{"id":2147,"date":"2025-09-12T22:40:23","date_gmt":"2025-09-13T03:40:23","guid":{"rendered":"https:\/\/catedra.pucp.edu.pe\/unesco\/?post_type=enciclopedia_virtual&#038;p=2147"},"modified":"2025-09-22T13:41:49","modified_gmt":"2025-09-22T18:41:49","slug":"filosofia-feminista-del-lenguaje","status":"publish","type":"enciclopedia_virtual","link":"https:\/\/catedra.pucp.edu.pe\/unesco\/enciclopedia_virtual\/filosofia-feminista-del-lenguaje\/","title":{"rendered":"Filosof\u00eda feminista del lenguaje"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">La filosof\u00eda feminista del lenguaje ha evolucionado r\u00e1pidamente en muy poco tiempo. Al principio, la mayor parte de la discusi\u00f3n era de car\u00e1cter cr\u00edtico y buscaba lograr cambios tanto en la filosof\u00eda del lenguaje como en el lenguaje mismo. En a\u00f1os recientes, sin embargo, la din\u00e1mica ha cambiado con el surgimiento de grandes proyectos de investigaci\u00f3n de car\u00e1cter propositivo dentro de la filosof\u00eda del lenguaje. En el presente art\u00edculo, empezaremos discutiendo las cr\u00edticas que constituyen la primera fase de la producci\u00f3n de corte feminista en filosof\u00eda del lenguaje. Luego, pasaremos a discutir los programas de investigaci\u00f3n de car\u00e1cter m\u00e1s propositivo que han salido a la luz recientemente. Cabe se\u00f1alar que este art\u00edculo se enfocar\u00e1 primordialmente en la tradici\u00f3n anal\u00edtica. Para una discusi\u00f3n sobre las aproximaciones continentales, v\u00e9anse las entradas sobre aproximaciones feministas a la intersecci\u00f3n entre filosof\u00eda anal\u00edtica y continental y sobre aproximaciones feministas a la intersecci\u00f3n entre el pragmatismo y la filosof\u00eda continental.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"indice\"><\/a><b>\u00cdndice<\/b><\/h2>\n<p><a href=\"#1h\">1. Cr\u00edticas hacia el lenguaje y la filosof\u00eda del lenguaje<\/a><br \/>\n<a href=\"#1.1h\">1.1. Falsa neutralidad de g\u00e9nero<\/a><br \/>\n<a href=\"#1.2h\">1.2. La invisibilidad de las mujeres<\/a><br \/>\n<a href=\"#1.3h\">1.3. La masculinidad (6) como norma<\/a><br \/>\n<a href=\"#1.4h\">1.4. Marcamiento de sexo (8)<\/a><br \/>\n<a href=\"#1.5h\">1.5. Codificaci\u00f3n de una visi\u00f3n del mundo masculina<\/a><br \/>\n<a href=\"#1.6h\">1.6. Esfuerzos de reforma: logros y limitaciones<\/a><br \/>\n<a href=\"#1.7h\">1.7. La masculinidad del lenguaje<\/a><br \/>\n<a href=\"#1.8h\">1.8. La met\u00e1fora<\/a><br \/>\n<a href=\"#1.9h\">1.9. Filosof\u00eda del lenguaje<\/a><br \/>\n<a href=\"#2h\">2. Programas de investigaci\u00f3n propositivos en filosof\u00eda del lenguaje<\/a><br \/>\n<a href=\"#2.1h\">2.1. Feminismo y teor\u00eda de actos de habla<\/a><br \/>\n<a href=\"#2.2h\">2.2. Sobre el significado de \u2018mujer\u2019<\/a><br \/>\n<a href=\"#2.3h\">2.3. Proyectos mitigantes e ingenier\u00eda conceptual<\/a><br \/>\n<a href=\"#2.4h\">2.4. Injusticia hermen\u00e9utica<\/a><br \/>\n<a href=\"#2.5h\">2.5. Gen\u00e9ricos<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"1h\"><\/a><b>1. Cr\u00edticas hacia el lenguaje y la filosof\u00eda del lenguaje<\/b><\/h2>\n<h3><a name=\"1.1h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">1.1. Falsa neutralidad de g\u00e9nero<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las feministas han mostrado bastante preocupaci\u00f3n con relaci\u00f3n a la idea de que t\u00e9rminos en ingl\u00e9s como \u2018he\u2019 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">[\u00e9l]<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> o \u2018man\u2019 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">[hombre]<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> puedan ser usados sin connotaciones de g\u00e9nero (1). Suele afirmarse que tales t\u00e9rminos tienen significados que son espec\u00edficos a un g\u00e9nero, como en (1) y (2), y significados que son neutrales con respecto al g\u00e9nero, como en (3) y (4)<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">&#8211; (2):<\/span><\/p>\n<ol>\n<li><span style=\"font-weight: 400;\">He drank the wine.<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">[\u00c9l tom\u00f3 el vino.]<\/span><\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><span style=\"font-weight: 400;\">A man went into a bar.\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">[Un hombre entr\u00f3 a un bar.]<\/span><\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><span style=\"font-weight: 400;\">When a student comes into the room, he should pick up a handout.<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">[Cuando un estudiante entra al sal\u00f3n, debe coger una separata.]<\/span><\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li><span style=\"font-weight: 400;\">Man is a primate.<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">[El hombre es un primate.]<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las feministas, sin embargo, han se\u00f1alado que ni siquiera los significados supuestamente neutrales lo son realmente. Janice Moulton (1981a) y Adele Mercier (1995) nos brindan ejemplos en los que, pese a que se intenta emplear un significado neutral, este parece no estar disponible. En virtud de ello, las oraciones parecen mal construidas:<\/span><\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><span style=\"font-weight: 400;\">Man has two sexes; some men are female.<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">[El hombre tiene dos sexos; algunos hombres son de sexo femenino]<\/span><\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li><span style=\"font-weight: 400;\">Man breastfeeds his young.<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-weight: 400;\">[El hombre amamanta a su prole.]<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed, es un error clasificatorio afirmar que \u2018man\u2019 y \u2018he\u2019 son t\u00e9rminos neutrales con respecto al g\u00e9nero. Para evitar dicho error, tenemos que reflexionar m\u00e1s cuidadosamente sobre los significados de estos t\u00e9rminos. Tal vez el significado de \u2018he\u2019 que ha sido llamado \u201cneutral\u201d no es realmente neutral, sino que la situaci\u00f3n es mucho m\u00e1s compleja. Mercier sugiere, por ejemplo, que el uso \u201cneutral\u201d de \u2018man\u2019 se refiere o bien a (a) una persona o personas de sexo desconocido o bien a (b) personas de sexo masculino o una combinaci\u00f3n de personas de sexo masculino y femenino(3). Esto explica por qu\u00e9 \u2018men\u2019 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">[hombres]<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> en (5) y \u2018man\u2019 en (6) son an\u00f3malos: dichos t\u00e9rminos est\u00e1n siendo usados para referirse exclusivamente a personas que sabemos que son de sexo femenino.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed, el significado supuestamente \u201cneutral\u201d de estos t\u00e9rminos no es realmente neutral. Sin embargo, esto por s\u00ed mismo no muestra que haya un problema con aquellos usos que han sido tradicionalmente clasificados como neutrales, como aquellos en (3) y (4). Despu\u00e9s de todo, descubrir que se ha clasificado incorrectamente un adjetivo como un adverbio no muestra que haya nada incorrecto en los usos de dicha expresi\u00f3n. Necesitamos m\u00e1s argumentos para estar en posici\u00f3n de cuestionar estos usos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"1.2h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">1.2. La invisibilidad de las mujeres<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las preocupaciones feministas, sin embargo, no son \u00fanicamente clasificatorias. Los feministas tambi\u00e9n han sostenido que t\u00e9rminos como \u2018he\u2019 y \u2018man\u2019 contribuyen a hacer invisibles a las mujeres. Es decir, a opacar la importancia de las mujeres y desviar la atenci\u00f3n de su existencia. Luchar contra la invisibilidad de las mujeres es un proyecto feminista importante en diversas \u00e1reas (4) y un lenguaje que hace menos probable que uno piense en las mujeres claramente contribuye con dicha invisibilidad. Existe buena evidencia psicoling\u00fc\u00edstica de que quienes se encuentran con oraciones que, como (3) y (4), usan los t\u00e9rminos \u2018he\u2019 y \u2018man\u2019 piensan m\u00e1s f\u00e1cilmente en personas de sexo masculino que en personas de sexo femenino<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">(5). Si esto es correcto, entonces podemos afirmar que el uso de estas palabras contribuye a la invisibilidad de las mujeres. Esto les da a los feministas buenas razones para cuestionar el uso \u201cneutral\u201d de estos t\u00e9rminos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"1.3h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">1.3. La masculinidad (6) como norma<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si las feministas estuviesen \u00fanicamente preocupadas por que la presencia de las mujeres sea opacada, les ser\u00eda dif\u00edcil cuestionar otros t\u00e9rminos que suelen cuestionar: t\u00e9rminos ocupacionales espec\u00edficos a un g\u00e9nero como \u2018manageress\u2019 (todav\u00eda com\u00fan en el Reino Unido, m\u00e1s no en Estados Unidos) o \u2018lady doctor\u2019<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">(7). Ciertamente, estos t\u00e9rminos no contribuyen a la invisibilidad de las mujeres. Por el contrario, parecen llamar la atenci\u00f3n sobre ellas. M\u00e1s a\u00fan, parecen llamar la atenci\u00f3n sobre la presencia de las mujeres en posiciones de autoridad (profesional de la medicina y gerente). Sin embargo, la mayor\u00eda de las feministas que piensan sobre el lenguaje consideran estos t\u00e9rminos cuestionables.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La raz\u00f3n m\u00e1s clara para cuestionar el uso de \u2018manageress\u2019 y \u2018lady doctor\u2019 es que el uso de dichos t\u00e9rminos parece basarse en la idea de que la masculinidad es la norma y que las mujeres que ocupan dichos puestos son versiones de alguna manera desviadas de los doctores y los gerentes. Esta es tambi\u00e9n una objeci\u00f3n clave contra el uso de \u2018he\u2019 y \u2018man\u2019. Moulton (1981a) busca entender estos t\u00e9rminos a trav\u00e9s de una analog\u00eda con los nombres de marcas, como \u2018post-it\u2019 o \u2018cinta Scotch\u2019, los cuales se convierten en t\u00e9rminos gen\u00e9ricos usados para referirse a cierto tipo de producto (notas autoadhesivas y cinta adhesiva, respectivamente). El mensaje de estos t\u00e9rminos, sugiere Moulton, es que la marca en cuesti\u00f3n es la mejor, o al menos la que constituye la norma. De acuerdo con ella, t\u00e9rminos como \u2018he\u2019 y \u2018man\u2019 funcionan de la misma manera: son t\u00e9rminos espec\u00edficos al g\u00e9nero de los hombres cuyo uso se ha extendido para cubrir tanto a hombres como a mujeres. Moulton sostiene que esto transmite el mensaje de que la masculinidad es la norma. En virtud de ello, usar estos t\u00e9rminos como si fuesen neutrales constituye una suerte de insulto simb\u00f3lico a las mujeres. Laurence Horn y Steven R. Kleinedler (2000) han cuestionado algunos detalles en esta propuesta y han se\u00f1alado que \u2018man\u2019 no surgi\u00f3 como un t\u00e9rmino espec\u00edfico a un g\u00e9nero cuyo significado se extendi\u00f3 luego para cubrir tanto a hombres como a mujeres. Por el contrario, \u2018man\u2019 proviene de \u2018mann\u2019, un t\u00e9rmino neutral que adquiri\u00f3 posteriormente un significado espec\u00edfico a un g\u00e9nero. Por lo tanto, la secuencia temporal no respalda la afirmaci\u00f3n de que un t\u00e9rmino espec\u00edfico ha sido extendido para ser aplicado a ambos g\u00e9neros. Sin embargo, Horn y Kleinedler coinciden en que usar t\u00e9rminos como \u2018he\u2019 y \u2018man\u2019 como si fueran neutrales perpet\u00faa la cuestionable idea de que los hombres son la norma de la humanidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"1.4h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">1.4. Marcamiento de sexo (8)<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El ingl\u00e9s, tal como muchos otros lenguajes, emplea en gran medida aquello que Marilyn Frye llama \u2018marcamiento de sexo\u2019 (Frye 1983). Por ejemplo, uno no puede usar pronombres para referirse a individuos espec\u00edficos sin saber su sexo<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">(9). Frye nota lo absurdo de esto.\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">Si estoy escribiendo un comentario sobre un libro, el uso de pronombres personales para referirme a quien lo escribi\u00f3 crea la necesidad de saber si es que las c\u00e9lulas reproductivas de dicha persona son del tipo que produce \u00f3vulos o del tipo que produce espermatozoides (Frye 1983: 22).<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Usar pronombres personales en singular, sostiene Frye, es imposible si no se conoce el sexo de la persona de la que uno est\u00e1 hablando. Ello pese a que en muchos casos dicha informaci\u00f3n es totalmente irrelevante. Frye cree que esto es una instancia de la tendencia general de volver al sexo relevante cuando este no tendr\u00eda por qu\u00e9 serlo, lo cual ella considera uno de los rasgos claves del sexismo. Adem\u00e1s, sugiere, la necesidad constante de conocer e indicar el sexo ayuda a perpetuar la idea de que el sexo es un asunto tremendamente importante en todas las \u00e1reas. Para Frye, esto es un factor clave para la perpetuaci\u00f3n de la dominaci\u00f3n masculina. En tanto esta requiere la creencia de que los hombres y las mujeres son relevantemente distintos entre s\u00ed, cualquier cosa que contribuya a dar la impresi\u00f3n de que las diferencias sexuales son importantes contribuye a este tipo de dominaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"1.5h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">1.5. Codificaci\u00f3n de una visi\u00f3n del mundo masculina<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La idea de que algunos t\u00e9rminos codifican una visi\u00f3n del mundo masculina resulta, al principio, desconcertante. Algo que dicha afirmaci\u00f3n sugiere es que los significados de ciertos t\u00e9rminos dividen el mundo de una manera que resulta m\u00e1s natural para los hombres que para las mujeres. Buenos ejemplos de este fen\u00f3meno son expresiones como \u2018foreplay\u2019 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">[juego previo]<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> y \u2018sex\u2019 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">[sexo]<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. Generalmente, se asume que \u2018sex\u2019 designa un acto que se define en t\u00e9rminos del orgasmo masculino, mientras que a las actividades sexuales durante las cuales muchas mujeres tienen orgasmos se les otorga un estatus secundario, el cual designamos con expresiones como \u2018foreplay\u2019. Entonces, resulta plausible afirmar que estos t\u00e9rminos est\u00e1n basados en una perspectiva masculina del sexo. (Debemos notar que esta afirmaci\u00f3n sobre la \u201cperspectiva masculina\u201d no tiene que apoyarse en la (implausible) idea de que tal perspectiva es compartida por todos los hombres. M\u00e1s bien, puede apoyarse en afirmaciones sobre lo que es t\u00edpico de los hombres o en la idea de que la \u00fanica perspectiva desde la cual ciertas concepciones tienen sentido es una perspectiva masculina.) En virtud de esto, los t\u00e9rminos en cuesti\u00f3n pueden servir como una barrera para una comunicaci\u00f3n o un pensamiento apropiados sobre las experiencias que las mujeres tienen del sexo (Cameron 1985; Moulton 1981b; Spender 1980[1985]). Catharine MacKinnon y Sally Haslanger tambi\u00e9n discuten las definiciones legales de \u2018rape\u2019 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">[violaci\u00f3n]<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> seg\u00fan las cuales dicho fen\u00f3meno involucra, entre otras cosas, un nivel de fuerza \u201cmayor al normal\u201d. Dicha manera de entender la violaci\u00f3n parece estar comprometida con la idea de que cierto nivel de fuerza es aceptable en las relaciones sexuales (Haslanger 1995: 109; MacKinnon 1989: 173).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los lenguajes tambi\u00e9n pueden carecer de palabras para ciertas cosas que son de gran importancia para las mujeres. La existencia de estos vac\u00edos constituye otra manera en que el lenguaje codifica una visi\u00f3n del mundo masculina. La expresi\u00f3n \u2018sexual harassment\u2019 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">[acoso sexual]<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, por ejemplo, es una innovaci\u00f3n feminista reciente. Las discusiones de las mujeres sobre sus experiencias las han llevado a notar un elemento com\u00fan en muchos de sus problemas. Como resultado de ello, han inventado la expresi\u00f3n \u2018sexual harassment\u2019. Una vez que se le dio un nombre al problema, se volvi\u00f3 mucho m\u00e1s f\u00e1cil combatir el acoso sexual, tanto legalmente como mediante la concientizaci\u00f3n de las personas con respecto a dicho fen\u00f3meno (Farley 1978; Spender 1985).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Miranda Fricker (2007) ha descrito vac\u00edos tales como el que exist\u00eda antes de la invenci\u00f3n de la expresi\u00f3n \u2018sexual harassment\u2019 como formas de injusticia hermen\u00e9utica. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Grosso modo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, una injusticia hermen\u00e9utica ocurre cuando \u201cun \u00e1rea significativa de la experiencia social de una persona no forma parte del entendimiento colectivo debido a\u201d (2007: 155) un vac\u00edo en los recursos ling\u00fc\u00edsticos\/conceptuales de la comunidad, el cual resulta m\u00e1s da\u00f1ino para aquellos que pertenecen a un grupo socialmente desfavorecido (al cual dicha persona pertenece). En su libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Epistemic Injustice<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Fricker conecta este fen\u00f3meno con temas en \u00e9tica y epistemolog\u00eda, especialmente en epistemolog\u00eda del testimonio. En la secci\u00f3n 2.4., discutiremos esto con m\u00e1s detenimiento.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"1.6h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">1.6. Esfuerzos de reforma: logros y limitaciones<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Problemas como los que hemos visto hasta el momento son relativamente f\u00e1ciles de distinguir. M\u00e1s a\u00fan, podr\u00eda parecer que tales problemas son tambi\u00e9n f\u00e1ciles de corregir. Despu\u00e9s de todo, podemos inventar nuevos t\u00e9rminos o emplear alternativas ya existentes. Las feministas han dedicado gran parte de sus esfuerzos a tal empresa y han propuesto una gran variedad de reformas (v\u00e9ase, por ejemplo, Milles y Swift 1976, 1980 y los ensayos la segunda parte de Cameron 1998a).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una reforma especialmente exitosa en ingl\u00e9s ha sido el cada vez m\u00e1s aceptado uso singular del pronombre neutral de la tercera persona \u2018they\u2019 (en lugar de \u2018he\u2019), tal como sucede en la siguiente oraci\u00f3n<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">(10):<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Somebody left their sweater behind.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">[Alguien olvid\u00f3 su su\u00e9ter.]<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una raz\u00f3n clave para el \u00e9xito de esta reforma es, quiz\u00e1, la historia del uso singular de \u2018they\u2019. Como Ann Bodine ha notado (1975 [1998]), el uso singular de \u2018they\u2019 es bastante antiguo. No es hasta el siglo XIX que surgen cr\u00edticas contra \u00e9l. Asimismo, pese a todos los esfuerzos de los gram\u00e1ticos prescriptivistas, este uso ha mantenido siempre su popularidad en el discurso hablado. Debido a las reflexiones feministas sobre los efectos del uso \u201cneutral\u201d de \u2018he\u2019, incluso los gram\u00e1ticos prescriptivistas han empezado a aceptarlo. En los \u00faltimos a\u00f1os, se ha vuelto m\u00e1s com\u00fan que las personas usen \u2018they\u2019 como su pronombre personal elegido o, con menos frecuencia, que usen otras alternativas neutrales como \u2018ze\u2019 (Bennet 2016; Dembroff &amp; Wodak 2017).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otros esfuerzos de reforma han enfrentado mayores dificultades. Incluso algunos que en alg\u00fan momento parecieron recibir aceptaci\u00f3n han resultado contraproducentes. Susan Erlich y Ruth King (1992[1998]), por ejemplo, discuten el caso de \u2018chairperson\u2019, el cual deb\u00eda servir como un reemplazo neutral de \u2018chairman\u2019<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">(11). Por el contrario, en muchos lugares se usa \u2018chairperson\u2019 para designar a las mujeres que ocupan la posici\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">chair<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, mientras que a los hombres a\u00fan se los designa utilizando \u2018chairman\u2019. Erlich y King sugieren que esto muestra que las reformas no pueden tener \u00e9xito a menos que vengan acompa\u00f1adas de un cambio en las actitudes.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las reflexiones feministas sobre el lenguaje han indicado, adem\u00e1s, que podr\u00eda haber problemas que no puedan solucionarse a trav\u00e9s de reformas ling\u00fc\u00edsticas de alcance muy restringido. Algunas de las dificultades que se han descubierto van mucho m\u00e1s all\u00e1 de un reducido grupo de expresiones o vac\u00edos problem\u00e1ticos. Deborah Cameron ofrece sorprendentes ejemplos provenientes del discurso escrito en los cuales se toma a las personas de sexo masculino como la norma sin utilizar ning\u00fan t\u00e9rmino que resulte cuestionable. El siguiente p\u00e1rrafo, del peri\u00f3dico <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Sunday Times<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, es uno de ellos:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">La falta de vitalidad se agrava por el hecho de que quedan muy pocos adultos j\u00f3venes sin discapacidad. Estas personas se han ido a trabajar o a buscar trabajo y han dejado a las personas de avanzada edad, las personas discapacitadas, las mujeres y los ni\u00f1os. (Cameron 1985: 85)\u00a0<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En este ejemplo, \u2018adultos j\u00f3venes sin discapacidad\u2019 se utiliza claramente de una manera tal que excluye a las mujeres. M\u00e1s a\u00fan, ejemplos como este (y otros que menciona Cameron) pasan desapercibidos antes quienes editan los peri\u00f3dicos y para quienes los leen. Es claro que hay un problema, pero no es uno que pueda ser identificado encontrando un t\u00e9rmino espec\u00edfico que resulte cuestionable y que requiera una reforma. As\u00ed, eliminar usos del lenguaje que toman a las personas de sexo masculino como la norma involucra mucho m\u00e1s que cambiar unos pocos t\u00e9rminos o reglas de uso.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"1.7h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">1.7. La masculinidad del lenguaje<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Algunos feministas (por ejemplo, Pen\u00e9lope 1990; Spende 1985) sostienen que el ingl\u00e9s es, en un sentido general, masculino. (Argumentos similares han sido propuestos para otros lenguajes.) Podemos entender esto de la siguiente manera: tal como en el caso de t\u00e9rminos espec\u00edficos, podemos decir que el ingl\u00e9s es masculino en tanto codifica una visi\u00f3n del mundo masculina, contribuye a la subordinaci\u00f3n de las mujeres, las vuelve invisibles o toma a las personas de sexo masculino como la norma. Un tipo de argumento para esta tesis parte del an\u00e1lisis de grandes cantidades de t\u00e9rminos y la identificaci\u00f3n de patrones de sesgo masculino, y concluye que el sesgo masculino del ingl\u00e9s es tan generalizado que es un error situar el problema en un grupo de palabras y no en el lenguaje como un todo. La primera etapa de este argumento es compleja y requiere de mucho trabajo. Adem\u00e1s de las afirmaciones ya mencionadas, esta etapa incluye afirmaciones tales como (a) que hay m\u00e1s palabras para personas de sexo masculino que para personas de sexo femenino en ingl\u00e9s y que la mayor parte de tales palabras son positivas (Spender 1985: 15, citando a Julia Stanley 1977), (b) que \u201clas palabras para las mujeres asumen connotaciones negativas incluso cuando designan el mismo estado o condici\u00f3n que designan en el caso de los hombres\u201d (Spender 1985: 17), tal como ocurre con \u2018spinster\u2019 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">[solterona]<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> y \u2018bachelor\u2019 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">[soltero]<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, (c) que las palabras para las mujeres son sexualizadas m\u00e1s frecuentemente que aquellas para los hombres y que esto aplica incluso para palabras neutrales cuando estas son aplicadas a mujeres. Dale Spender, citando a Lakoff (1975), discute el ejemplo de \u2018professional\u2019. Ella compara \u2018he is a professional\u2019 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">[\u00e9l es un profesional]<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> con \u2018she is a professional\u2019 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">[ella es una profesional]<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> y se\u00f1ala que, comparada con la primera oraci\u00f3n, la segunda tiene muchas m\u00e1s probabilidades de ser interpretada como indicando que la persona en cuesti\u00f3n ejerce la prostituci\u00f3n. La sexualizaci\u00f3n de las palabras para las mujeres es considerada especialmente significativa por los muchos feministas que piensan que la objetificaci\u00f3n sexual es un elemento crucial, si es que no la ra\u00edz, de las inequidades entre mujeres y hombres. Para mayor discusi\u00f3n sobre estos ejemplos, v\u00e9ase Baker 1992.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De acuerdo a te\u00f3ricos como Spender, la codificaci\u00f3n generalizada de sesgo masculino en el lenguaje es algo esperable. Las personas de sexo masculino (aunque no en su totalidad, como ella nota) han tenido mucho m\u00e1s poder en la sociedad y ello, afirma Spender, ha incluido el poder de imponer, a trav\u00e9s del lenguaje, su visi\u00f3n del mundo. M\u00e1s a\u00fan, sostiene, esto ha servido para aumentar su poder.<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">S\u00ed hay sexismo en el lenguaje, el sexismo en el lenguaje s\u00ed mejora la posici\u00f3n de las personas de sexo masculino y estas s\u00ed han tenido control sobre la producci\u00f3n de formas culturales (Spender 1985: 144)<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esto, afirma Spender, proporciona evidencia circunstancial de que \u201clas personas de sexo masculino han codificado el sexismo en el lenguaje para consolidar su pretensi\u00f3n de supremac\u00eda masculina\u201d (Spender 1985: 144). Sin embargo, Spender considera que la evidencia para esta afirmaci\u00f3n es mucho m\u00e1s que circunstancial. Para respaldar su posici\u00f3n, discute los esfuerzos de los gram\u00e1ticos prescriptivistas. Tales esfuerzos incluyen, por ejemplo, la afirmaci\u00f3n de que las personas de sexo masculino deben ser listadas antes que las personas de sexo femenino porque \u201cel g\u00e9nero masculino fue el g\u00e9nero <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">m\u00e1s digno<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d (Spender 1985: 147, su \u00e9nfasis) y los esfuerzos (se\u00f1alados anteriormente) para establecer que \u2018he\u2019 fuese el pronombre neutro de tercera persona del ingl\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De acuerdo con te\u00f3ricas como Spender, la habilidad de los hombres para controlar el lenguaje les otorga un gran poder. Ya hemos visto maneras en que la masculinidad del lenguaje contribuye a la invisibilidad de las mujeres (esto en relaci\u00f3n con palabras como \u2018he\u2019 y \u2018man\u2019). Si asumimos que la masculinidad del lenguaje va m\u00e1s all\u00e1 de t\u00e9rminos espec\u00edficos, podemos afirmar que el poder que el lenguaje tiene para invisibilizar a las mujeres es a\u00fan m\u00e1s fuerte. Tambi\u00e9n hemos visto maneras en que la masculinidad puede hacer m\u00e1s dif\u00edcil que las mujeres se expresen. Cuando carecemos de palabras para experiencias femeninas importantes, tales como el acoso sexual, a las mujeres se les hace m\u00e1s dif\u00edcil describir elementos clave de su existencia. De la misma manera, cuando las palabras que tenemos distorsionan sistem\u00e1ticamente las experiencias de las mujeres (como en el caso de \u2018foreplay\u2019), a estas se les hace dif\u00edcil comunicar la realidad de sus vidas. Si asumimos que tales problemas van m\u00e1s all\u00e1 de un grupo reducido de t\u00e9rminos y que, m\u00e1s bien, infectan el lenguaje como un todo, es natural suponer que las mujeres se encuentran en gran medida <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">silenciadas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, imposibilitadas de articular con precisi\u00f3n elementos clave de sus vidas y de comunicar aspectos importantes de sus pensamientos. Spender y otros tambi\u00e9n sugieren que la masculinidad del lenguaje constri\u00f1e <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">el pensamiento<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, impone una visi\u00f3n del mundo masculina en todos nosotros e imposibilita visiones alternativas de la realidad o al menos las hace muy dif\u00edciles de articular. Estos argumentos a menudo echan mano de la llamada hip\u00f3tesis Sapir-Whorf (Sapir 1921; Whorf 1956). Dicha hip\u00f3tesis suele formularse de manera muy vaga. Sin embargo, parece corresponder, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">grosso modo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, a la hip\u00f3tesis de que \u201cnuestra visi\u00f3n del mundo est\u00e1 determinada por las estructuras del lenguaje particular que usamos\u201d (Cameron 1998b: 150). (Hay mucha controversia sobre lo que esto significa y sobre si es adecuado atribuir tal cosa a Sapir o a Whorf, pero tal controversia no es muy relevante para el presente art\u00edculo.)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Algunos sugieren que el poder masculino sobre el lenguaje les permite a los hombres moldear no solo el pensamiento sino tambi\u00e9n la realidad. Spender, por ejemplo, afirma que los hombres \u201ccrearon el lenguaje, el pensamiento y la realidad\u201d (1985: 143). Esta es una versi\u00f3n bastante fuerte de lo que Haslanger ha denominado <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">constructivismo discursivo<\/span><\/i> <span style=\"font-weight: 400;\">(12). Haslanger define esta teor\u00eda de la siguiente manera:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">Algo es construido discursivamente siempre y cuando es como es, hasta un punto considerable, en virtud de lo que se le atribuye (y\/o se atribuye a s\u00ed mismo) (Haslanger 1995: 99)<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Feministas como Spender y Catherine MacKinnon (1989) sostienen que el poder masculino sobre el lenguaje les ha permitido a los hombres crear la realidad. Esto se debe en parte al hecho de que nuestras maneras de categorizar la realidad dependen inevitablemente de nuestra perspectiva social: \u201cno hay tal cosa como una realidad sin g\u00e9nero o una perspectiva sin g\u00e9nero\u201d (MacKinnon 1989: 114). Haslanger (1995) discute este argumento en detalle.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En general, la soluci\u00f3n que se sugiere no consiste en crear un lenguaje neutral que pueda capturar con exactitud la realidad en s\u00ed misma; una meta que ellas considerar\u00edan absurda. En lugar de ello, debemos orientarnos a crear una nueva realidad m\u00e1s favorable a las mujeres. Algunos feministas han sostenido que la \u00fanica manera de lograr tal cosa es que las mujeres creen su propio lenguaje, ya sea a trav\u00e9s de la redefinici\u00f3n de los t\u00e9rminos que se encuentran en uso o de la invenci\u00f3n de un nuevo lenguaje, con nuevas palabras y nuevas reglas. Solo as\u00ed, sugieren, las mujeres podr\u00e1n liberarse de las restricciones del lenguaje y el pensamiento masculinos, articular una visi\u00f3n del mundo alternativa y trabajar para hacerla realidad (Daly &amp; Caputi 1987; Elgin 1985; MacKinnon 1989; Penelope 1990; Spende 1985). Lynne Tirrell (1993) ofrece una discusi\u00f3n especialmente sofisticada y compleja de esta idea.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las afirmaciones que discutimos anteriormente acerca de la masculinidad del ingl\u00e9s, sus causas y sus efectos, son, en definitiva, pol\u00e9micas. En primer lugar, no es claro hasta qu\u00e9 punto existe un sesgo masculino en el lenguaje. Aunque es claro que hay aspectos de ciertos t\u00e9rminos y usos que deber\u00edan ser objeto de preocupaci\u00f3n para una feminista, no es para nada obvio que sea apropiado afirmar que el ingl\u00e9s es un lenguaje con un sesgo masculino en un sentido radical. Tampoco es claro qu\u00e9 es exactamente lo que se estar\u00eda afirmando. Si la idea es que todos los t\u00e9rminos tienen un sesgo masculino, entonces se trata de una idea bastante implausible: es muy poco probable que haya un sesgo masculino en \u2018piano\u2019 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">[piano]<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> o en \u2018isotope\u2019 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">[is\u00f3topo]<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">. Por otro lado, si la afirmaci\u00f3n es simplemente que hay muchos aspectos del lenguaje que los feministas deber\u00edan cuestionar, muy probablemente se trata de una afirmaci\u00f3n correcta. Sin embargo, no es para nada claro que resulte \u00fatil enfocarse en una afirmaci\u00f3n tan general y no m\u00e1s bien en problemas espec\u00edficos, sus complejidades y sus posibles soluciones (Cameron 1998b).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En segundo lugar, el poder que los hombres indudablemente han ejercido en la sociedad (aunque es importante notar que algunos grupos de hombres han sido notablemente menos poderosos que otros) no se traduce en modo alguno en un poder general sobre el lenguaje. El lenguaje es algo dif\u00edcil de controlar, tal como han podido notar quienes han intentado crear lenguajes. El principal poder que los hombres han tenido tiene que ver con diccionarios, gu\u00edas de uso y leyes. Si bien estos elementos juegan un rol importante moldeando la realidad y nuestros pensamientos, no parece leg\u00edtimo basarse en la existencia de tal poder para afirmar que los hombres \u201ccrearon el lenguaje, el pensamiento y la realidad\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los supuestos efectos de la masculinidad del lenguaje son tambi\u00e9n problem\u00e1ticos. Hemos mencionado ya algunos problemas que tiene la idea de que los hombres controlan el lenguaje. La idea de que los hombres tambi\u00e9n controlan o crean el pensamiento y la realidad tiene otros problemas. La habilidad de los feministas para se\u00f1alar exitosamente diversas maneras en que ciertos elementos del lenguaje han opacado las experiencias de las mujeres puede ser tomada como buena evidencia contra la afirmaci\u00f3n de que los hombres controlan el pensamiento (Cameron 1998b). Asimismo, como Haslanger (1995) ha sostenido con mucho detalle, el constructivismo discursivo sobre la realidad es insostenible. Sin embargo, s\u00ed parece correcto afirmar que los problemas con t\u00e9rminos espec\u00edficos pueden hacer que resulte m\u00e1s dif\u00edcil para las mujeres comunicarse acerca de elementos importantes de sus vidas, as\u00ed como, probablemente, reflexionar sobre los mismos (Hornsby 1995). Estas dificultades pueden tal vez ser descritas como silenciamiento parcial, restricci\u00f3n parcial del pensamiento o injusticia hermen\u00e9utica (Fricker 2007), temas que discutiremos de manera m\u00e1s completa en la secci\u00f3n 2.4.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si las cr\u00edticas que acabamos de discutir son correctas, entonces las mujeres no est\u00e1n en la necesidad de crear su propio lenguaje. Algunos te\u00f3ricos se muestran satisfechos con esta conclusi\u00f3n, en tanto les preocupa que un lenguaje de las mujeres condene los pensamientos de estas a la marginalidad e impida el progreso feminista. M\u00e1s a\u00fan, la idea de que las mujeres puedan fabricar un lenguaje com\u00fan que permita la articulaci\u00f3n de todas sus experiencias parece ignorar el hecho de que las mujeres difieren enormemente entre s\u00ed (Crenshaw 1991; Lugones &amp; Spelman 1983; Spelman 1988; v\u00e9ase la secci\u00f3n sobre <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">el feminismo y la diversidad de las mujeres<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> en la entrada sobre <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">filosof\u00eda feminista<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">). Si las mujeres no pueden usar el mismo lenguaje que los hombres, \u00bfpor qu\u00e9 deber\u00edamos suponer que pueden compartir exitosamente un lenguaje?<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"1.8h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">1.8. La met\u00e1fora<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las feministas tambi\u00e9n se han ocupado de otro aspecto del lenguaje: el uso de la met\u00e1fora (v\u00e9ase la secci\u00f3n <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">cr\u00edticas feministas y concepciones de la objetividad<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> en la entrada sobre <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">epistemolog\u00eda feminista y filosof\u00eda feminista de la ciencia<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, y la entrada sobre <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">aproximaciones feministas a la intersecci\u00f3n entre el pragmatismo y la filosof\u00eda continental<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">). En particular, han discutido el uso de met\u00e1foras con un sesgo de g\u00e9nero en filosof\u00eda y en ciencia (13). Emily Martin (1991[1996]) ofrece ejemplos particularmente v\u00edvidos en su discusi\u00f3n del uso de met\u00e1foras con sesgo de g\u00e9nero en discusiones sobre la reproducci\u00f3n humana.<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">En su forma m\u00e1s extrema, la ancestral relaci\u00f3n entre el \u00f3vulo y el espermatozoide adquiere un tono regio o religioso. A veces se designa a la barrera protectora del \u00f3vulo como sus \u201cornamentos\u201d, un t\u00e9rmino usualmente reservado para vestimenta religiosa sagrada. Se dice que el \u00f3vulo tiene una \u201ccorona\u201d y que es acompa\u00f1ado por \u201cc\u00e9lulas sirvientes\u201d. El \u00f3vulo es sagrado, distinguido, es la reina del rey espermatozoide. El \u00f3vulo es, adem\u00e1s, pasivo, lo que implica que depende del espermatozoide para ser rescatado. Gerald Schatten y Helen Schatten vinculan el rol del \u00f3vulo al rol de la bella durmiente: \u201cuna novia dormida que espera el beso m\u00e1gico de su compa\u00f1ero, el cual infunde el esp\u00edritu que la traer\u00e1 a la vida\u201d. El espermatozoide, por el contrario, tiene una \u201cmisi\u00f3n\u201d, la cual consiste en \u201cmoverse a trav\u00e9s del tracto genital femenino en b\u00fasqueda del \u00f3vulo\u201d. Una teor\u00eda popular afirma que el espermatozoide lleva a cabo un \u201cviaje arriesgado\u201d en la \u201coscuridad tibia\u201d, donde algunos se desvanecen \u201cexhaustos\u201d. Los \u201csobrevivientes\u201d \u201casaltan\u201d el \u00f3vulo, son los candidatos exitosos que \u201crodean el premio\u201d\u2026 (Martin 1996: 106).<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La imagen de la reproducci\u00f3n que se sugiere aqu\u00ed es incorrecta. El espermatozoide no se comporta de una manera tan resuelta, como se sugiere. Por el contrario, el<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">movimiento transversal de la cola del espermatozoide hace que la cabeza se mueva transversalmente con una fuerza diez veces mayor que su movimiento hacia adelante\u2026 de hecho, su tendencia m\u00e1s fuerte\u2015diez veces m\u00e1s fuerte\u2015es escapar tratando de palanquearse a s\u00ed mismo para alejarse del \u00f3vulo (Martin 1996: 108)<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tampoco es correcto afirmar que el \u00f3vulo es pasivo: las mol\u00e9culas adhesivas en su superficie son muy importantes para superar la tendencia del espermatozoide de alejarse del \u00f3vulo (Martin 1996: 108). Martin sostiene que a los cient\u00edficos les ha tomado bastante tiempo descubrir estos hechos, en parte debido a las met\u00e1foras que empleaban y que, incluso despu\u00e9s de haberlos descubierto, les tom\u00f3 mucho tiempo actualizar sus met\u00e1foras. Los estereotipos de g\u00e9nero, sugiere Martin, pueden perjudicar nuestro entendimiento de la reproducci\u00f3n al llevar a los cient\u00edficos a emplear met\u00e1foras equivocadas que ocultan la verdad. El uso de estereotipos de g\u00e9nero en la imaginer\u00eda cient\u00edfica tambi\u00e9n puede contribuir a perpetuar estereotipos perjudiciales, por ejemplo, al reforzar la tendencia a ver a las personas de sexo femenino como pasivas. La teor\u00eda de Martin ha sido cuestionada por Paul Gross (1998), quien sostiene que los cient\u00edficos no descubrieron estos hechos tan lentamente como Martin afirma. Si Gross tiene raz\u00f3n, las met\u00e1foras problem\u00e1ticas no afectan el trabajo de los cient\u00edficos de la manera en que Martin sugiere. Aunque s\u00ed parecen haber afectado textos de car\u00e1cter no cient\u00edfico sobre el tema.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las met\u00e1foras con sesgo de g\u00e9nero han sido usadas en distintos niveles de discusi\u00f3n, incluidos los m\u00e1s generales. Un tema importante del que se han ocupado los feministas ha sido la tendencia hist\u00f3rica a concebir la empresa cient\u00edfica de maneras sesgadas en lo relativo al g\u00e9nero. Un ejemplo particularmente claro proviene de Francis Bacon y es discutido por Evelyn Fox Keller y por Genevieve Lloyd:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">Para Bacon, la promesa de la ciencia consiste en \u201ctraerte a la Naturaleza con todos sus hijos para someterla a tu servicio y hacerla tu esclava\u201d (Keller 1996: 36)<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La tendencia a describir a la naturaleza en t\u00e9rminos femeninos tiene una larga historia y se encuentra adem\u00e1s en muchos \u00e1mbitos, tal como Lloyd (1984) ha descrito. Lloyd la vincula a aquella tendencia a describir la raz\u00f3n y la mente como masculinas y ha contrastarlas con las emociones y los cuerpos, supuestamente femeninos. As\u00ed, Lloyd sostiene que estas met\u00e1foras juegan un rol poderoso en la historia de la filosof\u00eda, en tanto han modelado y a menudo distorsionado nuestras teor\u00edas tanto sobre la raz\u00f3n, la mente, las emociones y el cuerpo como sobre hombres y mujeres. Otras discusiones importantes de met\u00e1foras con sesgo de g\u00e9nero en filosof\u00eda pueden encontrarse en Irigaray 1974 [1985a], 1977[1985b]; Le D<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u0153<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">uff 1980[1990] y Nye 1990, 1992.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"1.9h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">1.9. Filosof\u00eda del lenguaje<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En los inicios de la filosof\u00eda feminista del lenguaje, se le prest\u00f3 mucha atenci\u00f3n a las maneras en que la filosof\u00eda del lenguaje resultaba problem\u00e1tica desde un punto de vista feminista. Una cr\u00edtica era que la filosof\u00eda del lenguaje, tal como el ingl\u00e9s, mostraba un sesgo masculino. Otra, que la filosof\u00eda del lenguaje no ten\u00eda los recursos para promover los objetivos feministas. Aquellos que planteaban estas cr\u00edticas no propon\u00edan abandonar la filosof\u00eda del lenguaje, sino reformarla, liberarla de su sesgo masculino y convertirla en una disciplina que pudiera contribuir a la realizaci\u00f3n de los fines del feminismo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 razones se ofrec\u00edan para afirmar que la filosof\u00eda del lenguaje no era apropiada para lograr los objetivos feministas? Si bien eran razones de muy diversa \u00edndole (Hintikka &amp; Hintikka 1983; Hornsby 2000; Nye 1996, 1998), una l\u00ednea com\u00fan ten\u00eda que ver con la idea de que la filosof\u00eda del lenguaje era excesivamente individualista. La cr\u00edtica del individualismo en filosof\u00eda est\u00e1 presente en muchas \u00e1reas del feminismo. Lo que queremos decir con \u2018individualismo\u2019 var\u00eda mucho dependiendo del \u00e1rea de la filosof\u00eda que estemos discutiendo y de las preocupaciones espec\u00edficas de quien plantea la cr\u00edtica. (Para mayor discusi\u00f3n sobre lo que los feministas entienden por \u2018individualismo\u2019, v\u00e9ase Antony 1995.) Dado esto, no intentaremos proponer una definici\u00f3n general del t\u00e9rmino \u2018individualismo\u2019 tal como es usado por los te\u00f3ricos en cuesti\u00f3n. Sin embargo, daremos una idea general de lo que parece estar en juego cuando la cr\u00edtica anti-individualista se dirige a la filosof\u00eda del lenguaje. Algunos afirman que la filosof\u00eda del lenguaje se enfoca excesivamente en los estados mentales de hablantes individuales, en particular en sus intenciones (Hornsby 2000). El ejemplo central que Jennifer Hornsby ofrece de esta tendencia es la obra de H. P. Grice, la cual de hecho analiza aquello que la hablante quiere decir (14) en t\u00e9rminos de las intenciones que esta posee. (Cabe se\u00f1alar, sin embargo, que el an\u00e1lisis de Grice del significado de las oraciones incorpora elementos sociales y que tanto la hablante como la audiencia son esenciales para su noci\u00f3n de implicatura conversacional. Para mayor discusi\u00f3n, v\u00e9ase Saul 2002.) Otros sugieren que la sem\u00e1ntica le da un rol demasiado importante a la noci\u00f3n de referencia a individuos discretos (Hintikka &amp; Hintikka 1983). Su foco de atenci\u00f3n son las definiciones de verdad de Alfred Tarski (Tarski 1956; v\u00e9ase tambi\u00e9n la entrada sobre <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">las definiciones de verdad de Tarski<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">) y la obra de Richard Montague (Thomason 1974).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se dice que este tipo de individualismo es problem\u00e1tico por varias razones. Una afirmaci\u00f3n com\u00fan es que resulta caracter\u00edstico de una manera de pensar masculina. De acuerdo a esta postura, los hombres tienen a estar interesados en individuos discretos y separados, mientras que las mujeres se interesan en conexiones y relaciones. As\u00ed, se sugiere que una filosof\u00eda del lenguaje individualista es una que representa una manera de pensar sobre el mundo masculina. Entonces, para que la filosof\u00eda del lenguaje sea fiel a las experiencias de uso del lenguaje tanto de hombres como de mujeres, su versi\u00f3n individualista, que es caracter\u00edstica de la manera de pensar masculina, tiene que ser suplementada o reemplazada por una versi\u00f3n m\u00e1s apropiada a la manera de pensar femenina (Hintikka &amp; Hintikka 1983; Hornsby 2000). Sin embargo, como Haslanger (2000a) y otras han notado, las afirmaciones acerca de las maneras de pensar masculina y femenina\u2015de las cuales esta postura depende\u2015no tienen un respaldo apropiado. M\u00e1s a\u00fan, las diferencias entre mujeres nos dan razones para dudar de que sea posible respaldar cualquier generalizaci\u00f3n acerca de la manera de pensar \u201cde las mujeres\u201d (Ang 1995; Lorde 1983; Lugones &amp; Spelman 1983; Moody-Adams 1991).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otras objeciones contra el individualismo no dependen de afirmaciones psicol\u00f3gicas controversiales sobre las diferencias entre hombres y mujeres. Por el contrario, estas sugieren que el problema real con el individualismo es que no logra apreciar la importancia de lo social. El mundo social es, naturalmente, un \u00e1rea de la que debemos ocuparnos cuando discutimos sobre pol\u00edtica o relaciones de poder. Entender c\u00f3mo surgen y c\u00f3mo funcionan las relaciones de dominaci\u00f3n son importantes proyectos dentro de la agenda feminista. El lenguaje es una parte importante del mundo social y, ciertamente, entender los roles que el lenguaje juega en la comunicaci\u00f3n, la manipulaci\u00f3n y el control (para citar solo algunos ejemplos) es vital para entender c\u00f3mo funciona el poder (v\u00e9ase, por ejemplo, las ideas de MacKinnon sobre el discurso en MacKinnon 1993). As\u00ed, muchos feministas sugieren que una filosof\u00eda del lenguaje que sea apropiada para entender las interacciones comunicativas en el mundo social puede ser una valiosa herramienta para el feminismo. Sin embargo, insisten que el individualismo de la filosof\u00eda del lenguaje en su estado actual le impide cumplir esta funci\u00f3n (Hornsby 2000).\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No todas las feministas est\u00e1n de acuerdo en que la filosof\u00eda del lenguaje presta muy poca atenci\u00f3n al mundo social. De hecho, es una afirmaci\u00f3n dif\u00edcil de sostener en vista de la prominencia de, por ejemplo, la teor\u00eda causal de la referencia de Saul Kripke (1972; v\u00e9ase tambi\u00e9n la secci\u00f3n 2 de la entrada sobre <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">referencia<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">), los argumentos de Hilary Putnam para defender la presencia de un elemento social (la divisi\u00f3n de trabajo ling\u00fc\u00edstico) en la manera como funcionan los t\u00e9rminos de clase (15) (1975; v\u00e9ase tambi\u00e9n la secci\u00f3n 3 de la entrada sobre <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">referencia<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">), la teor\u00eda de la conversaci\u00f3n de H. P. Grice (1975 [1989]), el trabajo de David Lewis sobre las convenciones (1969) y la teor\u00eda de actos de habla (16) de J. L. Austin (1962 [1975]). Sin embargo, uno puede bien sugerir que los fil\u00f3sofos del lenguaje se han fijado \u00fanicamente en aspectos del mundo social que no son de especial inter\u00e9s para los feministas. Si bien las teor\u00edas causales de la referencia involucran\u2015sin duda alguna\u2015elementos sociales, tales elementos no parecen ser del tipo que les interesa a los feministas. Si bien la divisi\u00f3n del trabajo ling\u00fc\u00edstico de Putnam involucra ciertas relaciones de poder (las personas expertas tienen un tipo especial de poder ling\u00fc\u00edstico del que las no expertas carecen), los posibles aspectos pol\u00edticos de estas relaciones son ignorados. Andrea Nye critica la filosof\u00eda del lenguaje mainstream con argumentos m\u00e1s o menos similares y sostiene que el trabajo sobre traducci\u00f3n radical no ha sido lo suficientemente sensible a preocupaciones pol\u00edticas (para mayor discusi\u00f3n sobre la noci\u00f3n de traducci\u00f3n radical, v\u00e9ase la secci\u00f3n sobre <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">significado y verdad<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> en la entrada sobre <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Donald Davidson<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">).<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2026 una filosof\u00eda del lenguaje angloparlante altamente t\u00e9cnica y profesionalizada se enfrentaba a problemas como la posibilidad de una traducci\u00f3n \u201cradical\u201d de una comunidad ling\u00fc\u00edstica a otra, esquemas conceptuales alternos e inconmensurables, la dificultad para establecer referencia singular a trav\u00e9s de \u201cdiferentes mundos\u201d, sin virtualmente ninguna referencia a fallos de comunicaci\u00f3n reales o a problemas de g\u00e9nero (Nye 1998: 266).<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">M\u00e1s recientemente, Louise Antony ha sostenido que es un error suponer que haya una aproximaci\u00f3n a la filosof\u00eda del lenguaje que sea espec\u00edficamente feminista o antifeminista. Pese a que el blanco de la cr\u00edtica de Antony es el trabajo de Hornsby, sus argumentos tienen un alcance m\u00e1s amplio. Ella sostiene que tales estrategias \u201cfaltan el respeto y excluyen a aquellas feministas que defienden posiciones distintas\u201d (2012: 277).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><a name=\"2h\"><\/a><b>2. Programas de investigaci\u00f3n propositivos en filosof\u00eda del lenguaje<\/b><\/h2>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las cosas han cambiado bastante en los \u00faltimos a\u00f1os. Actualmente, es ampliamente aceptado que la filosof\u00eda del lenguaje tiene algo que ofrecerle al feminismo e incluso que el feminismo tiene algo que ofrecerle a la filosof\u00eda del lenguaje. La filosof\u00eda feminista del lenguaje se est\u00e1 convirtiendo en un \u00e1rea consolidada de la filosof\u00eda del lenguaje y cuenta con varios proyectos de investigaci\u00f3n propositivos sustanciales.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"2.1h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">2.1. Feminismo y teor\u00eda de actos de habla<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El primer proyecto de investigaci\u00f3n anal\u00edtico sustancial en filosof\u00eda feminista del lenguaje inici\u00f3 cuando Rae Langton y Jennifer Hornsby utilizaron la teor\u00eda de actos de habla para entender la idea, sugerida por Catharine MacKinnon, de que la pornograf\u00eda silencia y subordina a las mujeres. Dicho proyecto, sin embargo, ha evolucionado mucho desde que se origin\u00f3. Para dar una idea general del origen de este proyecto, resumiremos la discusi\u00f3n de Langton sobre el silenciamiento.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De acuerdo a Langton (1993), la pornograf\u00eda contribuye a que ocurran violaciones en tanto silencia a las mujeres tanto de manera perlocucionaria como ilocucionaria. Siguiendo a Austin, Langton distingue entre actos locucionarios, ilocucionarios y perlocucionarios. Un acto locucionario es, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">grosso modo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el acto de proferir (17) palabras que tienen significados particulares; un acto perlocucionario es, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">grosso modo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el acto de proferir palabras que tienen un efecto particular; finalmente, un acto ilocucionario es el acto que se realiza al proferir las palabras. Consideremos, por ejemplo, la proferencia de Jennifer Saul de la oraci\u00f3n \u201cYo juro lealtad a Su Majestad la Reina y a todos sus herederos\u201d. El acto locucionario que Saul ha performado es simplemente la proferencia de una oraci\u00f3n con un significado particular. Dicho acto ha tenido varios efectos perlocucionarios: hizo posible que Saul obtenga un pasaporte brit\u00e1nico, la hizo sentir un poco perturbada al haber expresado sentimientos mon\u00e1rquicos e hizo que se preguntara si una rep\u00fablica que sucediese a la Reina contar\u00eda como un heredero de la misma. El acto ilocucionario que ella perform\u00f3 fue el de volverse una ciudadana brit\u00e1nica.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Langton propone que hay formas de silenciamiento que corresponden a cada uno de estos tipos de actos de habla. Una persona es silenciada locucionariamente si se evita que ella hable o si se le intimida para que no hable. Una persona es silenciada ilocucionariamente si no est\u00e1 en la capacidad de llevar a cabo los actos que intenta llevar a cabo cuando habla. Una persona es silenciada perlocucionariamente cuando su discurso no puede tener los efectos deseados. A Langton le preocupa particularmente el rol que el silenciamiento perlocucionario y el silencio ilocucionario tienen en una violaci\u00f3n. La negativa de una mujer a tener sexo es silenciada perlocucionariamente cuando\u2015incluso si se reconoce dicha negativa\u2015se le fuerza a tener sexo. Su (intento de) negativa a tener sexo es silenciada ilocucionariamente cuando ni siquiera se le reconoce como negativa. (Para una exploraci\u00f3n del rol de las convenciones en este silenciamiento ilocucionario, v\u00e9ase Wyatt 2009.) En este caso, de acuerdo con Langton, el acto en cuesti\u00f3n <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">no es<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> una negativa. Langton sugiere que la pornograf\u00eda juega un rol clave en el proceso por el cual los hombres se vuelven menos capaces de reconocer las negativas de las mujeres como negativas y m\u00e1s dispuestos a violar a una mujer incluso cuando reconocen sus negativas. Esto significa, sostiene Langton, que la pornograf\u00eda silencia a las mujeres tanto de manera ilocucionaria como perlocucionaria. Adem\u00e1s, este silenciamiento posee una gran importancia, en tanto resulta en violaciones.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este ejemplo tambi\u00e9n nos puede ayudar a notar que algunos elementos del individualismo pueden ser indispensables para el feminismo (para m\u00e1s argumentos a favor de este punto, v\u00e9ase Antony 1995). Asumiendo que los argumentos de Langton son s\u00f3lido (18), podemos identificar un rol importante para la filosof\u00eda del lenguaje individualista en el feminismo. Si bien es correcto afirmar que enfocarse exclusivamente en las intenciones de hablantes individuales podr\u00eda hacernos perder de vista hechos importantes (como sostiene Hornsby 2000), tambi\u00e9n es vital reconocer la importancia de prestar atenci\u00f3n a las intenciones de una hablante individual. Para entender lo problem\u00e1tico del silenciamiento ilocucionario descrito previamente, tenemos que entender que la mujer <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">intent\u00f3<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> negarse al sexo. Para entender lo problem\u00e1tico del ejemplo del silenciamiento perlocucionario, tenemos que entender que la mujer <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">intent\u00f3<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que su negativa tenga como resultado que ella no tenga sexo. En t\u00e9rminos m\u00e1s generales, que una persona en una posici\u00f3n subordinada no sea entendida apropiadamente es un elemento importante en la vida que lleva en dicha posici\u00f3n, tal como muchos feministas han notado. Para entender mejor lo que implica que dicha persona no sea entendida apropiadamente, tenemos que prestar atenci\u00f3n a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">aquello que la hablante intenta<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">c\u00f3mo la audiencia entiende a la hablante<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y a c\u00f3mo estos dos elementos difieren. Para hacer esto, tenemos que fijarnos en estados mentales individuales.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estas discusiones han inspirado una literatura considerable. A continuaci\u00f3n, mencionamos de manera muy esquem\u00e1tica algunos de estos desarrollos:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Algunos cr\u00edticos (por ejemplo, Dworkin 1991, 1993; Jacobson 1995) han sostenido que los silenciamientos que pueden ser resultado de la pornograf\u00eda no pertenecen al tipo de silenciamientos que las leyes que regulan la libertad de expresi\u00f3n deber\u00edan intentar proteger. (Respuestas a estas cr\u00edticas pueden encontrarse en Hornsby &amp; Langton 1998; Langton 2009a; y West 2003.)<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Otros te\u00f3ricos, como Leslie Green (1998), han sostenido que la pornograf\u00eda no tiene el tipo de autoridad que se necesita para llevar a cabo actos de subordinaci\u00f3n y silenciamiento. Langton (2009b) ha respondido a esta cr\u00edtica. Asimismo, Mary Kate McGowan (2003) ha sostenido que el tipo de autoridad que se necesita para llevar a cabo los actos en cuesti\u00f3n es en realidad un tipo de autoridad conversacional bastante modesto y ordinario. Nellie Wieland (2007), al igual que McGowan, piensa que no se necesita una autoridad del tipo que le preocupa a Green. Sin embargo, ella sostiene que la teor\u00eda de Langton corre el riesgo de absolver a los violadores de la culpa por sus cr\u00edmenes. (Jacobson 1995 tambi\u00e9n expresa una preocupaci\u00f3n similar.) McGowan &amp; Maitra (2010) han respondido a esta cr\u00edtica, as\u00ed como McGowan, Adelman, Helmers &amp; Stolzenberg (2010).<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Jennifer Saul (2006a) expresa su preocupaci\u00f3n sobre la afirmaci\u00f3n de Langton de que la pornograf\u00eda misma es un acto de habla y sostiene que solo las proferencias en un contexto determinado pueden ser actos de habla. M\u00e1s a\u00fan, sugiere que, si la afirmaci\u00f3n de Langton es modificada de tal manera que se refiera a actos de ver o exhibir pornograf\u00eda, esta perder\u00eda su plausibilidad. Claudia Bianchi (2008) critica este punto. Mari Mikkola (2008) responde.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Tirrell (1999) plantea otro problema en relaci\u00f3n al contexto. Tirrell sostiene que MacKinnon le asigna a la pornograf\u00eda una autoridad tan fuerte que termina volviendo a las mujeres incapaces de articular de manera exitosa sus propias experiencias. As\u00ed, sugiere que la concepci\u00f3n de MacKinnon debe revisarse para poder darle un lugar a la comunicaci\u00f3n exitosa que tiene lugar entre feministas.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Alexander Bird (2002), Daniel Jacobson (1995) e Ishani Maitra (2009) expresan preocupaciones sobre la distinci\u00f3n austiniana entre ilocuci\u00f3n y perlocuci\u00f3n y el rol que esta juega en el argumento del silenciamiento (en particular, sobre el requerimiento de que las ilocuciones deban ser entendidas para ser exitosas). Para Bird y Jacobson, esto conduce a rechazar el argumento del silenciamiento. Por el contrario, Maitra replantea dicho argumento en t\u00e9rminos griceanos. Angela Gr\u00fcnberg (2014) sostiene que el argumento del silenciamiento debe ser reconcebido para que pueda enfocarse, no en el silenciamiento ilocucionario, sino en el silenciamiento locucionario o r\u00e9tico. Gr\u00fcnberg sugiere que esto nos permitir\u00eda formular una respuesta satisfactoria a cr\u00edticas como las de Bird y Jacobson. Mikkola (2011a) tambi\u00e9n defiende a Langton-Hornsby contra Bird y Jacobson.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Judith Butler (1990) cuestiona el argumento del silenciamiento de distintas maneras. Fundamentalmente, sostiene (a) que el argumento asume una concepci\u00f3n implausible del uso del lenguaje y (b) que el silenciamiento no es importante de la manera que Langton y Hornsby asumen. Langton (2009c) ha respondido a esta cr\u00edtica.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Alex Davies (2016) sostiene que la pornograf\u00eda podr\u00eda no solo alterar la fuerza ilocucionaria de las proferencias de las mujeres, sino tambi\u00e9n bloquear su capacidad de llevar a cabo proferencias con el contenido que ellas desean. El ejemplo central de Davies es la manera en que los mitos de la violaci\u00f3n, perpetuados por la pornograf\u00eda, podr\u00edan hacer imposible que las mujeres expresen la verdad sobre sus experiencias en durante un interrogatorio.<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este uso de la teor\u00eda de actos de habla fue uno de los primeros desarrollos de la filosof\u00eda feminista del lenguaje que logr\u00f3 hacerse parte de la filosof\u00eda est\u00e1ndar y se ha convertido en un tema bastante estudiado y ense\u00f1ado. Recientemente, sin embargo, han surgido voces feministas bastante cr\u00edticas. De manera independiente y por distintas razones, Nancy Bauer (2015) y Lorna Finlayson (2014) han sostenido que la literatura feminista sobre actos de habla y pornograf\u00eda est\u00e1 radicalmente confundida. Bauer plantea una serie de objeciones. Ella piensa que es errado tratar a la pornograf\u00eda como discurso y sostiene, como otras cr\u00edticas y cr\u00edticos mencionados anteriormente, que la pornograf\u00eda no deber\u00eda ser considerada como una autoridad. Su cr\u00edtica m\u00e1s fundamental, sin embargo, es que la literatura en cuesti\u00f3n no se toma en serio la realidad de la subordinaci\u00f3n de las mujeres o de la pornograf\u00eda, en tanto no se ocupa lo suficiente de la fenomenolog\u00eda del uso de la pornograf\u00eda, no presta atenci\u00f3n a todas las maneras en que toda la cultura se ve involucrada en la subordinaci\u00f3n de las mujeres y se enfoca \u00fanicamente en sus actos verbales de negaci\u00f3n, con lo cual no aprecia la deshumanizaci\u00f3n m\u00e1s compleja involucrada en los ataques sexuales. Para Bauer, esto es parte de una cr\u00edtica m\u00e1s amplia a la filosof\u00eda anal\u00edtica en general y a las lecturas tradicionales de Austin. Finlayson va m\u00e1s all\u00e1 y sostiene, no que la obra de Austin ha sido mal utilizada por los feministas, sino que estos nunca debieron haberla utilizado. Ella sugiere que la incursi\u00f3n feminista en la teor\u00eda de actos de habla ha sido totalmente innecesaria y que el \u00e9nfasis en la pornograf\u00eda ha sido un error.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por otro lado, ha habido desarrollos bastante sustanciales que se basan en las discusiones feministas sobre teor\u00eda del discurso y las extienden hacia asuntos como el discurso racista y el discurso de odio en general. En su 2009a, McGowan defiende la existencia de un tipo distinto de silenciamiento que surge gracias a la pornograf\u00eda; en su 2009b, sostiene que el discurso puede considerarse no solo como silenciante o subordinante, sino tambi\u00e9n como opresor. De hecho, ella sugiere que es probable que el discurso opresivo sea un fen\u00f3meno bastante extendido. Estas ideas son desarrolladas en mayor detalle en McGowan 2012, texto que se enfoca en el discurso racista, y en Simpson 2013. Maitra (2012) aplica ideas provenientes de las discusiones feministas sobre el discurso subordinante al caso del discurso racista. Langton tambi\u00e9n se fija en el discurso de odio en general (v\u00e9ase su 2012). Este texto llama la atenci\u00f3n por su \u00e9nfasis en el rol que tiene la pragm\u00e1tica en el moldeamiento de actitudes distintas a la creencia. El texto \u201cExtracted Speech\u201d de Rachel McKinney (2016) se basa en esta literatura para explorar las maneras en que el discurso puede ser extra\u00eddo injustamente y no silenciado (por ejemplo, en el caso paradigm\u00e1tico de las falsas confesiones de los Central Park Five). Rebecca Kukla introduce la noci\u00f3n de injusticia discursiva para discutir un rango m\u00e1s amplio de maneras en que \u201cquienes pertenecen a un grupo desfavorecido se enfrentan a una incapacidad sistem\u00e1tica de producir un tipo espec\u00edfico de acto de habla que tienen derecho a performar\u201d (2014: 440), la cual usualmente tiene como resultado que estos terminen performando un acto de habla distinto al que intentaban performar. Pese a que Kukla se apoya en Langton y Hornsby, ella abandona su \u00e9nfasis en ilocuci\u00f3n y perlocuci\u00f3n y se enfoca simplemente en la fuerza performativa. Independientemente de Langton y Hornsby, aunque tambi\u00e9n tomando en cuenta el rol de la pragm\u00e1tica en la pol\u00edtica, Marina Sbis\u00e0 (1999) explora el rol de las presuposiciones en la persuasi\u00f3n pol\u00edtica. Finalmente, con una fuerte influencia de Langton y Hornsby, Jason Stanley (2015) desarrolla una teor\u00eda de la propaganda y se ocupa, entre otros temas, de la propaganda racista.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"2.2h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">2.2. Sobre el significado de \u2018mujer\u2019<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En un art\u00edculo pionero titulado \u201cGender and Race: (What) Are They? (What) Do We Want Them To Be?\u201d (2000b), Haslanger busca articular una teor\u00eda de la naturaleza del g\u00e9nero y una teor\u00eda del significado de \u2018mujer\u2019. Ella adopta la cl\u00e1sica distinci\u00f3n entre sexo y g\u00e9nero, seg\u00fan la cual <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">sexo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> refiere a propiedades biol\u00f3gicas o anat\u00f3micas que distinguen a las personas de sexo masculino de las personas de sexo femenino (aunque, tal como sostiene Haslanger, esta distinci\u00f3n es flexible y es sensible a la influencia de factores sociales y pol\u00edticos) y que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">g\u00e9nero<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> refiere a factores sociales y culturales que distinguen a los hombres de las mujeres (v\u00e9ase la entrada sobre <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">perspectivas feministas sobre el sexo y el g\u00e9nero<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">). Una de las principales virtudes del art\u00edculo de Haslanger es que hace expl\u00edcita la aproximaci\u00f3n metodol\u00f3gica que asume. As\u00ed, ella distingue entre un proyecto de tipo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">descriptivo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, cuyo objetivo es revelar el concepto que efectivamente usamos o la propiedad que efectivamente rastreamos con nuestro uso del t\u00e9rmino, y un proyecto de tipo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">anal\u00edtico<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (o de tipo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">mitigante<\/span><\/i> <span style=\"font-weight: 400;\">(19), como lo llama en Haslanger 2006), cuyo objetivo es revelar el concepto que deber\u00edamos usar o el significado que deber\u00edamos asociar con el t\u00e9rmino en cuesti\u00f3n, dados nuestros prop\u00f3sitos y objetivos de investigaci\u00f3n. Tal como Haslanger misma aclara, ella adopta una aproximaci\u00f3n anal\u00edtica o mitigante con el objetivo expl\u00edcito de proponer una teor\u00eda del significado de \u2018g\u00e9nero\u2019 y \u2018mujer\u2019 que pueda ser una herramienta \u00fatil para combatir el sexismo y luchar por la justicia social. Con este prop\u00f3sito en mente, Haslanger propone la siguiente definici\u00f3n del t\u00e9rmino \u2018mujer\u2019, como un tipo espec\u00edfico de g\u00e9nero:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><i><span style=\"font-weight: 400;\">S es una mujer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> ssi<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">def<\/span> <i><span style=\"font-weight: 400;\">S<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es sistem\u00e1ticamente subordinada en alguna dimensi\u00f3n (econ\u00f3mica, pol\u00edtica, legal, social, etc.) y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">S<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es \u201cse\u00f1alada\u201d como blanco de este trato a trav\u00e9s de rasgos corporales observados o imaginados que son tomados como evidencia de un rol femenino en la reproducci\u00f3n (2000b: 39).<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como podemos ver, la idea principal de la teor\u00eda de Haslanger es que el g\u00e9nero es una estructura social jer\u00e1rquica en la cual algunos miembros son ubicados en una posici\u00f3n de privilegio y otros, en una posici\u00f3n de subordinaci\u00f3n en una dimensi\u00f3n social, econ\u00f3mica, pol\u00edtica, legal o cultural, todo ello en virtud de su rol real o imaginario en la reproducci\u00f3n. En particular, que una persona sea una mujer consiste en que esta ocupe una posici\u00f3n espec\u00edfica de subordinaci\u00f3n con respecto a esta estructura social en virtud de sus rasgos corporales biol\u00f3gicamente femeninos, sean estos percibidos o imaginados.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La propuesta de Haslanger ha dado lugar a un interesante debate sobre las virtudes de una aproximaci\u00f3n mitigante, as\u00ed como sobre las ventajes y problemas de su aproximaci\u00f3n espec\u00edfica. Por ejemplo, Saul (2006b) sostiene que el uso propuesto del t\u00e9rmino \u2018mujer\u2019 puede tener consecuencias problem\u00e1ticas. Este parece implicar que los feministas deben promover la erradicaci\u00f3n de las mujeres, dado que ellos promueven la erradicaci\u00f3n de la subordinaci\u00f3n de las personas debido a su rol biol\u00f3gico en la reproducci\u00f3n. Por esta raz\u00f3n, sostiene Saul, esta podr\u00eda no ser la manera m\u00e1s ventajosa de usar el t\u00e9rmino \u2018mujer\u2019. Por otro lado, Saul sostiene que el concepto popular u ordinario de \u2018mujer\u2019 no distingue realmente entre el sexo como un rasgo biol\u00f3gico y el g\u00e9nero como un rasgo social o cultural. En la misma l\u00ednea, Mikkola (2011b) sostiene que podr\u00eda ser muy costoso modificar el significado ordinario de \u2018mujer\u2019 de la manera que sugiere Haslanger, ya que esto podr\u00eda poner en riesgo la comunicaci\u00f3n. Asimismo, tanto la identidad de g\u00e9nero como la etiqueta \u2018mujer\u2019 pueden ser una fuente de identidad y orgullo para muchas mujeres. Por lo tanto, caracterizar el ser mujer en t\u00e9rminos de estar subordinada tal como lo hace Haslanger podr\u00eda no ser pol\u00edticamente \u00fatil para los objetivos del feminismo. Mikkola (2011b) propone una teor\u00eda alternativa de \u2018mujer\u2019, la cual reemplaza la distinci\u00f3n sexo\/g\u00e9nero por lo que ella llama <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">el modelo de covarianza rasgo\/norma<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. De acuerdo con este modelo, a hombres y mujeres (o personas de sexo masculino y personas de sexo femenino) se les asignan distintos rasgos en un cierto contexto y se espera que estos sean seguidos e instanciados. Sin embargo, los distintos rasgos que son asignados a hombres o mujeres son considerablemente flexibles y dependientes del contexto, y es posible modificar tanto la asignaci\u00f3n de rasgos como las normas y expectativas acerca de ellos en virtud de distintos tipos de factores, incluyendo consideraciones morales y pol\u00edticas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En los \u00faltimos a\u00f1os, muchas feministas han sostenido que una teor\u00eda de \u2018mujer\u2019 como la de Haslanger podr\u00eda no hacer justicia a los objetivos de las mujeres trans, lo cual deber\u00eda ser central para los prop\u00f3sitos del feminismo. Por ejemplo, Saul (2012) sostiene que ni las teor\u00edas est\u00e1ndar basadas en el sexo ni las teor\u00edas est\u00e1ndar basadas en el g\u00e9nero van a incluir a las mujeres trans de manera autom\u00e1tica, dado que es plausible pensar que las mujeres trans (al menos algunas de ellas) van a ser excluidas de la extensi\u00f3n del t\u00e9rmino \u2018mujer\u2019 si este es definido en t\u00e9rminos de rasgos biol\u00f3gicos o en t\u00e9rminos de ciertos factores sociales y culturales que son usualmente atribuidos a individuos biol\u00f3gicamente femeninos. Saul propone como alternativa una teor\u00eda contextualista del significado de \u2018mujer\u2019:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><i><span style=\"font-weight: 400;\">X es una mujer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es verdadera en un contexto <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">C<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> ssi <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">X<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es un ser humano y es relevantemente similar (de acuerdo a los est\u00e1ndares operativos en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">C<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) a la mayor\u00eda de los seres humanos que poseen todos los signos biol\u00f3gicos del sexo femenino (2012: 201).<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De acuerdo a esta teor\u00eda, una persona es parte de la extensi\u00f3n de \u2018mujer\u2019 en un cierto contexto cuando se parece lo suficiente a los individuos biol\u00f3gicamente femeninos, todo ello en relaci\u00f3n a ciertos est\u00e1ndares de similitud que son relevantes en dicho contexto y que pueden variar de contexto a contexto. Saul sostiene que, a primera vista, esta teor\u00eda nos da los resultados correctos, en tanto clasifica a las mujeres trans como mujeres en la mayor\u00eda de los contextos en los que, por ejemplo, autoidentificarse como mujer es lo que se considera relevante. Sin embargo, Saul reconoce que, en \u00faltima instancia, esta teor\u00eda puede tener resultados inadecuados. Por ejemplo, en una comunidad conservadora donde la mayor\u00eda de hablantes da por sentado que a las mujeres trans no debe permit\u00edrseles usar los ba\u00f1os de mujeres, el uso de \u2018mujer\u2019 ser\u00eda tal que dicho t\u00e9rmino no aplicar\u00eda a las mujeres trans, ya que el criterio de similitud relevante que los hablantes conservadores tienen en mente parece ser algo as\u00ed como \u201ctener ciertos cromosomas o ciertos rasgos anat\u00f3micos\u201d, rasgos que no son instanciados por todas las mujeres trans. En respuesta a este problema, E. Diaz-Leon (2016) ha sostenido que hay una manera de entender la teor\u00eda contextualista que evita este problema. Ella sostiene que podemos entender los est\u00e1ndares de similitud relevantes operativos en cada contexto como aquellos criterios que son los m\u00e1s \u00fatiles pol\u00edticamente, dadas las metas y prop\u00f3sitos que son moralmente relevantes en dicho contexto. Por ejemplo, en el contexto de una comunidad conservadora donde no se les permite a las mujeres trans usar los ba\u00f1os de mujeres, hay razones morales para enfocarse en criterios como la autoidentificaci\u00f3n, en lugar del criterio de tener ciertos rasgos biol\u00f3gicos. Esto es lo que hace que este criterio sea el relevante en dicho contexto y, por ende, lo que determina la extensi\u00f3n de \u2018mujer\u2019 en \u00e9l, tal como la teor\u00eda requer\u00eda.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Talia Bettcher (2013) tambi\u00e9n ha sostenido que las teor\u00edas mitigantes del significado de \u2018mujer\u2019 deber\u00edan tomar en cuenta los objetivos de las mujeres trans. Ella sostiene que las teor\u00edas \u201cde significado \u00fanico\u201d, de acuerdo a las cuales \u2018mujer\u2019 tiene un \u00fanico significado que es compartido por todos los hablantes, no pueden hacer justicia a tales objetivos. As\u00ed, ella propone una teor\u00eda \u201cde significados m\u00faltiples\u201d, de acuerdo a la cual (i) diversos significados del t\u00e9rmino \u2018mujer\u2019 coexisten en nuestra sociedad y (ii) algunos de ellos incorporan visiones del mundo que no solo son moral y pol\u00edticamente problem\u00e1ticas, sino que adem\u00e1s contradicen los hechos, tales como aquella que invita a usar el t\u00e9rmino \u2018mujer\u2019 de una forma trans-excluyente. En virtud de esto, tenemos buenas razones para usar el t\u00e9rmino \u2018mujer\u2019 con el significado trans-inclusivo que las comunidades que apoyan a las personas trans asocian con \u00e9l. Bettcher sostiene tambi\u00e9n que, pese a que es metodol\u00f3gicamente \u00fatil apoyarse en intuiciones, \u201ces inapropiado descartar maneras alternativas en que estos t\u00e9rminos son usados en subculturas trans; este uso debe ser tomado en consideraci\u00f3n como parte del an\u00e1lisis\u201d (2013: 235).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En los \u00faltimos a\u00f1os, Katharine Jenkins (2016) ha sostenido que la propuesta original de Haslanger excluye a las mujeres trans de la extensi\u00f3n del t\u00e9rmino \u2018mujer\u2019, lo cual es moral y pol\u00edticamente problem\u00e1tico. Como sostiene Jenkins, las mujeres trans que no tienen la apariencia de una <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">mujer cis<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (es decir, de aquellas mujeres a las que se les asign\u00f3 el sexo femenino al nacer) no ocupan una posici\u00f3n de subordinaci\u00f3n <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">en virtud de<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> ciertos rasgos corporales percibidos o imaginados que son tomados como evidencia de un rol biol\u00f3gico femenino en la reproducci\u00f3n, ya que no se asume que ellas tengan dicho rol (en tanto no tienen la apariencia de una mujer cis). Por esta raz\u00f3n, la teor\u00eda de Haslanger no puede capturar la auto-identificaci\u00f3n de esas mujeres trans como mujeres y las formas en que ellas son subordinadas en virtud de su identidad de g\u00e9nero. Para resolver este problema, Jenkins propone una ingeniosa teor\u00eda del g\u00e9nero en t\u00e9rminos de dos elementos: el g\u00e9nero como un estrato social (20) y el g\u00e9nero como una identidad social. El primero es similar a la noci\u00f3n de Haslanger del g\u00e9nero como estructura social y el segundo tiene que ver con nuestras propias percepciones de la forma en que nos posicionamos en dichas estructuras. Siguiendo la teor\u00eda de la identidad racial de Haslanger (2005), Jenkins sugiere una teor\u00eda de la identidad de g\u00e9nero en t\u00e9rminos de mapas mentales que sirven para guiar nuestro comportamiento, normas y expectativas en los nichos sociales en los cuales vivimos. (Para una cr\u00edtica de la teor\u00eda de Jenkins seg\u00fan la cual esta no es lo suficientemente inclusiva con respecto a las mujeres trans, v\u00e9ase Andler 2017).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En esta secci\u00f3n, nos hemos enfocado en teor\u00edas <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">sem\u00e1nticas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> del significado de \u2018mujer\u2019. Recientemente, se han discutido mucho las preguntas acerca de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">metaf\u00edsica <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">del g\u00e9nero como un estrato social y acerca del sexo biol\u00f3gico como una categor\u00eda cuestionable. Algunas de estas discusiones tienen consecuencias para el significado de los t\u00e9rminos correspondientes \u2018mujer\u2019 y \u2018persona de sexo femenino\u2019. Por ejemplo, Saray Ayala y Nadu Vasilyeva (2015) proponen una teor\u00eda del sexo biol\u00f3gico en t\u00e9rminos de rasgos biol\u00f3gicos extendidos y flexibles. Seg\u00fan esta teor\u00eda, (i) qu\u00e9 rasgos cuentan para ser de sexo masculino o femenino es algo que cambia de contexto a contexto, dependiendo de nuestros objetivos y prop\u00f3sitos, y (ii) estos rasgos biol\u00f3gicos extendidos podr\u00edan incluir rasgos del ambiente, rasgos corporales artificiales, etc. Por otro lado, Helen Daly (2015) sostiene que deber\u00edamos favorecer teor\u00edas de \u2018persona de sexo femenino\u2019 y \u2018mujer\u2019 que no asuman un punto de corte preciso entre aquellas personas que satisfacen el t\u00e9rmino y aquellas que no, dado que esto es moral y pol\u00edticamente problem\u00e1tico. Asimismo, Jennifer McKitrick (2015) sostiene que una teor\u00eda del g\u00e9nero en t\u00e9rminos de disposiciones a comportarse de ciertas maneras puede ser pol\u00edticamente \u00fatil y puede capturar los objetivos de las mujeres trans. Finalmente, Haslanger (2016) defiende una teor\u00eda contextualista de \u2018sexo\u2019, seg\u00fan la cual dicho t\u00e9rmino puede tener diferentes significados, dependiendo de los objetivos y prop\u00f3sitos de la investigaci\u00f3n relevante en el contexto.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"2.3h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">2.3. Proyectos mitigantes e ingenier\u00eda conceptual<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como vimos en la secci\u00f3n anterior, Haslanger (2000b) llama la atenci\u00f3n sobre la necesidad de aproximaciones revisionarias o mitigantes en filosof\u00eda feminista. Esto en contraste con aproximaciones puramente conceptuales o descriptivas, las cuales se enfocan en los conceptos que tenemos o las categor\u00edas objetivas que rastreamos. La idea de una aproximaci\u00f3n revisionaria o mitigante al an\u00e1lisis de nuestros conceptos ha sido bastante influyente en filosof\u00eda, pero la obra de Haslanger ha servido como una suerte de recordatorio de la importancia de ocuparnos de los conceptos que son m\u00e1s \u00fatiles para nuestros prop\u00f3sitos y no solo intentar revelar los conceptos ordinarios que tenemos, que es una tarea a la que muchos proyectos en la filosof\u00eda anal\u00edtica mainstream reciente parecen haberle prestado mucha atenci\u00f3n. La obra de Haslanger ha inspirado una gran cantidad de interesantes proyectos mitigantes en filosof\u00eda del g\u00e9nero y de la raza y en filosof\u00eda social en general (v\u00e9ase, por ejemplo, Glasgow 2006, 2009 y Mallon 2006 sobre \u2018raza\u2019, Barnes 2016 sobre \u2018discapacidad\u2019, Dembroff 2016 sobre \u2018orientaci\u00f3n sexual\u2019, as\u00ed como muchos de los textos sobre \u2018mujer\u2019, \u2018sexo\u2019 y \u2018g\u00e9nero\u2019 citados en la secci\u00f3n anterior). Como sugerimos antes, la noci\u00f3n de un proyecto mitigante no es nueva en filosof\u00eda. Sin embargo, en nuestra opini\u00f3n, el \u00edmpetu que esta aproximaci\u00f3n metodol\u00f3gica ha experimentado recientemente le debe mucho al rol central que esta noci\u00f3n ha tenido en los desarrollos de la filosof\u00eda del g\u00e9nero y de la raza durante las \u00faltimas dos d\u00e9cadas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Conforme los proyectos mitigantes se han vuelto m\u00e1s comunes en filosof\u00eda anal\u00edtica mainstream, han dado lugar a un examen cuidadoso de los fundamentos metodol\u00f3gicos y de los aspectos metaf\u00edsicos, sem\u00e1nticos y epist\u00e9micos de la aproximaci\u00f3n mitigante, as\u00ed como de sus implicancias morales y pol\u00edticas. Alexis Burgess y David Plunkett (2013a,b) han presentado un panorama muy \u00fatil de estas y otras cuestiones acerca de los proyectos mitigantes en filosof\u00eda, y han acu\u00f1ado una nueva etiqueta: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00e9tica conceptual<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Su intenci\u00f3n es que este t\u00e9rmino refiera a la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre los t\u00e9rminos y conceptos que debemos usar en distintas \u00e1reas, dado nuestro mejor razonamiento normativo, as\u00ed como las cuestiones metodol\u00f3gicas y filos\u00f3ficas que surgen a partir de estos proyectos. Algunos ejemplos son la naturaleza de los valores y las consideraciones normativas que deber\u00edan guiar nuestra elecci\u00f3n de t\u00e9rminos y conceptos, as\u00ed como preguntas sem\u00e1nticas sobre la naturaleza y la posibilidad del cambio conceptual y la revisi\u00f3n conceptual, entre otros. Una de las ventajas de tener esta nueva etiqueta a la mano es que las discusiones sobre estas cuestiones normativas acerca de nuestro discurso y pensamiento que antes se encontraban dispersas pueden unificarse y volverse m\u00e1s sistem\u00e1ticas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otro t\u00e9rmino que se est\u00e1 volviendo prominente en esta \u00e1rea es <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ingenier\u00eda conceptual<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, t\u00e9rmino que pretende referir a proyectos mitigantes que tienen como objetivo revisar los conceptos que usamos y dise\u00f1ar nuevos conceptos que sean m\u00e1s \u00fatiles para nuestros prop\u00f3sitos. Este t\u00e9rmino se origin\u00f3 en discusiones sobre las intuiciones metodol\u00f3gicas de Carnap (para un resumen bastante \u00fatil, v\u00e9ase French 2015), pero ahora es usado de una manera m\u00e1s general y englobante. Varios fil\u00f3sofos y fil\u00f3sofas han sostenido recientemente que es posible entender muchos debates tradicionales en filosof\u00eda como debates en \u00e9tica conceptual o en ingenier\u00eda conceptual (v\u00e9ase, por ejemplo, Floridi 2011 y Plunkett 2015).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"2.4h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">2.4. Injusticia hermen\u00e9utica<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como vimos l\u00edneas arriba, Fricker (2007) sostiene que hay un tipo distintivo de injusticia que tiene que ver con la incapacidad para entender y comunicar propiamente aspectos importantes de la propia experiencia social. Ella denomina a este fen\u00f3meno <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">injusticia hermen\u00e9utica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. De acuerdo con Fricker, a las personas que se encuentran en una posici\u00f3n de marginaci\u00f3n no se les permite crear conceptos, t\u00e9rminos y otros recursos representacionales que podr\u00edan ser usados para conceptualizar y entender sus propias experiencias, especialmente aquellas que tienen que ver con el hecho de estar en dicha posici\u00f3n de marginaci\u00f3n. Las personas que se encuentran en una posici\u00f3n de poder tienden a crear conceptos y representaciones ling\u00fc\u00edsticas que ayudan a conceptualizar las experiencias y fen\u00f3menos que son relevantes <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">para ellas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y no las experiencias y fen\u00f3menos que son relevantes para la mayor\u00eda de las personas que se encuentran en una posici\u00f3n de marginaci\u00f3n. En virtud de esto, quienes pertenecen a grupos marginados pueden encontrar un vac\u00edo en los recursos representacionales que tienen a su disposici\u00f3n. Asimismo, pueden carecer de los conceptos y t\u00e9rminos que les permitir\u00edan entender y comunicar sus experiencias. Para ilustrar este fen\u00f3meno, Fricker (2007) se enfoca en ejemplos como el de la articulaci\u00f3n del t\u00e9rmino \u2018acoso sexual\u2019. Antes de que este t\u00e9rmino sea acu\u00f1ado, las v\u00edctimas de acoso sexual carec\u00edan de un lenguaje que les permitiera explicar la experiencia de recibir insinuaciones sexuales no deseadas en el trabajo de una manera que deje en claro por qu\u00e9 tales interacciones constitu\u00edan un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">agravio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> para ellas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la creciente literatura sobre injusticia hermen\u00e9utica, los fil\u00f3sofos se han enfocado primordialmente en dos preguntas centrales: (i) \u00bfc\u00f3mo entender apropiadamente el fen\u00f3meno de la injusticia hermen\u00e9utica? (\u00bfen qu\u00e9 consiste su elemento <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">epist\u00e9mico<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y qu\u00e9 lo hace <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">injusto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">?) (ii) \u00bfc\u00f3mo podemos resistir este tipo de injusticia y c\u00f3mo podemos llenar los vac\u00edos conceptuales y ling\u00fc\u00edsticos en nuestro entendimiento colectivo de diversas situaciones de marginaci\u00f3n?).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con respecto a la primera pregunta, Laura Beeby (2011) ha sostenido que la noci\u00f3n relevante de injusticia hermen\u00e9utica es una que se enfoca en la situaci\u00f3n epist\u00e9mica que consiste en carecer de los conceptos y t\u00e9rminos relevantes, y no en la posici\u00f3n que una persona ocupa en las condiciones sociales de fondo que origina tal situaci\u00f3n. Ella sostiene que, por ejemplo, en el caso del acoso sexual, tanto la v\u00edctima como el acosador sufren de injusticia hermen\u00e9utica, en tanto ambos se encuentran en situaciones epist\u00e9micas similares, es decir, ambos tienen vac\u00edos similares en su entendimiento colectivo de lo que est\u00e1 pasando. Tal como Beeby sostiene, si ofrecemos una caracterizaci\u00f3n de la injusticia hermen\u00e9utica en t\u00e9rminos de la situaci\u00f3n <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">epist\u00e9mica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> del sujeto y, en particular, en t\u00e9rminos de sus vac\u00edos conceptuales, entonces tanto la persona que acosa como la que es acosada se encontrar\u00edan en una situaci\u00f3n de injusticia hermen\u00e9utica. Sin embargo, esto parece entrar en tensi\u00f3n con la afirmaci\u00f3n de Fricker de que solo la v\u00edctima sufre de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">injusticia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> hermen\u00e9utica. Al respecto, Beeby se\u00f1ala que uno puede sostener, siguiendo a Fricker, que las personas en una posici\u00f3n de poder tienen una ventaja epist\u00e9mica en otro sentido: ellos tienen la capacidad de crear conceptos y t\u00e9rminos que son \u00fatiles para entender y comunicar sus propias experiencias y las interacciones sociales que son m\u00e1s relevantes para ellas. Esto contrasta con la situaci\u00f3n de las personas que se encuentran en una posici\u00f3n marginalizada, quienes carecen de esta capacidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La idea de que las personas marginadas no tienen la capacidad de conceptualizar y comunicar sus propias experiencias ha sido cuestionada por fil\u00f3sofas como Rebecca Mason (2011), Kristie Dotson (2012), Gaile Pohlhaus (2012) y Jos\u00e9 Medina (2013). Mason (2011) y Medina (2013) han sostenido que, si bien Fricker tiene raz\u00f3n cuando dice que las personas en situaci\u00f3n de marginaci\u00f3n pueden no tener acceso a t\u00e9rminos compartidos p\u00fablicamente que les permitan comunicar sus experiencias a aquellos en posici\u00f3n de poder, s\u00ed pueden estar en la capacidad de darle sentido a sus propias experiencias de una manera \u00fatil, incluso antes de que estos conceptos p\u00fablicos sean introducidos en el lenguaje dominante. Por ejemplo, en el caso del acoso sexual, algunas v\u00edctimas de acoso sexual pudieron participar en reuniones de autoconciencia (21) y hablar entre ellas acerca de experiencias similares. Es decir, pudieron entender sus experiencias y comunicarlas a personas que se encontraban en la misma situaci\u00f3n, incluso antes de tener a su disposici\u00f3n un t\u00e9rmino como \u2018acoso sexual\u2019. Por lo tanto, Mason (2011) sostiene, parece plausible afirmar que quienes pertenecen a grupos marginados s\u00ed tienen recursos conceptuales que les permiten entender sus propias experiencias sociales y que lo que realmente les falta es el poder para introducir estos significados en el entendimiento colectivo, lo cual es injusto y deriva en que los grupos dominantes tengan un entendimiento distorsionado de las experiencias sociales de los grupos no-dominantes. Siguiendo una l\u00ednea similar, Pohlhaus (2012) ha sostenido que los sujetos marginados se encuentran en una mejor posici\u00f3n para percibir los vac\u00edos en nuestros recursos epist\u00e9micos colectivos con la finalidad de describir y conceptualizar de manera apropiada las experiencias de quienes son socialmente oprimidos. M\u00e1s a\u00fan, estos sujetos podr\u00edan trabajar cooperativamente con otros sujetos que se encuentran en la misma situaci\u00f3n para desarrollar nuevos recursos epist\u00e9micos que puedan lidiar con aquellas esferas del mundo social a las cuales las personas que se encuentran en una posici\u00f3n de dominaci\u00f3n usualmente no les prestan atenci\u00f3n. Sin embargo, como sostiene Pohlhaus, resultar\u00eda dif\u00edcil convencer a los sujetos privilegiados para que empleen estos recursos epist\u00e9micos nuevos desarrollados por los sujetos marginados. Ella denomina a este fen\u00f3meno de ignorancia despectiva <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ignorancia hermen\u00e9utica deliberada<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dotson (2012) ha introducido un nuevo tipo de injusticia epist\u00e9mica, distinto a la injusticia testimonial y a la injusticia hermen\u00e9utica: lo que ella denomina <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">injusticia contributiva<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Este tipo de injusticia epist\u00e9mica tiene que ver no solo con el fen\u00f3meno de ignorar deliberadamente los recursos epist\u00e9micos desarrollados por los marginalizados, sino tambi\u00e9n con el usar de manera continua recursos epist\u00e9micos distorsionados desarrollados por quienes se encuentran en una posici\u00f3n de poder sin prestar atenci\u00f3n a las experiencias de las personas marginadas. El uso de recursos conceptuales defectuosos bloquea la aceptaci\u00f3n de los nuevos recursos conceptuales desarrollados por las personas marginadas, lo cual conduce a malentendidos. Asimismo, Medina (2013) ha sostenido que el hecho de que quienes pertenecen a de grupos no-dominantes tengan la capacidad de entender sus propias experiencias y de comunicarlas a otras personas pertenecientes a tales grupos es un paso anterior a y necesario para que puedan introducir conceptos y t\u00e9rminos nuevos y m\u00e1s sofisticados en nuestro lenguaje compartido. De acuerdo con Medina, esto tambi\u00e9n puede ayudarnos a responder la segunda pregunta que planteamos l\u00edneas arriba, es decir la pregunta sobre c\u00f3mo resistir la injusticia hermen\u00e9utica. Medina sugiere que quienes pertenecen a los grupos dominantes deber\u00edan ser m\u00e1s sensibles a los incipientes intentos de comunicaci\u00f3n de las personas en posici\u00f3n de subordinaci\u00f3n, incluso antes de que dichas personas tengan acceso a conceptos compartidos que les permitan conceptualizar de manera apropiada aquellos aspectos de nuestras interacciones sociales. Finalmente, Derek E. Anderson (2017) distingue un nuevo tipo de injusticia epist\u00e9mica: injusticia de competencia conceptual, el cual ocurre cuando un sujeto marginado no es considerado como un usuario competente de un concepto debido a una falta de credibilidad ling\u00fc\u00edstica o conceptual, cuando en realidad el usuario es perfectamente competente. Anderson sostiene que este fen\u00f3meno es distinto de la injusticia hermen\u00e9utica, ya que, en casos de injusticia hermen\u00e9utica, los sujetos marginados carecen de acceso a ciertos conceptos importantes debido a razones estructurales, mientras que, en los casos de injusticia de competencia conceptual, ellos poseen los conceptos pero son considerados hablantes incompetentes. Este tipo de injusticia, sin embargo, est\u00e1 \u00edntimamente relacionado con la noci\u00f3n de Dotson de injusticia contributiva, ya que en casos en los que los sujetos privilegiados utilizan recursos hermen\u00e9uticos distorsionados o sesgados, es muy probable que duden de la competencia conceptual de los sujetos marginalizados (incluso si estos son en realidad m\u00e1s competentes). Esto constituye injusticia de competencia conceptual. Asimismo, a ra\u00edz de esta duda, es menos probable que los recursos conceptuales de los sujetos marginados sean aceptados. Esto constituye injusticia contributiva.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Finalmente, sobre la pregunta acerca de los recursos que podr\u00edan necesitarse para llenar los vac\u00edos hermen\u00e9uticos en nuestro entendimiento colectivo, Komarine Romdenh-Romluc (2016) sostiene que lo que se necesita son nuevos t\u00e9rminos y conceptos que tengan el componente <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">evaluativo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> correcto, adem\u00e1s del componente descriptivo correcto. Por ejemplo, introducir el t\u00e9rmino \u2018acoso sexual\u2019 result\u00f3 bastante \u00fatil porque este nuevo t\u00e9rmino de alguna manera implica que el acoso sexual es algo incorrecto, mientras que t\u00e9rminos anteriores como \u2018coqueteo inofensivo\u2019 no connotaban el componente evaluativo apropiado. Del mismo modo, como Medina (2013) sostiene, la apropiaci\u00f3n de t\u00e9rminos como \u2018gay\u2019 y \u2018queer\u2019 por parte de la comunidad LGTB puede ser vista como una estrategia para superar una situaci\u00f3n de injusticia hermen\u00e9utica, ya que estos t\u00e9rminos expresan nuevas concepciones positivas sobre la atracci\u00f3n hacia personas del mismo sexo, a diferencia de concepciones antiguas seg\u00fan las cuales dicha atracci\u00f3n era algo patol\u00f3gico o perverso. Asimismo, George Hull (por aparecer) sostiene que la autoconciencia es bastante importante, no solo como un medio para superar la injusticia hermen\u00e9utica, sino en tanto esta \u201cpuede constituir por s\u00ed misma una superaci\u00f3n de la injusticia hermen\u00e9utica\u201d (2016: 13). Hull se enfoca en el caso de las personas negras de Sud\u00e1frica durante el periodo del apartheid y sostiene, bas\u00e1ndose en el trabajo de te\u00f3ricos del Black Consciousness como B.S. Biko y N.B. Pityana, que estas eran susceptibles a experimentar un desfase entre sus experiencias de racismo y opresi\u00f3n y los recursos hermen\u00e9uticos colectivos que ten\u00edan a su disposici\u00f3n. Por ello, la autoconciencia puede ayudarles a corregir concepciones e im\u00e1genes falsas o distorsionadas sobre ellas mismas, as\u00ed como a desarrollar nuevas herramientas conceptuales que les permitan dar sentido a tales aspectos de sus vidas. Charlie Crerar (2016) incluso ha sostenido que la injusticia asociada con la falta de recursos hermen\u00e9uticos no ocurre \u00fanicamente en casos de ausencia conceptual (i.e. vac\u00edos conceptuales) o inadecuaci\u00f3n conceptual (i.e. falta de conceptos con las connotaciones apropiadas), sino tambi\u00e9n en casos en los que hay un repertorio conceptual rico pero la existencia de tab\u00faes u otras pr\u00e1cticas sociales impide que los sujetos marginalizados discutan algunos asuntos relevantes para ellos. Por lo tanto, sostiene Crerar, \u201cse requiere un acceso a un ambiente expresivamente libre en el cual puedan emplearse estos conceptos: un contexto social abierto y receptivo en el cual una experiencia particular que a los individuos o grupos les interese significativamente entender pueda ser discutida de maneras hermen\u00e9uticamente favorables\u201d (2016: 205).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a name=\"2.5h\"><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">2.5. Gen\u00e9ricos<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los enunciados gen\u00e9ricos, tales como \u201clos gatos son peludos\u201d o \u201cun gato es peludo\u201d, no son ni generalizaciones universales (despu\u00e9s de todo, hay gatos sin pelo) ni generalizaciones existenciales (son, de hecho, afirmaciones m\u00e1s fuertes). Estos enunciados dan lugar a muchos puzzles, los cuales han sido de inter\u00e9s tanto de ling\u00fcistas como de fil\u00f3sofos. (Para una discusi\u00f3n m\u00e1s completa sobre gen\u00e9ricos, v\u00e9ase la entrada sobre <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">gen\u00e9ricos<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">). Nuestro foco de atenci\u00f3n en esta secci\u00f3n es la relevancia social y pol\u00edtica que se sugiere tienen los enunciados gen\u00e9ricos sobre grupos sociales, tema sobre el cual existe una creciente literatura. Esta literatura toma como punto de partida la obra de Sarah-Jane Leslie (Leslie 2015; Wodak, Leslie &amp; Rhodes 2015). Ejemplos como \u201clos hombres no lloran\u201d <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">[boys don\u2019t cry]<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> o \u201clas mujeres ponen a sus familias delante de sus carreras\u201d han despertado gran inter\u00e9s. Estas oraciones pueden ser usadas para expresar afirmaciones puramente descriptivas, por ejemplo, que llorar es algo que no muchos hombres hacen. Sin embargo, tambi\u00e9n pueden ser usados para hacer afirmaciones normativas sobre lo que los hombres o mujeres <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">deber\u00edan<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> hacer. Wodak, Leslie &amp; Rhodes (2015) sugieren que \u201cpodemos entender la diferencia entre gen\u00e9ricos normativos y descriptivos asumiendo la existencia de diferentes conceptos, los cuales son seleccionados por la frase nominal que ocurre en los gen\u00e9ricos\u201d (Wodak et al 2015: 629). El t\u00e9rmino \u2018mujeres\u2019 puede seleccionar un concepto normativo (un ideal, el cual puede incluir cosas como enfocarse en la familia y no en la carrera) o un concepto descriptivo, en cuyo caso refiere a las mujeres sin importar si se enfocan en la familia o no. Leslie se basa en esto para explicar afirmaciones como \u201cHillary Clinton es el \u00fanico hombre en la administraci\u00f3n de Obama\u201d. Al respecto, sugiere que, en dicho enunciado, \u2018hombre\u2019 refiere al ideal de hombr\u00eda (22). Asimismo, esta distinci\u00f3n es parte de un proyecto m\u00e1s general que consiste en sostener que el uso de gen\u00e9ricos tiene efectos nocivos en la cognici\u00f3n social. Leslie (por aparecer) tambi\u00e9n discute lo que ella llama \u201cgen\u00e9ricos de propiedad llamativa\u201d, los cuales atribuyen propiedades peligrosas a grupos espec\u00edficos gen\u00e9ricamente (e.g. \u201clas personas negras son peligrosas, \u201clas personas de religi\u00f3n musulmana son terroristas\u201d). Ella sostiene que las afirmaciones gen\u00e9ricas de propiedad llamativa pueden no requerir que muchas instancias sean aceptadas como verdaderas (asumiendo que otras condiciones se cumplen), lo cual les permite convertirse en un mecanismo clave para perpetuar y exacerbar ciertos prejuicios. (Para algunas cr\u00edticas a las ideas de Leslie sobre gen\u00e9ricos de propiedad llamativa, v\u00e9ase Saul por aparecer y Sterken 2015a,b.)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Haslanger (2011) se basa en la obra de Leslie y sostiene que las afirmaciones gen\u00e9ricas usualmente traen consigo implicaturas conversacionales sobre la naturaleza de ciertos individuos, lo cual les permite convertirse en un mecanismo clave para perpetuar las ideolog\u00edas que sostienen estructuras sociales injustas. Haslanger sugiere que, cualesquiera sean sus condiciones de verdad (una manera de entender la teor\u00eda de Leslie har\u00eda que los enunciados gen\u00e9ricos de propiedad llamativa sean f\u00e1cilmente verdaderos), uno deber\u00eda negarlos a trav\u00e9s del mecanismo de la negaci\u00f3n metaling\u00fc\u00edstica (Horn 1985), el cual permite negar una afirmaci\u00f3n cuando esta trae consigo una implicatura falsa. Mediante este m\u00e9todo, podemos empezar a desmantelar las ideolog\u00edas de las cuales somos presos. (Para una cr\u00edtica de estas ideas, v\u00e9ase Saul por aparecer.)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Notas<\/b><\/p>\n<ol>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">En muchos casos, las observaciones de las autoras sobre expresiones en ingl\u00e9s se aplican tambi\u00e9n a las expresiones correspondientes en espa\u00f1ol.\u00a0 En casos en los que esto no ocurre, he optado por mantener las expresiones en ingl\u00e9s e incluir una traducci\u00f3n aproximada de las mismas entre corchetes. Cuando ha sido necesario, he incluido notas al pie que permitan una mejor comprensi\u00f3n del texto, algunas de las cuales incluyen ejemplos adicionales en espa\u00f1ol. NT<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">N\u00f3tese c\u00f3mo la observaci\u00f3n de las autoras aplica al espa\u00f1ol \u2018un\u2019. Por un lado, en la traducci\u00f3n de (2), \u2018un\u2019 es un art\u00edculo masculino que concuerda con el sustantivo masculino \u2018hombre\u2019. Por otro lado, en la traducci\u00f3n de (3), \u2018un\u2019 es utilizado de manera supuestamente neutral para hablar tanto de estudiantes hombres como de estudiantes mujeres. NT<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Traduzco los sustantivos \u2018female\u2019 y \u2018male\u2019 como \u2018persona de sexo femenino\u2019 y \u2018persona de sexo masculino\u2019 respectivamente. Asimismo, traduzco los adjetivos \u2018female\u2019 y \u2018male\u2019 como \u2018propio\/a del sexo femenino\u2019 y \u2018propio\/a del sexo masculino\u2019 respectivamente. Pese a que complejiza ligeramente el texto, esta traducci\u00f3n permite capturar la distinci\u00f3n, discutida por las autoras, entre la oposici\u00f3n <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">female<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">&#8211;<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">male<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y la oposici\u00f3n <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">woman<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">&#8211;<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">man<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">mujer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">&#8211;<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">hombre<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">). NT<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">V\u00e9ase, por ejemplo, las entradas <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">feminismo anal\u00edtico<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">; <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">perspectivas feministas sobre el yo<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">; <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00e9tica feminista<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> e <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">historia feminista de la filosof\u00eda<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">V\u00e9ase, por ejemplo, Erlich &amp; King 1998: 168; Gastil 1990; Martyna 1978; Moulton, Robinson &amp; Elias 1978; Wilson &amp; Ng 1988. Cole, Hill &amp; Dayley (1983) han criticado estos estudios. Para una respuesta a estas cr\u00edticas, v\u00e9ase Gastil 1990.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Uso \u2018masculinidad\u2019 para traducir \u2018maleness\u2019. NT<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">El t\u00e9rmino \u2018manageress\u2019 es el femenino de \u2018manager\u2019 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">[gerente]<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> y \u2018lady doctor\u2019 podr\u00eda traducirse como \u2018doctor mujer\u2019. En espa\u00f1ol, podemos tomar como ejemplos las expresiones \u2018poetisa\u2019 y \u2018mujer polic\u00eda\u2019. En ambos casos, se intenta resaltar el g\u00e9nero de la persona pese a que las expresiones originales (\u2018poeta\u2019 y \u2018polic\u00eda\u2019) no llevan una marca de g\u00e9nero. NT<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Uso \u2018marcamiento de sexo\u2019 para traducir \u2018sex marking\u2019. NT<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cabe notar que Frye, al igual que la mayor\u00eda de los feministas de inicios de los 80s, no se ocupa de cuestiones relativas a las personas trans. Tampoco considera la posibilidad de que pronombres como \u2018he\u2019 y \u2018she\u2019 sean un asunto de g\u00e9nero y no de sexo.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Aqu\u00ed es \u00fatil mencionar dos aspectos del espa\u00f1ol que lo distinguen del ingl\u00e9s. En primer lugar, el espa\u00f1ol no cuenta con pronombres personales neutros de tercera persona, por lo cual no es posible reproducir la estrategia similar de \u2018they\u2019. Una estrategia com\u00fan actualmente es la introducci\u00f3n del pronombre \u2018elle\u2019. En segundo lugar, el pronombre posesivo de tercera persona singular en espa\u00f1ol es neutro, por lo tanto, es posible indicar que algo es pose\u00eddo por alguien independientemente de si tal persona es hombre o mujer. De ah\u00ed que la oraci\u00f3n \u2018Alguien olvid\u00f3 su su\u00e9ter\u2019 tenga un significado neutro. Esto no ocurre en ingl\u00e9s, donde los pronombres \u2018his\u2019 y \u2018her\u2019 s\u00ed distinguen entre hombres y mujeres. NT<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">El t\u00e9rmino \u2018chairman\u2019 puede traducirse, de acuerdo al contexto, como \u2018presidente\u2019, \u2018encargado\u2019, \u2018responsable\u2019, etc. Solo en algunos casos, la traducci\u00f3n preserva la marca de masculino. NT<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Para mayor discusi\u00f3n sobre el constructivismo discursivo, v\u00e9ase tambi\u00e9n la secci\u00f3n sobre posmodernismo feminista en la entrada sobre <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">epistemolog\u00eda feminista y filosof\u00eda feminista de la ciencia<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0V\u00e9ase tambi\u00e9n la secci\u00f3n sobre <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">cr\u00edticas feministas y concepciones de la objetividad<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> en la entrada sobre <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">epistemolog\u00eda feminista y filosof\u00eda feminista de la ciencia<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Uso \u2018aquello que la hablante quiere decir\u2019 para traducir \u2018speaker meaning\u2019. NT<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Uso \u2018clase\u2019 para traducir \u2018kind\u2019. NT<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Uso \u2018actos de habla\u2019 para traducir \u2018speech acts\u2019. NT<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Uso \u2018proferir\u2019 para traducir \u2018utter\u2019. NT<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Uso \u2018s\u00f3lido\u2019 para traducir \u2018sound\u2019. NT<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Uso \u2018mitigante\u2019 para traducir \u2018ameliorative\u2019. NT<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Uso \u2018estrato\u2019 para traducir \u2018class\u2019, lo que nos permite distinguir \u2018class\u2019 de \u2018kind\u2019, que traduzco por \u2018clase\u2019. NT<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Uso \u2018reuniones de autoconciencia\u2019 para traducir \u2018women &#8216;s consciousness-raising meetings\u2019. NT<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400;\" aria-level=\"1\"><span style=\"font-weight: 400;\">Uso \u2018hombr\u00eda\u2019 para traducir \u2018manliness\u2019. NT<\/span><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","class_list":["post-2147","enciclopedia_virtual","type-enciclopedia_virtual","status-publish","hentry"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.0 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Filosof\u00eda feminista del lenguaje - C\u00e1tedra UNESCO de Igualdad de G\u00e9nero en Instituciones de Educaci\u00f3n Superior<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/catedra.pucp.edu.pe\/unesco\/enciclopedia_virtual\/filosofia-feminista-del-lenguaje\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Filosof\u00eda feminista del lenguaje - C\u00e1tedra UNESCO de Igualdad de G\u00e9nero en Instituciones de Educaci\u00f3n Superior\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La filosof\u00eda feminista del lenguaje ha evolucionado r\u00e1pidamente en muy poco tiempo. 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