{"id":2133,"date":"2025-09-12T19:42:50","date_gmt":"2025-09-13T00:42:50","guid":{"rendered":"https:\/\/catedra.pucp.edu.pe\/unesco\/?post_type=enciclopedia_virtual&#038;p=2133"},"modified":"2025-09-22T13:35:24","modified_gmt":"2025-09-22T18:35:24","slug":"la-epistemologia-social-feminista","status":"publish","type":"enciclopedia_virtual","link":"https:\/\/catedra.pucp.edu.pe\/unesco\/enciclopedia_virtual\/la-epistemologia-social-feminista\/","title":{"rendered":"La epistemolog\u00eda social feminista"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Muchas de las contribuciones significativas al campo de r\u00e1pido desarrollo de la epistemolog\u00eda social provienen de epistem\u00f3logas feministas, te\u00f3ricas que investigan el papel del g\u00e9nero en la producci\u00f3n del conocimiento. Motivadas por el proyecto pol\u00edtico de eliminar la opresi\u00f3n de las mujeres, las epistem\u00f3logas feministas se interesan en c\u00f3mo las normas y pr\u00e1cticas de producci\u00f3n de conocimiento afectan las vidas de las mujeres y est\u00e1n implicadas en sistemas de opresi\u00f3n. Buscan comprender no solo c\u00f3mo nuestras relaciones sociales de g\u00e9nero han moldeado nuestras pr\u00e1cticas epist\u00e9micas, sino tambi\u00e9n si estas relaciones deben o no desempe\u00f1ar un papel en una buena forma de conocer. Las feministas han distinguido entre las categor\u00edas de g\u00e9nero y sexo (anat\u00f3mico), y durante d\u00e9cadas se han enfocado en el g\u00e9nero como categor\u00eda anal\u00edtica que capta los aspectos culturales y sociales de los cuerpos sexuados. Como categor\u00eda de relaciones sociales, el g\u00e9nero constituye un \u00e1rea significativa de investigaci\u00f3n para la epistemolog\u00eda social. Adem\u00e1s, las epistem\u00f3logas feministas han prestado cada vez m\u00e1s atenci\u00f3n a las interrelaciones entre g\u00e9nero y otras categor\u00edas sociales como la raza y la etnicidad, la clase, la sexualidad, la discapacidad y la ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica, investigando su relevancia para el conocimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Elizabeth Anderson caracteriza la epistemolog\u00eda feminista como una rama de la epistemolog\u00eda social, describi\u00e9ndola como \u201cla rama de la epistemolog\u00eda social que investiga la influencia de las concepciones y normas socialmente construidas de g\u00e9nero, as\u00ed como de los intereses y experiencias espec\u00edficos de g\u00e9nero, en la producci\u00f3n del conocimiento\u201d (1995a, 54). Tal vez sea demasiado afirmar que todos los proyectos de epistemolog\u00eda feminista encajan dentro del \u00e1mbito de la epistemolog\u00eda social; podr\u00eda argumentarse que algunos proyectos, como la defensa del individualismo epistemol\u00f3gico por parte de Louise Antony (1995), resisten al menos ciertos elementos de una epistemolog\u00eda social. De manera similar, te\u00f3ricas que sostienen que existen formas de conocimiento femeninas valiosas en t\u00e9rminos epist\u00e9micos, sin ofrecer un an\u00e1lisis social, tambi\u00e9n podr\u00edan considerarse en tensi\u00f3n con algunos aspectos de la epistemolog\u00eda social. No obstante, la gran mayor\u00eda del trabajo en epistemolog\u00eda feminista se entiende mejor como una forma de epistemolog\u00eda social.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, la epistemolog\u00eda social feminista representa m\u00e1s que un peque\u00f1o subconjunto de la epistemolog\u00eda social. El significativo cuerpo de trabajo de las epistem\u00f3logas sociales feministas ha proporcionado recursos te\u00f3ricos clave para comprender la amplitud y profundidad de las dimensiones sociales del conocimiento. El inter\u00e9s de estas te\u00f3ricas por c\u00f3mo el g\u00e9nero opera en las pr\u00e1cticas epist\u00e9micas puede generalizarse a un inter\u00e9s m\u00e1s amplio en c\u00f3mo las relaciones de poder\u2014especialmente las relaciones sistem\u00e1ticas de poder\u2014tienen efectos epist\u00e9micos. Este enfoque en las relaciones de poder ha llevado a algunas personas a caracterizar la epistemolog\u00eda social feminista como una vertiente radical dentro del espectro de la epistemolog\u00eda social (Goldman 2001; Kitcher 1994). Radicales o no, pocas epistem\u00f3logas feministas reducen el conocimiento a la pol\u00edtica del poder, aunque s\u00ed llaman la atenci\u00f3n sobre ella. Uno de los rasgos distintivos de las epistemolog\u00edas feministas que ha permitido importantes contribuciones dentro del campo es su serio compromiso con el desarrollo de enfoques epistemol\u00f3gicos normativos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La epistemolog\u00eda social se distingue de la sociolog\u00eda del conocimiento en su objetivo de ofrecer un an\u00e1lisis normativo del conocimiento (Fuller 1988; Schmitt 1994a), buscando no solo describir nuestras pr\u00e1cticas sociales actuales de producci\u00f3n de conocimiento, sino tambi\u00e9n comprender c\u00f3mo deber\u00edamos conocer y c\u00f3mo podemos mejorar nuestras pr\u00e1cticas epist\u00e9micas. Entre los epistem\u00f3logos sociales hay poco consenso sobre el alcance o la forma que debe tomar esa normatividad. Sin embargo, las epistem\u00f3logas feministas han sentido una necesidad especialmente apremiante de incorporar una dimensi\u00f3n normativa a sus an\u00e1lisis sociales: las demandas pol\u00edticas feministas por la eliminaci\u00f3n de la opresi\u00f3n son normativas en sentido moral, pero tambi\u00e9n dependen de afirmaciones normativas epist\u00e9micas para su justificaci\u00f3n. Su fuerza depende de la capacidad de distinguir entre afirmaciones de conocimiento mejores y peores, por ejemplo, al criticar afirmaciones sexistas y apoyar afirmaciones no sexistas. Las feministas no pueden limitarse a describir c\u00f3mo las relaciones sociales como el g\u00e9nero actualmente moldean las pr\u00e1cticas del conocimiento si quieren defender sus demandas de transformaci\u00f3n social. Por ello, las epistem\u00f3logas sociales feministas tienen una motivaci\u00f3n particularmente fuerte para desarrollar teor\u00edas robustas que extraigan la normatividad epist\u00e9mica de una comprensi\u00f3n socialmente situada y sensible al poder de la producci\u00f3n del conocimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como ocurre en el campo m\u00e1s amplio de la epistemolog\u00eda social, hay gran variedad de teor\u00edas y enfoques en la epistemolog\u00eda feminista, y se pueden hacer pocas generalizaciones que abarquen todo el campo. Reconociendo tal diversidad, algunas te\u00f3ricas se refieren solo a \u201cepistemolog\u00edas feministas\u201d en plural, por temor a que caracterizar una \u00fanica epistemolog\u00eda feminista implique una mayor unidad de la que realmente existe. Otras han argumentado que la epistemolog\u00eda feminista debe identificarse no por su contenido te\u00f3rico espec\u00edfico, sino por lo que implica \u201chacer epistemolog\u00eda como feminista\u201d (Longino 1999). Hacer epistemolog\u00eda como feminista implica llevar las preocupaciones y sensibilidades feministas al quehacer epistemol\u00f3gico. Como resultado de introducir estas preocupaciones en el trabajo epist\u00e9mico, las contribuciones feministas m\u00e1s relevantes a la epistemolog\u00eda social han incluido extensas cr\u00edticas al individualismo de la epistemolog\u00eda anal\u00edtica contempor\u00e1nea, el desarrollo de modelos alternativos de sujetos cognoscentes como seres sociales, defensas del papel adecuado de los valores y otros factores culturalmente relativos en el conocimiento, el desarrollo de concepciones de objetividad socialmente informadas, an\u00e1lisis de los desaf\u00edos de conocer bajo condiciones sociales de opresi\u00f3n y an\u00e1lisis de los beneficios epist\u00e9micos de la justicia social y las instituciones democr\u00e1ticas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"indice\"><\/a><b>\u00cdndice<\/b><\/h2>\n<p><a href=\"#1h\">1. Desarrollo hist\u00f3rico<\/a><br \/>\n<a href=\"#2h\">2. Modelos sociales de los sujetos del conocimiento<\/a><br \/>\n<a href=\"#2.1h\">2.1 Sujetos diferenciados y teor\u00eda del punto de vista<\/a><br \/>\n<a href=\"#2.2h\">2.2 Sujetos interactivos y relacionales<\/a><br \/>\n<a href=\"#2.3h\">2.3 Las comunidades como sujetos del conocimiento<\/a><br \/>\n<a href=\"#3h\">3. Modelos sociales del conocimiento y la objetividad<\/a><br \/>\n<a href=\"#3.1h\">3.1 Objetividad fuerte<\/a><br \/>\n<a href=\"#3.2h\">3.2 La objetividad como un proceso social<\/a><br \/>\n<a href=\"#4h\">4. Valores epist\u00e9micos, \u00e9tica y democracia<\/a><br \/>\n<a href=\"#4.1h\">4.1 Injusticia epist\u00e9mica<\/a><br \/>\n<a href=\"#4.2h\">4.2 Epistemolog\u00edas de la ignorancia<\/a><br \/>\n<a href=\"#4.3h\">4.3 Estructuras democr\u00e1ticas de producci\u00f3n de conocimiento<\/a><br \/>\n<a href=\"#notas\">Notas<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><strong><a name=\"1h\"><\/a>1. Desarrollo hist\u00f3rico<\/strong><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A medida que avanzaba la segunda ola del feminismo durante la d\u00e9cada de 1970, empezaron a aparecer trabajos filos\u00f3ficos feministas en los \u00e1mbitos de la \u00e9tica y la filosof\u00eda pol\u00edtica. Al mismo tiempo, las feministas que trabajaban en otras disciplinas, tales como las ciencias sociales, estaban documentando el sexismo y el androcentrismo en sus respectivos campos. De manera creciente, estas te\u00f3ricas consideraban que las metodolog\u00edas de sus disciplinas no estaban en condiciones de dar cuenta de sus puntos de vista feministas. As\u00ed, su inter\u00e9s se orient\u00f3 hacia las cuestiones epistemol\u00f3gicas cuando se hizo evidente que se requer\u00eda de planteamientos alternativos sobre el conocimiento y la justificaci\u00f3n \u201ccon el fin de desmontar los presupuestos de sus disciplinas que operaban como obst\u00e1culos para el cambio requerido\u201d (Longino 1999, 330).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dos de los primeros trabajos claramente identificables como epistemolog\u00eda feminista fueron \u201cIs the Sex of the Knower Epistemically Significant?\u201d, de Lorraine Code, publicado en 1981 en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Metaphilosophy<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y \u201cIs Gender a Variable in Conceptions of Rationality: A Survey of Issues\u201d, de Sandra Harding, publicado en 1982 en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dialectica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1). La primera recopilaci\u00f3n importante de art\u00edculos sobre epistemolog\u00eda feminista apareci\u00f3 en 1983 con la publicaci\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Discovering Reality: Feminist Perspectives on Epistemology, Metaphysics, Methodology and Philosophy of Science,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Sandra Harding y Merrill Hintikka; poco despu\u00e9s de la aparici\u00f3n\u00a0 de este libro, creci\u00f3 significativamente el ritmo de publicaciones en epistemolog\u00eda feminista. Sin embargo, si bien existen claras ra\u00edces hist\u00f3ricas de la forma actual del campo (Goldman 2001), la epistemolog\u00eda social no se hizo sentir en el terreno de la epistemolog\u00eda contempor\u00e1nea sino hasta finales de los a\u00f1os 1980 y principios de los a\u00f1os 1990. El libro de Steve Fuller <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Social Epistemology<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> apareci\u00f3 en 1988 y, en 1994, apareci\u00f3 el volumen de Schmitt <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Socializing Epistemology<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la primera compilaci\u00f3n significativa de trabajos en epistemolog\u00eda social contempor\u00e1nea (1994b). Si bien pocos art\u00edculos de esta compilaci\u00f3n se refieren espec\u00edficamente a la epistemolog\u00eda feminista (2), en la introducci\u00f3n Schmitt reconoce a las fil\u00f3sofas feministas de la ciencia, junto con la sociolog\u00eda de la ciencia y la epistemolog\u00eda naturalista, como las principales fuentes de inspiraci\u00f3n de la epistemolog\u00eda social desde 1980 (Schmitt 1994a, 3-4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El volumen de Harding y Hintikka ofreci\u00f3 diversos enfoques de investigaci\u00f3n y sent\u00f3 las bases para futuros debates dentro de la epistemolog\u00eda feminista. Varios de los art\u00edculos emprendieron proyectos deconstructivos para demostrar c\u00f3mo las perspectivas y los supuestos masculinistas se infiltran en las filosof\u00edas de determinadas figuras hist\u00f3ricas. Otros trabajos se centraron en los estudios cient\u00edficos para ilustrar la confluencia entre determinadas teor\u00edas cient\u00edficas y las ideolog\u00edas sociales y pol\u00edticas de la \u00e9poca, incluidas las patriarcales. Por \u00faltimo, otros estudios presentaron proyectos epistemol\u00f3gicos reconstructivos en respuesta a tales hallazgos, y argumentaron a favor del papel necesario de los valores en la teorizaci\u00f3n cient\u00edfica, o sostuvieron que la investigaci\u00f3n racional requiere una evaluaci\u00f3n cr\u00edtica de los supuestos metaf\u00edsicos \u2014y a veces generizados\u2014 que subyacen a un campo de estudio. Adem\u00e1s, la contribuci\u00f3n de Nancy Hartsock al volumen esbozaba su versi\u00f3n de la teor\u00eda feminista del punto de vista, para lo cual invocaba la idea marxista seg\u00fan la cual la posici\u00f3n social est\u00e1 inversamente relacionada con la posici\u00f3n epist\u00e9mica (3). La teor\u00eda del punto de vista ofrec\u00eda un amplio argumento para fundamentar la perspectiva epist\u00e9mica en la propia posici\u00f3n social, y pronto pasar\u00eda a constituir una de las \u00e1reas de teorizaci\u00f3n m\u00e1s fruct\u00edferas \u2014e intensamente debatidas\u2014 para las epistem\u00f3logas feministas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A medida que las feministas se volcaron a los proyectos reconstructivos de desarrollo de nuevas epistemolog\u00edas, una de sus principales tareas fue la de explicar la conexi\u00f3n entre el auge del movimiento feminista y el reconocimiento del sexismo y el androcentrismo en lo que previamente se hab\u00eda considerado como excelentes casos de producci\u00f3n objetiva de conocimiento. \u00bfPor qu\u00e9 solo con el auge del movimiento feminista empezaron a aparecer cr\u00edticas al papel de los supuestos de g\u00e9nero en figuras can\u00f3nicas como Arist\u00f3teles y Descartes? \u00bfPor qu\u00e9 la primatolog\u00eda empez\u00f3 a cuestionar la investigaci\u00f3n basada en esquemas de predominio masculino y comenz\u00f3 a desarrollar modelos alternativos que implicaban una observaci\u00f3n m\u00e1s cercana del comportamiento de las hembras primates al mismo tiempo que aumentaba el n\u00famero de mujeres en este campo? \u00bfPor qu\u00e9 tuvieron que ser las psic\u00f3logas feministas las que expusieron el androcentrismo implicado en la extracci\u00f3n de conclusiones acerca de los seres humanos a partir de estudios dedicados exclusivamente a los machos? En su contribuci\u00f3n al volumen <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Descubrir la realidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Sandra Harding formul\u00f3 la siguiente pregunta: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 el sistema sexo\/g\u00e9nero solo se ha hecho visible ahora?\u201d. Para responderla, es claro que las feministas necesitaban desarrollar epistemolog\u00edas sociales. Necesitaban mostrar no solo c\u00f3mo los intereses feministas pod\u00edan motivar esa producci\u00f3n de conocimiento, sino tambi\u00e9n c\u00f3mo ese trabajo motivado por el feminismo pod\u00eda ofrecer lo que muchas (feministas y no feministas por igual) consideraban una producci\u00f3n de conocimiento mejorada, no solo una producci\u00f3n de conocimiento alternativa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El libro de Harding de 1986 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Science Question in Feminism<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> abord\u00f3 varias opciones epistemol\u00f3gicas para las feministas que intentaban explicar estas conexiones pol\u00edtico-epist\u00e9micas dentro de la ciencia. Estableci\u00f3 lo que pasar\u00eda a ser una taxonom\u00eda tripartita cl\u00e1sica de las epistemolog\u00edas feministas: el empirismo feminista, la teor\u00eda feminista del punto de vista y el posmodernismo feminista. Harding caracteriz\u00f3 el empirismo feminista como el argumento de que los sesgos sexistas y androc\u00e9ntricos presentes en la ciencia son el resultado de una \u201cmala\u201d ciencia y pueden corregirse mediante una adhesi\u00f3n m\u00e1s estricta a las normas tradicionales de la ciencia, tal y como representan las cr\u00edticas feministas que identifican dichos sesgos (por ejemplo, Bleier 1984; Hubbard 1983; Longino y Doell 1983). La teor\u00eda feminista del punto de vista, seg\u00fan Harding, sostiene que el compromiso pol\u00edtico de las feministas y su correspondiente atenci\u00f3n a la vida de las mujeres conduce a un \u201cpunto de vista\u201d epist\u00e9micamente privilegiado sobre la realidad social (por ejemplo, Hartsock 1983; Rose 1983; Smith 1974), siendo el requisito del compromiso pol\u00edtico lo que distingue la idea de un punto de vista de la idea m\u00e1s gen\u00e9rica de una \u201cperspectiva\u201d. En contraste, el posmodernismo feminista, esc\u00e9ptico ante las pretensiones universales de la raz\u00f3n y el progreso de la ciencia, argumenta que solo la solidaridad pol\u00edtica entre ubicaciones sociales puede fundamentar los hallazgos feministas, no existiendo fundamentos epistemol\u00f3gicos independientes (por ejemplo, Flax 1990; Haraway 1991).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las epistemolog\u00edas feministas siguieron proliferando a lo largo de los a\u00f1os 1980 y principios de los a\u00f1os 1990; se fecundaron entre s\u00ed con rapidez y, en el proceso, socavaron el sistema de clasificaci\u00f3n de Harding. Pocos trabajos actuales de epistemolog\u00eda feminista se encuadran inequ\u00edvocamente en una sola categor\u00eda de las tres definiciones originales de Harding. Por ejemplo, las principales teor\u00edas del empirismo feminista de la d\u00e9cada de 1990 en adelante tienen muy poco en com\u00fan con la caracterizaci\u00f3n de Harding del empirismo feminista, dado que no explican los casos pasados de sexismo y androcentrismo simplemente como \u201cmala ciencia\u201d y no aceptan las normas tradicionales de la ciencia como correctivos apropiados (Longino 1990, 2002; Nelson 1990, 1993) (4). Incluso la propia Harding ha desarrollado su propia posici\u00f3n como una mezcla de la teor\u00eda del punto de vista y el posmodernismo feminista (Harding 1991). Sin embargo, a pesar de sus importantes limitaciones, las divisiones de Harding siguen siendo citadas y \u00fatiles para caracterizar algunas de las principales orientaciones de la literatura.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Gran parte de los primeros trabajos sobre epistemolog\u00eda social feminista fueron muy cr\u00edticos con muchos de los enfoques epistemol\u00f3gicos dominantes. Sin embargo, cuando las feministas se volcaron a sus proyectos reconstructivos a principios de la d\u00e9cada de 1990, centraron sus cr\u00edticas en versiones particulares de la epistemolog\u00eda, reconociendo que no era igualmente dif\u00edcil trabajar con todas las epistemolog\u00edas existentes. En particular, las filosof\u00edas de la ciencia postkuhnianas de orientaci\u00f3n hist\u00f3rica, as\u00ed como la epistemolog\u00eda naturalizada, demostraron ser recursos muy importantes. Adem\u00e1s de que muchas feministas se han interesado especialmente por el funcionamiento de la ciencia como fuerza dominante en la sociedad, tambi\u00e9n han encontrado muchas formas de filosof\u00eda de la ciencia que son comparativamente permeables a los an\u00e1lisis sociales (5). Esta disposici\u00f3n proviene de un reconocimiento de la naturaleza hist\u00f3ricamente din\u00e1mica del conocimiento, lo cual no suele ser evidente en las epistemolog\u00edas anal\u00edticas que se centran en las condiciones generales del conocimiento m\u00e1s que en las metodolog\u00edas y actividades espec\u00edficas de las ciencias. Y lo que es m\u00e1s importante, la epistemolog\u00eda naturalizada ha demostrado ser muy propicia para los an\u00e1lisis del papel del g\u00e9nero en el acto de conocer. Nos demanda que observemos y veamos apelando a la evidencia emp\u00edrica de c\u00f3mo conocemos de hecho, antes que realizar afirmaciones <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">a priori<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> concernientes a c\u00f3mo es que conocemos (6). As\u00ed, mientras que a ciertas formas de epistemolog\u00eda anal\u00edtica les ha resultado f\u00e1cil descartar los hallazgos emp\u00edricos feministas sobre el papel del g\u00e9nero en el conocimiento por considerarlos irrelevantes para cuestiones de gran importancia epistemol\u00f3gica, la epistemolog\u00eda naturalizada insiste en que esos hallazgos emp\u00edricos deben tener algo importante que decirnos sobre la producci\u00f3n de conocimiento o, como m\u00ednimo, deben explicarse. Por lo tanto, la epistemolog\u00eda naturalizada no puede descartar sistem\u00e1ticamente tales hallazgos sobre el papel del g\u00e9nero. A pesar del individualismo de muchas epistemolog\u00edas naturalizadas, un enfoque naturalizado puede funcionar como un argumento muy s\u00f3lido a favor de una epistemolog\u00eda social: si le prestamos atenci\u00f3n a c\u00f3mo conocen los seres humanos, entonces ya no hay duda sobre que la gran mayor\u00eda de nuestro conocimiento ocurre en t\u00e9rminos sociales. Incluso si lo \u201csocial\u201d se entiende en el sentido m\u00ednimo de personas que interact\u00faan entre s\u00ed intercambiando informaci\u00f3n, tal interacci\u00f3n social tiene el potencial de estar impregnada de la din\u00e1mica de g\u00e9nero, lo que abre as\u00ed la puerta al an\u00e1lisis sobre c\u00f3mo el g\u00e9nero afecta a los intercambios de conocimiento. Aunque rechazan su individualismo, muchas epistem\u00f3logas feministas se han basado en gran medida en los recursos de Quine, desde su enfoque general naturalizado hasta los aspectos espec\u00edficos de su teor\u00eda hol\u00edstica de la evidencia (Antony 1993; Campbell 1998; Nelson 1990, 1996). Otras feministas le han seguido con la adopci\u00f3n de un modelo fuertemente pragm\u00e1tico, el cual promueve un proceso emp\u00edrico de toma de decisiones en el que la verdad se asigna de forma local y falible, y en el que las cuestiones de escepticismo que han plagado a la epistemolog\u00eda quedan relegadas a un segundo plano (Clough 2003).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A lo largo de la d\u00e9cada de 1990, la producci\u00f3n de trabajos sobre epistemolog\u00eda social feminista fue rica y variada. A principios de la d\u00e9cada se publicaron importantes trabajos sobre filosof\u00eda feminista de la ciencia (Harding, 1991; Longino, 1990; Nelson, 1990), junto con avances significativos en la teor\u00eda del punto de vista (Collins, 1990; Harding, 1991), epistemolog\u00eda feminista posmoderna (Haraway, 1991) y el an\u00e1lisis del papel de la subjetividad en el conocimiento (Code, 1991). Hacia mediados de la d\u00e9cada de 1990, aparecieron art\u00edculos de epistemolog\u00eda social feminista en numerosas revistas de filosof\u00eda anal\u00edtica de prestigio, y se dedicaron n\u00fameros especiales a la epistemolog\u00eda feminista en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Monist<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1994), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Philosophical Topics<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1995) y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Synthese<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1995). A lo largo de la d\u00e9cada, el trabajo de las epistem\u00f3logas sociales feministas abord\u00f3 muchas cuestiones de las que tambi\u00e9n se estaban ocupando otros epistem\u00f3logos sociales: la din\u00e1mica del testimonio y las relaciones de autoridad cognitiva, los an\u00e1lisis comunitarios de la evidencia y la agencia epist\u00e9mica, la estructura social del conocimiento cient\u00edfico, las concepciones sociales de la objetividad y la comprensi\u00f3n del conocimiento como pr\u00e1ctica social. En 2002, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Social Epistemology<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> dedic\u00f3 un n\u00famero especial a \u201cLa epistemolog\u00eda feminista como epistemolog\u00eda social\u201d en el que se se\u00f1alaba que la epistemolog\u00eda social y la epistemolog\u00eda feminista compart\u00edan muchos retos y se posicionaban de forma similar frente a \u201cuna tradici\u00f3n epistemol\u00f3gica dominante de an\u00e1lisis hipernormativo e individualista\u201d (Grasswick y Webb 2002). La revista <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Episteme<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que se cre\u00f3 en 2004 como una revista de epistemolog\u00eda social (aunque m\u00e1s tarde ampli\u00f3 su \u00e1mbito para abarcar tanto la epistemolog\u00eda individual como la social), dedic\u00f3 dos n\u00fameros en 2006 a cuestiones relacionadas con la relevancia epist\u00e9mica de la diversidad. No obstante, a pesar de los intereses compartidos por la epistemolog\u00eda feminista con otros enfoques en el creciente campo de la epistemolog\u00eda social, a lo largo de los a\u00f1os se ha producido una polinizaci\u00f3n cruzada menor de lo que se podr\u00eda esperar (7). Una explicaci\u00f3n parcial de esto reside en las diferentes agendas intelectuales que impulsan el desarrollo de los respectivos campos, incluido el hecho de que los epistem\u00f3logos sociales no feministas han tenido generalmente una agenda menos pol\u00edtica que las epistem\u00f3logas sociales feministas. Por ejemplo, las epistemolog\u00edas sociales feministas han estado impulsadas y centradas en cuestiones epistemol\u00f3gicas directamente pertinentes al conocimiento en condiciones de opresi\u00f3n, condiciones que las feministas consideran que es muy importante llegar a comprender. En definitiva, la orientaci\u00f3n de la epistemolog\u00eda social feminista como campo se ha guiado por las necesidades y los retos de la teor\u00eda y el activismo feministas. Un buen ejemplo de ello es el giro hacia una ampliaci\u00f3n de las categor\u00edas de identidad social consideradas epist\u00e9micamente relevantes. A medida que se desarrollaba la teor\u00eda feminista en todas sus formas a lo largo de los a\u00f1os 1980 y principios de los a\u00f1os 1990, se hizo evidente que el g\u00e9nero no era la \u00fanica categor\u00eda social significativa y, lo que es m\u00e1s importante, que el g\u00e9nero no pod\u00eda entenderse adecuadamente aislado de otras categor\u00edas sociales como la raza y la etnia, la clase, la sexualidad, el estatus de capacidad y la ubicaci\u00f3n global. Muchas te\u00f3ricas feministas fueron criticadas por considerar que el hecho de centrarse en el g\u00e9nero supon\u00eda que todas las mujeres ten\u00edan algo en com\u00fan y que no prestaban la debida atenci\u00f3n a las formas en las que la experiencia de g\u00e9nero de una persona se ve condicionada simult\u00e1neamente por sus otras posiciones sociales. El compromiso feminista de investigar el papel de las relaciones de poder en las cuestiones epist\u00e9micas (cualquiera que fuera la forma que adoptaran) pronto revel\u00f3 que las relaciones de poder pertinentes eran complejas y din\u00e1micas. En consecuencia, la epistemolog\u00eda social feminista empez\u00f3 a prestar m\u00e1s atenci\u00f3n a las intersecciones entre las diversas categor\u00edas sociales. En 1993, Alcoff y Potter se\u00f1alaron que la epistemolog\u00eda feminista ya no deb\u00eda considerarse \u201ccomo un compromiso con el g\u00e9nero como eje primario de opresi\u00f3n, en ning\u00fan sentido de &#8216;primario&#8217;, ni como una afirmaci\u00f3n de que el g\u00e9nero es una variable te\u00f3rica separable de otros ejes de opresi\u00f3n y susceptible de un an\u00e1lisis \u00fanico\u201d (Alcoff y Potter 1993, 3-4). No obstante, sugirieron que se siguiera utilizando el t\u00e9rmino \u201cepistemolog\u00edas feministas\u201d para referirse al conjunto de trabajos que han surgido hist\u00f3ricamente de la preocupaci\u00f3n por las relaciones entre g\u00e9nero y conocimiento (Alcoff y Potter 1993, 4).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"2h\"><\/a><strong>2. Modelos sociales de los conocedores<\/strong><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una de las principales contribuciones de las epistemolog\u00edas sociales feministas ha sido su profunda cr\u00edtica al individualismo de la epistemolog\u00eda moderna y sus correspondientes reconstrucciones de los sujetos epist\u00e9micos como conocedores situados. Elizabeth Anderson sostiene que es la investigaci\u00f3n de las epistemolog\u00edas feministas sobre \u201cc\u00f3mo la ubicaci\u00f3n social de quien conoce afecta a qu\u00e9 y c\u00f3mo conoce\u201d lo que las sit\u00faa adecuadamente en el \u00e1mbito de las epistemolog\u00edas sociales (Anderson 2011). Junto con otros epistem\u00f3logos sociales, las feministas se han encontrado, al menos inicialmente, presentando su trabajo como respuestas a una tradici\u00f3n predominantemente individualista. Desde los inicios cartesianos de la epistemolog\u00eda moderna, donde se pensaba que el conocimiento era el resultado del ejercicio cuidadoso de las facultades mentales de un individuo, hasta los marcos epistemol\u00f3gicos contempor\u00e1neos predominantes que descansan en las formulaciones \u201cS sabe que p\u201d, donde \u201cS\u201d puede ser cualquier sujeto epist\u00e9mico, las epistem\u00f3logas sociales feministas han llamado la atenci\u00f3n sobre las deficiencias del individualismo abstracto que prevalece en la epistemolog\u00eda (Code 1991; Jaggar 1983; Scheman 1995). Los problemas, sostienen las feministas, no radican simplemente en la afirmaci\u00f3n de que los conocedores son principalmente individuos, sino m\u00e1s bien en que estos conocedores individuales son conceptualizados en s\u00ed mismos como gen\u00e9ricos (o intercambiables) y autosuficientes (o capaces de autosuficiencia) en el proceso de conocer (Code 1991; Grasswick 2004). La conjunci\u00f3n de estas tres caracter\u00edsticas da forma a lo que se ha denominado el modelo atomista de los conocedores. El modelo no niega que los conocedores tengan identidades y ubicaciones sociales, pero s\u00ed niega que estas sean caracter\u00edsticas relevantes a ser incluidas en las evaluaciones epist\u00e9micas. Aunque no constituye un solipsismo cabal, la perspectiva atomista plantea un solipsismo metodol\u00f3gico para prop\u00f3sitos epistemol\u00f3gicos (Potter 1993), y es antit\u00e9tico a los an\u00e1lisis sociales del conocimiento. Por ejemplo, si la epistemolog\u00eda parte del supuesto de que todos quienes conocen son intercambiables, cualquier diferencia entre personas basada en su ubicaci\u00f3n social, incluido el g\u00e9nero, se considerar\u00e1 epist\u00e9micamente irrelevante desde el principio. De manera similar, si la epistemolog\u00eda parte del supuesto de que los conocedores son o pueden ser autosuficientes, los an\u00e1lisis se centrar\u00e1n en los tipos de conocimiento que pueden alcanzarse en soledad, como simples expresiones de observaci\u00f3n como \u201cel gato est\u00e1 en la alfombra\u201d, ignorando conocimientos m\u00e1s complejos, como \u201cla econom\u00eda est\u00e1 en recesi\u00f3n\u201d o \u201cnuestra sociedad padece de patriarcado\u201d, y dejando fuera del an\u00e1lisis las interacciones sociales que hacen posibles muchas formas de conocimiento (8). Muchas feministas han identificado la prevalencia del modelo atomista dentro de la epistemolog\u00eda como un obst\u00e1culo para el desarrollo de una comprensi\u00f3n precisa de los roles epist\u00e9micos de g\u00e9nero y otros rasgos de identidad que marcan las relaciones sistem\u00e1ticas de poder, y argumentan que se necesitan modelos alternativos, m\u00e1s sociales, de conocedores.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A principios de la d\u00e9cada de 1990, la atenci\u00f3n feminista a la identidad del sujeto epist\u00e9mico prolifer\u00f3 en t\u00edtulos como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfWho knows?<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Nelson 1990), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfWhat can she know?<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Code 1991) y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfWhose science? \u00bfWhose knowledge?<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Harding 1991). \u201cConocedoras situadas\u201d se convirti\u00f3 en un t\u00e9rmino clave de las epistemolog\u00edas feministas, aunque las te\u00f3ricas variaban significativamente en lo que se refiere a los aspectos espec\u00edficos del concepto. Algunas se centraron en la naturaleza socialmente diferenciada de quienes conocen (en contraste con la naturaleza gen\u00e9rica de quienes conocen en el modelo atomista), mientras que otras se centraron en su naturaleza social interactiva (en contraste con la autosuficiencia de quienes conocen en el modelo atomista). Otras defendieron la adopci\u00f3n de la comunidad como conocedora primaria (en contraste con el individuo como conocedor primario en el modelo atomista). Muchos de estos argumentos se entrecruzan entre s\u00ed. Por ejemplo, al hacer hincapi\u00e9 en la naturaleza diferenciada de quienes conocen se refuerza el argumento a favor de la interdependencia epist\u00e9mica de quienes conocen; la interacci\u00f3n entre quienes conocen resulta crucial para que las personas puedan acceder al conocimiento m\u00e1s all\u00e1 del alcance de su ubicaci\u00f3n social espec\u00edfica. Dado que las concepciones de quienes conocen tienen un peso normativo, el cual establece distinciones entre quienes saben y quienes no, o entre quienes saben m\u00e1s o menos bien, las discusiones feministas sobre las personas conocedoras situadas est\u00e1n muy integradas con sus discusiones sobre la objetividad y la justificaci\u00f3n de las afirmaciones de conocimiento (v\u00e9ase la Secci\u00f3n 3: Modelos sociales de conocimiento y objetividad).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"2.1h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">2.1. Conocedores diferenciados y teor\u00eda del punto de vista<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el n\u00facleo de muchos de los debates feministas sobre quienes conocen est\u00e1 la idea de que las diferencias experienciales conducen a diferencias de perspectivas, y estas diferencias tienen consecuencias epist\u00e9micas. A primera vista, esta sugerencia puede parecer epist\u00e9micamente inocua. Incluso alguien que defienda a ultranza el enfoque atomista puede reconocer que no todas las personas compartimos las mismas experiencias, y si es alguien empirista, que sostiene que el conocimiento se obtiene principalmente a trav\u00e9s de la experiencia, puede admitir que experiencias diferentes conducir\u00e1n a bases de conocimiento diferentes. Pero para el atomista este punto no es epist\u00e9micamente interesante, porque una conocedora diferente <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">podr\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> conocer lo mismo que otra si <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">fuera<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> a tener la experiencia particular en cuesti\u00f3n. En este sentido, para el atomista quienes conocen son intercambiables. Sin embargo, las feministas que sostienen la relevancia epist\u00e9mica de la identidad de una conocedora est\u00e1n interesadas en formas de conocimiento para las cuales es cuestionable si una conocedora situada de forma diferente <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">podr\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> tener la misma experiencia. Por poner un ejemplo obvio, los miembros del otro sexo no pueden acceder a las experiencias corporales espec\u00edficas del sexo, como conocer el dolor durante el parto. Las feministas que argumentan sobre personas conocedoras diferenciadas ampl\u00edan esta idea, y sugieren que existe una amplia gama de experiencias diferenciadas en funci\u00f3n de la ubicaci\u00f3n social. En una sociedad estructurada por sexos, por ejemplo, la experiencia de una chica en una clase de matem\u00e1ticas puede diferir significativamente de la de su hom\u00f3logo masculino. Las diferencias de conocimiento a las que prestan atenci\u00f3n las feministas no son aleatorias o idiosincr\u00e1sicas, sino que est\u00e1n socialmente estructuradas y son sistem\u00e1ticas, y tienen el potencial de influir de manera considerable en la vida de las personas. Los argumentos feministas sobre que el g\u00e9nero es una categor\u00eda de ubicaci\u00f3n social epist\u00e9micamente relevante, solo son v\u00e1lidos si la sociedad en cuesti\u00f3n est\u00e1 estructurada en funci\u00f3n del g\u00e9nero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que vuelve interesantes a estos argumentos feministas es que hacen algo m\u00e1s que defender un v\u00ednculo directo entre tener una determinada experiencia y obtener un determinado conocimiento (aunque tambi\u00e9n incluyen esos casos en sus an\u00e1lisis). El concepto que interviene es el de perspectiva. Si la ubicaci\u00f3n social configura la perspectiva que alguien tiene del mundo (a trav\u00e9s de experiencias diferenciales) y solo podemos interactuar con el mundo y conocerlo a trav\u00e9s de esa perspectiva, entonces las \u00e1reas de conocimiento para las que la ubicaci\u00f3n social de una persona es relevante pueden ser muy amplias y pueden incluir \u00e1reas de conocimiento que no est\u00e1n obviamente conectadas con las experiencias de una ubicaci\u00f3n social concreta. De acuerdo con estos argumentos, la perspectiva de cada quien determina y, a la vez, pone l\u00edmites, a la forma en la que una persona particularmente ubicada puede conocer, al menos a trav\u00e9s de sus propios logros. Estos argumentos tambi\u00e9n sugieren que las instituciones de producci\u00f3n de conocimiento dominadas por un grupo particular pueden estar influidas por la perspectiva de ese grupo, sin que tal perspectiva sea reconocida. Por ejemplo, muchos de quienes sostienen que la infrarrepresentaci\u00f3n de las mujeres en la ciencia es preocupante, no lo hacen simplemente porque crean que las mujeres deber\u00edan tener las mismas oportunidades, sino tambi\u00e9n porque les preocupa que la ciencia pueda estar moldeada por una perspectiva masculina dominante (Addelson 1983; Keller 1985; Lloyd 1984), lo que convierte la infrarrepresentaci\u00f3n de las mujeres en una cuesti\u00f3n epist\u00e9mica y de justicia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La teor\u00eda feminista del punto de vista es la que m\u00e1s ha hecho por articular la importancia de las diferencias de perspectiva derivadas de la ubicaci\u00f3n social. Adoptada a partir de elementos de la teor\u00eda marxista, la teor\u00eda feminista del punto de vista tambi\u00e9n representa uno de los intentos m\u00e1s exhaustivos de fundamentar la epistemolog\u00eda y, en consecuencia, una teor\u00eda social acerca de quienes conocen. Vincula estrechamente la ubicaci\u00f3n social con la posici\u00f3n epist\u00e9mica, y sostiene que las ubicaciones sociales no solo var\u00edan desde un punto de vista epistemol\u00f3gico, sino que algunas ubicaciones sociales ofrecen el potencial de ser m\u00e1s fiables en t\u00e9rminos epist\u00e9micos que otras. Seg\u00fan las corrientes del materialismo marxista desarrolladas por Georg Luk\u00e1cs, la posici\u00f3n social de una persona con respecto al trabajo material est\u00e1 inversamente relacionada con su posici\u00f3n epist\u00e9mica. La sociedad se estructura principalmente en torno a dos clases: la clase obrera (proletariado) y los capitalistas (burgues\u00eda), propietarios de los medios de producci\u00f3n. Como clase privilegiada, los capitalistas est\u00e1n motivados para mantener el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">statu quo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y este inter\u00e9s interfiere en su capacidad para comprender la explotaci\u00f3n de la clase trabajadora de la que depende su privilegio capitalista. La clase obrera, sin embargo, como clase socialmente desfavorecida, puede alcanzar una comprensi\u00f3n m\u00e1s completa de las relaciones sociales; no solo tiene la motivaci\u00f3n para comprender la verdadera naturaleza de la explotaci\u00f3n a la que est\u00e1 sometida (para poder poner fin a la explotaci\u00f3n), sino que su posici\u00f3n le ofrece la posibilidad de una visi\u00f3n dual. Al estar sometida a las reglas de los capitalistas que ejercen el poder social, la clase obrera tiene una comprensi\u00f3n de la visi\u00f3n del mundo de los capitalistas; pero, adem\u00e1s, tiene una comprensi\u00f3n experiencial de sus propias vidas como explotados\/as. As\u00ed, su posici\u00f3n como socialmente desfavorecida le confiere la posibilidad de un privilegio epist\u00e9mico derivado de esta doble visi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La primera teor\u00eda feminista del punto de vista se inspira en estas ideas, pero se basa en una divisi\u00f3n sexual del trabajo m\u00e1s que en divisiones de clase. La soci\u00f3loga Dorothy Smith defiende la ventaja epist\u00e9mica que tienen las mujeres soci\u00f3logas sobre los hombres soci\u00f3logos en su experiencia de una \u201cconciencia bifurcada\u201d, atrapadas como est\u00e1n entre el mundo conceptual de la sociolog\u00eda y el mundo material de sus vidas como mujeres (Smith 1974). La articulaci\u00f3n de la teor\u00eda hecha por Nancy Hartsock en 1983 argumenta que las contribuciones de las mujeres a la subsistencia y la crianza de hijas e hijos dan lugar a una diferencia sistem\u00e1tica de experiencia entre los g\u00e9neros. En consecuencia, las actividades de las mujeres que las sit\u00faan en una posici\u00f3n socialmente desfavorecida pueden constituir la base de un punto de vista epist\u00e9mico privilegiado, a trav\u00e9s del cual se puede alcanzar una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de las instituciones e ideolog\u00edas patriarcales (Hartsock 1983). Para la mayor\u00eda de las te\u00f3ricas feministas del punto de vista, incluida Hartsock, un punto de vista se entiende como una \u201cpostura alcanzada\u201d y no es un mero sin\u00f3nimo de \u201cperspectiva\u201d. La consecuci\u00f3n de un punto de vista epist\u00e9micamente privilegiado implica un compromiso pol\u00edtico que deja en claro, para quienes est\u00e1n socialmente desfavorecidas\/os la naturaleza compartida de sus experiencias de opresi\u00f3n y revela la estructura sistem\u00e1tica de las relaciones de poder.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las teor\u00edas feministas del punto de vista se han desarrollado sustancialmente a lo largo de los a\u00f1os, especialmente en respuesta al reconocimiento por parte de las te\u00f3ricas feministas de que el g\u00e9nero no puede entenderse aisladamente de otras categor\u00edas sociales. Por ejemplo, el influyente trabajo de Patricia Hill Collins plantea la idea de un punto de vista de la mujer negra, e identifica recursos epist\u00e9micos espec\u00edficos en la experiencia de la mujer negra que son importantes para el desarrollo del pensamiento feminista negro (Collins 1990). Al reconocer la intersecci\u00f3n de muchos ejes de opresi\u00f3n, las te\u00f3ricas feministas del punto de vista han tenido que reconceptualizar la idea de los m\u00e1rgenes y alejarse de la premisa marxiana original del punto de vista de una sociedad bifurcada. Tal y como ha articulado bell hooks, los m\u00e1rgenes deben reconocerse como lugares tanto de opresi\u00f3n como de resistencia (hooks 1990). Si este es el caso, entonces es errado el requisito marxiano de que el privilegio epist\u00e9mico de los oprimidos debe provenir de su estar posicionados como lo opuesto a los dominantes en un sistema bifurcado. Quienes padecen opresi\u00f3n pueden obtener el privilegio epist\u00e9mico a trav\u00e9s de su resistencia, sin depender de la idea de que completan el sistema de poder al estar posicionados como marginales y centrales en el funcionamiento del sistema (Tanesini 1999).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las teor\u00edas feministas del punto de vista han sido controvertidas porque, al vincular tan estrechamente la perspectiva epist\u00e9mica con la ubicaci\u00f3n material y social de cada quien, parecen plantear abismos entre conocedores\/as, sugiriendo que quienes conocen son incapaces de compartir el conocimiento a trav\u00e9s de las ubicaciones sociales (Nelson 1990; Walby 2001). Versiones de la teor\u00eda del punto de vista tambi\u00e9n han sido criticadas por no dar cuenta adecuadamente de fen\u00f3menos como la opresi\u00f3n internalizada, en la que la perspectiva del oprimido est\u00e1 da\u00f1ada por las fuerzas de la opresi\u00f3n y, por lo tanto, no es confiable. Por ejemplo, las feministas han argumentado que muchas mujeres que se culpan a s\u00ed mismas de sus violaciones, han interiorizado falsas creencias perjudiciales sobre sus responsabilidades y las causas de sus violaciones, lo que vuelve problem\u00e1tico el considerar su perspectiva como ventajosa o fiable desde el punto de vista epist\u00e9mico. Algunas versiones de la teor\u00eda feminista del punto de vista han tenido dificultades para dar cuenta de la coherencia de un punto de vista feminista, al mismo tiempo que reconocen que las mujeres est\u00e1n situadas de forma diversa y no experimentan la opresi\u00f3n de g\u00e9nero (o cualquier forma particular de opresi\u00f3n) de la misma manera. Las teor\u00edas del punto de vista tambi\u00e9n han sido criticadas por valorar la agencia de quienes se encuentran en los m\u00e1rgenes y, al mismo tiempo, por teorizar falsamente acerca de un \u00fanico poder central en la sociedad (Bar On 1993). Tambi\u00e9n ha sido importante para las teor\u00edas del punto de vista especificar el alcance de sus afirmaciones. Las afirmaciones relativas al significado epist\u00e9mico de la ubicaci\u00f3n social han parecido m\u00e1s plausibles para entender las relaciones sociales, y este es ciertamente el foco de atenci\u00f3n de las contribuciones originales de las teor\u00edas del punto de vista. Pero puede haber otros \u00e1mbitos del conocimiento en los que la ubicaci\u00f3n social sea importante y la ubicaci\u00f3n social puede no desempe\u00f1ar el mismo papel en todos los \u00e1mbitos. Alison Wylie ha argumentado que es una cuesti\u00f3n contingente, abierta a la investigaci\u00f3n emp\u00edrica, saber c\u00f3mo ciertos puntos de vista subdominantes ofrecen ventajas epist\u00e9micas en determinados campos del conocimiento (2003).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al examinar retrospectivamente la evoluci\u00f3n de las teor\u00edas de los puntos de vista, Sandra Harding ha sostenido que, si bien han sido las m\u00e1s controvertidas de las epistemolog\u00edas feministas, tambi\u00e9n han sido las m\u00e1s productivas en lo que respecta a su aplicaci\u00f3n en proyectos de investigaci\u00f3n de todas las disciplinas (Harding 2009). Harding sostiene que ofrecen una metodolog\u00eda incre\u00edblemente eficaz para la producci\u00f3n de conocimientos s\u00f3lidos sobre los grupos marginados. Como metodolog\u00eda, las teor\u00edas del punto de vista insisten en que quienes investigan centren su atenci\u00f3n en los puntos de vista de las personas desfavorecidas, tratando de entender el mundo desde esos puntos de vista, y develando con \u00e9xito una buena cantidad de conocimientos sobre las vidas de las personas desfavorecidas en el proceso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En \u00faltima instancia, la plausibilidad de las teor\u00edas de los puntos de vista como epistemolog\u00edas depende de sus detalles espec\u00edficos, y muchas versiones han evolucionado significativamente desde sus primeras formulaciones. Adem\u00e1s, muchas epistem\u00f3logas sociales feministas, que en \u00faltima instancia rechazan la teor\u00eda del punto de vista, han adoptado alguna forma de la idea de que la ubicaci\u00f3n social est\u00e1 conectada con la perspectiva epist\u00e9mica de manera significativa y, por lo tanto, que quienes conocen est\u00e1n diferenciados. Las controversias suscitadas por las teor\u00edas del punto de vista y sus cr\u00edticas tambi\u00e9n han estimulado importantes debates sobre el modo en el que las epistem\u00f3logas sociales feministas deben entender la naturaleza exacta de la relaci\u00f3n entre la ubicaci\u00f3n social y la perspectiva epist\u00e9mica. En este contexto, algunas empiristas feministas, como Kristen Intemann, se han interesado por aprovechar los puntos fuertes tanto del empirismo como de la teor\u00eda de los puntos de vista, proponiendo una combinaci\u00f3n de ambos enfoques (Intemann 2010).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"2.2h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">2.2. Conocedores interactivos y relacionales\u00a0<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las epistem\u00f3logas sociales feministas tambi\u00e9n enfatizan la naturaleza socialmente interactiva de quienes conocen y argumentan que en t\u00e9rminos epist\u00e9micos los seres humanos dependen profundamente entre s\u00ed. Por lo menos tres corrientes de argumentaci\u00f3n respaldan el reconocimiento de nuestra dependencia epist\u00e9mica y, en consecuencia, la naturaleza interactiva de quienes conocen.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En primer lugar, las epistem\u00f3logas sociales feministas que se centran en las formas institucionales de conocimiento, como la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, la pr\u00e1ctica m\u00e9dica y los sistemas jur\u00eddicos, consideran que en estos contextos dependemos en gran medida de los dem\u00e1s para que produzcan conocimiento para nosotras\/os. No solo las personas no especializadas dependen de los expertos para obtener conocimientos, sino que incluso dentro de las comunidades epist\u00e9micas, como en los equipos de investigaci\u00f3n, existen divisiones cognitivas del trabajo que se traducen en una dependencia de otras personas expertas para obtener conocimientos relevantes para la propia investigaci\u00f3n. M\u00e1s que muchos otros epistem\u00f3logos sociales interesados en las divisiones cognitivas del trabajo, las epistem\u00f3logas sociales feministas desarrollan an\u00e1lisis que prestan atenci\u00f3n a las din\u00e1micas de poder dentro de las comunidades epist\u00e9micas, y examinan las correlaciones entre las estructuras de autoridad cognitiva y social y muestran su influencia en la direcci\u00f3n de la investigaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Kathryn Pyne Addelson (1983), por ejemplo, sostiene que para aumentar la racionalidad de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, necesitamos incluir en nuestras evaluaciones la cr\u00edtica a los arreglos sociales dentro de las comunidades cient\u00edficas. Por ejemplo, si las relaciones sociales son tales que los hombres ocupan de forma desproporcionada las posiciones m\u00e1s significativas de autoridad social y cognitiva dentro de las comunidades cient\u00edficas, la direcci\u00f3n de la investigaci\u00f3n, as\u00ed como la elecci\u00f3n de los m\u00e9todos y los supuestos metaf\u00edsicos subyacentes a la investigaci\u00f3n, pueden reflejar de forma desproporcionada las experiencias y perspectivas de los hombres. Comprender el funcionamiento de estos arreglos sociales puede ayudarnos a evaluar mejor la racionalidad y la calidad general de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Las feministas tambi\u00e9n han subrayado las vulnerabilidades particulares de las personas oprimidas que se derivan de su dependencia de las personas expertas cuando las l\u00edneas de credibilidad y experticia se entretejen en un conjunto opresivo de arreglos sociales (Code 1991, 2006; Sherwin 1992). Mientras que algunos epistem\u00f3logos sociales consideran que la presencia de divisiones cognitivas del trabajo respalda una visi\u00f3n de las comunidades como conocedoras (9), las epistem\u00f3logas sociales feministas que se centran en las divisiones cognitivas del trabajo (en contraposici\u00f3n a otras dimensiones del conocimiento que podr\u00edan apuntar en la direcci\u00f3n de las comunidades como conocedoras) tienden a centrarse en el papel epist\u00e9mico de la confianza, permitiendo que las personas puedan conocer m\u00e1s all\u00e1 de su percepci\u00f3n personal de las pruebas, pero insistiendo en el an\u00e1lisis filos\u00f3fico de las vulnerabilidades y las negociaciones que se establecen a trav\u00e9s de la dependencia en los dem\u00e1s\u00a0 (Scheman 2001; Code 2006).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En segundo lugar, los argumentos seg\u00fan los cuales quienes conocen se diferencian entre s\u00ed por su ubicaci\u00f3n social sugieren que, en muchos casos, quienes conocen deben confiar en otras personas situadas de forma diferente para alcanzar determinadas formas de conocimiento. Si las perspectivas difieren en funci\u00f3n de la ubicaci\u00f3n social, no se puede confiar necesariamente en la propia perspectiva como epist\u00e9micamente confiable en un \u00e1rea particular de conocimiento y se necesitar\u00e1 interactuar con otras personas ubicadas socialmente de forma diferente para aumentar la fiabilidad del propio conocimiento. Por ejemplo, un jefe de departamento var\u00f3n blanco puede necesitar consultar con docentes que hayan experimentado el sexismo y el racismo en el aula para determinar si una queja de un estudiante var\u00f3n blanco sobre una joven profesora chicana es leg\u00edtima o no (Alcoff 2001). Muchas epistem\u00f3logas sociales feministas que se centran en las personas conocedoras socialmente diferenciadas sostienen que la interacci\u00f3n necesaria no puede ser solo de naturaleza epist\u00e9mica; cuando las categor\u00edas de ubicaci\u00f3n social est\u00e1n estructuradas jer\u00e1rquicamente, como ocurre en las sociedades opresivas, deben construirse alianzas sociales y pol\u00edticas entre los grupos para desarrollar la confianza necesaria con el fin de compartir el conocimiento a trav\u00e9s de las ubicaciones sociales. Otras han sostenido que, en algunos casos, la desconfianza entre las distintas ubicaciones sociales es tan fuerte que solo las relaciones de amistad son lo suficientemente profundas como para permitir el intercambio de conocimientos y la comprensi\u00f3n entre las distintas ubicaciones (Lugones 1987).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En tercer lugar, reconociendo que en la infancia se depende en gran medida de los dem\u00e1s tanto para nuestro cuidado como para el desarrollo de nuestras habilidades epist\u00e9micas, algunas epistem\u00f3logas sociales feministas han argumentado que nuestra dependencia epist\u00e9mica es tan profunda como las condiciones de la propia agencia epist\u00e9mica. Partiendo del trabajo de Annette Baier (1985), Lorraine Code ha argumentado que, desde el punto de vista epist\u00e9mico, la mejor manera de considerar a quienes conocen es como \u201csegundas personas\u201d que adquieren habilidades epist\u00e9micas a trav\u00e9s de otras, y que dependen de que las dem\u00e1s personas les reconozcan como agentes epist\u00e9micos para desarrollar y ejercer la agencia epist\u00e9mica (Code 1991). Es a trav\u00e9s de nuestras interacciones con las dem\u00e1s personas y de nuestro desarrollo como infantes que aprendemos las habilidades para conocer, aprendemos lo que constituye el conocimiento y llegamos a ser consideradas entre los dem\u00e1s como conocedoras. Una de las implicaciones del punto de vista de Code es que si a una se le niega sistem\u00e1ticamente el reconocimiento como conocedora y se le niega sistem\u00e1ticamente la credibilidad, como puede ocurrir en los sistemas de opresi\u00f3n, su agencia epist\u00e9mica y su capacidad de conocer se ver\u00e1n mermadas. Sus argumentos apoyan una visi\u00f3n relacional de la agencia epist\u00e9mica, una visi\u00f3n que sigue reconociendo a las personas como conocedoras, pero que las conceptualiza como socialmente constituidas y epist\u00e9micamente dependientes de sus interacciones con las dem\u00e1s. Del mismo modo, Miranda Fricker considera que nuestro papel como testigas es fundamental para la agencia epist\u00e9mica, de modo que si se nos niega sistem\u00e1ticamente la credibilidad, se mina nuestra agencia epist\u00e9mica (Fricker 2007).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mientras que algunas epistem\u00f3logas sociales feministas como Code y Fricker se centran en las relaciones interpersonales dentro de una comunidad, otras llaman la atenci\u00f3n sobre la importancia de las relaciones de una persona conocedora con m\u00faltiples comunidades. Sostienen que muchas de los aportes de las cr\u00edticas feministas a la ciencia fueron posibles gracias a las conocedoras puente, cient\u00edficas feministas individuales que interactuaban tanto con comunidades cient\u00edficas como con comunidades feministas (Fehr 2011). Estos casos sugieren la necesidad de un modelo de conocimiento que d\u00e9 cuenta de las relaciones din\u00e1micas de una persona con m\u00faltiples comunidades (Tuana 1995). La idea de quienes conocen como personas-en-comunidades se ha sugerido como un modelo que capta la importancia de las interrelaciones con m\u00faltiples comunidades y, al mantener a las personas conocedoras individuales en primer plano, es capaz de prestar atenci\u00f3n a las relaciones de poder que las personas conocedoras individuales deben negociar dentro de esas comunidades (Grasswick 2004).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El reconocimiento de las diversas formas de nuestra interdependencia epist\u00e9mica ha motivado investigaciones acerca de la din\u00e1mica de la interacci\u00f3n social y sus efectos en la producci\u00f3n de conocimientos. Por ejemplo, al reconocer que con frecuencia dependemos del testimonio de otras personas, pero que tambi\u00e9n juzgamos su valor, las epistem\u00f3logas sociales feministas han investigado los complejos v\u00ednculos entre la asignaci\u00f3n de credibilidad y la posici\u00f3n social (Alcoff 2001; Code 1995; Jones 2002). Muchas llegan a la conclusi\u00f3n que, debido a nuestra interdependencia epist\u00e9mica, un an\u00e1lisis epist\u00e9mico adecuado debe prestar atenci\u00f3n a las dimensiones pol\u00edticas y morales de nuestras interacciones socio-epist\u00e9micas (Code 1995). Por ejemplo, Miranda Fricker sostiene que existe una presi\u00f3n social para conceder mayores grados de credibilidad a quienes tienen poder social, con el efecto de que nos va peor a la hora de obtener verdades y evitar falsedades. Su conclusi\u00f3n es que una epistemolog\u00eda social debe reconocer y evaluar los efectos epist\u00e9micos de las relaciones de poder. Como ella misma escribe, \u201cla epistemolog\u00eda no estar\u00e1 verdaderamente socializada hasta que se haya politizado adecuadamente\u201d (Fricker 1998, 174). Los argumentos feministas sobre la importancia de la confianza en el conocimiento (Code 1991, 1995; Scheman 2001), junto con sus an\u00e1lisis de las dimensiones morales y afectivas de la confianza (Baier 1986; Jones 1996, 2002), tambi\u00e9n sugieren que es importante evaluar la calidad moral de las relaciones sociales como parte del an\u00e1lisis epist\u00e9mico. La atenci\u00f3n a los v\u00ednculos entre lo moral y lo epist\u00e9mico se ha desarrollado en detalle con los recientes avances en el tema de la injusticia epist\u00e9mica (v\u00e9ase la Secci\u00f3n 4: Valores epist\u00e9micos, \u00e9tica y democracia).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"2.3h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">2.3. Comunidades como conocedoras<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se pueden encontrar declaraciones que se\u00f1alan a las comunidades como conocedoras en una amplia variedad de epistem\u00f3logas feministas (Harding 1993; Longino 2002; Nelson 1990; Potter 1993), aunque no todas sostienen los mismos argumentos. Algunos argumentos a favor de que son las comunidades, y no las personas individuales, quienes deben considerarse como conocedoras, se basan en los argumentos a favor de la naturaleza interactiva de las personas conocedoras. Por ejemplo, Helen Longino sostiene que las afirmaciones y teor\u00edas solo pueden alcanzar el estatus de conocimiento si pasan por un proceso p\u00fablico de escrutinio cr\u00edtico, en el que las personas que conocen se comprometen entre s\u00ed en t\u00e9rminos epist\u00e9micos con el fin de realizar proyectos conjuntos. La autora admite que las personas pueden conocer determinadas afirmaciones, pero son las comunidades las que producen el conocimiento ya que se necesitan procesos sociales de compromiso cr\u00edtico para transformar en conocimiento las creencias y las teor\u00edas (2002). Las normas que deben satisfacerse para alcanzar el conocimiento son normas comunales, las cuales exigen que ocurran determinadas interacciones sociales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otras epistem\u00f3logas sociales feministas que adoptan un modelo comunitario de conocedoras\/es lo hacen bas\u00e1ndose en argumentos que sostienen que existen elementos p\u00fablicos y compartidos cruciales del conocimiento que no pueden comprenderse considerando a las personas de forma aislada (Webb 1995). Siguiendo esta l\u00f3gica, las comunidades pueden entenderse como conocedoras en el sentido de que se requiere un contexto comunal para conocer. Las personas solo conocen dentro de las comunidades. Los argumentos a favor de este punto de vista se apoyan en la afirmaci\u00f3n de que el lenguaje y los esquemas conceptuales son necesarios para el conocimiento, los cuales son a su vez espec\u00edficos de la comunidad y son adquiridos por las personas a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n en comunidades. Una gran cantidad de trabajos de epistemolog\u00eda social feminista y de estudios cient\u00edficos feministas han documentado c\u00f3mo los supuestos de g\u00e9nero que se derivan de las caracter\u00edsticas de nuestra organizaci\u00f3n social se abren camino en las met\u00e1foras y los esquemas conceptuales de la producci\u00f3n de conocimiento (por ejemplo, Bleier 1984; Haraway 1991; Hubbard 1983; Keller 1985, 1992; Lloyd 1984; Martin 1991). Muchas epistem\u00f3logas sociales feministas han considerado necesario recurrir al nivel de los conceptos y supuestos compartidos-comunalmente para explicar por qu\u00e9 el trabajo generizado ha sido aceptado y ha pasado desapercibido dentro de la ciencia durante tanto tiempo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lynn Hankinson Nelson (1990, 1993) argumenta por un modelo a\u00fan m\u00e1s fuerte de las comunidades como conocedoras primarias. El trabajo de Nelson se inspira en Quine y en su teor\u00eda hol\u00edstica de la evidencia, en la que no existen fronteras firmes entre evidencia y teor\u00eda. Lo que Nelson incluye en su concepci\u00f3n de la evidencia, a diferencia de Quine, es el contexto social y pol\u00edtico m\u00e1s amplio en el que se produce la ciencia. A esto a\u00f1ade argumentos a favor de la naturaleza hist\u00f3ricamente din\u00e1mica de la categor\u00eda de prueba; los cambios en los est\u00e1ndares p\u00fablicos y comunales de la prueba provocar\u00e1n cambios en la propia prueba. Seg\u00fan Nelson, son las comunidades las que construyen y comparten el conocimiento y las normas de la evidencia y, por lo tanto, deben ser las comunidades las principales agentes del conocimiento (Nelson 1990, 256). El argumento de Nelson es que si queremos comprender por qu\u00e9 se respalda una teor\u00eda concreta en un momento determinado, debemos examinar a las comunidades, no solo a las personas aisladas. Sus argumentos le permiten explicar c\u00f3mo la ciencia androc\u00e9ntrica ha perdido su respaldo evidencial: aunque la ciencia androc\u00e9ntrica pudo haber gozado de un respaldo evidencial considerable en un momento dado, los cambios en el contexto social y pol\u00edtico de determinadas comunidades dieron lugar a que el trabajo feminista revelara y resistiera la influencia de supuestos androc\u00e9ntricos. Este cambio en los est\u00e1ndares comunales de evidencia ha disminuido el respaldo evidencial a la investigaci\u00f3n androc\u00e9ntrica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las epistem\u00f3logas sociales feministas que defienden un modelo comunitario del conocimiento no niegan que las personas tambi\u00e9n conozcan. Sin embargo, sus planteamientos cuestionan la posibilidad de entender a las personas como conocedoras aisladas de sus comunidades y abogan por una mejor comprensi\u00f3n de los papeles relativos de las personas y las comunidades en el conocimiento. Por ejemplo, las concepciones comunales del conocimiento sugieren que las responsabilidades epist\u00e9micas de las personas deben entenderse con relaci\u00f3n a su pertenencia a una comunidad, la cual establece l\u00edmites para los recursos conceptuales y las herramientas epist\u00e9micas que las personas tienen a su disposici\u00f3n (10). Cynthia Townley tambi\u00e9n ha afirmado que comprender nuestras relaciones dentro de las comunidades es crucial para comprender las pr\u00e1cticas epist\u00e9micas, ya que esas pr\u00e1cticas nos involucran en mucho m\u00e1s que simplemente generar conocimiento para nosotras\/os mismas\/os; cada persona negocia una serie de roles epist\u00e9micos y dependencias que van m\u00e1s all\u00e1 de generar conocimiento y ser testigos confiables (Townley 2011).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"3h\"><\/a><strong>3. Modelos sociales del conocimiento y objetividad<\/strong><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con gran parte de su trabajo dedicado a llamar la atenci\u00f3n sobre la naturaleza perspectival del conocimiento y los elementos espec\u00edficos de la comunidad del conocimiento, las epistem\u00f3logas sociales feministas tambi\u00e9n necesitaron responder a la pregunta de c\u00f3mo distinguimos entre mejor y peor conocimiento, o c\u00f3mo somos capaces de identificar el conocimiento objetivo. En un art\u00edculo de 1988, Donna Haraway introdujo, por primera vez en la epistemolog\u00eda feminista, el t\u00e9rmino conocimiento situado como una manera de expresar una forma de objetividad que toma en serio la construcci\u00f3n social del conocimiento y la naturaleza perspectival del conocimiento demostrada por las feministas. Al invocar los conocimientos situados, Haraway sugiere que todo conocimiento es local y limitado, negando as\u00ed la posibilidad de la visi\u00f3n imparcial desde ning\u00fan lugar, algo que a menudo se ha asociado con la perspectiva del conocimiento objetivo. En cambio, lo que Haraway sugiere es una objetividad corporeizada (reconociendo nuestras ubicaciones materiales) que consiste en una conexi\u00f3n parcial a trav\u00e9s de perspectivas o ubicaciones: dada la naturaleza limitada y perspectivista de todo conocimiento, lo m\u00e1ximo que podemos esperar son formas de conocimiento que sean objetivas en el sentido de que sean traducibles a trav\u00e9s de ubicaciones subjetivas particulares. Para Haraway es mediante la construcci\u00f3n de solidaridades pol\u00edticas y la participaci\u00f3n en conversaciones epist\u00e9micas a trav\u00e9s de nuestras posiciones que llegamos a un acuerdo sobre c\u00f3mo conocer ciertos aspectos del mundo, pero estos acuerdos nunca borrar\u00e1n por completo las diferencias en nuestras perspectivas. Otras epistem\u00f3logas sociales feministas ofrecen diferentes an\u00e1lisis sobre c\u00f3mo lograr esa conexi\u00f3n parcial.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"3.1h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">3.1. Objetividad fuerte<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las te\u00f3ricas del punto de vista, y muchas de quienes se inspiran en la teor\u00eda del punto de vista, no solo mantienen la tesis del conocimiento situado de Haraway, conceptualizando todo el conocimiento como perspectivista, sino que tambi\u00e9n sostienen la tesis m\u00e1s fuerte de que algunas de esas perspectivas son en t\u00e9rminos epist\u00e9micos m\u00e1s valiosas que otras. En otras palabras, algunas perspectivas conducen a la objetividad de un modo que otras no. Aunque el privilegio de algunas perspectivas epist\u00e9micas garantiza que la teor\u00eda de los puntos de vista tenga un contenido normativo, queda por explicar c\u00f3mo se alcanza un punto de vista epist\u00e9mico privilegiado que conduzca al conocimiento objetivo y c\u00f3mo se puede identificar ese punto de vista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si bien algunas te\u00f3ricas del punto de vista defienden un punto de vista de la mujer que emane directamente de la experiencia de las mujeres, la mayor\u00eda de las te\u00f3ricas del punto de vista m\u00e1s influyentes, incluidas Hartsock (1983) y Harding (1986), insisten en que los argumentos de inspiraci\u00f3n marxista implican que, si bien el punto de vista feminista est\u00e1 profundamente conectado con la vida de las mujeres, la naturaleza epist\u00e9micamente privilegiada del punto de vista feminista se deriva del compromiso pol\u00edtico activo con la causa feminista, y no solo representa la perspectiva de las mujeres. Por ende, se requiere cierto tipo de actividad pol\u00edtica para apreciar la situaci\u00f3n de las mujeres o de otros grupos oprimidos. Este sentido del punto de vista va m\u00e1s all\u00e1 de la idea de perspectiva, y se refiere a la capacidad de desarrollar \u201cuna conciencia cr\u00edtica sobre la naturaleza de nuestra ubicaci\u00f3n social y la diferencia que supone en t\u00e9rminos epist\u00e9micos\u201d. La idea de un punto de vista se basa en la tesis del conocimiento situado \u2014pero se distingue de ella\u2014 que reconoce la importancia de la ubicaci\u00f3n social en la configuraci\u00f3n de la perspectiva epist\u00e9mica (Wylie 2003, 31). Un punto de vista no surge de forma natural o autom\u00e1tica desde una determinada ubicaci\u00f3n social, aunque las experiencias de una ubicaci\u00f3n social oprimida pueden hacer que sea m\u00e1s probable la concretizaci\u00f3n de un punto de vista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Harding ha desarrollado a\u00fan m\u00e1s esta idea en su invitaci\u00f3n a que las investigadoras partan en sus investigaciones de las vidas de las mujeres y, en t\u00e9rminos m\u00e1s generales, de las vidas de los grupos marginados, independientemente de su propia ubicaci\u00f3n social (Harding 1991). Esta l\u00ednea de razonamiento debilita la conexi\u00f3n entre la ubicaci\u00f3n social o material y la perspectiva epist\u00e9mica, ya que presumiblemente una persona investigadora puede acceder a una perspectiva epist\u00e9mica privilegiada, sin ocupar la ubicaci\u00f3n social pertinente, mediante el trabajo cr\u00edtico apropiado. No obstante, sostiene la tesis del conocimiento situado, seg\u00fan la cual las perspectivas se diferencian en funci\u00f3n de la ubicaci\u00f3n social e insta a las investigadoras a realizar un an\u00e1lisis reflexivo sobre el modo en el que su propia ubicaci\u00f3n social determina su investigaci\u00f3n. Harding sostiene que este an\u00e1lisis reflexivo, unido a un intento activo de emprender la investigaci\u00f3n desde la perspectiva de los oprimidos, dar\u00e1 lugar a una forma de objetividad m\u00e1s s\u00f3lida que la \u201cobjetividad d\u00e9bil\u201d disponible a trav\u00e9s de un enfoque neutral del conocimiento que ignora el papel de la ubicaci\u00f3n social y los supuestos culturales en la configuraci\u00f3n de la propia perspectiva. La objetividad fuerte de Harding es el resultado del reconocimiento de la naturaleza perspectivista de todo conocimiento y de un esfuerzo decidido por examinar el mundo desde la posici\u00f3n de los socialmente desfavorecidos en lugar que desde la de los privilegiados. El resultado, seg\u00fan las te\u00f3ricas del punto de vista como Harding, ser\u00e1 un conocimiento menos parcial y distorsionado y, por lo tanto, m\u00e1s objetivo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"3.2h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">3.2. La objetividad como proceso social<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Numerosas epistem\u00f3logas sociales feministas, en particular las que se dedican a la filosof\u00eda de la ciencia, han empleado la tesis de la subdeterminaci\u00f3n para argumentar acerca del papel necesario de los supuestos de fondo en la elecci\u00f3n de la teor\u00eda (Anderson 1995b; Longino 1990, 2002; Nelson 1990; Potter 1996). Si la teor\u00eda est\u00e1 subdeterminada por los datos, y m\u00faltiples teor\u00edas siempre pueden explicar los datos igual de bien, entonces los datos por s\u00ed solos no pueden determinar la mejor teor\u00eda. Tienen que emplearse tambi\u00e9n supuestos de fondo. El problema es que los supuestos de fondo, que pueden incluir supuestos metodol\u00f3gicos, supuestos con contenido emp\u00edrico, supuestos metaf\u00edsicos y supuestos valorativos, rara vez se articulan. Tambi\u00e9n pueden estar condicionados por el g\u00e9nero o moldeados de otro modo por categor\u00edas de identidad social culturalmente relevantes. Llamar la atenci\u00f3n sobre el papel necesario de estos supuestos a menudo no articulados les ha permitido a las fil\u00f3sofas feministas de la ciencia explicar tanto c\u00f3mo los supuestos androc\u00e9ntricos y sexistas han logrado perseverar durante tanto tiempo en la ciencia, as\u00ed como por qu\u00e9 los valores feministas no tienen que ser eliminados de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica para que esta constituya una buena ciencia. No obstante, para poder establecer distinciones epist\u00e9micas y seguir afirmando que algunas opciones te\u00f3ricas son mejores que otras, deben explicar c\u00f3mo vamos a clasificar y seleccionar los supuestos de fondo en los que estamos dispuestas a basarnos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Helen Longino ha desarrollado una teor\u00eda muy influyente sobre el empirismo contextual que incluye una concepci\u00f3n social de la objetividad. Seg\u00fan Longino, una teor\u00eda es objetiva si se ha sometido y ha sobrevivido a un determinado proceso social de escrutinio cr\u00edtico. A trav\u00e9s del escrutinio cr\u00edtico p\u00fablico, los supuestos de fondo en los que se basan determinadas teor\u00edas pueden salir a la luz y se pueden eliminar los supuestos idiosincr\u00e1sicos. Para garantizar el buen funcionamiento de este sistema de escrutinio p\u00fablico, Longino establece cuatro normas de interacci\u00f3n que rigen en una comunidad epist\u00e9mica: debe haber foros de cr\u00edtica p\u00fablicamente reconocidos, aceptaci\u00f3n de la cr\u00edtica, est\u00e1ndares p\u00fablicos e igualdad moderada (para permitir diferencias en la capacidad intelectual) de la autoridad intelectual (Longino 2002) (11). En la medida en la que una comunidad epist\u00e9mica cumpla estas normas de interacci\u00f3n social, las teor\u00edas que consideren estar\u00e1n sujetas al tipo adecuado de escrutinio cr\u00edtico p\u00fablico y sus resultados ser\u00e1n objetivos. La representaci\u00f3n diversa dentro de la comunidad tambi\u00e9n adquiere importancia, puesto que \u201ces necesaria una diversidad de perspectivas para un discurso cr\u00edtico vigoroso y eficaz en t\u00e9rminos epist\u00e9micos\u201d (Longino 2002, 131). Cuanto mayor sea la diversidad en la comunidad, mayor ser\u00e1 la oportunidad de revelar los supuestos de fondo que podr\u00edan compartir grandes segmentos de participantes. Una vez que se revela un supuesto de fondo, el proceso de escrutinio cr\u00edtico determina si es aceptable o problem\u00e1tico y si debe rechazarse. El conocimiento resultante no ser\u00e1 aperspectival ni estar\u00e1 libre de supuestos de fondo. Sin embargo, representar\u00e1 una perspectiva m\u00e1s amplia que la que pueda aportar una sola persona; adem\u00e1s, se habr\u00e1 considerado apropiada para los objetivos epist\u00e9micos concretos de la comunidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dada la naturaleza perspectival del conocimiento, otras describen la posibilidad de la objetividad de un modo ligeramente diferente. Mediante el uso del t\u00e9rmino \u201csesgo\u201d para referirse a un inter\u00e9s o perspectiva, Louise Antony caracteriza el reto que afrontan las epistem\u00f3logas feministas que critican la idea de objetividad como neutralidad o imparcialidad como la \u201cparadoja del sesgo\u201d: tales feministas critican la neutralidad y la imparcialidad (argumentando que tal imparcialidad es imposible debido a lo situado del conocimiento), al mismo tiempo que deben apelar a la imparcialidad al criticar el sesgo masculino como \u201cmalo\u201d (Antony 1993). Su soluci\u00f3n es asumir un enfoque naturalista y emp\u00edrico de los sesgos, adoptando la idea de que los sesgos son un componente inevitable del hecho de conocer, pero argumentando que es una cuesti\u00f3n emp\u00edrica determinar qu\u00e9 sesgos son buenos en el sentido de que conducen a la verdad, y cu\u00e1les son malos en el sentido de que nos alejan de la verdad. Richmond Campbell desarrolla a\u00fan m\u00e1s estas ideas, y sostiene que, provistos con concepciones realistas de la verdad y la justificaci\u00f3n objetiva, podemos explicar (sin circularidad) c\u00f3mo los sesgos feministas pueden acercarnos m\u00e1s a la verdad en contextos de sesgo sistem\u00e1tico de g\u00e9nero en las comunidades epist\u00e9micas (Campbell 2001, 1998). Elizabeth Anderson utiliza el estudio de caso de la investigaci\u00f3n feminista sobre el divorcio para argumentar que los valores feministas (que Campbell y Antony podr\u00edan considerar sesgos) utilizados en dicha investigaci\u00f3n son tanto comprobables emp\u00edricamente como respaldados por las pruebas (Anderson 2004). Sharyn Clough sugiere que esta relaci\u00f3n hol\u00edstica entre hechos descriptivos y valores prescriptivos constituye una caracter\u00edstica central de los estudios feministas de la ciencia (Clough 2004). Miriam Solomon caracteriza los puntos de vista descritos anteriormente como \u201cempirismo feminista radical\u201d, dado que adoptan la idea de que no solo las afirmaciones f\u00e1cticas son comprobables emp\u00edricamente (como hacen otras empiristas feministas), sino que, en t\u00e9rminos m\u00e1s radicales, adoptan la idea de que los valores o sesgos que dan forma a nuestras elecciones te\u00f3ricas tambi\u00e9n son comprobables emp\u00edricamente (Solomon 2012). La propia Solomon aboga por una comprensi\u00f3n m\u00e1s pluralista del papel de los valores en la producci\u00f3n de conocimiento, se\u00f1alando que los valores son a veces relevantes para el \u00e1mbito de la investigaci\u00f3n y pueden ser probados emp\u00edricamente, pero no siempre. Otras, como Audrey Yap, advierten contra la presunci\u00f3n de que la comprobaci\u00f3n emp\u00edrica de nuestros valores ser\u00e1 \u00fatil para promover el cambio social, dadas las profundas fuentes de prejuicios y estereotipos (Yap 2016).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"4h\"><\/a><strong>4. Valores epist\u00e9micos, \u00e9tica y democracia<\/strong><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con su giro hacia el conocimiento situado, la epistemolog\u00eda feminista puede describirse como de orientaci\u00f3n pragmatista, centrada en c\u00f3mo las personas conocedoras situadas pueden conocer bien e indagar bien en sus mundos sociales particulares. Al dar prioridad a las cuestiones relativas a las buenas actividades de indagaci\u00f3n y producci\u00f3n de conocimiento, y al argumentar que dichas actividades implican dependencias de otras personas e interacciones sociales, muchas epistem\u00f3logas feministas enfatizan las dimensiones \u00e9ticas de las b\u00fasquedas epist\u00e9micas, sugiriendo que lo epist\u00e9mico no puede comprenderse adecuadamente si se lo separa del an\u00e1lisis \u00e9tico (Code 1991, 2006). Una vez que las feministas llaman la atenci\u00f3n sobre el hecho de que conocer es algo que hacemos y que hacemos a trav\u00e9s del involucramiento con otras personas, la dimensi\u00f3n \u00e9tica del conocimiento se vuelve evidente. Con su inter\u00e9s puesto en c\u00f3mo los\/las agentes se involucran activamente en las pr\u00e1cticas de producci\u00f3n de conocimiento, muchas feministas han desarrollado versiones de la epistemolog\u00eda de la virtud centradas en el\/la agente, articulando nuestras responsabilidades epist\u00e9micas que a menudo incluyen una dimensi\u00f3n \u00e9tica a medida que interactuamos y dependemos unas\/os de otras\/os en la investigaci\u00f3n (Code 1991, 2006; Daukas 2006, 2011; Fricker 2007). Adem\u00e1s, su concentraci\u00f3n en el conocimiento situado dirige a las epistem\u00f3logas feministas a examinar nuestras pr\u00e1cticas de conocimiento dentro de contextos particulares, en lugar de proporcionar an\u00e1lisis abstractos de condiciones generalizables de adquisici\u00f3n de conocimiento. Tales requisitos de contextualizaci\u00f3n pragm\u00e1tica tienden a dar lugar a an\u00e1lisis integradores que consideran la intersecci\u00f3n de los objetivos epist\u00e9micos tradicionales con otros valores y objetivos sociales, incluidos los que tienen una dimensi\u00f3n \u00e9tica. Por ejemplo, los est\u00e1ndares de evidencia pueden con raz\u00f3n diferir en diversas \u00e1reas de la producci\u00f3n de conocimiento debido a los diferentes riesgos de da\u00f1o social que pueden derivarse de la generaci\u00f3n de ciertas formas de conocimiento. Los an\u00e1lisis feministas tambi\u00e9n llaman la atenci\u00f3n sobre las diferentes estrategias epist\u00e9micas necesarias para abordar los retos que se les plantean a las personas conocedoras situadas en contextos sociales espec\u00edficos. Por ejemplo, muchos an\u00e1lisis feministas se centran en los desaf\u00edos espec\u00edficos a los que se enfrentan las personas socialmente privilegiadas y las desfavorecidas cuando intentan conocer en contextos de opresi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La orientaci\u00f3n pragm\u00e1tica de las feministas y su inter\u00e9s por la investigaci\u00f3n epist\u00e9mica en contextos sociales ha llevado al desarrollo de diversas v\u00edas de investigaci\u00f3n que establecen conexiones expl\u00edcitas entre los valores epist\u00e9micos tradicionales y los valores sociales y \u00e9ticos de nuestras pr\u00e1cticas epist\u00e9micas, y as\u00ed expanden el espectro de valores epist\u00e9micos a considerar. Entre los temas de investigaci\u00f3n m\u00e1s destacados figuran la injusticia epist\u00e9mica, las epistemolog\u00edas de la ignorancia y el papel de las estructuras democr\u00e1ticas en la producci\u00f3n de conocimientos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"4.1h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">4.1. Injusticia epist\u00e9mica<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si bien el testimonio se ha convertido en un tema central de la epistemolog\u00eda social en general, las feministas han sido las principales participantes en los debates sobre el papel que desempe\u00f1a el poder social en las econom\u00edas de la credibilidad. Al centrarse en las diferencias de poder caracter\u00edsticas de la opresi\u00f3n sistem\u00e1tica, el libro de Miranda Fricker <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Epistemic Injustice<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2007) identifica la injusticia testimonial como una de las dos formas importantes de injusticia epist\u00e9mica. La injusticia testimonial se produce cuando a quien habla se le concede menos credibilidad de la merecida (sufre un d\u00e9ficit de credibilidad) debido a un prejuicio identitario del oyente. As\u00ed, por ejemplo, es menos probable que se crea a una mujer debido a un prejuicio del oyente sobre su g\u00e9nero. Fricker argumenta que, si bien es correcto considerar la injusticia testimonial como un agravio \u00e9tico en la medida en la que es una injusticia, es importante reconocer la naturaleza espec\u00edficamente epist\u00e9mica del agravio, en el sentido de que implica ser perjudicada espec\u00edficamente en la capacidad de una como conocedora (2007, 20). Fricker considera que nuestro papel como testigas es una dimensi\u00f3n central de nuestras vidas epist\u00e9micas, por lo que sufrir un d\u00e9ficit de credibilidad impide el ejercicio de la capacidad de una en tanto agente epist\u00e9mica, lo cual se convierte en un agravio tanto \u00e9tico como epist\u00e9mico cuando una padece un d\u00e9ficit debido a un prejuicio identitario. Fricker tambi\u00e9n recomienda un correctivo a tal injusticia. Enmarca su trabajo en t\u00e9rminos de una epistemolog\u00eda de la virtud de forma responsabilista, y postula una virtud epist\u00e9mica de justicia testimonial. La virtud de la justicia testimonial implica la conciencia social cr\u00edtica <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">reflexiva<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de una persona agente. Dicha conciencia permite a un\/a oyente dar cuenta del probable impacto de la relaci\u00f3n de poder de identidad que media entre ella y la persona hablante en su percepci\u00f3n espont\u00e1nea, y propone corregir esencialmente los problemas que pueden resultar en transacciones de injusticia testimonial (2007, 91). De manera similar, Nancy Daukas defiende una forma expl\u00edcitamente social de epistemolog\u00eda de la virtud que toma como su virtud epist\u00e9mica central la \u201cfiabilidad epist\u00e9mica\u201d (2006, 2011). Para Daukas, la fiabilidad epist\u00e9mica incluye la disposici\u00f3n a representarse a una misma como una testiga cre\u00edble y a juzgar con fiabilidad la credibilidad de las dem\u00e1s personas. Para lograr esto \u00faltimo en contextos de opresi\u00f3n donde existen prejuicios sociales y pr\u00e1cticas epist\u00e9micas que contribuyen al mantenimiento de una cultura de dominaci\u00f3n, una debe desarrollar una \u201cagencia epist\u00e9mica de oposici\u00f3n\u201d que implica una \u201cagudeza cr\u00edtica\u201d mediante la cual una puede reconocer y resistir \u201clos valores y compromisos te\u00f3ricos que impregnan las pr\u00e1cticas y productos epist\u00e9micos que mantienen una cultura de dominaci\u00f3n y opresi\u00f3n\u201d (2011, 59).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mientras que Fricker y Daukas se centran en las respuestas de agentes individuales como correctivos a la injusticia testimonial, otras han ampliado el alcance y la profundidad del problema. Por ejemplo, Elizabeth Anderson defiende la necesidad de desarrollar remedios estructurales a gran escala, como garantizar instituciones epist\u00e9micas ampliamente inclusivas, para corregir por completo los sesgos sist\u00e9micos que dan lugar a las injusticias testimoniales (Anderson 2012). Kristie Dotson se\u00f1ala incluso las dificultades de identificar tales pr\u00e1cticas de silenciamiento y distingue dos tipos diferentes de estas pr\u00e1cticas: el silenciamiento testimonial y la asfixia testimonial. Mientras que el silenciamiento testimonial caracteriza al hecho de no reconocer a la persona hablante como conocedora y, por lo tanto, de no ofrecerle una adecuada escucha, Dotson describe la asfixia testimonial como un truncamiento coaccionado del propio testimonio. La asfixia testimonial se produce cuando quien habla reconoce que su audiencia no est\u00e1 dispuesta o es incapaz de dar la respuesta adecuada a su testimonio y, en respuesta, limita y da forma a su testimonio con el fin de \u201casegurar que el testimonio solo contiene contenido para el que la audiencia demuestra competencia testimonial\u201d (2011, 244). Dotson caracteriza ambas pr\u00e1cticas de silenciamiento como formas de violencia epist\u00e9mica, y ambas tienen efectos epist\u00e9micos dram\u00e1ticos para las b\u00fasquedas epist\u00e9micas de personas y comunidades por igual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fricker aborda tambi\u00e9n una segunda forma relacionada de injusticia epist\u00e9mica que ha generado un debate sustancial: la injusticia hermen\u00e9utica. Esta implica un \u201cprejuicio estructural en la econom\u00eda de los recursos hermen\u00e9uticos colectivos\u201d (2007, 1). La injusticia hermen\u00e9utica se produce cuando existe una falta de recursos interpretativos colectivos necesarios para que un grupo comprenda (y exprese) aspectos significativos de su experiencia social. Fricker ofrece el ejemplo de la situaci\u00f3n de las mujeres que experimentaron episodios de lo que hoy identificamos como acoso sexual, antes de que fuera nombrado y reconocido como tal. Sin la presencia de un concepto socialmente reconocido de acoso sexual, las mujeres estaban mal equipadas para comprender y transmitir estas experiencias significativas y sus da\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Muchas de quienes consideran que la injusticia hermen\u00e9utica es un concepto poderoso para articular los retos a los que se enfrentan las personas oprimidas a la hora de obtener y expresar el conocimiento de sus experiencias, han se\u00f1alado al mismo tiempo las limitaciones del an\u00e1lisis de Fricker y, en consecuencia, se han distanciado de su explicaci\u00f3n. Por ejemplo, existen quienes sostienen que su an\u00e1lisis tergiversa los recursos hermen\u00e9uticos como colectivos, al no reconocer el pluralismo de las comunidades y pr\u00e1cticas interpretativas a trav\u00e9s de las cuales los grupos marginados pueden tener acceso a interpretaciones alternativas de sus experiencias (Mason 2011; Medina 2012). Por ejemplo, Dotson sostiene que existe un tercer tipo de injusticia epist\u00e9mica, la injusticia contributiva, a trav\u00e9s de la cual un grupo dominante se niega a emplear los recursos hermen\u00e9uticos que las comunidades marginadas han desarrollado para ayudar a comprender sus experiencias (Dotson 2012). Al respecto, Dotson se basa en la concepci\u00f3n de Pohlhaus de la \u201cignorancia hermen\u00e9utica deliberada\u201d a trav\u00e9s de la cual los actores dominantes se niegan a comprometerse con los recursos hermen\u00e9uticos (de las personas marginadas), los cuales, en efecto, desafiar\u00edan su capacidad de continuar en su (c\u00f3moda) mala interpretaci\u00f3n e ignorancia de las experiencias de dichas personas (Pohlhaus 2012). En este sentido, estos casos pueden conducir a una especie de explotaci\u00f3n epist\u00e9mica, una en la que los dominantes asumen que es responsabilidad de las personas marginadas realizar el trabajo necesario para educarles (a los dominantes) en las experiencias de las personas oprimidas (Berenstain 2016). Adem\u00e1s, Medina analiza la dimensi\u00f3n performativa de la injusticia hermen\u00e9utica, se\u00f1alando que esta caracter\u00edstica demuestra sus estrechos v\u00ednculos con la injusticia testimonial. Estas formas de injusticia epist\u00e9mica no operan de forma independiente. \u00c9l sostiene que debemos examinar las din\u00e1micas comunicativas que perpet\u00faan las injusticias hermen\u00e9uticas, con el fin de entender c\u00f3mo los agentes pueden ejercer sensibilidades y responsabilidades hermen\u00e9uticas que ayudar\u00edan a erosionar tales injusticias (Medina 2012).\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los debates sobre la injusticia epist\u00e9mica son un excelente ejemplo de los trabajos que se centran en los retos del conocimiento en contextos de opresi\u00f3n al analizar c\u00f3mo muchos de los perjuicios que se producen en esos contextos tienen dimensiones tanto epist\u00e9micas como \u00e9ticas. Enmarcar las cuestiones epist\u00e9micas en t\u00e9rminos de \u201cinjusticia\u201d se\u00f1ala un avance significativo en la epistemolog\u00eda social, a trav\u00e9s de la cual se llama la atenci\u00f3n sobre la compleja red de relaciones epist\u00e9micas entre personas conocedoras. Al mismo tiempo, a medida que se han ido ampliando los debates sobre la injusticia epist\u00e9mica y se ha prestado atenci\u00f3n a la interacci\u00f3n entre las distintas formas de injusticia epist\u00e9mica y a la insuficiencia de los remedios transaccionales entre personas conocedoras individuales, hay quienes han considerado demasiado limitado el lenguaje de la injusticia y la justicia epist\u00e9micas y han recurrido a conceptos diferentes. Por ejemplo, Dotson enmarca muchas de estas cuestiones en t\u00e9rminos de \u201copresi\u00f3n epist\u00e9mica\u201d que implica una \u201cexclusi\u00f3n epist\u00e9mica persistente\u201d (Dotson 2014), y Medina desarrolla una \u201cepistemolog\u00eda de la resistencia\u201d en respuesta a las dimensiones epist\u00e9micas de la opresi\u00f3n (Medina 2013).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"4.2h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">4.2. Epistemolog\u00edas de la ignorancia<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las epistem\u00f3logas feministas, junto con las te\u00f3ricas cr\u00edticas de la raza, han desempe\u00f1ado un papel destacado en el desarrollo de las epistemolog\u00edas de la ignorancia, un \u00e1mbito estrechamente relacionado con los trabajos sobre la injusticia epist\u00e9mica y la opresi\u00f3n epist\u00e9mica. Han sostenido que los epistem\u00f3logos deben prestar atenci\u00f3n tanto al papel de la ignorancia como al del conocimiento si quieren comprender adecuadamente la influencia de las relaciones de poder en las cuestiones epist\u00e9micas. La injusticia hermen\u00e9utica ofrece un ejemplo obvio de c\u00f3mo algunas formas de conocimiento importantes para los grupos marginados pueden ser de dif\u00edcil o incluso imposible acceso como resultado de sistemas de relaciones de poder que no apoyan el desarrollo de los recursos conceptuales necesarios para ese conocimiento. De estas relaciones de poder sistem\u00e1ticas se derivan bolsones espec\u00edficos de ignorancia. Las epistemolog\u00edas de la ignorancia sostienen que, a menudo, las ignorancias no son simplemente lagunas benignas en el conocimiento que a\u00fan no se han llenado. M\u00e1s bien, las ignorancias pueden construirse activamente y servir para fines de la dominaci\u00f3n (Sullivan y Tuana 2007; Tuana y Sullivan 2006). En esta l\u00ednea de razonamiento, la producci\u00f3n de ignorancia necesita ser entendida como una pr\u00e1ctica sustantiva en s\u00ed misma (Alcoff 2007).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Uno de los objetivos de las epistemolog\u00edas de la ignorancia es el de comprender la complejidad de las relaciones entre ignorancia y conocimiento, para lo que es necesario identificar los distintos tipos de ignorancia y desarrollar marcos normativos que ayuden a comprender cu\u00e1ndo las ignorancias son problem\u00e1ticas y cu\u00e1ndo los agentes epist\u00e9micos deben ser considerados epist\u00e9micamente responsables de sus ignorancias. Dotson se\u00f1ala que las ignorancias que deben preocuparnos son aquellas que son tanto fiables como perniciosas (Dotson 2011). Evidentemente, no todas las formas de ignorancia ser\u00e1n perniciosas, ni todas ser\u00e1n evitables. Cynthia Townley tambi\u00e9n ha reivindicado el valor positivo de la ignorancia en nuestras pr\u00e1cticas epist\u00e9micas, reconociendo que nuestras ricas relaciones de dependencia epist\u00e9mica requieren confianza, lo que a su vez requiere ignorancia y el compromiso de abstenerse de remediarla (2011, 23). M\u00e1s a\u00fan, las relaciones epist\u00e9micas espec\u00edficas que desarrollamos con otras personas requieren que ciertas formas de conocimiento sean compartidas con algunas, pero no con otras, lo que cuestiona cualquier idea de que el \u00fanico valor epist\u00e9mico es la adquisici\u00f3n de conocimiento para una misma y para otros (Townley 2003, 2011; Grasswick 2011). Las feministas tambi\u00e9n han se\u00f1alado la importancia de la \u201cignorancia estrat\u00e9gica\u201d mediante la cual las personas oprimidas pueden utilizar \u201clos conceptos err\u00f3neos dominantes como base para dar respuestas creativas activas a la opresi\u00f3n\u201d (Bailey 2007, 88). Por ejemplo, las personas oprimidas pueden actuar de forma que se ajusten a las expectativas de sus dominadores, fingiendo tal vez falta de inteligencia, lo que les permite acceder a informaci\u00f3n y recursos que pueden ayudarles a resistir o al menos a sobrevivir. O las personas oprimidas pueden \u201cnegarse a comprender\u201d estrat\u00e9gicamente cuando tal comprensi\u00f3n se adecuar\u00eda a las construcciones dominantes de su experiencia que socavan su agencia (Pohlhaus 2011). Este tipo de trabajo, que llama la atenci\u00f3n sobre las complejas funciones de la ignorancia en nuestras pr\u00e1cticas epist\u00e9micas, ampl\u00eda el espectro de valores epist\u00e9micos bajo consideraci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la adquisici\u00f3n de la verdad para incluir la consideraci\u00f3n de c\u00f3mo nuestras ignorancias pueden a veces estar bien colocadas. Al mismo tiempo, destaca las dimensiones \u00e9ticas de las relaciones epist\u00e9micas con las dem\u00e1s personas, las cuales son cruciales para nuestra capacidad de conocer.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si bien existen varias formas de ignorancia que investigar (Townley 2011), una que ha ocupado buena parte de la atenci\u00f3n feminista es la \u201cignorancia aportada\u201d (Townley 2011) en la que la ignorancia es \u201csistem\u00e1ticamente producida y sostenida para tergiversar la realidad de maneras que no por casualidad sostienen patrones de&#8230; privilegio\u201d (Townley 2011, x). En sus an\u00e1lisis de la ignorancia aportada, muchas feministas se han basado en el trabajo de Charles Mills sobre la ignorancia racial, en el que los blancos (u otros grupos dominantes) tienen un inter\u00e9s activo en tergiversar el mundo de forma que contribuya a apoyar su posici\u00f3n dominante (Mills 1997, 2007). Mills considera que los blancos est\u00e1n implicados en una especie de disfunci\u00f3n cognitiva que sirve a sus fines al impedirles comprender las relaciones sociales de dominaci\u00f3n en las que est\u00e1n involucrados, lo cual facilita el mantenimiento de esa dominaci\u00f3n. Su obra est\u00e1 estrechamente relacionada con la teor\u00eda feminista del punto de vista, ya que ofrece una explicaci\u00f3n de los patrones de las pr\u00e1cticas de formaci\u00f3n de creencias que pueden dar lugar a la ignorancia de las relaciones sociales de dominaci\u00f3n en pro de los privilegiados, y una explicaci\u00f3n de la potencial falta de motivaci\u00f3n para corregir tal ignorancia (Alcoff 2007).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otra l\u00ednea de investigaci\u00f3n que ha resultado importante para las epistem\u00f3logas feministas ata\u00f1e al mapeo de las formas en las que determinadas ignorancias culturalmente enraizadas rastrean los intereses de los grupos marginados. Por ejemplo, Nancy Tuana ha examinado la historia de la ciencia de la sexualidad femenina, y ha argumentado que las estructuras de poder han intervenido tanto en la construcci\u00f3n como en el mantenimiento de la relativa ignorancia acerca de la sexualidad femenina en comparaci\u00f3n con el conocimiento sobre la sexualidad masculina (Tuana 2004). Asimismo, ha argumentado que el movimiento por la salud de las mujeres de la d\u00e9cada de 1970, que buscaba poner a disposici\u00f3n de las mujeres el conocimiento sobre sus cuerpos y exponer las pr\u00e1cticas sexistas y androc\u00e9ntricas que manten\u00edan la ignorancia sobre los mismos, se entiende mejor no solo como un movimiento de resistencia pol\u00edtica, sino tambi\u00e9n como un movimiento de resistencia epistemol\u00f3gica (Tuana 2006). Teniendo en cuenta el tema feminista de la naturaleza situada del conocimiento, las feministas han argumentado que cualquiera que sea el conocimiento que se produzca, siempre es a la vez perspectival y limitado. Los trabajos como los de Tuana llaman la atenci\u00f3n sobre las fuerzas pol\u00edticas que contribuyen a dirigir la investigaci\u00f3n y la producci\u00f3n de conocimiento dando forma a modelos de conocimiento e ignorancia. En lugar de centrarse simplemente en la producci\u00f3n de conocimiento en s\u00ed, una pregunta obvia planteada por las feministas en tal enfoque situado es: \u201c\u00bfconocimiento para qui\u00e9n?\u201d. Las cuestiones de responsabilidad relativas a qu\u00e9 tipo de conocimiento se comprometen a producir las comunidades y, en consecuencia, qu\u00e9 ignorancia producen activamente esas mismas comunidades, son inevitables (Code 1991, 2006; Heldke 2001).\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mientras que muchos epistem\u00f3logos han se\u00f1alado que nuestros objetivos epist\u00e9micos se caracterizan mejor no como la generaci\u00f3n de verdades <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">per se<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, sino m\u00e1s bien como la generaci\u00f3n de verdades significativas (Kitcher 1993), las feministas que trabajan desde un enfoque situado reconocen que \u201c\u00bfqu\u00e9 es significativo?\u201d solo puede responderse con referencia a las preguntas formuladas y a los intereses que est\u00e1n detr\u00e1s de esas preguntas (Anderson 1995b). Las feministas se\u00f1alan adem\u00e1s que personas ubicadas de forma diferente pueden tener intereses muy distintos en juego con respecto a qu\u00e9 preguntas se deben hacer, qu\u00e9 conocimiento se necesita producir y qu\u00e9 ignorancias importan (Grasswick 2010). Surgen entonces preguntas sobre ante qui\u00e9n se consideran responsables los conocedores con respecto a sus elecciones de producci\u00f3n de conocimiento e ignorancia (McHugh 2011; Code 2011). Para muchas epistem\u00f3logas sociales feministas, el objetivo es desarrollar pr\u00e1cticas epist\u00e9micas que no generen simplemente una abundancia de conocimiento, sino que generen patrones s\u00f3lidos y \u00e9ticos de conocimiento e ignorancia. El desarrollo de las epistemolog\u00edas de la ignorancia ha demostrado ser un marco fruct\u00edfero a trav\u00e9s del cual las feministas pueden articular las complejidades de las debilidades de las pr\u00e1cticas epist\u00e9micas actuales (y pasadas) y comprender en detalle los efectos de las relaciones de poder en dichas pr\u00e1cticas. Reconocer el papel de la ignorancia replantea su concepci\u00f3n de los objetivos epist\u00e9micos, ampli\u00e1ndolos para incluir no solo la adquisici\u00f3n de verdades, sino el desarrollo de conocimientos fiables y significativos para personas situadas de forma diferente, con pautas de conocimiento e ignorancia que apoyen unas relaciones epist\u00e9micas saludables entre las personas. Muchos de los recientes an\u00e1lisis feministas de la injusticia epist\u00e9mica y la ignorancia epist\u00e9mica se combinan para llamar la atenci\u00f3n sobre otra caracter\u00edstica importante de nuestras relaciones epist\u00e9micas sociales: la confianza y la fiabilidad. Debido a nuestra mutua dependencia epist\u00e9mica, quienes investigan necesitan confiar en los dem\u00e1s para obtener conocimiento, y a menudo deben confiar a trav\u00e9s de ubicaciones sociales. Las caracter\u00edsticas estructurales de la injusticia epist\u00e9mica y la ignorancia aportada crean desaf\u00edos para determinar c\u00f3mo confiar de manera responsable (Grasswick 2014), y c\u00f3mo ser una persona conocedora digna de confianza para quienes est\u00e1n situadas de manera diferente a la propia. Medina da cuenta de c\u00f3mo la ignorancia racial produce desconfianza sistem\u00e1tica a trav\u00e9s de la insensibilidad racial y considera c\u00f3mo una podr\u00eda darse cuenta de tales insensibilidades (Medina 2016). Un trabajo reciente sobre el sesgo impl\u00edcito explora lo dif\u00edcil que puede ser para quien conoce darse cuenta de c\u00f3mo est\u00e1 perpetuando injusticias epist\u00e9micas (Brownstein y Saul 2016). \u00bfC\u00f3mo debemos responder a estas dif\u00edciles condiciones epist\u00e9micas? Las feministas han adoptado diferentes enfoques. Daukas sostiene que, en las redes sociales de investigaci\u00f3n, ser digno de confianza es una virtud fundamental (y requiere ser digno de confianza en la propia investigaci\u00f3n y ser un buen juez de la fiabilidad de los dem\u00e1s) (Daukas 2006). Sin embargo, Frost-Arnold sostiene que la fiabilidad es m\u00e1s compleja; en algunos casos, asumir el papel de embaucador traicionando la confianza de los dominantes puede ser en t\u00e9rminos epist\u00e9micos virtuoso por parte de los marginados, cuando al hacerlo se perturban las redes de confianza que excluyen a los oprimidos (Frost-Arnold 2014). Volviendo al mundo de las redes sociales, Frost-Arnold tambi\u00e9n defiende el potencial epist\u00e9mico de una estrategia de \u201cconfianza esperanzada\u201d, en la que, a pesar de las probabilidades de experimentar injusticia testimonial y otros agravios, una persona marginada publica sobre la interpretaci\u00f3n de sus experiencias, con la esperanza de desafiar la ignorancia de los dominantes (Frost-Arnold 2016). Estos trabajos ofrecen ejemplos de c\u00f3mo las feministas tienden a abordar el papel de la confianza epist\u00e9mica y la fiabilidad de manera diferente a otros epistem\u00f3logos sociales: atendiendo expl\u00edcitamente a la relevancia de las posiciones sociales y las redes de confianza existentes, forjadas como est\u00e1n con caracter\u00edsticas problem\u00e1ticas de injusticia epist\u00e9mica e ignorancia aportada que infectan los procesos epist\u00e9micos \u2014y con las que hay que lidiar\u2014.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"4.3h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">4.3. Estructuras democr\u00e1ticas de producci\u00f3n de conocimiento<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un tercer \u00e1mbito de debate en el que las feministas han conectado directamente los objetivos epist\u00e9micos con los sociales y \u00e9ticos se refiere al papel de las estructuras democr\u00e1ticas en la producci\u00f3n de conocimiento. En parte como respuesta a retos como la injusticia epist\u00e9mica y las formas en las que la producci\u00f3n de ignorancia contribuyen a sostener las estructuras de dominaci\u00f3n, las feministas han desarrollado remedios normativos que incluyen instituciones y pr\u00e1cticas epist\u00e9micas m\u00e1s democr\u00e1ticas. Se pueden identificar varias l\u00edneas argumentales para explicar por qu\u00e9 y c\u00f3mo las pr\u00e1cticas democr\u00e1ticas pueden ser beneficiosas en t\u00e9rminos epist\u00e9micos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Algunas feministas se han centrado directamente en las condiciones democr\u00e1ticas internas de las comunidades epist\u00e9micas necesarias para la objetividad. Por ejemplo, la idea de objetividad basada en el proceso social de Longino requiere una pr\u00e1ctica de debate abierto y compromiso cr\u00edtico entre los miembros de las comunidades epist\u00e9micas, a fin de garantizar que el conocimiento producido sea objetivo en el sentido de haber resistido un examen cr\u00edtico adecuado. Es importante destacar que Longino incluye condiciones de autoridad intelectual moderada y aceptaci\u00f3n de la cr\u00edtica para los participantes de las comunidades epist\u00e9micas (2002), argumentando que la objetividad solo puede perseguirse con \u00e9xito en situaciones en las que se respeta a quienes conocen por sus contribuciones epist\u00e9micas y no se les ignora o se les asigna menos credibilidad por ser quienes son. En una l\u00ednea relacionada, Elizabeth Anderson (1995c) argumenta expl\u00edcitamente que los objetivos de la educaci\u00f3n superior exigen que las cuestiones de justicia e igualdad de respeto dentro de la academia se tomen como cuestiones epist\u00e9micas, asegurando la capacidad de todos y todas para contribuir con sus ideas al discurso p\u00fablico y que esas ideas se tomen en serio. Kristina Rolin tambi\u00e9n se\u00f1ala la necesidad epist\u00e9mica de normas sociales y culturales dentro de las comunidades cient\u00edficas que promuevan un di\u00e1logo integrador y receptivo, y se muestra preocupada por los efectos distorsionadores sobre la credibilidad de las cient\u00edficas que trabajan en culturas de interacci\u00f3n profesional que confunden los estilos masculinos de presentaci\u00f3n con competencia (Rolin 2002). Muchas tambi\u00e9n han llamado la atenci\u00f3n sobre el hecho de que el compromiso cr\u00edtico que reclaman autoras como Longino y Anderson solo ser\u00e1 eficaz en t\u00e9rminos epist\u00e9micos si en esa comunidad epist\u00e9mica concreta est\u00e1n representados diversos puntos de vista. Longino reconoce expl\u00edcitamente la importancia de una representaci\u00f3n diversa para sacar a la luz supuestos de fondo cuestionables que pueden resultar invisibles cuando son compartidos por un grupo de personas conocedoras situadas de manera similar (Longino 2002). Otras han examinado con m\u00e1s detalle los v\u00ednculos entre la diversidad de situaciones sociales y la diversidad de perspectivas epist\u00e9micas. Por ejemplo, Kristen Intemann sostiene que el valor epist\u00e9mico de la diversidad proviene de la diversidad de experiencias representadas en la mesa, no de la diversidad de valores o intereses <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">per se<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Intemann 2011). Otras han examinado en detalle el papel de las cuestiones de \u201cclima fr\u00edo\u201d dentro de las comunidades epist\u00e9micas (Wylie 2011), y las barreras estructurales y de motivaci\u00f3n para el cambio que est\u00e1n presentes dentro de las instituciones acad\u00e9micas (Fehr 2011), ambos factores que contribuyen a la dificultad de cosechar los beneficios epist\u00e9micos de la diversidad dentro de las comunidades epist\u00e9micas. Estos argumentos sugieren que nuestros proyectos epist\u00e9micos se ven perjudicados cuando las relaciones sociales conspiran para excluir a determinadas personas conocedoras de las comunidades epist\u00e9micas relevantes o, m\u00e1s insidiosamente, cuando les niegan la credibilidad y el respeto epist\u00e9mico que merecen dentro de esas comunidades.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otras han argumentado que, fuera de las propias comunidades epist\u00e9micas espec\u00edficas, es necesario mejorar la justicia social en toda la sociedad para que los prejuicios sexistas y androc\u00e9ntricos no sigan debilitando nuestras pr\u00e1cticas cient\u00edficas (Kourany 2010). Naomi Scheman ha argumentado que en la medida en la que las comunidades e instituciones cient\u00edficas no sean dignas de confianza desde la perspectiva de los grupos marginados que han experimentado una mala relaci\u00f3n hist\u00f3rica con ellas, esas instituciones fracasan en el logro de la objetividad, dado que la funci\u00f3n de la objetividad es fundamentar racionalmente la confianza (Scheman 2001). Seg\u00fan estos argumentos, la mejora epist\u00e9mica requiere una mejora de la estructura de nuestras relaciones sociales entendida de forma m\u00e1s amplia que solo dentro de las propias comunidades epist\u00e9micas. Las situaciones de opresi\u00f3n y la marginaci\u00f3n de grupos dentro de la sociedad da\u00f1an el potencial epist\u00e9mico tanto de comunidades epist\u00e9micas espec\u00edficas como de la sociedad en general.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por \u00faltimo, muchas epistem\u00f3logas sociales feministas invocan expl\u00edcitamente objetivos democr\u00e1ticos como gu\u00edas para la direcci\u00f3n de la investigaci\u00f3n. En este caso, los argumentos se basan en la idea de que el conocimiento es limitado y no puede suponerse que sirva a los intereses de todos y todas por igual. Sandra Harding, por ejemplo, reclama \u201cla reinvenci\u00f3n de las ciencias para la mayor\u00eda en sustituci\u00f3n de las ciencias que a menudo son solo para una \u00e9lite reducida\u201d (1991, 312). Heidi Grasswick se basa en el razonamiento de Scheman sobre la necesidad de que las instituciones cient\u00edficas sean dignas de confianza desde determinados puntos de vista sociales. Grasswick argumenta que, entre los requisitos para que sean dignas de confianza, debe haber pruebas de que las instituciones cient\u00edficas est\u00e1n abordando al menos algunas cuestiones de investigaci\u00f3n que son importantes para el grupo social en cuesti\u00f3n y proporcionando respuestas significativas a esas cuestiones. Adem\u00e1s, se\u00f1ala que se requiere un compromiso y una comunicaci\u00f3n s\u00f3lida entre las comunidades cient\u00edficas y los legos en diversas situaciones para establecer las relaciones de confianza necesarias que permitan a las personas legas en una situaci\u00f3n particular confiar responsablemente en las instituciones cient\u00edficas para obtener sus conocimientos (Grasswick 2010). Ampliando el alcance m\u00e1s all\u00e1 de las pr\u00e1cticas cient\u00edficas, Lorraine Code aboga por un principio ecol\u00f3gico rector de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">cohabitabilidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en la toma de decisiones epist\u00e9micas (2006).\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En \u00faltima instancia, ella sostiene, debemos seleccionar direcciones y m\u00e9todos de investigaci\u00f3n que permitan y fomenten nuestra buena convivencia, aportando claramente una dimensi\u00f3n \u00e9tica a la toma de decisiones epist\u00e9micas. As\u00ed pues, las epistem\u00f3logas sociales feministas han defendido de diversas formas la existencia de profundas conexiones entre la democracia y el \u00e9xito de las pr\u00e1cticas epist\u00e9micas. Han prestado atenci\u00f3n a los efectos de las relaciones sociales internas de las comunidades epist\u00e9micas, a las relaciones sociales externas a esas comunidades y a las relaciones sociales entre las comunidades productoras de conocimientos y las comunidades legas.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><b><a name=\"notas\"><\/a>Notas<\/b><\/p>\n<ol>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Desde la d\u00e9cada de 1990, la obra feminista ha cuestionado esta divisi\u00f3n entre sexo y g\u00e9nero y ha criticado ambas categor\u00edas, sugiriendo tanto que el sexo no es un dato biol\u00f3gico como que la categor\u00eda de g\u00e9nero adolece de una generalizaci\u00f3n excesiva de las distintas experiencias de las mujeres (Nicholson 1998). Sin embargo, incluso con estas cr\u00edticas, permanece el inter\u00e9s de las feministas por los aspectos sociales y culturales del sexo.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Tales teor\u00edas podr\u00edan definirse mejor como \u201cepistemolog\u00edas femeninas\u201d antes que como \u201cepistemolog\u00edas feministas\u201d; sin embargo, en la medida en la que puede argumentarse que las formas femeninas de conocer han sido infravaloradas y que una reversi\u00f3n de esta valoraci\u00f3n ayuda en el proyecto feminista de mejorar la situaci\u00f3n de las mujeres, podr\u00edan considerarse formas de epistemolog\u00eda feminista. Solo el art\u00edculo de Helen Longino se basa expl\u00edcitamente en temas feministas, aunque otros art\u00edculos mencionan de pasada la influencia de las epistem\u00f3logas feministas.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Muchas de las ideas de un punto de vista feminista ya se hab\u00edan articulado en 1974 en la obra de Dorothy Smith. Independientemente de que Smith ofreciera o no una epistemolog\u00eda completa en ese momento, lo cierto es que estaba desarrollando las ideas de la teor\u00eda del punto de vista y utiliz\u00e1ndolas para fundamentar la metodolog\u00eda de su investigaci\u00f3n en ciencias sociales (para m\u00e1s informaci\u00f3n sobre las distinciones entre m\u00e9todo, metodolog\u00eda y epistemolog\u00eda en su aplicaci\u00f3n a la investigaci\u00f3n feminista, v\u00e9ase Harding 1987).<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">La diferencia significativa entre la definici\u00f3n de empirismo feminista de Harding de 1986 y el uso actual del t\u00e9rmino llev\u00f3 a Harding en 1991 a modificar sus t\u00e9rminos, revisando el t\u00edtulo de su clasificaci\u00f3n original a \u201cempirismos feministas espont\u00e1neos\u201d y clasificando a las te\u00f3ricas posteriores como \u201cempirismos feministas sofisticados\u201d (Harding 1991). Solomon (2012) ha dividido incluso m\u00e1s el campo de los empirismos feministas.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">El positivismo l\u00f3gico, o algunas interpretaciones can\u00f3nicas del mismo, ser\u00eda la excepci\u00f3n notable aqu\u00ed, dadas las extensas cr\u00edticas que las feministas han proporcionado (Harding 1986; Longino 1990; Nelson 1990). Aun as\u00ed, como se\u00f1ala Ann Garry (Garry 2012), algunas feministas (Okrulik 2004; Yap 2010) han encontrado valor en el trabajo de los positivistas l\u00f3gicos.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Lorraine Code ha argumentado que muchas epistemolog\u00edas naturalizadas tienen un enfoque excesivamente cientificista, aunque las feministas pueden encontrar mucho valor en un naturalismo m\u00e1s ecol\u00f3gico que observa c\u00f3mo conocemos en nuestros entornos naturales (1996).<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Phyllis Rooney ha sostenido que, en comparaci\u00f3n con otros enfoques desarrollados recientemente que cuestionan algunos de los supuestos est\u00e1ndar de la epistemolog\u00eda predominante, la epistemolog\u00eda feminista padece un mayor grado de marginaci\u00f3n de lo que ella denomina \u201cepistemolog\u00eda propiamente dicha\u201d (Rooney 2011). Estos enfoques recientes incluyen la epistemolog\u00eda naturalizada, el neopragmatismo, la epistemolog\u00eda de la virtud y la epistemolog\u00eda social. La relativa marginaci\u00f3n de la epistemolog\u00eda feminista en comparaci\u00f3n con la epistemolog\u00eda social no modificada significa que la epistemolog\u00eda feminista est\u00e1 posicionada de forma diferente dentro del campo m\u00e1s amplio de la epistemolog\u00eda. Este posicionamiento diferente tambi\u00e9n puede explicar en parte por qu\u00e9 ha habido menos polinizaci\u00f3n cruzada de lo que cabr\u00eda esperar.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Algunos epistem\u00f3logos sociales, incluidas muchas epistem\u00f3logas feministas, sostienen que todas las formas de conocimiento requieren interacciones sociales. Los debates sobre si incluso afirmaciones observacionales sencillas como \u201cEl gato est\u00e1 sobre la alfombra\u201d requieren o no de un an\u00e1lisis de las interacciones sociales suelen girar en torno a si es importante o no incluir en el an\u00e1lisis epist\u00e9mico las interacciones sociales que nos permiten aprender el lenguaje y los conceptos empleados en las afirmaciones de conocimiento.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Sin comprometerse con una visi\u00f3n de las comunidades como conocedoras, John Hardwig (1985) ha argumentado que las divisiones cognitivas del trabajo dentro de los equipos de investigaci\u00f3n podr\u00edan empujarnos en la direcci\u00f3n de aceptar una visi\u00f3n de las comunidades como conocedoras, donde solo se puede decir que las comunidades como conjunto, y no los cient\u00edficos individualmente, poseen la evidencia para las conclusiones del equipo.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Lorraine Code ha sostenido que la necesidad de an\u00e1lisis de la responsabilidad epist\u00e9mica es una de las razones por las que los individuos no deben abandonar por completo el campo epist\u00e9mico (1995).<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Estas cuatro normas se expusieron por primera vez en el libro de Longino de 1990. En su libro de 2002, la norma de \u201cigualdad de autoridad intelectual\u201d se replantea como \u201cigualdad moderada de autoridad intelectual\u201d en reconocimiento de que no todos los miembros de una comunidad cient\u00edfica tienen la misma capacidad intelectual. La intenci\u00f3n de la norma sigue siendo la de garantizar que las opiniones de todos los miembros de las comunidades epist\u00e9micas sean reconocidas y tenidas en cuenta en los procesos p\u00fablicos de interacci\u00f3n cr\u00edtica.<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","class_list":["post-2133","enciclopedia_virtual","type-enciclopedia_virtual","status-publish","hentry"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.0 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La epistemolog\u00eda social feminista - C\u00e1tedra UNESCO de Igualdad de G\u00e9nero en Instituciones de Educaci\u00f3n Superior<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/catedra.pucp.edu.pe\/unesco\/enciclopedia_virtual\/la-epistemologia-social-feminista\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La epistemolog\u00eda social feminista - C\u00e1tedra UNESCO de Igualdad de G\u00e9nero en Instituciones de Educaci\u00f3n Superior\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Muchas de las contribuciones significativas al campo de r\u00e1pido desarrollo de la epistemolog\u00eda social provienen de epistem\u00f3logas feministas, te\u00f3ricas que investigan el papel del g\u00e9nero en la producci\u00f3n del conocimiento. 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