00edtica de discapacidad que promueve una imagen de la persona\u00a0 con discapacidad saludable, que es similar a la pol\u00edtica feminista de excluir por completo a las mujeres con discapacidad en un esfuerzo por promover iconos m\u00e1s atractivos y poderosos. Sostiene que el modelo social de la discapacidad, que hasta hace poco ha sido la inspiraci\u00f3n te\u00f3rica preeminente para los estudios sobre la discapacidad, tiende a ocultar la frecuencia con la que la discapacidad est\u00e1 vinculada a la enfermedad (Wendell 2001).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Quienes se oponen al modelo m\u00e9dico de la discapacidad instan a desvincular la discapacidad de la enfermedad, se\u00f1alando que muchas personas con discapacidad son tan fuertes y capaces de ser productivas como las personas no con discapacidad y, por lo tanto, no deben ser relegadas a las limitaciones del papel de \u201cenfermas\u201d (Amundson 1992). Esta estrategia tambi\u00e9n promueve la autosuficiencia frente a la dependencia y sustituye la confianza en la experiencia de los profesionales de la medicina y los servicios sociales por estrategias que permitan a los discapacitados tomar el control de sus propias vidas. Lo \u00fatil de este \u00e9nfasis para las personas con discapacidad, reconoce Wendell, es que al acertar en su posici\u00f3n pol\u00edtica sobre la subordinaci\u00f3n a la medicalizaci\u00f3n, afirman, en lugar de devaluar, sus propios cuerpos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, a\u00f1ade Wendell, lo pol\u00edticamente correcto no siempre har\u00e1 que la gente se sienta bien con nuestros cuerpos o que sus cuerpos se sientan bien. La enfermedad es en s\u00ed misma discapacitante, y las personas con enfermedades cr\u00f3nicas constituyen una parte importante de la poblaci\u00f3n considerada con discapacidad. Convertir a las personas con discapacidad sanas, antes que a las enfermas, en paradigma de la categor\u00eda de discapacidad puede ocultar importantes diferencias presentes entre las personas con discapacidad. Y lo que es peor, ello puede perpetuar la devaluaci\u00f3n de la dependencia presente en nuestra cultura y la exageraci\u00f3n del valor de la autosuficiencia. Wendell aboga por reformar los estudios sobre la discapacidad mediante un enfoque feminista m\u00e1s inclusivo de la discapacidad, es decir, uno que no exagere el valor de la fuerza y la independencia, como cree que tiende a hacer la teorizaci\u00f3n de influencia masculinista (Wendell 1996).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Wendell tambi\u00e9n propone que las pol\u00edticas feministas de la discapacidad consideren las implicancias de las enfermedades cr\u00f3nicas que marcan la experiencia de corporeizaci\u00f3n de las personas con discapacidad enfermas (Wendell 2001). Una de estas implicaciones se refiere a la reacci\u00f3n adecuada al sufrimiento. Muchas personas con enfermedades cr\u00f3nicas sienten dolor, fatiga, debilidad y desorientaci\u00f3n en un grado que impide la productividad, mina la autosuficiencia e incluso puede alienarlas de sus propios cuerpos o mentes. La respuesta social, tanto en la sociedad en general como en los c\u00edrculos de discapacidad, es apoyar las curas para enfermedades cr\u00f3nicas, como si el sufrimiento causado por las enfermedades hiciera que estas condiciones fueran irrelevantes para la formaci\u00f3n de la identidad de los discapacitados. Sin embargo, algunos discapacitados rechazan las intervenciones m\u00e9dicas encaminadas a la curaci\u00f3n porque no quieren ser diferentes de lo que son. Por el contrario, Wendell piensa que un planteamiento filos\u00f3fico adecuado de la corporeizaci\u00f3n apreciar\u00e1 las identidades influidas por el sufrimiento sin glorificar o endulzar las dimensiones debilitantes del agotamiento perpetuo y la incomodidad persistente.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una consecuencia relacionada tiene que ver con la reacci\u00f3n al sufrimiento emocional o psiqui\u00e1trico. A diferencia de las investigaciones literarias feministas, donde los estudios sobre la locura est\u00e1n bien representados, las fil\u00f3sofas feministas han mostrado comparativamente poco inter\u00e9s en abordar los fen\u00f3menos de la neurodiversidad. Las te\u00f3ricas feministas y de los estudios sobre la discapacidad que est\u00e1n socavando la dominaci\u00f3n de los paradigmas de la juventud y la salud, deber\u00edan ampliar sus esfuerzos para liberar a los discapacitados psiqui\u00e1tricos de la idealizaci\u00f3n de la mente neurot\u00edpica. Andrea Nicki sostiene que las feministas normalmente no consideran valiosas la ira y la agresi\u00f3n porque son emociones de competencia y no de cooperaci\u00f3n. Sin embargo, Nicki cree que estos sentimientos pueden servir como expresiones moralmente valiosas porque son liberadoras para algunas personas neurodiversas, especialmente para quienes han sufrido abusos emocionales (2001).<\/span><\/p>\n<h3><a name=\"5.1h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">5.1. Corporalidad Disruptiva<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los poderosos significados negativos evocados por la conceptualizaci\u00f3n predominante acerca de la discapacidad pueden anular tanto la igualdad de oportunidades como el respeto moral que deber\u00eda infundir el ejercicio de la autonom\u00eda o la independencia de las personas con discapacidad. As\u00ed, incluso las personas sanas con discapacidades suelen ser estigmatizadas porque sus modos de funcionamiento corporeizados parecen perturbar a los dem\u00e1s, por muy adaptables e independientes que sean. Y las personas con vulnerabilidades gen\u00e9ticas que las sit\u00faan en un riesgo de enfermedad superior al t\u00edpico de la especie, tambi\u00e9n corren el riesgo de ser estigmatizadas. Las personas que dan positivo en las pruebas de alelos asociados a\u00a0 enfermedad pueden sufrir discriminaci\u00f3n en el empleo y en otros \u00e1mbitos de la vida c\u00edvica y comercial, aunque nunca lleguen a ser sintom\u00e1ticas (Silvers y Stein 2003). Los estudios feministas y de g\u00e9nero ya han demostrado que los modos at\u00edpicos, y por tanto transgresores, de funcionamiento corporal ofrecen un rico recurso para desarrollar conceptos m\u00e1s adecuados acerca de la materialidad de la experiencia humana y de nuestro ser-persona (Clare 1999). No obstante, ya sea en la enfermedad o en la salud, las vidas de las personas con discapacidad han sido ignoradas en gran medida cuando se exploran estos conceptos, en detrimento de la filosof\u00eda moral y pol\u00edtica en general.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las personas que hablan o leen con los dedos, que caminan usando sus brazos y manos y rechazan categ\u00f3ricamente el ser tocadas por otras personas, o que se la pasan durante el d\u00eda con analg\u00e9sicos que suprimen las oleadas de dolor, suelen desarrollar aproximaciones resilientes e innovadoras para las funciones corporales. Adem\u00e1s, las personas con discapacidad suelen ser las primeras en incorporar a sus vidas las tecnolog\u00edas de adaptaci\u00f3n. Desde las m\u00e1quinas que escriben (las m\u00e1quinas de escribir se inventaron para permitir que los ciegos escribieran) hasta las m\u00e1quinas que hablan (la salida de voz computarizada se invent\u00f3 para permitir que los ciegos leyeran), las personas con discapacidad han sido pioneras en el uso de dispositivos mec\u00e1nicos que ahora son parte integral de muchas vidas. La tecnolog\u00eda adaptativa se combina con el esfuerzo corporal para asegurar sus capacidades b\u00e1sicas: oyen con amplificadores, respiran con respiradores, se movilizan en sillas de ruedas que custodian con m\u00e1s preocupaci\u00f3n que el cuidado que dan a sus cuerpos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por lo tanto, la intimidad asistencial de la m\u00e1quina con el cuerpo es una caracter\u00edstica de la vida de muchas personas con discapacidad, pero una que puede distanciarlas de las que no tienen discapacidad. Alison Kafer critica al ecofeminismo por suponer que los compromisos aut\u00e9nticos con la naturaleza solo son posibles a trav\u00e9s de experiencias de inmersi\u00f3n puramente naturales, experiencias en las que se proh\u00edbe el uso de productos manufacturados, incluidos los dispositivos de asistencia y pr\u00f3tesis que distinguen la corporeizaci\u00f3n de algunas personas con discapacidad. Seg\u00fan Kafer, el ecofeminismo sigue atado al dualismo tradicional del artificio humano versus naturaleza, en parte por equiparar err\u00f3neamente los cuerpos t\u00edpicos de la especie con la naturalidad. Ella afirma que la tipicidad de las especies sigue siendo una presunci\u00f3n del feminismo (Kafer 2005). Esta norma ignora o deval\u00faa a las personas con discapacidad cuyo funcionamiento integra sus partes corporales con componentes mec\u00e1nicos u otras tecnolog\u00edas (V\u00e9ase Kafer 2013 para una teor\u00eda m\u00e1s general dedicada a la corporeizaci\u00f3n y que entrecruza las teor\u00edas feminista, de la discapacidad y queer).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aunque normalmente se considera que no son personas aptas para participar en competencias, cuando las personas con discapacidad con pr\u00f3tesis funcionan bien, sus supuestas ventajas cibern\u00e9ticas crean otro motivo para que se les rechace. En un caso que lleg\u00f3 a la Corte Suprema de los Estados Unidos, la Asociaci\u00f3n Profesional de Golf (PGA, por sus siglas en ingl\u00e9s) intent\u00f3 sin \u00e9xito prohibir la participaci\u00f3n de una persona competente pero que, debido a una anomal\u00eda f\u00edsica no pod\u00eda caminar todos los dieciocho hoyos. La PGA invoc\u00f3 el espectro de una pendiente resbaladiza frankensteiniana: si un golfista con anomal\u00edas pod\u00eda movilizarse con un carrito de golf mientras los golfistas normales caminaban, \u00bfqu\u00e9 impedir\u00eda que un futuro aspirante, amputado de un miembro superior, se colocara un brazo bi\u00f3nico capaz de lanzar una bola de golf a m\u00e1s de tres kil\u00f3metros? (PGA Tour, Inc. v. Martin (00-24) 532 U.S. 661 (2001) 204 F. 3d 994).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los amputados de la parte inferior de la pierna sol\u00edan quedar excluidos de las competencias de atletismo porque sus pr\u00f3tesis les hac\u00edan correr demasiado lento. Ahora, los nuevos materiales y dise\u00f1os han creado pies deportivos especialmente el\u00e1sticos que permiten a sus portadores, cuando son muy h\u00e1biles y tienen mucho talento, correr tan r\u00e1pido como se puede hacer con los pies de carne y hueso. Dory Selinger, v\u00edctima de un atropello, ahora va en bicicleta con un clavo con tacos que sustituye a un pie amputado. Como no se flexiona, la clavija es m\u00e1s eficaz para pedalear que un pie de carne y hueso. El mejor tiempo de Selinger est\u00e1 a solo cuatro segundos del antiguo r\u00e9cord mundial para corredores \u201cnormales\u201d (Squatrighlia 2001).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La estrella sudafricana de atletismo Oscar Pistorius, cuyos pies cong\u00e9nitamente an\u00f3malos fueron amputados en la infancia, utiliza modernos pies artificiales de aleaci\u00f3n que devuelven casi tanta energ\u00eda como las cargas de peso del corredor. Los responsables de las carreras se opusieron a que Pistorius compitiera con atletas no discapacitados, invocando objeciones que iban desde el temor a que se cayera sobre otros atletas, pasando por la violaci\u00f3n de las normas por no tener un pie de carne y hueso que tocara el poste de salida, hasta que su propia presencia corromper\u00eda la pureza del deporte, pasando por la extravagante predicci\u00f3n de que los atletas sin discapacidad se amputar\u00edan sus propios pies de carne y hueso para obtener ventajas derivadas de las pr\u00f3tesis. Al parecer, Pistorius utiliza una cuarta parte menos de energ\u00eda en la parte inferior de la pierna cuando se compara con corredores con pies de carne y hueso porque sus tobillos prot\u00e9sicos son m\u00e1s eficientes que los de carne y hueso, y en un principio se le prohibi\u00f3 participar en los Juegos Ol\u00edmpicos debido a la afirmaci\u00f3n (posteriormente anulada por el Tribunal Internacional de Arbitraje Deportivo) de que sus pies artificiales le daban una ventaja injusta (V\u00e9anse Silvers y Wasserman 2000 para un debate general sobre la equidad en lo que respecta a la adaptaci\u00f3n de las personas con discapacidad en el deporte de competencia, y Silvers 2008 en lo que respecta a la corporeidad mejorada).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Podr\u00eda decirse que es injusto excluir a los corredores discapacitados por el hecho de que unas pr\u00f3tesis rudimentarias los incapacitan para ser competitivos, y luego excluirlos tambi\u00e9n cuando unas pr\u00f3tesis de mejor calidad los hacen muy competitivos. Esta pr\u00e1ctica de limitar la elegibilidad a quienes compiten con una corporeizaci\u00f3n t\u00edpica, reduce las oportunidades sociales de quien no se ajusta a las reglas convencionales de la corporeizaci\u00f3n. Y es precisamente por la facilidad con la que dichas reglas de competencia pueden ser manipuladas para favorecer algunos de los llamados modos normales de funcionamiento sobre otros aparentemente an\u00f3malos, por lo que las feministas han sospechado, con raz\u00f3n, de apelar a reglas derivadas de modelos de recreaci\u00f3n competitiva como relevantes y reguladores de la justicia social.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los enfoques tradicionales de la justicia suelen considerar que la competencia por los recursos o la posici\u00f3n es fundamental para las relaciones sociales y pol\u00edticas, lo que en consecuencia pone un \u00e9nfasis en la gesti\u00f3n equitativa de las ventajas otorgadas socialmente o conseguidas artificialmente, algo as\u00ed como las reglas de juego que controlan el despliegue de informaci\u00f3n privilegiada, equipos, productos farmac\u00e9uticos y otros potenciadores del rendimiento. Por otro lado, las teor\u00edas feministas de la justicia lograda a trav\u00e9s de la inclusividad, como las de Iris Young (1990) y Martha Nussbaum (2006), presentan la interdependencia, m\u00e1s que la rivalidad, como la relaci\u00f3n social y pol\u00edtica que deber\u00eda preocupar m\u00e1s a la justicia. En contraste con las preocupaciones de la teor\u00eda tradicional de la justicia sobre el impacto de la corporeizaci\u00f3n perturbadora en la pr\u00e1ctica, la pol\u00edtica y los principios (por ejemplo, v\u00e9ase la conocida exclusi\u00f3n de Rawls de las personas con discapacidad por este motivo, 1985, p. 234), estas teor\u00edas feministas condenan, e intentan superar, la omisi\u00f3n o la interdicci\u00f3n de la pr\u00e1ctica, la pol\u00edtica y los principios de justicia de las personas con cuerpos o mentes an\u00f3malos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"6h\"><\/a><b>6. \u00c9tica e inclusi\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En general, las personas con discapacidades f\u00edsicas y mentales tienen en com\u00fan al menos sus experiencias de exclusi\u00f3n social. La exclusi\u00f3n ocupa un lugar preponderante en la vida de muchas personas con discapacidad y condiciona sus expectativas y aspiraciones. Este es un planteamiento conocido presente en las historias de vida de muchas personas que se identifican con grupos no dominantes.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A menudo se ha apelado a presunciones sobre la falta de aptitud y la complejidad biol\u00f3gica de parte de la poblaci\u00f3n para forzar su segregaci\u00f3n. Los tribunales han respaldado la separaci\u00f3n de personas identificadas como de diferentes razas alegando que los planes sociales de segregaci\u00f3n simplemente reconocen las afinidades \u201cnaturales\u201d entre personas de la misma raza y las antipat\u00edas \u201cnaturales\u201d entre personas de diferentes razas. Los supuestos beneficios del separatismo biol\u00f3gico tambi\u00e9n se han citado para negar a las mujeres un empleo que las colocar\u00eda en compa\u00f1\u00eda de los hombres. Por ejemplo, cuando una ley estatal que negaba a las mujeres la oportunidad de ser empleadas como camareras fue impugnada ante la Corte Suprema de los Estados Unidos por considerar que violaba la garant\u00eda constitucional de igualdad de protecci\u00f3n, la Corte declar\u00f3 que la exclusi\u00f3n era constitucional debido a las diferencias \u201creales\u201d entre hombres y mujeres. La opini\u00f3n de la mayor\u00eda afirm\u00f3 expl\u00edcitamente que la presencia de las mujeres incita \u201cnaturalmente\u201d a los hombres a la lujuria y la violencia, y que las mujeres no tienen la capacidad f\u00edsica de imponer un comportamiento ordenado a los alborotadores de un bar (Silvers y Stein 2002).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Del mismo modo, las personas con discapacidad han sido caracterizadas como biol\u00f3gicamente incapaces de cumplir con las responsabilidades \u2014y, por lo tanto, de gozar de los privilegios de la ciudadan\u00eda\u2014 para trabajar y jugar con personas no con discapacidad y para que se les permita la libertad reproductiva. Por ejemplo, las personas con retardo mental, par\u00e1lisis cerebral, ceguera y sordera han sufrido la esterilizaci\u00f3n por orden del Estado, la supresi\u00f3n de la custodia de sus hijos e hijas bas\u00e1ndose \u00fanicamente en su discapacidad, la denegaci\u00f3n del acceso a la educaci\u00f3n p\u00fablica con el argumento de que su presencia perjudicaba a otros\/as ni\u00f1os\/as, y su internamiento con el fin de proteger a los ciudadanos \u201ct\u00edpicos\u201d para que no tengan contacto con las personas con discapacidad (Lombardo, 2008). Un da\u00f1o similar avalado legalmente es un tema familiar presente en la historia de las mujeres, las minor\u00edas raciales, los pueblos ind\u00edgenas y los gays y las lesbianas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En su b\u00fasqueda de fundamentos \u00e9ticos para condenar los tipos de exclusi\u00f3n a los que han sido sometidas las mujeres, las pensadoras feministas se han visto defraudadas por los an\u00e1lisis meta\u00e9ticos, morales y pol\u00edticos tradicionales. Las feministas han encontrado que la filosof\u00eda moral tradicional es sospechosa por presentar los comportamientos t\u00edpicos de los hombres como acciones morales paradigm\u00e1ticas, y la filosof\u00eda pol\u00edtica tradicional es igualmente sospechosa por carecer de soluciones para los retos morales y pol\u00edticos que plantea esta exclusi\u00f3n sesgada y pretextual. Si bien la teorizaci\u00f3n \u00e9tica y pol\u00edtica est\u00e1ndar pretende por principio abarcar a todos por igual, las cr\u00edticas feministas han demostrado que sus presunciones a menudo excluyen a tipos devaluados de personas de significativos roles morales, pol\u00edticos y sociales (por ejemplo, Putnam 1993 llama la atenci\u00f3n sobre la exclusi\u00f3n que hace Rawls de las personas con discapacidades graves del nivel b\u00e1sico de formulaci\u00f3n de los principios de justicia). En este marco, fil\u00f3sofas feministas como Annette Baier (1986, 1987), Eva Kittay (1998), Martha Nussbaum (2001, 2006) e Iris Marion Young (1990a; 1990b) han sido pioneras en la exploraci\u00f3n de teor\u00edas alternativas m\u00e1s inclusivas (por mencionar solo a algunas de las principales feministas cuyas teor\u00edas se han visto influidas por la preocupaci\u00f3n de abordar adecuadamente los fen\u00f3menos de la discapacidad). Han reubicado la b\u00fasqueda de un centro adecuado para la filosof\u00eda moral y pol\u00edtica a, por ejemplo, la \u00e9tica y la pol\u00edtica de la confianza y el cuidado, las virtudes de la dependencia, el mantenimiento de las capacidades fundamentales para la vida humana y el establecimiento de una interconexi\u00f3n moralizada entre personas que no ocupan posiciones similares en la vida. Aunque difieren entre s\u00ed en sus enfoques de la teor\u00eda \u00e9tica y pol\u00edtica feminista, todas se basan en la preocupaci\u00f3n por lograr un tratamiento filos\u00f3fico adecuado para abordar los tipos de interacciones problem\u00e1ticas entre las personas con discapacidades y las que no tienen discapacidad, o para dilucidar formas de enmarcar las pol\u00edticas distributivas que se ajusten a las\u00a0 situaciones tanto de las personas no con discapacidad como de las con discapacidad. (Para otro ejemplo expl\u00edcitamente feminista de la teor\u00eda \u00e9tica, v\u00e9ase Mahowald en Silvers, Wasserman y Mahowald 1998, y para un ejemplo sobre pol\u00edticas distributivas compatible con el feminismo, v\u00e9ase Becker 2012).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la literatura filos\u00f3fica que se refiere a las personas con discapacidad han surgido dos aproximaciones importantes para abordar su exclusi\u00f3n social. Algunas autoras se centran sobre todo en la justicia procesal para facilitar las oportunidades de participaci\u00f3n social de las personas con discapacidad (Young 1992; Silvers 1998b; Anderson 1999; Silvers y Francis 2005). Anderson insta a que se garantice a todas las personas el acceso efectivo a las condiciones sociales de su libertad en virtud de su igualdad, no de su inferioridad. Para ilustrar esto, se\u00f1ala que lo que objetan los sordos no es su falta de audici\u00f3n, sino que \u201ctodos los dem\u00e1s han manipulado los medios de comunicaci\u00f3n de forma tal que los dejan fuera de la conversaci\u00f3n. Se puede detectar esta injusticia sin investigar las preferencias o los estados subjetivos de alguien\u201d (Anderson 1999, 334). Silvers propone un procedimiento denominado contrafactualizaci\u00f3n hist\u00f3rica para identificar las pr\u00e1cticas que favorecen a la mayor\u00eda no con discapacidad y que excluyen injustamente a las personas con discapacidad (Silvers 1998b; Hoffman 2003).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otras consideran que la respuesta yace en primer lugar en la justicia distributiva para aumentar la provisi\u00f3n de recursos a las personas con discapacidad y a las familias que las cuidan (Kittay 1998; Kittay 2001; Nussbaum 2006). Nussbaum, por ejemplo, parte de una idea global del bien para orientar la justicia. Elabora una lista de capacidades necesarias para vivir con dignidad y sostiene que las personas con discapacidades merecen apoyo para alcanzar niveles de umbral de estas capacidades, si pueden hacerlo, incluso si hay que desplegar m\u00e1s recursos para ayudar a quienes necesitan de otras personas para alcanzar el mismo nivel. Kittay, con otro ejemplo, busca condiciones de ayuda para quienes interact\u00faan en relaciones de dependencia, tanto las personas dependientes como sus cuidadoras, argumentando que ambas deben ser asistidas para lograr un buen cuidado \u2014y, por lo tanto, justicia\u2014 para el dependiente. Para lograr este resultado a trav\u00e9s de la justicia, Kittay considera que es necesario mantener un orden social que asegure el cuidado de las personas dependientes como un prop\u00f3sito principal de la formulaci\u00f3n de los principios fundamentales de la justicia y como una base te\u00f3rica que disminuya el valor de la independencia, al menos para las personas con discapacidad (Kittay 2011). Aunque muchas comentaristas suscriben la importancia que Kittay le da a la (re)organizaci\u00f3n de la sociedad para proporcionar diversos tipos de cuidados y proteger el trabajo de cuidado, se ha cuestionado la forma en la que ella relaciona su visi\u00f3n con la pol\u00edtica liberal. Uno de los problemas tiene que ver con los supuestos de Kittay sobre c\u00f3mo, desde su perspectiva, funciona la reciprocidad en la teor\u00eda liberal, y otro es aquel referido al papel de las relaciones rec\u00edprocas (Whitney 2011). Otro problema es sobre si la vulnerabilidad de las personas dependientes absolutas es lo suficientemente similar a otros tipos de vulnerabilidad, como la de las personas cuidadoras, para justificar que se tome la relaci\u00f3n de apoyo que necesitan las dependientes absolutas como el modelo b\u00e1sico de afiliaci\u00f3n y obligaci\u00f3n social (Bhandary 2010).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ninguno de estos acercamientos a la justicia \u2014uno que pone en primer plano la reforma de los procedimientos y el otro que revisa la distribuci\u00f3n de los recursos\u2014 niega la importancia de los objetivos del otro. En gran medida, divergen en cuestiones de prioridades pr\u00e1cticas, pero tambi\u00e9n en cuestiones de si se debe dar prioridad moral al acuerdo sobre lo que es correcto, o sobre lo que es bueno. Sin embargo, algunas pensadoras feministas que han cuestionado la capacidad de las teor\u00edas morales tradicionales para tener en cuenta las necesidades y experiencias tanto de las personas que reciben cuidados como de las que los prestan, se inclinan por describir la conducta de cuidado como inspirada no por el deber, sino por el reconocimiento imperioso de la necesidad de otra persona y de la propia capacidad para aliviarla. En consecuencia, han criticado las teor\u00edas procesales basadas en los derechos y en la obligaci\u00f3n por abstraerse excesivamente de los encuentros experimentados con personas dependientes que necesitan protecci\u00f3n y apoyo (Kittay, 1998, por ejemplo). Otras fil\u00f3sofas feministas, como Baier y Nussbaum, han planteado una cuesti\u00f3n diferente sobre la idoneidad de las teor\u00edas morales tradicionales para abordar el fen\u00f3meno de la interdependencia. Su preocupaci\u00f3n se centra en la validaci\u00f3n m\u00e1s que en la motivaci\u00f3n. Han cuestionado si los enfoques centrados en personas independientes, que contratan libre y rec\u00edprocamente entre s\u00ed para beneficiarse mutuamente, pueden dar cuenta de las obligaciones de las personas que son, temporal o permanentemente, muy dependientes de otras para el apoyo f\u00edsico, cognitivo o emocional.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nussbaum (2006) sugiere que la fuente de que la filosof\u00eda pol\u00edtica ignore a las personas con discapacidad<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">&lt; radica en un supuesto fundamental de la teor\u00eda del contrato social. Critica a Rawls por colocar a los\/las ciudadanos\/as en el papel de b\u00e1sicamente iguales que se relacionan porque pueden beneficiarse mutuamente, diciendo: \u201cEn lugar de imaginarnos unos\/as a otros\/as como b\u00e1sicamente iguales que negocian, puede que sea mejor que pensemos unos\/as en otros\/as como personas con distintos grados de capacidad y discapacidad, en una variedad de relaciones diferentes de interdependencia entre s\u00ed\u201d (2001, B9). Ella objeta la interpretaci\u00f3n de la negociaci\u00f3n rec\u00edproca como la conexi\u00f3n social fundamental y, por lo tanto, paradigm\u00e1tica, entre los\/las ciudadanos\/as porque \u201cborra las formas m\u00e1s asim\u00e9tricas de dependencia que contiene la vida humana: la necesidad de cuidados en la infancia, la edad extrema y los per\u00edodos de enfermedad grave o una vida de discapacidad grave\u201d (2001, B9).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nussbaum cree que la teor\u00eda tradicional del contrato social es err\u00f3nea al poner a prueba las concepciones b\u00e1sicas de la justicia en funci\u00f3n de las razones del inter\u00e9s propio, asignando as\u00ed a las razones del inter\u00e9s propio la preeminencia sobre las del inter\u00e9s-de-otros. Y, sin duda, es dif\u00edcil ver c\u00f3mo una concepci\u00f3n que deriva la justicia de las decisiones que tienen que ver con la autoestima (como, por ejemplo, si determinadas formulaciones de principios beneficiar\u00edan a una persona independientemente de sus circunstancias) puede proporcionar principios de protecci\u00f3n adecuados para cada persona en relaci\u00f3n con otras, especialmente en vista de las vulnerabilidades que las personas aceptan como el precio para ser parte de esquemas cooperativos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estimuladas por la cr\u00edtica de Nussbaum, Silvers y Francis (2005) retoman las ideas de Baier sobre la centralidad de la confianza en la interacci\u00f3n moral. Ellas proponen extrapolar los principios de justicia a partir de las pr\u00e1cticas que facilitan que las personas conf\u00eden y, por lo tanto, se muestren vulnerables, entre s\u00ed. Las pr\u00e1cticas que alimentan esta confianza son componentes cruciales de la cooperaci\u00f3n social. Adem\u00e1s, a diferencia de la negociaci\u00f3n, que requiere la elaboraci\u00f3n de estrategias y, por lo tanto, complejas habilidades cognitivas de alto orden, confiar es una conducta que pueden llevar a cabo por igual las personas sin discapacidad y las que tienen casi cualquier tipo de discapacidad. Las personas que no pueden articular sus decisiones, y que incluso pueden no ser capaces de llegar a ellas, pueden sin embargo expresar el hecho de otorgar o retirar su confianza. Como modo de relacionarse, la confianza es, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">por excelencia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, adecuada para facilitar las interacciones entre personas que, en diversos aspectos, se encuentran en una posici\u00f3n asim\u00e9trica entre s\u00ed. Silvers y Francis sostienen que la creaci\u00f3n de confianza es un proceso m\u00e1s inclusivo que la negociaci\u00f3n de los principios de justicia. As\u00ed, tanto para las personas con discapacidad como para las no con discapacidad, la creaci\u00f3n de confianza constituye una pr\u00e1ctica m\u00e1s adecuada para lograr la justicia que la de los intercambios rec\u00edprocos exigidos en la contrataci\u00f3n estrat\u00e9gica.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"7h\"><\/a><b>7. Aplicaciones<\/b><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al eliminar algunos enfoques sesgados sobre la teorizaci\u00f3n moral y pol\u00edtica, el trabajo de las fil\u00f3sofas feministas ha influido mucho y de forma beneficiosa en la filosof\u00eda de la discapacidad. Sin embargo, como la filosof\u00eda feminista est\u00e1 centrada en la mujer, y la mayor\u00eda de las mujeres no se identifican como personas con discapacidad, los intereses y los \u00e9nfasis de las pensadoras feministas no siempre son congruentes con los de las activistas que aspiran a liberar a las personas con discapacidad de los acuerdos sociales opresivos o con los de los\/las acad\u00e9micos\/as que formulan teor\u00edas liberadoras que gu\u00edan y justifican esa acci\u00f3n. Dos di\u00e1logos en los que la alianza entre la filosof\u00eda feminista y la filosof\u00eda de la discapacidad es tensa tienen que ver con la libertad de las mujeres para dar forma a sus propias relaciones y su libertad para reproducirse. Aunque las activistas y las estudiosas de la discapacidad nunca niegan que las mujeres deban ser completamente libres, a algunas les preocupa que las mujeres ejerzan su libertad de forma que se restrinja o se desestime la de las personas con discapacidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"7.1h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">7.1. Cuidado<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es m\u00e1s probable que las mujeres sigan manteniendo relaciones con personas dependientes enfermas o con discapacidad, que lo que hacen los hombres (Cohen, 1996). Por lo tanto, las mujeres contribuyen a una gran proporci\u00f3n de los cuidados de la sociedad, pero pueden verse perjudicadas y en desventaja por este papel a menos que sus contribuciones como cuidadoras sean adecuadamente reconocidas, apreciadas y compensadas. Esta cuesti\u00f3n, en la que se pone \u00e9nfasis en la literatura feminista y en el movimiento de mujeres, es una piedra angular para muchas fil\u00f3sofas feministas a la hora de juzgar la idoneidad de las teor\u00edas morales y pol\u00edticas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los an\u00e1lisis y evaluaciones de las dimensiones morales de la forma en la que las cuidadoras se relacionan con las personas con discapacidad dependientes, as\u00ed como con las personas con discapacidad que no necesitan niveles extraordinarios de cuidados, se beneficiar\u00edan de una atenci\u00f3n de colaboraci\u00f3n matizada por parte de las estudiosas de la discapacidad y del feminismo. Incluso cuando las relaciones de ayuda son voluntarias, corren el riesgo de ser asim\u00e9tricas, ya que la persona dependiente se siente coaccionada a recibir la ayuda en la forma ofrecida en lugar de la preferida, o la trabajadora cuidadora se puede sentir aprisionada por la relaci\u00f3n. Quienes prestan ayuda eligen c\u00f3mo ayudar, pero quienes la reciben no pueden elegir c\u00f3mo ser ayudados\/as, ya que si su conexi\u00f3n con alguien m\u00e1s es como receptor\/a de ayuda, rechazar la elecci\u00f3n de ayuda ofrecida por alguien lo\/la deja a uno\/a en soledad (Silvers 1995). Joan Tronto considera que el desequilibrio de poder entre quienes cuidan y quienes reciben cuidados conlleva un potencial de opresi\u00f3n (Tronto 1987; Tronto 1993).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nussbaum observa, con raz\u00f3n, que debemos preservar el autorespeto de las personas dependientes sin explotar a las personas cuidadoras. Morris sostiene que la soluci\u00f3n reside en eliminar las presunciones sobre la corporeizaci\u00f3n normal y el funcionamiento normal que ahora impregnan la forma en la que los\/las cuidadores\/as y los\/las receptores\/as de cuidados suelen ser conceptualizados\/as por la \u00e9tica del cuidado. Las defensoras de la \u00e9tica del cuidado podr\u00edan sacar provecho de reconocer que muchas personas con discapacidad, tanto hombres como mujeres, son cuidadores\/as de s\u00ed mismos\/as y, por lo tanto, est\u00e1n en una posici\u00f3n crucial para entender c\u00f3mo la prestaci\u00f3n de cuidados se conecta mejor con la recepci\u00f3n de los mismos (Morris 2001). Elaborar una mejor comprensi\u00f3n de las dimensiones morales, pol\u00edticas y sociales de las relaciones de cuidado es de crucial importancia no solo para las propias personas con discapacidad, sino tambi\u00e9n para las familias que dependen tanto de asegurar el cuidado de sus miembros dependientes como sus dependientes lo son de ellas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"7.2h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">7.2. Bio\u00e9tica<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La bio\u00e9tica es otro \u00e1mbito de la filosof\u00eda aplicada en el que el pensamiento feminista, si bien est\u00e1 dejando su huella, al menos inicialmente ocluy\u00f3 las perspectivas de la discapacidad. Las especialistas feministas en bio\u00e9tica se han alineado con mayor frecuencia con el principio de que a las mujeres se les debe el control de sus propios cuerpos. Aunque esta idea puede parecer compatible con el valor de la autodeterminaci\u00f3n que promueve gran parte de la filosof\u00eda de la discapacidad, algunas especialistas en bio\u00e9tica, incluidas algunas que son feministas, han adoptado visiones medicalizadas de la discapacidad y, al hacerlo, han argumentado que la perspectiva de tener un hijo\/a discapacitado\/a justifica, o incluso obliga a, interrumpir el embarazo (Purdy 1995; v\u00e9ase tambi\u00e9n McMahan 1998 y McMahan 2005). Una postura relacionada, pero no id\u00e9ntica, cuestiona las leyes \u201cBaby Doe\u201d que proh\u00edben a los hospitales negar a los reci\u00e9n nacidos con discapacidades un tratamiento efectivo para salvar su vida, argumentando que los padres y las madres deber\u00edan ser libres de decidir si la vida de su hijo\/a merece la pena (Paris et al. 2005).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La feminista especialista en bi\u00f3tica Adrienne Asch ha distinguido cuidadosamente entre el derecho de una mujer a interrumpir su embarazo y las limitaciones morales para poner fin a la vida de su hija\/o reci\u00e9n nacida\/o. La discapacidad no disminuye los derechos de las\/los reci\u00e9n nacidas\/os, ni de otras personas con discapacidad, a las necesidades de la vida (Asch 1990 2002; Asch y Geller 1996; Asch, Gostin y Johnson 2003; Kittay 2005). Las estudiosas de la discapacidad se han opuesto en general a la presunci\u00f3n infundada de que ser una persona con discapacidad hace que la vida no merezca la pena, o al menos hace que la vida de las personas con discapacidad sea menos gratificante y valiosa que la de las personas sin discapacidad. El aislamiento social al que a menudo se condena a las personas con discapacidad hace que las no con discapacidad est\u00e9n mal informadas sobre su potencial para llevar una vida satisfactoria. Interrumpir un embarazo porque el\/la infante resultante puede tener una limitaci\u00f3n reduce a la persona a la discapacidad, pero las personas con discapacidad son una suma de muchos fortalezas y debilidades diferentes, al igual que las personas sin discapacidad (Parens y Asch 1999). Al igual que Asch, Carlson exhorta a las feministas a ser cautelosas con respecto a la inducci\u00f3n dirigida a las mujeres para que acepten roles sociales en los que se desvaloriza a las personas con discapacidad. Se\u00f1ala que los programas feministas a favor de la accesibilidad al control de la natalidad a menudo invocan el miedo a perpetuar la debilidad mental para apoyar sus argumentos. Carlson advierte que la consejer\u00eda gen\u00e9tica, que tambi\u00e9n es un trabajo realizado principalmente por mujeres, puede desempe\u00f1ar un rol similar de control (Carlson 2010).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La objetable presunta devaluaci\u00f3n de la vida debido a una discapacidad no es compatible con un compromiso pleno y equitativo con la libertad reproductiva. Tanto las fil\u00f3sofas como las responsables pol\u00edticas han invocado el supuesto sufrimiento ineludible de las personas con discapacidad como raz\u00f3n para prohibir a las mujeres sordas y a las mujeres con enanismo el uso de la tecnolog\u00eda reproductiva (por ejemplo, el diagn\u00f3stico gen\u00e9tico preimplantacional) para tener hijas\/os como ellas, limitando as\u00ed las opciones reproductivas de estas mujeres. Surge un reto adicional de consistencia con respecto a la influencia que la perspectiva de una vida triste o mala debe tener en la libertad reproductiva para tener hijas\/os que puedan o vayan a tener discapacidades. Las feministas condenan la pr\u00e1ctica del aborto de fetos femeninos y del infanticidio femenino, incluso cuando las mujeres llevan una vida ineludiblemente miserable. Aparte de la influencia de los prejuicios sociales imperantes contra la discapacidad, resulta dif\u00edcil ver qu\u00e9 llevar\u00eda a quienes consideran la interrupci\u00f3n del embarazo de mujeres de esta manera a extender su postura a la interrupci\u00f3n del embarazo de otros tipos de personas devaluadas (Asch 1999; Asch y Geller 1996).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"8h\"><\/a><b>8. Conclusi\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Durante m\u00e1s de dos d\u00e9cadas, la filosof\u00eda feminista ha tenido un compromiso provechoso pero a veces inc\u00f3modo con los hechos y la teor\u00eda de la discapacidad. A algunas feministas que ven la teorizaci\u00f3n feminista desde la perspectiva de la discapacidad, como Morris y Wendell, les molesta la evidencia de que el feminismo no ha superado una lealtad residual a la normalidad. Y, de hecho, algunas discusiones sobre la discapacidad por parte de las feministas parecen proceder dejando de lado las propias afiliaciones del feminismo por la liberaci\u00f3n, la autoafirmaci\u00f3n y la inclusi\u00f3n. En general, sin embargo, la filosof\u00eda se ha beneficiado de la aplicaci\u00f3n de las lentes te\u00f3ricas del feminismo para comprender mejor la discapacidad. Pulir esas lentes con el pa\u00f1o del que est\u00e1n hechas las vidas de las personas con discapacidad promete lograr explicaciones filos\u00f3ficas m\u00e1s matizadas y perspicaces, y teor\u00edas de mayor alcance y visi\u00f3n m\u00e1s amplia, que aquellas logradas durante los siglos en los que la filosof\u00eda pas\u00f3 por alto la discapacidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","class_list":["post-2139","enciclopedia_virtual","type-enciclopedia_virtual","status-publish","hentry"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.0 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Perspectivas feministas sobre la discapacidad - C\u00e1tedra UNESCO de Igualdad de G\u00e9nero en Instituciones de Educaci\u00f3n Superior<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/catedra.pucp.edu.pe\/unesco\/en\/enciclopedia_virtual\/perspectivas-feministas-sobre-la-discapacidad\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Perspectivas feministas sobre la discapacidad - C\u00e1tedra UNESCO de Igualdad de G\u00e9nero en Instituciones de Educaci\u00f3n Superior\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La filosof\u00eda tradicional prest\u00f3 muy poca atenci\u00f3n a la existencia y experiencias de las personas con discapacidades f\u00edsicas o cognitivas. 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